1. El Antiguo Régimen
El Antiguo Régimen es el sistema político, social, económico y cultural dominante en los países de Occidente y sus colonias durante la Edad Moderna (siglos XVI-XVIII), aunque mantiene algunos elementos en común con la Edad Media. Con la aparición y desarrollo de la Ilustración a lo largo del siglo XVIII, las bases y principios del Antiguo Régimen comenzaron a ser criticados y a entrar en decadencia. Paulatinamente y desde finales de dicho siglo, las revoluciones liberales fueron acabando con el Antiguo Régimen en casi todo el mundo.
a) Aspectos Demográficos (Estancamiento)
Durante largos siglos, la población europea atravesó el ciclo demográfico antiguo, caracterizado por unas elevadas tasas de mortalidad y natalidad, una baja esperanza de vida y un estancamiento de la población.
- La alta mortalidad estaba ocasionada por la falta de avances sanitarios y de higiene.
- La elevada natalidad fue debida a la necesidad de tener abundancia de descendencia para aportar bienes, dinero y cuidados a la familia, en una época en la que no existían atenciones del Estado. Además, era necesaria para compensar las enormes pérdidas provocadas por la mortalidad infantil.
b) Aspectos Políticos (Absolutismo)
En el Antiguo Régimen la forma del Estado es la monarquía absoluta o absolutismo, en el cual el monarca está a la cabeza de todo el Estado y acapara una fuerte concentración de poder. El monarca absoluto era único, vitalicio, hereditario, teocrático y preferentemente varón, y concentraba en sus manos el poder legislativo, el poder ejecutivo y el poder judicial; dirigía el ejército y las demás instituciones del Estado, y a veces incluso tenía autoridad sobre asuntos religiosos. Además, las monarquías absolutas se apoyaban en enormes sistemas burocráticos.
La monarquía absoluta es una continuación de las monarquías autoritarias que surgen en el siglo XV; pero en el Absolutismo el rey no debe acatar ninguna ley ni institución. Según la doctrina política que sustenta el absolutismo, la soberanía tiene origen divino, es decir, que el poder procede de Dios, quien concede la autoridad al rey. Por ello, el monarca solo tiene que justificarse ante Dios, y la rebeldía es una acción contra Dios.
Asimismo, la propaganda política presenta al rey como una figura paternal. El absolutismo varía de unos países a otros, de forma que existen potencias con regímenes muy autoritarios (Rusia, Prusia) basados en potentes ejércitos, aunque en la mayoría de los países el poder del rey quedaba ligeramente limitado, sobre todo en Gran Bretaña, en donde el Parlamento adquirió amplias atribuciones. El rey de Francia, Luis XIV, sintetizó el espíritu del absolutismo en su célebre frase: “El Estado soy yo”. Bajo el absolutismo no existen los derechos civiles o individuales de los súbditos, ni se contempla ningún tipo de participación política por parte de estos.
c) Aspectos Sociales (Estamentalismo)
La sociedad del Antiguo Régimen se denomina estamental porque se organiza en estamentos, es decir, grupos sociales diferenciados jurídicamente de acuerdo con la posesión o no de privilegios. Así existen dos estamentos privilegiados: la nobleza y el clero, y uno no privilegiado: el estado llano o Tercer Estado, compuesto por el resto de la población (campesinos, burgueses y todo tipo de trabajadores urbanos).
Cada estamento es juzgado de acuerdo con su posición, de modo que las condenas son muy diferentes de unos estamentos a otros. Los privilegiados tienen otras prerrogativas, como la de poder situarse en lugares especiales en las ceremonias, e incluso no descubrirse ante el rey; pero el privilegio más importante es el de no tener que pagar impuestos.
La sociedad estamental es desigual, inmovilista y hereditaria: el paso de los estamentos privilegiados al no privilegiado y viceversa era casi imposible, aunque a veces se dan casos de movilidad social. Se pertenece a la nobleza o al estado llano por nacimiento, mientras que al clero normalmente se accede desde el grupo nobiliario, aunque también desde la burguesía, pues para dedicarse a la Iglesia se requería cierto volumen de ingresos previos.
