Ramón Gómez de la Serna (1888-1963): Figura Central de la Vanguardia
Se le considera la gran figura de la vanguardia en España. Nació en Madrid, hijo de un ilustre jurista, y estudió Derecho, pero desde muy temprano se sintió atraído por el periodismo. Siempre se manifestó como un iconoclasta con respecto a las artes y tendencias culturales al uso y se mostró como un vanguardista de las vanguardias.
Su obra se caracteriza por su arrolladora personalidad, hasta tal punto que creó un estilo conocido como el ramonismo, sinónimo de independencia, esteticismo y provocación. Es autor de más de cien libros de diferentes géneros, como novela, ensayo, cuento, teatro o artículo periodístico —del que fue maestro—. Practicó el madrileñismo, una ligazón especial con esta ciudad de la que le atraía su vida cultural y bohemia y que definió como: «Madrid es no tener nada y tenerlo todo».
La Tertulia del Café de Pombo
En 1915, Gómez de la Serna fundó la Tertulia sabatina del Café y Botillería de Pombo. El Café de Pombo, cerca de la Puerta del Sol, fue así uno de los sitios más célebres y concurridos del Madrid literario de la época. Ramón era quien llevaba la voz cantante en las reuniones. Era su hogar literario, donde podía exponer libremente sus teorías vanguardistas. Allí se daban cita Picasso, Pío Baroja, Azorín, Marañón y un largo etcétera de personalidades.
También se celebraron banquetes pombianos en homenaje a escritores y artistas, como los dedicados a Picasso (1917), Ortega (1922) y Azorín (1927). En 1920 se instala en el café Pombo el famoso cuadro de José Gutiérrez Solana que inmortalizaría las tertulias ramonianas.
El Conferenciante y Pionero de la Radio
Es también conocida su original faceta de conferenciante. Ramón viajaba con frecuencia por España y otros países pronunciando conferencias humorísticas con puesta en escena incluida: en una ocasión se vistió de torero, dio otra a lomos de un elefante (en el Cirque d’Hiver de París, en 1928), en un trapecio (en el Gran Circo Americano de Madrid, en 1923), o con la cara pintada de negro para presentar la película El cantor de Jazz.
En 1929, Gómez de la Serna funda una tertulia en el café La Consigne de París y es nombrado miembro de la Académie Française de l’Humour. Se convierte también en el primer escritor radiofónico de España cuando, en 1930, la emisora Unión Radio instala un micrófono en su despacho, gracias al cual se dirigirá cada noche a sus oyentes.
Trayectoria Política y Exilio
Ideológicamente, Gómez de la Serna, que había profesado ideas libertarias en su juventud, se declaraba «al margen del honor y de la moral burguesa». El estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Madrid y figura en la lista de fundadores de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, pero durante la contienda terminará decantándose por el bando franquista. Su casa madrileña fue saqueada, desapareciendo todas sus pertenencias.
En agosto de 1936, el escritor decide viajar a Buenos Aires junto con su compañera Luisa Sofovich, escritora argentina a quien había conocido en 1931 y con quien se casaría en 1961, dos años antes de su muerte. Anteriormente, Gómez de la Serna había estado unido sentimentalmente a la periodista y escritora feminista Carmen de Burgos (cuyo seudónimo literario era Colombine), 21 años mayor que él. La pareja no regresaría a España más que un breve periodo de tiempo en 1949. En 1959, el Gobierno español le otorgó la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio. Sus restos reposan en la Sacramental de San Justo de Madrid.
Obra Literaria y Bibliografía Principal
De su numerosa bibliografía, las obras más importantes son:
- El Incongruente (su novela predilecta)
- El Gran Hotel
- La Hiperestésica
- El Torero de Caracho
- Los Muertos, las Muertas y otras Fantasmagorías (recopilación sobre el tema de la muerte con epitafios originales)
- Las Falsas Novelas (colección de «pastisches» psicológicos)
Hay que mencionar además: Ramonismo, El Doctor Inverosímil, El Chalet de las Rosas, El Circo, La Malicia de las Acacias, El dueño del átomo, La Mujer de ámbar, El caballero del bongo gris, Efigies, Cinelandia, La Saturada, El Hijo del Relojero, Gollerías, El Novelista, El cubismo y todos los ismos, El Secreto del Acueducto, La Quinta de Palmira, Viernes Santo, Elucidario de Madrid, La Nardo, Policéfalo y señora, Los medios seres (teatro), Las escaleras, ¡Rebeca!, El Cólera Azul, Ismos, Nuevos Retratos Contemporáneos, Trampantojos, Cuentos para los días de no salir de casa, Explicación de Buenos Aires y su célebre autobiografía Automoribundia.
También destacan sus estudios sobre pintores como Velázquez, El Greco, Juan Gris o Goya, y biografías de escritores como Quevedo, Lope de Vega, Valle-Inclán y Poe.
El Ramonismo y la Estética del Absurdo
A Ramón Gómez de la Serna no se le puede incluir dentro de ningún movimiento concreto, sino que toma rasgos del cubismo, del futurismo, del dadaísmo y del surrealismo. Su pensamiento artístico parte de la idea de que el mundo es un absurdo, un circo ridículo que solo puede describirse en términos de humor. Algunos caracteres que definen el ramonismo son:
- Antipatía por la interpretación tradicional: Deseo de romper con el arte anterior.
- Perspectivas inusuales: Observa la realidad para provocar la sorpresa en el lector.
- Eliminación del sentimentalismo: Uso del humor y la exaltación de lo lúdico.
- Irracionalismo poético: Práctica de asociaciones insólitas y metáforas delirantes antes del surrealismo.
La Greguería: El Género Propio de Ramón
La principal aportación de Gómez de la Serna es la greguería, un género literario nuevo que el autor definió con una igualdad matemática: Greguería = Humor + Metáfora. Se trata de apuntes breves que encierran una pirueta conceptual o una metáfora insólita.
Clasificación de las Greguerías
Ricardo Senabre las ha clasificado en cuatro grupos:
- Basadas en una falsa etimología: «Bisabuelo parece querer decir una pareja de abuelos».
- Basadas en una paronomasia: «Cuando contamos por lustros nuestra edad es que queremos dar lustre a nuestros años».
- Basadas en la parodia de frases hechas: «¿De cuerpo presente? No. De cuerpo pretérito».
- Basadas en una dilogía: «El defecto de las enciclopedias es que padecen apendicitis».
El Origen del Término según el Autor
El autor explica así la gestación de este género en el prólogo a la edición de 1960:
«Desde 1910 me dedico a la greguería… surgiendo de su precipitado, depuración y disolución radical. La greguería es para mí la flor de todo lo que queda, lo que vive, lo que resiste más al descreimiento… Las cosas apelmazadas y trascendentales deben desaparecer. El encuentro con la greguería fue lo que me trajo la suerte… Se puede improvisar una novela, pero no una greguería.»
Sobre el nombre, Ramón relata: «Metí la mano en el gran bombo de las palabras, y al azar… saqué una bola… Era ‘greguería’… Me quedé con la palabra por lo eufónica y por los secretos que tiene en su sexo. Greguería, algarabía, gritería confusa… Lo que gritan los seres confusamente desde su inconsciencia, lo que gritan las cosas…».