Panorama de la Literatura Española del Siglo XX: Modernismo, 98 y 27

El Modernismo: Una Revolución Estética Internacional

El Modernismo es un movimiento internacional que no se limita a la literatura, sino que abarca diferentes ámbitos como la pintura y la arquitectura. Se desarrolló entre 1885 y 1915, y aunque posee diferentes nombres según los países (Art Nouveau en Francia, Jugendstil en Alemania o Modern Style en Inglaterra o América), supone una reacción contra la estética realista de la segunda mitad del siglo XIX.

Posee influencias del Simbolismo y el Parnasianismo franceses y está conectado con el Romanticismo. Como rasgos característicos destacan:

  • La oposición a la prosa realista.
  • El cultivo de un lenguaje lujoso con palabras extranjeras.
  • El empleo en prosa y verso de elementos exóticos con connotaciones de leyenda (cisnes, orquídeas, góndolas, princesas orientales…).
  • La utilización del escapismo; es decir, el afán por alejarse de escenarios mediocres empleando en su lugar ambientes como Venecia, Samarkanda, París o la Grecia clásica.

Son autores cosmopolitas, que han viajado y conocen otras culturas que les interesan tanto o más que la europea. Comparten el deseo de libertad que se traduce en renovaciones en la métrica (eneasílabo, decasílabo, soneto alejandrino…), en los recursos literarios (sinestesia, aliteración…), en el léxico (arcaísmos, extranjerismos, cultismos…) y en los temas (paganos y sensuales).

El Modernismo en lengua castellana nace en Hispanoamérica y será Rubén Darío quien lo introduce en España a través de sus obras Azul… o Prosas profanas, que causaron impacto en autores como Manuel Machado en Alma, Juan Ramón Jiménez en Arias tristes o La soledad sonora (primera etapa) e incluso Antonio Machado o Valle-Inclán, aunque estos los trataremos en la Generación del 98.

La Generación del 98: Identidad y Paisaje Castellano

Con ese nombre se conoce a un grupo de autores, nacidos en España entre 1860 y 1875, que cultivaron un tipo de literatura opuesta al realismo. Poseen un gusto por la prosa fluida, natural, antirretórica y alejada de afectación. Preferían la palabra precisa, de gusto local, pero usada con lirismo, y utilizan como protagonista el paisaje castellano, del que se desprende una visión pesimista de la sociedad española, a la que pretendieron regenerar sin demasiado compromiso.

Autores Fundamentales del 98

Quizá fuera José Martínez Ruiz, “Azorín”, quien más contribuyera a la creación del concepto de Generación del 98 con novelas como La voluntad (1902). En ella, un muchacho reflexiona con su maestro sobre distintos temas; no hay acción, ni trama clara, ni personajes nítidos, ni final cerrado. Los protagonistas serán el propio lenguaje y el estilo.

Otro autor importante es Miguel de Unamuno. Fue más conocido como pensador que como autor de ficción. En libros como El Cristo de Velázquez plasma sus inquietudes vitales en torno a la lucha entre la fe y la razón. Más interesantes se consideraron sus ensayos (En torno al casticismo o Vida de don Quijote y Sancho), donde introduce el concepto de “intrahistoria”. Quizá sean sus novelas lo más leído de su obra; destacan Niebla o San Manuel Bueno, mártir.

El gran narrador de la generación fue Pío Baroja, autor de más de 60 novelas. Las más importantes son las de su primera época (hasta los años 20). Títulos como La busca o El árbol de la ciencia muestran una síntesis entre el realismo (Galdós) con las novedades del siglo XX (descripciones impresionistas, diálogos ágiles, acción trepidante, estructura episódica, digresiones ensayísticas, final abierto…).

Antonio Machado es el mejor poeta de este grupo. Su primer libro, Soledades (1907), respira un tono modernista, pero más moderado. Al contacto con la tierra soriana, su poesía derivó hacia temáticas más íntimas; sobresale Campos de Castilla, donde destacan como protagonistas las reflexiones sobre la situación de España y la nostalgia de su mujer.

Por último, Ramón María del Valle-Inclán fue novelista y dramaturgo. Parte de un refinado modernismo con sus Sonatas y cultivó una literatura llamada “mítica”, alrededor de una Galicia mágica y brutal, pero su logro más importante fue el Esperpento, género bautizado así por él en Luces de bohemia. Se trata de una deformación caricaturesca de sus personajes y situaciones para hacer una labor de denuncia no solo histórica y circunstancial, sino existencial.