Dentro de la nobleza
- Existía una gran variedad de posiciones, desde los que estaban a la cabeza de la aristocracia, que tenían numerosos títulos y posesiones, hasta los caballeros, que disfrutaban de los privilegios propios de su estamento. Los nobles suponían poco más de un 5% de la población.
- Dentro de la nobleza española y de otros sectores adinerados se estableció el mayorazgo, que consistió en hacer que el hijo mayor varón heredase la mayor parte del patrimonio familiar. Estas propiedades no podían además ser divididas ni vendidas ni cedidas a otros. Gracias a ello las grandes familias mantuvieron un enorme poder, al asegurar que sus principales propiedades no se dispersaran.
En la Iglesia
- El clero regular: organizado en comunidades (órdenes religiosas) que habitaban en conventos y monasterios y estaban sujetas a una regla de convivencia (cistercienses, agustinos, franciscanos, dominicos…).
- El clero secular: es el que posee oficios en catedrales e iglesias parroquiales y no pertenece a órdenes. Entre estos se suelen encontrar los más altos cargos de la Iglesia (obispos, arzobispos, cardenales, deanes…), que componen la aristocracia eclesiástica y tienen un gran poder y numerosos bienes.
Dentro del estado llano
- Se halla la burguesía, compuesta por propietarios de muy variados negocios (talleres, comercios, bancos…) que acumulan beneficios, aunque de manera muy desigual.
- La gran mayoría de los miembros del estado llano son campesinos. Todos debían entregar gran parte de su producción en forma de impuestos, entre los que destaca el diezmo, aproximadamente el 10% de la producción agraria, que debía ser pagado a la Iglesia.
- Otros componentes del estado llano son criados, funcionarios, menestrales y población marginal.
Buena parte de la nobleza y de la alta jerarquía eclesiástica acaparó la mayoría de las propiedades agrarias e incluso disfrutaron de derechos señoriales, es decir, poder para dictar leyes en sus territorios, administrar justicia y recaudar impuestos. En consecuencia, la sociedad estamental se basó en la desigualdad jurídica y hereditaria de las personas.
d) Aspectos Económicos
Durante la época dominada por el Antiguo Régimen, la economía es fundamentalmente agraria y de subsistencia. Se trata de un sistema preindustrial y rural cuya producción apenas se orienta a la venta exterior, sino al autoabastecimiento. Se caracteriza por un estancamiento productivo debido al uso continuado de técnicas tradicionales en el campo (abonos naturales, barbecho, utensilios sencillos).
La sociedad atraviesa periódicas crisis de subsistencias, motivadas por la pérdida de cosechas debido a plagas o inclemencias climáticas. La falta de alimentos ocasiona a su vez desnutrición y mortandad, lo que dificulta que resurja un campesinado suficiente y capaz de volver a abastecer a la población.
Asimismo, existe un acusado absentismo por parte de los propietarios de las tierras, que en su mayor parte son miembros de la aristocracia e instituciones eclesiásticas. Gran parte de las propiedades de la nobleza estaban vinculadas y quedaban amortizadas, es decir, no podían traspasarse ni por venta ni por otros medios debido a las leyes del mayorazgo. Lo mismo sucedía con los bienes pertenecientes a la Iglesia, la cual recibía numerosas propiedades por parte del resto de la sociedad. Los inmuebles de los concejos (bienes de propios) o de las comunidades campesinas (baldíos) también estaban amortizados. En todos estos casos las propiedades debían permanecer a perpetuidad en manos de sus dueños, lo que impidió que hubiera un mercado de compra de bienes raíces por parte de nuevos propietarios que podrían hacerlos más productivos.
Artesanía y Comercio
La artesanía se encontraba poco avanzada y dominada por los gremios, corporaciones de profesionales que controlaban los talleres, las materias primas, los diseños, los métodos de trabajo, la distribución, los precios y salarios, e impedían la introducción de novedades, lo que ocasionaba el estancamiento artesanal. Asimismo, la producción era muy limitada. Tan solo se puede hablar de un cierto auge en el comercio marítimo, lo que dio lugar al florecimiento de numerosas ciudades portuarias.
Mercantilismo
En cuanto al comercio exterior, desde el siglo XVII se desarrolló el mercantilismo, una práctica destinada a conseguir recursos para financiar las monarquías absolutas (ejército, administración, corte, etc.). El mercantilismo se basó en:
- Conseguir la mayor cantidad posible de metales preciosos.
