El predominio burgués: la forma de vida de la nueva élite social
A lo largo del siglo XIX, la aristocracia fue perdiendo influencia frente a la alta burguesía. La nueva élite basaba su primacía en la propiedad y la riqueza, por lo que se denomina plutocracia. Tenían acceso los más ricos y de ellos quedaban excluidos quienes no poseyeran suficiente patrimonio.
Al tiempo que aumentaba su riqueza, la élite ganaba influencia social y política. Su estilo de vida opulento y ostentoso imitaba a la antigua nobleza. Sin embargo, existían grandes diferencias:
- La alta burguesía apostaba por el progreso económico y dirigía sus negocios.
- Presumían que el patrimonio heredado procedía del esfuerzo individual.
- Defensora del orden y de la propiedad, su ética se resumía en las virtudes del ahorro, la importancia de la vida familiar, la dignidad del trabajo y el respeto a la práctica religiosa.
Este modelo social era muy común en el Reino Unido, algo menos en Alemania y poco frecuente en Rusia, Italia, España y Francia.
La forma de vida de las clases medias
La burguesía media era dueña de pequeños negocios o realizaba actividades profesionales. Sus miembros dedicaban casi todo su tiempo al trabajo y poco al ocio; eran defensores del orden y poseían un fuerte sentido de la propiedad. El decoro, la dignidad, la discreción y la honradez formaban parte de su equipo ético e ideológico. Cualquier comportamiento inadecuado debía mantenerse en silencio, lo que daba lugar a una doble moral, en la que eran más importantes las apariencias que la realidad.
La clase media baja o pequeña burguesía vivía de su trabajo. Eran asalariados cualificados y funcionarios públicos con un escaso poder económico, aunque solían guardar las apariencias. La educación era muy elemental en las mujeres, y en los hombres dependía de la profesión. La mujer realizaba todas las tareas domésticas e incluso trabajaba en casa como costurera, sombrerera o modista. Esta pequeña burguesía participó activamente en las luchas políticas y sociales del siglo XIX.
La clase obrera y los problemas sociales de la industrialización
La formación de la clase obrera
Los orígenes del proletariado fueron:
- Campesinos: pérdida de las tierras comunales y falta de necesidad de mano de obra agraria debido al uso de maquinaria.
- Empleados del sistema de trabajo a domicilio: no pudieron hacer frente a la competencia de las modernas fábricas.
- Artesanos: procedían de los gremios de las ciudades cuyos talleres cerraron.
La introducción de las máquinas en el proceso productivo permitió omitir la práctica de los artesanos y contratar mano de obra barata que no necesitaba formación.
Condiciones de trabajo
Las condiciones de trabajo en la industria eran muy duras, ya que el objetivo de las empresas era obtener el máximo beneficio. Durante el siglo XIX, se caracterizaron por:
- Largas jornadas laborales de 14 a 16 horas diarias.
- Disciplina estricta con castigos corporales o sanciones económicas.
- Supresión de los descansos dominicales y festivos.
- Despido libre e inexistencia de recompensas en caso de enfermedad, accidente laboral o desempleo.
- Ausencia de derechos laborales o sindicales.
El nuevo trabajo era mecánico y rutinario, con un ritmo marcado por las máquinas. A diferencia de los artesanos, los obreros carecían de derechos y perspectivas de mejora social o profesional.
El trabajo infantil y femenino
Antes de la Revolución Industrial, mujeres y niños trabajaban en el campo o el taller familiar. Con la industrialización, las mujeres adquirieron mayor presencia en el servicio doméstico, la industria textil y las minas. A pesar de realizar las mismas jornadas agotadoras que los varones, sus salarios eran inferiores.
El trabajo infantil estaba socialmente aceptado bajo la idea de que hacía a los niños útiles y les ayudaba a madurar. Los niños realizaban jornadas de 12 a 16 horas con salarios muy bajos, y la asistencia escolar era mínima, apenas lo justo para aprender a leer y escribir.
Las bases ideológicas del movimiento obrero
El socialismo utópico
Defendían las novedades traídas por la Revolución Industrial, pero denunciaron la situación de los obreros. Pretendían crear, de forma pacífica, una sociedad ideal basada en la igualdad, la solidaridad y la fraternidad. Sus principales ideólogos fueron:
- Saint-Simon: sostenía que la nación debía ser un gran taller dirigido por los más capaces.
- Charles Fourier: propuso la formación de cooperativas autosuficientes llamadas falansterios.
- Robert Owen: aplicó medidas para mejorar las condiciones de sus obreros en su fábrica textil.
El socialismo marxista
Creado por Karl Marx y Friedrich Engels, su doctrina se resume en el Manifiesto del Partido Comunista:
- La historia se basa en la lucha de clases entre burguesía y proletariado.
- La causa de la pobreza es la propiedad de los medios de producción en manos de la burguesía.
- Los capitalistas acumulan riqueza mediante la plusvalía.
Para terminar con este sistema, los trabajadores debían suprimir la propiedad privada y derribar el capitalismo mediante la revolución social, estableciendo una fase transitoria: la dictadura del proletariado, hasta alcanzar una sociedad comunista sin clases.
El anarquismo
Su principal ideólogo fue Bakunin. Defendía la acción revolucionaria para destruir el sistema capitalista y el Estado (policía, ejército, gobierno). A diferencia de los marxistas, los anarquistas rechazaban la participación en la política oficial y la creación de partidos obreros, calificando a los marxistas de autoritarios y centralistas, mientras ellos se definían como antiautoritarios y federalistas.