Frankenstein o el moderno Prometeo: Resumen y Temas de la Obra de Mary Shelley

Introducción a la obra

Es una obra literaria de la escritora inglesa Mary Shelley. Publicada en 1818 y enmarcada en la tradición de la novela gótica, el texto explora temas tales como la moral científica, la creación y destrucción de vida y la audacia de la humanidad en su relación con Dios.

Argumento

El libro empieza con una serie de cartas (cuatro cartas) que escribe un hombre, Robert Walton, a su hermana Margaret relatándole su viaje hacia el Polo Norte. En sus dos últimas cartas le relata un suceso extraordinario: el encuentro con dos seres humanos en medio del océano a kilómetros de cualquier tierra poblada.

Primeramente se encuentran con un ser enorme al que no logran recoger y a las pocas horas encuentran a otro ser humano, muy enfermo, a quien obligan casi a subir al barco. En el transcurso de los días, el capitán Walton empieza a tomarle mucho cariño al huésped, sin saber todavía quién es porque aún está medio inconsciente.

El relato de Víctor Frankenstein

Cuando el hombre a quien acogen despierta, le preguntan por su nombre y su historia (el porqué de estar a tantos kilómetros mar adentro). Al principio el doctor Frankenstein, que así es como se llama el huésped, no quiere contarles su historia, pero al ver la curiosidad y los objetivos del capitán del navío, accede a relatarles sus vivencias.

Su relato empieza en su juventud, cuando se va de Ginebra (su ciudad natal) a estudiar a Ingolstadt. Antes de irse, muere su madre de escarlatina, por lo que tiene que aplazar su viaje unos meses. Al poco tiempo se pone en marcha y se va a la universidad dado que comprende que la vida tiene que seguir.

La creación del monstruo

Al llegar a Ingolstadt quiere poner en práctica una idea concebida hace tiempo: crear un ser con sus propias manos. Inmediatamente se pone a hacer tan siniestro trabajo y da forma en varios meses a su criatura, pero al darle la vida se da cuenta de lo que ha hecho realmente: crear a un monstruo. A la visión de la criatura, el doctor Frankenstein se asusta y huye hacia Ginebra. Pero hasta allí le llegan las desgracias.

Al llegar a casa le comunican las malas noticias: la muerte de su hermano menor, William. Le dicen también que ya tienen a su asesina, pero Frankenstein no cree en la culpabilidad de Justine por dos razones: la primera es que la “asesina” es una íntima amiga de la familia y la segunda porque él ya sospecha quién ha podido ser: su engendro y a la vez su condena. Pero finalmente, y por desgracia, no logra reunir pruebas a favor de Justine y la ejecutan.

El encuentro en las montañas

Para olvidarse un poco de las muertes de sus dos seres queridos se va a las montañas de Chamonix, donde el monstruo aprovecha para hablar con él. Primeramente, el doctor Frankenstein se niega a hablar con su engendro, pero poco después acepta oír el relato del ser.

La historia del monstruo empieza cuando lo abandona su inventor. En ese momento, huyendo no sabe dónde, llega a unas ciudades donde lo maltratan y huyen en cuanto lo ven, sin saber Frankenstein el motivo. Para que no lo vea nadie, se va en dirección a un bosque, donde encuentra una caseta en medio de la nada.

La familia de la cabaña

Allí vive una familia formada por un anciano ciego y sus dos nietos. Frankenstein se instala en el establo abandonado de la casa. Allí está más o menos un año. Durante ese tiempo solo sale por las noches y se da cuenta de que es diferente a todos los habitantes de la casa. Con el paso del tiempo le coge mucho cariño a los habitantes de allí y decide un día darse a conocer solo al abuelo ciego para que no se asuste y le coja cariño, pero en el momento de hablar con él aparecen sus nietos. Ellos se asustan al ver a Frankenstein y entonces lo hacen salir del lugar corriendo, tirándole piedras y pegándole.

La petición de la criatura

A partir de este momento, su vida se vuelve un auténtico infierno: está solo y tiene que vivir en zonas deshabitadas por las posibles represalias de los hombres. Va transcurriendo el tiempo y en igual medida va aumentando su odio hacia su “padre”. Le pide al doctor Frankenstein que le haga una mujer como él para no estar solo. Primeramente se niega, pero después accede, aunque aún está indeciso.