- Impulsar una balanza comercial favorable (con más exportaciones que importaciones).
- Desarrollar las manufacturas.
Trajo como consecuencia una gran expansión comercial por todo el mundo, pero marginó a la agricultura, que ocupaba a la mayoría de la población. En la Francia de Luis XIV, su ministro Colbert fue el mayor defensor del mercantilismo.
e) Aspectos Culturales
La cultura, la educación y la mentalidad de la sociedad estaba fuertemente influida por las diferentes iglesias cristianas (católica, calvinista, anglicana, luteranas…), y la gran mayoría de la población carecía de instrucción: el analfabetismo era generalizado, la ciencia progresaba muy lentamente y la religiosidad era muy profunda.
2. Revoluciones y Parlamentarismo en Inglaterra
La Revolución Inglesa supuso la implantación de un sistema político en el que el poder de la Monarquía de tendencia absolutista de la dinastía Estuardo quedó limitado por el Parlamento, apoyado por la burguesía. Se extiende desde el fin del reinado de Carlos I Estuardo (1642) y finaliza con la Revolución Gloriosa, que destituyó a Jacobo II y estableció en el trono a Guillermo de Orange.
a) Reinado de Carlos I (1625-1649)
Jacobo I (hijo de María I de Escocia) accedió al trono de Inglaterra, Escocia e Irlanda como primer rey de la dinastía Estuardo. Su tendencia absolutista le ocasionó tensiones con el Parlamento, lo que provocó un largo conflicto. Con la sucesión en el trono de su hijo Carlos I, se acentuaron las tensiones con el Parlamento, el cual pretendía controlar las decisiones del monarca. Durante su reinado se sucedieron dos guerras civiles entre los partidarios del rey y los parlamentaristas.
En el primer enfrentamiento (1642-1645) el Parlamento se impuso al poder real, obligando al monarca a moderar su política absolutista. Durante este periodo, conocido como Parlamento largo, Carlos I, sintiéndose sin libertad, se alió con los escoceses y desencadenó una nueva guerra civil (1648). Oliver Cromwell derrotó a los partidarios del rey, Carlos I fue acusado de alta traición, procesado y posteriormente decapitado (30 de enero de 1649), dando lugar a la proclamación de una República en Inglaterra.
b) La República de Cromwell (1649-1660)
La primera tarea de Cromwell fue la pacificación de Irlanda y Escocia, donde las fuerzas realistas apoyaban al sucesor dinástico (el futuro Carlos II). Sin embargo, la situación de guerra provocó la necesidad de un poder fuerte, por lo que la República se convirtió en una dictadura bajo el mando de Cromwell, quien se vio apoyado por el ejército y la Cámara de los Comunes. Cromwell, no obstante, mantuvo la paz y la estabilidad, y favoreció la tolerancia religiosa hacia los grupos no católicos, y ejerció una enérgica política exterior, cuyos logros militares otorgaron a Inglaterra prestigio internacional.
La República estuvo apoyada principalmente por la burguesía y se puso al servicio de sus intereses comerciales. Además, se extendió la idea de que el trabajo era una labor que habría que dedicar a Dios, lo que supuso un fuerte desarrollo de la mentalidad capitalista.
Sin embargo, se mantuvo la tensión entre los distintos poderes, incluso a la muerte de Oliver Cromwell (1658). En consecuencia, el Parlamento restableció la monarquía y proclamó rey de Inglaterra a Carlos II Estuardo (1660), terminando así la república.
c) Restauración de los Estuardo (1660-1688)
Recuperada la monarquía en Gran Bretaña, inicialmente se mantuvo una relativa tranquilidad. Carlos II aceptó el control del Parlamento y aprobó la ley del hábeas corpus, que facilitaba amparo legal a cualquier detenido. Pero el nuevo rey Jacobo II Estuardo se convirtió al catolicismo —una decisión que obtuvo un fuerte rechazo en el país— y ejerció fuertes represalias. Entonces, los líderes de la oposición ofrecieron la corona inglesa al noble protestante holandés Guillermo de Orange (yerno de Jacobo). Así se desencadenó la Revolución Gloriosa, que provocó la huida de Jacobo II y el final de la dinastía Estuardo. El nuevo monarca juró la Declaración de Derechos (Bill of Rights, 1689), que limitaba el poder real, y aseguraba el del Parlamento además de ciertos derechos civiles.