Otros autores a los que hay que mencionar son Ángel Ganivet, Ramiro de Maeztu o incluso un primer Jacinto Benavente. Ambos, modernistas y noventayochistas, encontraron en el Realismo un enemigo común. Su ansia renovadora y regeneradora, además de dejar grandes obras en el camino, anticipó el movimiento conocido como las Vanguardias.

Vanguardias y Novecentismo: Hacia el Arte Puro

Estos movimientos se desarrollan en las primeras décadas del siglo XX junto con otros acontecimientos como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa o, en España, el final de la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera y la República. Artísticamente se vive un periodo de agitación cultural agrupado con el nombre de Vanguardias.

Los Ismos de Vanguardia

Son movimientos de gran importancia que inauguran una nueva forma de entender el arte mediante la ruptura radical, originalidad, experimentación y deshumanización. Los principales son:

  • Expresionismo (nacido en Alemania).
  • Futurismo (Italia).
  • Constructivismo (Rusia).
  • Cubismo, Dadá y Surrealismo (Francia).
  • Creacionismo y Ultraísmo (España).

La permanencia de los “ismos” fue diferente, pero en general tuvieron una corta duración, ya que la necesidad de innovación constante es difícil de mantener en el tiempo.

El Novecentismo o Generación del 14

Por otro lado, el Novecentismo es un movimiento cultural formado por autores nacidos en los años 80 del siglo XIX, que buscan reafirmar lo propio del siglo XX rechazando lo anterior. Poseen un gusto por un arte racional, riguroso y analítico. Desprecian todo lo que recuerde a los excesos románticos, la nostalgia de la generación del 98 o la fantasía modernista. Defienden el arte puro desprovisto de sentimentalismo, autónomo y válido por sí mismo; un arte minoritario, dirigido a una élite que lo comprende y disfruta.

En este movimiento destacan pensadores y ensayistas. De entre figuras como Eugenio d’Ors, Manuel Azaña o Gregorio Marañón, sobresale José Ortega y Gasset. Ensayos como Meditaciones del Quijote o La España invertebrada le dieron pronto fama, pero será La deshumanización del arte su obra sobre estética más importante.

La Novela y la Poesía Novecentista

Se puede hablar de grandes novelistas en esta generación. Hay que mencionar a Gabriel Miró, quien cultivó en títulos como Nuestro padre San Daniel o El obispo leproso lo que se llamó novela lírica. También fue importante Ramón Pérez de Ayala, cuya innovación dio lugar a la novela intelectual (Tigre Juan, Belarmino y Apolonio).

Merece ser recordado Ramón Gómez de la Serna, autor que introdujo el espíritu vanguardista y trasgresor en nuestro país a través de sus famosas Greguerías. Por último, hay que hacer referencia al poeta Juan Ramón Jiménez, cuya trayectoria se divide en tres etapas: una próxima al Modernismo, otra hacia la poesía pura (Diario de un poeta recién casado) y, tras la guerra, la “poesía suficiente” de carácter metafísico (Dios deseado y deseante).

La Generación del 27: La Edad de Plata

El grupo de poetas conocido como Generación del 27 protagoniza uno de los momentos más valiosos de nuestra historia literaria (Edad de Plata). Son poetas de parecida edad que compartieron amistad en la Residencia de Estudiantes de Madrid. En 1927, el homenaje al tercer centenario de la muerte de Góngora sirvió como momento fundacional.

Principales Exponentes del 27

  • Pedro Salinas: Destaca su temática amorosa en La voz a ti debida.
  • Jorge Guillén: Representante de la poesía pura en Cántico.
  • Gerardo Diego: Autor de extremos que combinó el creacionismo con lo clásico.
  • Federico García Lorca: El autor de mayor renombre internacional, unió lo popular y lo moderno en Romancero gitano y Poeta en Nueva York.
  • Rafael Alberti: Evolucionó desde el neopopularismo de Marinero en tierra hacia el surrealismo de Sobre los ángeles.
  • Vicente Aleixandre: Cultivó el surrealismo puro y recibió el Premio Nobel en 1977.
  • Luis Cernuda: Expresó su disconformidad y anhelos en Donde habite el olvido.
  • Dámaso Alonso: Fundamental por su obra de posguerra Hijos de la ira.

En definitiva, se trata de un grupo de poetas de enorme talento que vivieron con igual pasión las vanguardias y la poesía clásica, llevando la lírica española a una de sus más altas cimas.