Francisco de Goya: El Precursor de la Modernidad
Francisco de Goya fue un pintor español cuyo estilo inaugura el Romanticismo. Su especialidad fue la pintura de caballete, mural, grabado y dibujo. El arte goyesco supone el comienzo de la pintura contemporánea y es precursor de las vanguardias.
Tiene una etapa de comienzo donde se forma en el Neoclásico e introduce la temática Rococó. Durante su vida, empieza pintando en cartones para tapices; más tarde realiza un viaje a Italia, en el que obtendrá grandes influencias de otros maestros y, en España, se casa con la hermana de un pintor, lo que le favorecerá a la hora de ganar su propia fama.
Tiene su inspiración en la sociedad aristócrata y su pintura destaca por sus tonos suaves y cálidos, su ordenación geométrica y la importancia del dibujo.
Su pintura combina el gusto académico y lo pintoresco, realizando diversas críticas e ironías hacia aspectos de la sociedad de la época.
Etapas de su Trayectoria Artística
Etapa de Formación
El ámbito académico estaba marcado por la Iglesia, por lo que realizó obras de temática religiosa. Tras su viaje a Italia, en el que contactó con los genios del Barroco y del Renacimiento, se empapa del espíritu neoclásico.
Etapa Rococó
En este estilo destaca el estudio de la luz y los retratos de personajes distinguidos. Goya se vuelve académico y comienza su carrera como pintor de cámara. Su pincelada es cada vez más suelta e intenta captar la psicología de los personajes. Pinta escenas costumbristas en las que los personajes son miembros de la aristocracia.
Etapa de Plenitud
Realiza retratos de nobles e ilustrados. Su pintura gana en matices y en profundidad. Esta etapa está marcada por su enfermedad, ya que se queda sordo. Posee una estética romántica, mejora la captación psicológica y experimenta en el ámbito privado.
Etapa Prerromántica y de Madurez Creativa
Debido a la Guerra de la Independencia de 1808, la sociedad se dividió en dos grupos, lo que influyó enormemente en su obra. Goya trató el tema de la violencia de forma descarada y fría, recreándose en las pasiones humanas y en la muerte.
Las Pinturas Negras (1820-1823)
Es un periodo de angustia y aislamiento. Realiza las Pinturas Negras como decoración de su propia casa. Utiliza tonalidades oscuras y una temática sombría, alejándose del academicismo para reflejar una visión pesimista del ser humano. Estas pinturas recogen todos sus miedos y locuras.
Son escenas oscuras, sin presencia de luz y con fondos negros. Tienen influencia del expresionismo, del impresionismo y del surrealismo. Los rostros tienen gran importancia en esta etapa, ya que están caracterizados por tener una actitud reflexiva, ser grotescos (como caricaturas), tener la boca abierta y los ojos negros con el resto en blanco. Su pincelada es suelta y utiliza colores pardos, ocres y tierras.
Estancia en Burdeos
Caracterizada por el exilio del artista. En esta etapa, recupera el color y la vitalidad del Rococó. Su pincelada es cercana al impresionismo, ya que lo anticipa. Muere en 1828.
Ludwig van Beethoven: La Revolución Musical
Fue un compositor, director de orquesta y pianista alemán. Su obra abarca desde el Clasicismo hasta los inicios del Romanticismo musical, influyendo de forma decisiva en la evolución posterior de la música. Las sinfonías fueron la fuente principal de su popularidad internacional.
Su producción incluye los géneros pianístico, de cámara, concertante, sacra, lieder, música incidental y orquestal (destacando sus nueve sinfonías).
El mundo sonoro de Beethoven no está integrado por sonidos hermosos, sino que es un sonido áspero, una explosión y una revolución musical. Utiliza con frecuencia la instrucción sforzando, que significa ataque. Se trata de una música violenta, llena de movimiento.
Transformó la sonata en una potente e íntima expresión de sus sentimientos más interiores, buscando la libertad de expresión absoluta. Los tempos son más flexibles e incluso cambian de lugar. Sobre todo, el final ya no es una mera recapitulación, sino un desarrollo y una culminación de todo lo sucedido anteriormente.
Periodos de su Obra
- Periodo temprano: Incluye la 1.ª y 2.ª sinfonías, que aún recuerdan al siglo XVIII.
- Periodo medio: Marcado por la crisis de su sordera. Son obras de gran escala que denotan heroísmo (incluye 6 sinfonías).
- Periodo tardío: Posee una profunda carga intelectual, innovaciones formales y una intensidad de expresión sumamente personal (destaca la 9.ª sinfonía).
La Ópera en el Romanticismo
Durante el Romanticismo, la ópera experimentó un gran desarrollo, convirtiéndose en el espectáculo preferido de la burguesía. Se construyen teatros por toda Europa y se considera una disciplina artística total (une artes plásticas en decorados, literatura en el libreto, música y danza). Aparecen temas históricos y mitológicos que reivindican los orígenes de cada nación.
La Ópera en Italia
Surgen dos corrientes principales:
- Bel canto: Óperas con ritmos sencillos y cantos claros. Destacan Donizetti y Verdi con obras como La Traviata, Rigoletto y Il Trovatore. Las arias son las partes más importantes cantadas por los protagonistas.
- Verismo: Surge a finales del siglo XIX, ligado al realismo y al naturalismo literario. Oscila entre el realismo y el romanticismo. Destaca Puccini con Madame Butterfly.
Giuseppe Verdi: Sus obras sirven como símbolo de la unificación italiana, ayudando a generar un sentimiento de unidad frente a las invasiones extranjeras (ejemplo: el coro de Nabucco).
La Ópera en Alemania
Posee una corriente artística propia donde los temas son la mitología germánica, la naturaleza, los bosques y las leyendas sobrenaturales. Destaca Richard Wagner, cuyas óperas funcionan como un todo donde se funden música, teatro y danza. Su técnica principal es el leitmotiv o hilo conductor. Su obra cumbre es El anillo de los Nibelungos.