3. La Ilustración
a) Rasgos Generales y Principios Doctrinales
La Ilustración es un movimiento intelectual extendido por Europa y América a lo largo del siglo XVIII (también llamado el siglo de las Luces, en contraposición a la oscuridad que suponía el Antiguo Régimen). Plantea una visión optimista del ser humano, que debe progresar en lo material a través de la tecnología, y en lo moral a través de la educación. Sus principales planteamientos filosóficos fueron:
- El fomento de la razón y del espíritu crítico como medio para comprender el mundo y transformarlo, frente a la tradición y el pensamiento no racional.
- La crítica al principio de autoridad para alcanzar el conocimiento racional.
- El desarrollo de las ciencias experimentales y la cultura para favorecer el progreso.
- La razón y el progreso como bases para alcanzar la felicidad humana.
- La crítica a la tradición, al poder de la Iglesia, al fanatismo religioso, al dogmatismo y a la superstición.
- El rechazo a la intolerancia, considerada un obstáculo para el progreso.
- La importancia de la educación como instrumento para difundir la razón, por lo que se consideró conveniente que fuese dirigida por el Estado.
Asimismo, partiendo de la tolerancia pacífica como base de la convivencia, los ilustrados desarrollaron una serie de ideas políticas y sociales:
- La defensa de la autonomía del poder civil, que incluso debía controlar al poder eclesiástico.
- La política como actividad que debe buscar la felicidad de los ciudadanos.
- La defensa de la división o separación de poderes para evitar abusos de autoridad.
- La crítica al sistema de privilegios (sociedad estamental) en defensa de una mayor igualdad.
- La defensa de la libertad de conciencia, entre otras libertades.
- La necesidad del establecimiento de un pacto o contrato social que permita a la sociedad transmitir el poder a los gobernantes.
b) Los Filósofos Ilustrados y su Pensamiento Político
Los pensadores ilustrados de mayor relevancia en lo político fueron franceses, como Montesquieu, Rousseau y Voltaire, quienes se inspiraron en filósofos ingleses del siglo XVII (Hobbes, Locke).
- Montesquieu plantea en su obra El espíritu de las Leyes (1748) el principio de separación de poderes (anticipado por John Locke), según el cual los principales poderes políticos (ejecutivo, legislativo y judicial) deben recaer en instituciones y personas distintas para evitar el abuso de poder propio de la monarquía absoluta.
- Rousseau desarrolló su idea de la soberanía nacional, por la que el pueblo (o la nación) debía ser el único origen de la soberanía (poder político). De aquí se llega a la teoría del contrato social, que plantea que la política debería ser el resultado de un pacto o contrato entre las personas para que haya normas de obligado cumplimiento para todos. Es decir, la sociedad debe someterse a la voluntad general. Además, los ciudadanos son los únicos que pueden entregar el poder a sus representantes para que ejerzan la soberanía en su nombre.
- Voltaire (seudónimo de François Marie Arouet) fue un intenso crítico de la intolerancia, las supersticiones, la Iglesia y en general de la religión, y planteó que el poder real debía estar limitado. Todas estas ideas acabaron dando lugar al liberalismo, el sistema político que vendrá a sustituir al absolutismo monárquico.
c) La Difusión de las Ideas Ilustradas. La Enciclopedia
La burguesía fue el grupo social que más se dejó influir por el pensamiento ilustrado. La Ilustración, los conocimientos científicos y las nuevas ideas se difundieron por la prensa, en reuniones realizadas en salones privados y a través de diversas obras escritas. La más importante de todas ellas fue la Enciclopedia, coordinada por Diderot y D’Alembert (1751-1780). Planteaba tales críticas al Antiguo Régimen que fue muy perseguida en algunos países. Pese a ello tuvo un gran éxito de ventas y por tanto una gran difusión.
d) La Influencia Ilustrada en el Absolutismo: El Despotismo Ilustrado
Durante el siglo XVIII los pensadores de la Ilustración fueron ejerciendo su influencia sobre las monarquías europeas. Los reyes, no obstante, continuaron manteniendo el poder absoluto o despótico, pero pretendieron lograr cierto progreso y bienestar de sus súbditos. Esta forma de gobernar se sintetiza en la célebre frase: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, lo que viene a indicar que el rey mantiene todo el poder, aunque intentando mejorar las condiciones de vida del reino.
