ÍNDICE
- Síntesis breve
- Síntesis extensa
- Personajes
- Opinión Personal
- Biografía de Fernando de Rojas
SÍNTESIS BREVE
La Celestina, de Fernando de Rojas, es una obra escrita a finales de la Edad Media y principios del Renacimiento que cuenta cómo un joven se enamora de una bella doncella y, al ser rechazado por esta, busca ayuda en una vieja y falsa alcahueta, Celestina, que intenta con sus malas artes y conocimientos sobre la vida unir a los dos muchachos. Al final la chica, Melibea, se enamora de Calisto y por eso empiezan a verse por la noche en casa de esta. Pero la avaricia de Celestina y los criados hace que estos acaben con la vida de la alcahueta; al ir a buscar a Calisto para vengarse otros personajes de la obra, este cae despeñado por la escalinata que conduce al huerto de su amada y muere. Cuando Melibea ve lo que ha pasado con Calisto, se tira ella desde la torre de su habitación para morir así con su enamorado.
SÍNTESIS EXTENSA
Acto I
Calisto, un noble de alto linaje, gentil, ingenioso y de clase social media, se enamora de Melibea, una mujer muy generosa, de alta clase social e hija única de Pleberio y Alisa.
Calisto se le declara a Melibea pero es rechazado; por eso Sempronio (criado de Calisto) le dice a este que solicite la ayuda de Celestina, una vieja y falsa pero astuta alcahueta, para que convenza a Melibea de que Calisto es su gran amor. Pármeno, otro criado de Calisto más joven, no está de acuerdo con Sempronio porque sabe cómo es Celestina realmente y ve que Sempronio y Celestina quieren sacarle dinero a Calisto, pero Celestina intenta hacer cambiar a Pármeno de opinión para que así tenga recompensa.
Acto II
Cuando Celestina se va de casa de Calisto, este se queda hablando con Sempronio, al cual envía a casa de Celestina para decirle que cumpla su parte del trato.
Calisto se enfada con Pármeno porque habla mal de Celestina, ya que este tiene gran fe en que ella puede enamorar a Melibea de él.
Acto III
Sempronio va a casa de Celestina y le dice que no tarde en cumplir su parte del trato. Celestina y él empiezan a hacer un plan para enamorar a Melibea de Calisto, en el cual intervienen Elicia y Areusa, prima de esta.
Celestina se marcha a casa de Pleberio y se quedan solos Sempronio y Elicia.
Acto IV
Cuando Celestina va hacia casa de Pleberio, se reprocha el lío en que se ha metido.
Consigue entrar en casa de Melibea diciendo que es una vendedora de hilos y Alisa, como se tiene que marchar, la deja con su hija a solas. Al principio Celestina halaga a Melibea, pero cuando empieza a hablarle de Calisto, esta se enfada y quiere echarla de su casa; pero la astuta vieja le dice que Calisto tiene un dolor de muelas y sanará con una oración hecha por ella a Santa Apolonia y si le da un cordón, el cual Melibea le entrega.
Acto V
Cuando Celestina se despide de Melibea, va por la calle hablando consigo misma entre dientes.
Cuando llega a su casa, habla con Sempronio, que la está esperando, y se van los dos hacia casa de Calisto para contarle su visita a Melibea.
Acto VI
Entra Celestina en casa de Calisto y este le pregunta con impaciencia qué es lo que ha conseguido de su amada Melibea. Celestina, dando muchos rodeos, le cuenta lo que ha logrado y le dice que la espera al día siguiente. Mientras Celestina habla, Pármeno le reprocha todo lo que dice, siendo reprendido por Sempronio.
Celestina le entrega el cordón a Calisto y este lo abraza como algo sagrado. Celestina se tiene que marchar y llevarse el cordón, y Calisto le recompensa por lo que ha conseguido con ropa.
Celestina se marcha acompañada de Pármeno.
Acto VII
Cuando Celestina y Pármeno van caminando hacia casa de esta, Pármeno le recuerda a Celestina que le hizo una promesa para intentar unir a Areusa y a él. Cuando llegan a casa, Celestina sube a hablar con Areusa. Al principio esta no quiere que suba Pármeno ya que le da vergüenza, pero al final Celestina logra convencerla y, cuando él sube, los deja allí toda la noche solos. Al llegar Celestina a su casa, le reprocha Elicia su tardanza.
