Conclusiones sobre la Alegoría de la Caverna
El fragmento pretende mostrar las conclusiones que se pueden extraer de la Alegoría de la Caverna. No hace una narración simbólica, sino que explica el mito y extrae consecuencias. Comienza con la explicación del mito de la caverna, que Platón expuso anteriormente, y a partir de ello nos muestra la división entre dos mundos: el Mundo Sensible y el Mundo Inteligible.
Posteriormente afirma que el alma humana sigue un proceso de ascenso hacia el Mundo Inteligible, en el cual alcanza, al final y con gran dificultad, la Idea del Bien. Esta Idea del Bien se caracteriza, por un lado, por ser la causa de las cosas bellas y, por otro, por ser el principio de la verdad y de la inteligencia. Finalmente, el texto subraya la importancia de la Idea del Bien para obrar con sabiduría, tanto en el ámbito privado como en el público.
Considero como idea fundamental de este fragmento la superioridad de la Idea del Bien como causa de todas las cosas y principio de verdad e inteligencia. La razón es que el fragmento está encaminado a mostrar esa conclusión.
Polis
En su teoría sobre la polis ideal, Platón distingue tres niveles básicos distintos: los artesanos, los guerreros o guardianes, y los gobernantes. Platón señala que cada uno de estos sectores debe cumplir una función determinada dentro de la polis, una función que está asociada a una virtud concreta.
- Artesanos y productores: su virtud es la templanza. La templanza es el dominio de los apetitos; crea una armonía entre lo menos bueno y lo que es mejor por naturaleza, de modo que los menos buenos obedecen a los más buenos. La templanza forma parte, además, de todos los habitantes de la polis.
- Guerreros o guardianes: su virtud es la valentía. La valentía está relacionada con el respeto a la ley en todo momento. Guerreros valientes contribuyen a que la polis en su conjunto sea valiente.
- Gobernantes: su virtud es la prudencia. El objetivo fundamental de la prudencia es organizar interiormente la polis de la mejor forma posible, estableciendo ordenanzas destinadas al mantenimiento del orden entre las relaciones sociales. Si quienes gobiernan poseen la virtud de la prudencia, ésta se manifestará en toda la polis, de forma que la polis en su conjunto sea prudente.
Opinión
La opinión es un conocimiento superficial, poco fiable y aparente; no es verdadero, es relativo y pertenece al mundo sensible (lo cambiante, imperfecto e imperecedero). Su fuente no es la inteligencia sino los sentidos.
Platón distingue dos niveles en la opinión:
- Imaginación o conjetura (eikasía): serían las imágenes o sombras de las cosas sensoriales (palabras, dibujos, representaciones).
- Creencia (pistis): son las cosas que percibimos directamente (objetos, aquello a lo que se refieren las palabras o los dibujos).
Platón considera la opinión como algo intermedio entre la ignorancia absoluta y el conocimiento. En el mito de la caverna la opinión está representada por la visión de las cosas del interior de la caverna (sombras y estatuas que desfilan por detrás del biombo, o los sonidos que emiten los individuos que portan los objetos).
Contraste: Opinión vs. Conocimiento
La opinión se contrapone al conocimiento propiamente dicho, a la ciencia (episteme). Ésta es el verdadero conocimiento de la auténtica realidad, de esencia eterna e inmutable: las Ideas. Es un conocimiento universal y necesario de las Ideas. Se alcanza por la razón y es propio del filósofo.
Aquí también se distinguen dos niveles en el conocimiento:
- Razonamiento discursivo o pensamiento (dianoia): es el conocimiento de los objetos matemáticos y geométricos, considerado como paso previo.
- Razonamiento intuitivo o inteligencia (dialéctica): es el conocimiento de las Ideas y, sobre todo, de la Idea del Bien.
Reminiscencia (Anámnesis)
Reminiscencia o anámnesis es el proceso dialéctico o intelectual por el que recordamos el conocimiento universal y necesario que ya está presente en nuestra alma racional, en tanto que producto del mundo inteligible y de la Idea del Bien. El verdadero conocimiento sólo es posible si conocemos la realidad en sí, que son las Ideas.
¿Cómo conocer estas Ideas? No es posible a través de la experiencia sensible, que sólo nos muestra el mundo sensible. Por ello, hay que despreciar en lo posible los sentidos y concentrarse en el uso de la razón, que tiene un acceso directo al mundo inteligible. Así, la reminiscencia sería la actividad por la que recordamos las Ideas que el alma posee en un modo oculto desde que nace.
El proceso anamnético puede producirse a partir de las percepciones de las cosas, que inducen al alma racional a buscar la Idea de la que son copia, y también por artes como la música, el éxtasis estético o religioso y, sobre todo, la dialéctica. El conocimiento es posible porque el alma racional habita normalmente en el mundo inteligible; aunque al encarnarse en un cuerpo se ve confundida por el mundo sensible y olvida que ya contempló la Idea del Bien. Al unirse al cuerpo, ese conocimiento se debilita, pero no se pierde.