Los monarcas ilustrados más importantes fueron: Federico II en Prusia, Catalina II la Grande en Rusia, el emperador de Austria José II y Carlos III en España. Todos estos reyes intentaron realizar grandes reformas, revisando los sistemas de impuestos, promoviendo obras de regadío, de explotación de tierras abandonadas, de fundación de academias y centros de investigación. También crearon manufacturas reales o Reales Fábricas propiedad de la Corona, en donde se realizaban objetos de vidrio, tapices, paños, armas, etc.
4. El Liberalismo Político
a) Definición y Principios Doctrinales
El liberalismo es una ideología política, así como el sistema de gobierno que se basa en esa ideología. Su origen se sitúa en algunos filósofos ingleses del siglo XVII (J. Locke, Th. Hobbes) y sobre todo en el pensamiento de los ilustrados franceses del siglo XVIII (Montesquieu, Rousseau, Voltaire).
Los principios que defiende el liberalismo político son:
- Los seres humanos son ciudadanos, es decir, seres autónomos con derechos, deberes y libertades civiles.
- La soberanía reside en la nación, que es el conjunto de ciudadanos del país.
- El sistema político debe ser representativo, de modo que los ciudadanos puedan elegir a sus representantes.
- Separación de poderes. Los tres poderes del Estado deben estar separados: el ejecutivo en manos de un gobierno; el legislativo en manos de los parlamentarios, y el judicial debe ser aplicada por los jueces.
- Las normas fundamentales del Estado deben recogerse en una Constitución, que debe ser elaborada por un Parlamento representativo, aprobada por el pueblo y acatada por todos.
b) Sistemas Liberales
Los sistemas políticos liberales se denominan parlamentarios o constitucionales, bien sean monarquías, bien sean repúblicas.
A grandes rasgos hay dos modelos de liberalismo:
- Liberalismo moderado o doctrinario: defendía el sufragio censitario, por el cual sólo podían votar —y ser votados— aquellos hombres que tenían un nivel determinado de rentas y riqueza. Además, proponía un cierto recorte de las libertades.
- Liberalismo democrático: defiende el sufragio universal, sistema en el que inicialmente votaban todos los varones mayores de edad, aunque finalmente también se consiguió el voto de las mujeres.
5. La Revolución Americana
Gran Bretaña poseía trece colonias al este de Norteamérica. En esos territorios sus habitantes (los colonos) comenzaron a mostrarse descontentos debido a las tasas e impuestos aplicados por Gran Bretaña, el monopolio comercial que ejercía Gran Bretaña en sus tierras y el hecho de no tener las trece colonias representantes en el Parlamento británico.
El detonante de la revolución llegó en 1773. Ese año se promulgó la Ley del Té, que beneficiaba a la Compañía Británica de las Indias Orientales y una vez más impedía a los norteamericanos controlar el comercio de sus productos. En consecuencia, algunos colonos arrojaron al mar las cajas de té que llevaban unos barcos anclados en Boston. Este hecho se conoce como el motín de Boston.
En 1776 se elaboró la Declaración de Derechos de Virginia, que reconocía la igualdad de todos los hombres y las libertades de religión, de prensa, de propiedad, de expresión y de reunión. Finalmente, el 4 de julio de ese año representantes de las trece colonias redactaron la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. En el texto se expresaba el derecho de todos los ciudadanos a la libertad y el deber de los gobernantes de respetar los derechos del pueblo.
Gran Bretaña envió un ejército para impedir la independencia de los territorios norteamericanos, lo que desencadenó una guerra. Entre los combates, destaca la batalla de Yorktown (1781, con la victoria de los soldados norteamericanos bajo las órdenes del general George Washington. Finalmente, con la firma del Tratado de París en 1783, Gran Bretaña reconocía la independencia del territorio.
George Washington fue proclamado primer presidente de Estados Unidos de América, tras promulgarse en 1787 la primera Constitución de la Historia, que contemplaba la separación de poderes y establecía un sistema político republicano presidencialista (con amplio poder para el presidente) y un Parlamento bicameral (Congreso y Senado).