Acto VIII
Al llegar la mañana se despierta Pármeno, que se va de casa de Areusa hacia casa de su amo. Pármeno se alegra de lo conseguido con Areusa y porque ha quedado con ella para comer en casa de Celestina.
En la puerta de casa de Calisto está Sempronio esperándolo, que se queja por su tardanza. Pármeno le cuenta lo que le ha sucedido en casa de Areusa y su nueva cita de hoy para comer, a la cual también va Sempronio.
Calisto se despierta y manda a sus mozos que le preparen para ir a misa.
Acto IX
Sempronio y Pármeno cogen comida de casa de Calisto y se van a casa de Celestina, hablando entre ellos.
En casa de esta están Areusa y Elicia esperándolos. En la comida, Sempronio nombra gentil a Melibea y Elicia se enfada y se levanta de la mesa. Los demás tratan de calmarla.
Cuando ellos están hablando, entra Lucrecia, criada de Melibea, a llamar a Celestina de parte de su señora. Lucrecia dice que la manda su ama por el cordón, pero Celestina prefiere llevárselo ella misma y así marchan las dos hacia casa de Melibea.
Acto X
Sempronio y Pármeno cogen comida de casa de Calisto y se van a casa de Celestina, hablando entre ellos. En casa de esta están Areusa y Elicia esperándolos. En la comida, Sempronio nombra gentil a Melibea y Elicia se enfada y se levanta de la mesa. Los demás tratan de calmarla. Estando ellos hablando, entra Lucrecia, criada de Melibea, a llamar a Celestina de parte de Melibea.
Acto XI
Al salir Celestina de casa de Melibea, va por la calle hablando sola. Ve de lejos a Sempronio y Pármeno, que van a la iglesia a por su señor, y los sigue.
Sempronio habla con Calisto cuando llega Celestina detrás de ellos. Van a casa de Calisto y allí Celestina le cuenta lo conseguido con Melibea; mientras ellos dialogan, Sempronio y Pármeno hablan entre sí. Calisto le ofrece a Celestina una cadena de oro como recompensa.
Se marcha la vieja con prisa hacia su casa con la cadena, donde está Elicia esperándola. Cenan y se marchan a dormir.
Acto XII
Cuando llega la noche, Calisto y sus criados van a preparar las armas para partir hacia casa de Melibea. Esta y Lucrecia están en la puerta esperándolo.
Al llegar a la casa, se acerca Calisto a la puerta donde habla con Lucrecia, que después de hablar con el joven se marcha a dormir dejándolos solos. Los dos jóvenes se quedan hablando en la puerta y, al cabo de la noche, los dos criados, que estaban hablando entre ellos, escuchan el ruido de gente y echan a correr al darse cuenta de que es el alguacil; vuelven a por su señor, que se despide con tristeza de su amada, quedando para la noche siguiente a la misma hora.
Los padres de Melibea, Pleberio y Alisa, se despiertan y van a ver a su hija, que los tranquiliza diciéndoles que tenía sed y fue a por agua.
Calisto y sus criados se van a casa a dormir, pero cuando el señor de la casa se acuesta, los criados van a casa de Celestina a cobrar lo que habían acordado.
Celestina se niega a darles su parte disimulando, como quien no sabe lo que le quieren decir. Sempronio y Pármeno se enfadan con ella y riñen, forzándola y matándola, asestándole más de treinta cuchilladas. Al griterío de la vieja y de Elicia se acerca mucha gente y Pármeno y Sempronio huyen saltando desde una ventana, quedando al caer medio muertos, donde los prenden.
Acto XIII
Se despierta Calisto de dormir, ajeno a todo lo ocurrido, hablando solo y llama a sus criados. Tristán, otro criado, le contesta que no hay nadie más en la casa y este le ordena que le deje seguir durmiendo.
Cuando Tristán baja, se encuentra a la puerta con Sosia, el mozo de espuelas, que llega a la casa llorando. Tristán le pregunta qué le pasa y este le contesta que ha visto a Pármeno y a Sempronio degollados en la plaza por haber asesinado a la vieja Celestina.
Ambos suben a contárselo a su amo, que siente pena por lo pasado con sus criados y piensa en preparar a Tristán y a Sosia para que le acompañen a casa de Melibea.
Acto XIV
Melibea está preocupada hablando con su criada mientras espera la llegada de Calisto, que tarda mucho.
Calisto llega acompañado de los jóvenes criados y sube por una escala al huerto de Melibea, donde esta le espera. Calisto quiere gozar de Melibea, pero esta se niega porque perderá su honradez. Más tarde, Calisto se retira hacia su casa quejándose del poco tiempo que ha podido estar con su amada.