Dialéctica
Dialéctica (o dialéctica platónica) es un concepto que tiene hasta tres sentidos distintos en la obra de Platón, pero aquí se destaca su papel central:
- Ciencia suprema acerca de las Ideas y sus relaciones: en especial de las relaciones de todas las Ideas con la Idea suprema del Bien. Es la única capaz de ofrecernos verdadero conocimiento y la última y principal enseñanza en la educación del rey-filósofo.
Las características que atribuye Platón a este tipo de conocimiento son:
- Es una actividad cognoscitiva: trata del ejercicio de la razón.
- Su objeto es el conocimiento del mundo inteligible y de las relaciones existentes entre las Ideas.
- Su aspiración última es el conocimiento de la Idea del Bien y del modo en que ésta es el fundamento último de toda la realidad. En este sentido, Platón define la dialéctica como «una ascensión al Ser».
- Por ser una actividad estrictamente racional, no se apoya en la percepción; al utilizarse la pura razón, el conocimiento al que da lugar es un conocimiento estricto, universal y necesario.
- No acepta como verdadera ninguna premisa que no haya sido cuestionada: busca el sentido último, la razón más profunda de cada tema.
Versión repetida corregida
Opinión (repetición corregida): Se trata de un conocimiento superficial, poco fiable y aparente; no es verdadero, es relativo y pertenece al mundo sensible (lo cambiante, imperfecto e imperecedero) y tiene como fuente no la inteligencia sino los sentidos. Platón distingue dos niveles en la opinión: la imaginación o conjetura (eikasía), que serían las imágenes o sombras de las cosas sensoriales (palabras, dibujos, representaciones), y la creencia (pistis), que son las cosas que percibimos directamente (objetos, aquello a lo que se refieren las palabras o los dibujos).
Platón considera la opinión como algo intermedio entre la ignorancia absoluta y el conocimiento. En el mito de la caverna la opinión está representada por la visión de las cosas del interior de la caverna (sombras y estatuas que desfilan por detrás del biombo, o los sonidos que exhalan los individuos que portan los objetos).
La opinión se contrapone al conocimiento propiamente dicho, a la ciencia (episteme). Ésta es el verdadero conocimiento de la auténtica realidad, de esencia eterna e inmutable: las Ideas. Es un conocimiento universal y necesario de las Ideas. Se alcanza por la razón y es propio del filósofo.
También aquí Platón distingue dos niveles: el razonamiento discursivo o pensamiento (dianoia), que es el conocimiento de los objetos matemáticos y geométricos como paso previo; y el razonamiento intuitivo o inteligencia (dialéctica), que es el conocimiento de las Ideas y, sobre todo, de la Idea del Bien.
Reminiscencia (repetición corregida): Proceso dialéctico o intelectual por el que recordamos el conocimiento universal y necesario que ya está presente en nuestra alma racional, en tanto que producto del mundo inteligible y de la Idea del Bien. El verdadero conocimiento sólo es posible si conocemos la realidad en sí, que son las Ideas. Pero ¿cómo conocer estas Ideas? No a través de la experiencia sensible, que sólo nos muestra el mundo sensible. Hay que despreciar los sentidos y concentrarse en el uso de la razón, que tiene un acceso directo al mundo inteligible. Así, la reminiscencia sería la actividad por la que recordamos las Ideas que tenemos en el alma de un modo oculto desde que nacemos.
El proceso anamnético puede producirse a partir de las percepciones de las cosas, que hacen que el alma racional busque la Idea de la que son copia, y también por artes diversas como la música, el éxtasis estético o religioso y, sobre todo, la Dialéctica. El conocimiento es posible porque el alma racional habita normalmente en el mundo inteligible; aunque al encarnarse en un cuerpo se ve confundida por el mundo sensible y olvida que ya contempló la Idea del Bien. Al unirse al cuerpo, ese conocimiento se debilita, pero no se pierde.
Dialéctica (repetición corregida): Este concepto tiene hasta tres sentidos distintos en la obra platónica:
- Ciencia suprema acerca de las Ideas y sus relaciones, en especial de las relaciones de todas las Ideas con la Idea suprema del Bien. Es la única capaz de ofrecernos verdadero conocimiento, y la última y principal enseñanza de la educación del rey-filósofo.
Las características que atribuye Platón a este tipo de conocimiento son:
- Es una actividad cognoscitiva, pues trata del ejercicio de la razón.
- Su objeto es el conocimiento del mundo inteligible y de las relaciones existentes entre las Ideas.
- Su aspiración última es el conocimiento de la Idea del Bien y del modo en que ésta es el fundamento último de toda la realidad.
- En este sentido, Platón define la dialéctica como «una ascensión al Ser».
- Por ser una actividad estrictamente racional no se apoya en la percepción; al utilizar la pura razón, el conocimiento que produce es estricto, universal y necesario.
- No acepta como verdadera ninguna premisa que no haya sido cuestionada; busca el sentido último, la razón más profunda de cada tema.