La Lírica del Renacimiento Español: Evolución y Grandes Maestros

La Revolución Lírica en el Siglo de Oro Español

En el Siglo de Oro, tiene lugar una revolución lírica por medio de la influencia italiana. Esta influencia se da tanto en la métrica como en los temas; frente al tradicional octosílabo español, los versos endecasílabos italianos se combinan en distintas estrofas:

  • Soneto: Fue intentado en el siglo XV con poca fortuna por el Marqués de Santillana en sus Sonetos fechos al itálico modo.
  • Tercetos encadenados: Utilizados para escribir epístolas y para el tono elegíaco.
  • Lira: Recibió su nombre del primer verso de la «Oda a la flor de Gnido» de Garcilaso. Además, es la estrofa favorita de Fray Luis de León y San Juan de la Cruz.
  • Octava real: Usada principalmente en la épica.
  • Estancia: Estrofa típica de la canción petrarquista.

El Petrarquismo y la Visión del Amor

Los temas proceden de la tradición clásica latina e italiana, específicamente del Cancionero de Petrarca. El Petrarquismo es una forma de entender el amor cortés provenzal, caracterizado por la identificación entre amor y sufrimiento.

Bajo esta influencia, el amor se cristianiza: las damas se transforman en ángeles y criaturas divinas de belleza perfecta e inalcanzables por su virtud. El poeta, purificado por el sufrimiento, describe el proceso del amor.

El Primer Renacimiento

Este periodo coincide con el reinado de Carlos I, en el que muchos poetas llevan a cabo una renovación de la lírica, inspirándose en la métrica y temas de la poesía italiana.

En la poesía española hay un tema fundamental: el amor. A veces es representado por influencia de las obras de Virgilio, que se da en una naturaleza idealizada, y las Metamorfosis de Ovidio, encarnado en personajes de la mitología. Pero siempre está enmarcado el amor en la tradición del neoplatonismo: la contemplación de la belleza femenina como camino para acercarse a la perfección absoluta.

Garcilaso de la Vega: El Caballero Renacentista

Nos referimos a él como el prototipo de caballero renacentista, definido por Baltasar Castiglione en El cortesano. El poeta toledano siempre se interesó tanto por la calidad de sus poemas como por la intensidad de su breve vida. En sus composiciones, canta al amor de una mujer llamada Elisa, a la que se ha identificado como Isabel Freyre, dama portuguesa que acompañaba a la emperatriz.

Obra Poética de Garcilaso

Su obra poética consta de tres églogas, dos elegías, una epístola, cuatro canciones y 38 sonetos. Así, todos sus poemas son de tema amoroso, con el tono típico del petrarquismo: el amor es un dolorido sentir. El enamorado dedica su vida y su obra a la mujer que nunca le corresponderá y, en consonancia con la doctrina neoplatónica, el amor y la mujer son idealizados, ya que son un camino para acercarse a la belleza suprema.

Como otros escritores renacentistas, utiliza la mitología clásica para representar las distintas situaciones de los poemas; por ejemplo, el mito de Apolo y Dafne es un ejemplo del amor no correspondido.

  • Sonetos y canciones: En ellos domina la influencia de Petrarca y se advierten ecos de la poesía cancioneril del siglo XV y del poeta Ausiàs March.
  • Églogas: Además del modelo clásico, se inspira en La Arcadia del italiano Sannazaro. En un paisaje idílico de locus amoenus, varios pastores se lamentan del sufrimiento amoroso:
    • Égloga I: El pastor Salicio se lamenta del rechazo de Galatea, mientras que Nemoroso llora la muerte de su amada Elisa.
    • Égloga II: El pastor Albanio, desesperado por el desdén de la ninfa Camila (con la que tuvo una relación amorosa), intenta quitarse la vida. En la parte central, hay una alabanza a la Casa de Alba.
    • Égloga III: A orillas del Tajo, cuatro ninfas tejen escenas de amor de tema mitológico (historias de Apolo y Dafne, Orfeo y Eurídice, Venus y Adonis) y la cuarta representa el amor desdichado entre Nemoroso y Elisa.

Estilo de Garcilaso

Su estilo es sencillo y sus poemas consiguen una armonía en la que los recursos retóricos pasan casi inadvertidos. En sus descripciones de la belleza femenina y del locus amoenus aparecen epítetos, símiles, repeticiones y simetrías. Sus versos fluyen sin detenerse por los frecuentes encabalgamientos. Su principal mérito es la capacidad para expresar la intensidad de sus sentimientos sin romper el equilibrio.

El Segundo Renacimiento: El Renacimiento Cristiano

También llamado Renacimiento cristiano, coincide con el reinado de Felipe II. Sigue con los modelos italianizantes, pero los cambios sociales y el ambiente de la Contrarreforma consiguen un giro religioso a la poesía con temas patrióticos. Se distinguen dos corrientes principales:

  • Ascética: Reflexiona sobre la búsqueda de la perfección moral; destaca el poeta Fray Luis de León.
  • Mística: Describe la experiencia de la unión del alma con Dios; destaca el poeta San Juan de la Cruz.

Otros Autores Relevantes

  • Fernando de Herrera: Poeta sevillano cuya obra se considera un puente entre el Renacimiento y el Barroco.
  • Alonso de Ercilla: Madrileño, autor de La Araucana, poema épico de tema americano.

Santa Teresa de Jesús: Lirismo y Espiritualidad

En la poesía mística española, Santa Teresa representa lo popular, lo pedagógico y lo comunitario. Su lirismo arranca de la traducción a clave religiosa de versos y cantos profanos que se convierten así en expresión de un amor trascendente.

Obras en prosa: Camino de Perfección, El libro de la vida, El castillo interior (o Tratado de las moradas) y el Libro de las fundaciones.

Obra poética: Su producción lírica es escasa, unas 30 composiciones en total. Utiliza el octosílabo cancioneril, preferentemente en su versión de glosa o villancico, con sus características de verbalismo, conceptismo y cierto amaneramiento retórico, propio de las poesías profanas que le sirvieron de inspiración.

De sus poemas, el más conocido es la famosa glosa a la copla tradicional «Vivo sin vivir en mí», composición a lo divino también utilizada por San Juan. Junto a esta glosa tan popular destacan sus quintillas «¡Oh hermosa que excedéis!», que muestran la superación de la poesía cancioneril por su búsqueda de trascendencia, y los villancicos «Este niño viene llorando» y «Vertiendo esta sangre». Toda esta poesía está basada en la delicadeza, el sentimiento encendido, la exclamación y el fondo místico.