Una vez en su casa, se duerme hasta tarde mientras sus criados ven pasar a Elicia.
Acto XV
Elicia va a casa de su prima Areusa a contarle las muertes de Celestina y los dos criados de Calisto. Allí encuentra a su prima discutiendo con un hombre llamado Centurio.
Cuando se marcha Centurio, se quedan solas las dos jóvenes hablando; Elicia le cuenta a su prima la desgracia que ha ocurrido en su casa y el dolor que siente por estas pérdidas, y quiere vengarse de Calisto y Melibea, así que las dos chicas deciden hablar con Sosia para poder vengarse así.
Acto XVI
Pleberio y Alisa piensan que su hija Melibea posee el don de la virginidad y piensan en casarla. Lucrecia, que lo está escuchando todo, corre a contárselo a su señora, que la manda salir a donde están sus padres para así hacerlos callar.
Acto XVII
Elicia, haciendo caso de los consejos de su prima, decide dejar de lado el luto que lleva por la muerte de sus amigos y va a casa de esta para ver si la ha visitado Sosia.
Cuando Elicia está allí, llega Sosia y Areusa se esconde, dejando así a su prima y a Sosia solos. Elicia, con sus malas artes y sus mentiras, seduce al chico, que al final acaba contándole las visitas de Calisto y Melibea por la noche.
Acto XVIII
Cuando se va Sosia, Elicia decide que Areusa debe hacer las paces con Centurio y para ello van las dos a casa de este. Una vez allí, le ruegan que vengue las muertes de sus amigos en Calisto y Melibea, y Centurio se lo promete.
Pero este no lo quiere cumplir y manda a Traso el cojo y a sus dos compañeros para que lo hagan ellos.
Acto XIX
Calisto va con sus criados a casa de Melibea, que lo está allí esperando cantando con Lucrecia. Llega Calisto al huerto de Melibea y se quedan allí los dos.
Sosia le cuenta a Tristán lo que le ha ocurrido con Areusa y este le advierte de que puede ser una trampa; en esto ven venir a Traso con otros dos por mandato de Centurio, así que Sosia sale para que se marchen.
Entre todo este jaleo, Calisto quiere bajar para ayudar a sus criados, cosa que Melibea intenta impedir, pero no puede y Calisto baja por la escalera sin sus armaduras. Una vez abajo, Tristán le avisa que no pasa nada, que vuelva otra vez con Melibea que Sosia está ya al volver, pero Calisto sigue bajando y se cae de la escala, quedando así tirado allí muerto.
Cuando Melibea lo ve muerto, se lamenta mucho.
Acto XX
Lucrecia va a avisar a Pleberio porque su hija siente mucho dolor y este va corriendo a verla. Intenta consolarla pero no puede, ya que el dolor que siente Melibea es muy fuerte; así que Pleberio quiere llamar al médico, pero su hija no le deja porque su dolor no tiene cura. Melibea le dice que su dolor es de corazón. Pleberio va a por unos instrumentos musicales que le ha dicho su hija que le suba a la torre para calmar su dolor y Melibea manda a Lucrecia a que retenga a su padre abajo para que no suba y poder morir sola. Cuando vuelve Pleberio, la espera abajo como Lucrecia le ha dicho y escucha cómo su hija le dice la causa de su dolor y todo lo que estos días atrás ha sucedido con su amado Calisto. Después de que su padre conoce la verdad, Melibea se deja caer de la torre, muriendo así.
Acto XXI
Pleberio le cuenta a su mujer lo ocurrido y se queja al amor por la desgraciada muerte de su hija.
OPINIÓN PERSONAL
Me ha gustado la obra porque cuenta de una forma divertida las aventuras de Calisto y Melibea y de cómo Celestina hace uso de sus malas artes.
Es un poco difícil de leer ya que está escrita en castellano antiguo, pero a su vez es una forma de enriquecer el vocabulario y podemos observar costumbres de la Edad Media y del Renacimiento.
Muestra muchas verdades sobre la vida, ya que casi todos los personajes son egoístas y solo buscan su propio bien. Sobre todo Calisto es egoísta, ya que quiere conseguir lo que desea sin importarle bien lo que siente Melibea.
Pero en el fondo la obra en sí me ha gustado bastante y no me arrepiento de haberla leído, ya que he aprendido mucho de ella.