Después de esta conversación vuelve a Ginebra, donde tiene una charla con su padre en la que se compromete con Elisabeth, su prima. Para aclarar sus ideas sobre la cuestión del monstruo, se va de viaje con Clerval a Inglaterra. Durante este viaje, decide empezar el proyecto de la “mujer” y para tal propósito se va a una isla solo. Cuando ya casi ha acabado su trabajo, se arrepiente y la destroza.

Venganza y tragedia final

El monstruo, que le había seguido hasta allí, se venga matando a Clerval, amigo del doctor, y lo acusan a él de haberlo matado. Lo encarcelan y, para sacarlo, va su padre a la isla. Los isleños hacen investigaciones y, al ver que era imposible que lo matara él, lo dejan libre. El doctor Frankenstein vuelve a Ginebra con su padre y ultima los preparativos para la boda con Elisabeth.

En algunos momentos de los preparativos piensa en lo que le dice el monstruo cuando destruye al engendro: “Estaré contigo hasta en el lecho de matrimonio”. El Dr. Frankenstein cree que le quiere matar a él, pero no es así. Llega el día de la boda y todo transcurre con normalidad hasta la noche de bodas. El Dr. Frankenstein se queda en el piso de debajo de la casa donde pasarán él y su esposa la noche para plantarle cara al monstruo cuando aparezca, mientras ella se queda en la habitación.

Pero en la madrugada, el doctor oye un grito de su mujer desde la habitación de arriba y sube corriendo. Al llegar a la habitación encuentra a Elisabeth muerta sobre la cama y, al mirar a la ventana, ve la cara del monstruo. Poco tiempo después de este suceso muere el padre de Frankenstein.

La persecución

A causa del dolor y la rabia que le producen estas muertes, él comienza a perseguir a su engendro para matarlo, estando convencido de que todo su dolor ha sido causado por el monstruo. A las pocas semanas de estar navegando en su busca por el océano helado es cuando lo encuentra el barco del capitán Walton. Y aquí acaba el relato del profesor Frankenstein.

En el transcurso del tiempo que ha estado en el barco, la salud del doctor ha empeorado cada vez más y ha ido sintiéndose cada vez más débil hasta que un día muere. Habiendo ya decidido su vuelta a Inglaterra, una noche el capitán oye ruidos en la sala en la que están los restos de Frankenstein y, cuando entra en el camarote, encuentra al engendro. Este le explica que su misión ha terminado y que ya no lo volverá a ver nunca más ningún ser humano. Al acabar de exponerle su versión de la historia, el engendro huye del barco y así termina el libro.

Temas principales

TEMAS: El sentido último que creo que la autora quiere destacarnos relatando esta historia es que no se puede traer al mundo un ser humano y desentenderse después de él como lo hace el doctor Frankenstein. También quiere inculcar de alguna forma la idea de que Dios castiga a todo ser que haga esto por medio del envío de desgracias, que en este relato en concreto son provocadas por el engendro mismo.

Por medio de este razonamiento podemos deducir que la autora de este libro tenía una fe ciega en Dios, en sus castigos y en sus recompensas. Esta creencia es una cosa normal en el contexto del siglo en el que está escrita la novela: el siglo XVIII. Otro de los temas que la autora quiere destacar es que el hombre no puede adueñarse del papel de Dios tomándose la creación de un ser a su antojo y gusto.

La autora nos deja ver la opinión que tiene sobre esto: que solo Dios tiene el poder de la creación y que el que se adueñe de este poder será castigado con duros castigos. El ejemplo que nos pone la escritora es el alud de desgracias que, causadas por el engendro o no, le vienen encima al doctor Frankenstein. También nos compara en cierta manera la forma de vivir del doctor antes de la creación del engendro (pacífica, tranquila, sin sobresaltos…) y la de después de su creación (una vida turbulenta, huyendo siempre de un lado para el otro, con mucho dolor…).

También nos destaca en cierta manera las obligaciones de cuidar y no abandonar a los hijos por parte de los padres, porque si los han traído al mundo también se han de hacer cargo de ellos.