Asimismo, la Constitución norteamericana planteaba la organización territorial en forma de Estado federal. Esto significa que el país se dividía en trece estados con un amplio autogobierno; aunque estaban coordinados bajo un gobierno federal para asuntos comunes, principalmente asuntos exteriores, defensa, finanzas y moneda.
6. La Revolución Francesa
A) Causas de la Revolución
- Las ideas ilustradas: Durante el siglo XVIII se extendieron las ideas de la Ilustración entre la burguesía francesa, que consideró que el sistema absolutista y de privilegios era negativo para toda la sociedad y en especial para la propia burguesía. Los burgueses comienzan a defender ideas como la soberanía nacional, los sistemas representativos, una política fiscal más equitativa y una mayor igualdad social.
- La crisis económica y el malestar social: Los problemas económicos de la nación francesa en el reinado de Luis XVI desencadenaron el inicio de la revolución. Las crisis de subsistencias, el encarecimiento de los precios y los problemas financieros de la Corona hicieron que la sociedad acentuara su descontento.
- Las malas cosechas de 1785, que ocasionaron la subida de los precios de los productos básicos y un empobrecimiento del campesinado, que no veía salida para su situación. Además, los nobles terratenientes aumentaron la presión fiscal en sus señoríos. Todo ello acentuó el descontento de los sectores populares.
- La burguesía era un grupo social culto y adinerado, y el que más contribuía al sostenimiento del Estado a través de sus impuestos; pero sin ningún privilegio ni derecho a ejercer el poder político, lo que también desata el descontento de los burgueses.
- La monarquía atraviesa una fuerte crisis financiera derivada de los abundantes gastos de la corte (que mantenía a muchos nobles que vivían a costa de los reyes y afrontaba abundantes gastos de la familia real, así como las lujosas fiestas de la corte). En consecuencia, los ministros de Luis XVI (Necker, Turgot) se plantearon la necesidad de realizar una reforma fiscal, con la posibilidad de que la Nobleza y la Iglesia pagasen algunos impuestos. Esto provocó la oposición de los privilegiados, que querían seguir viviendo sin pagar tributos.
Los privilegiados decidieron que se convocasen los Estados Generales, una antigua asamblea que podía decidir cambios en la fiscalidad, pero que no se convocaba desde 1614. En este organismo participaban representantes de la Nobleza, del clero y del Tercer Estado (o estado llano).
B) Desarrollo de la Revolución
I. De los Estados Generales a la Asamblea Nacional
En mayo de 1789 el rey convocó los Estados Generales a fin de debatir la reforma fiscal. Durante el periodo de preparación de la reunión se distribuyeron unos cuadernos de quejas (cahiers de doléances) entre la población a fin de poder comprobar (a modo de encuesta) los problemas de la sociedad. Esos días tuvo una especial importancia el escrito ¿Qué es el tercer estado? de E.J. Sièyes, que subrayaba la relevancia de la burguesía y criticaba duramente el papel de los privilegiados. En esa reunión los representantes del Tercer Estado —básicamente burgueses— exigieron votar por individuo, y no por grupos, y que además deliberaran todos juntos en una única asamblea. Finalmente, los representantes del Tercer Estado pidieron a los privilegiados que se les unieran para crear una Asamblea Nacional que representara realmente a la población. Lo hicieron algunos nobles y clérigos que estaban de acuerdo con los burgueses. Entonces declararon ser los únicos representantes legítimos de la nación (y depositarios de su soberanía).
II. Asamblea Nacional Constituyente
Como el rey cerró la sala de reuniones, la Asamblea decidió debatir en el Jeu de Paume (o Juego de Pelota, una sala de frontón de París). Lo primero que hicieron los miembros de la Asamblea fue formular el Juramento del Juego de Pelota (20 de junio de 1789), que consistió en el compromiso de mantenerse reunidos hasta haber redactado una Constitución para la nación. De ahí que desde ese momento la Asamblea Nacional se denomine Constituyente y a ella se incorporaron otros privilegiados deseosos de neutralizar la situación. Entre tanto, la agitación estalló en toda Francia. En París el pueblo asaltó la Bastilla (14 de julio de 1789), una antigua prisión que se consideraba un símbolo del poder del rey, y se creó una milicia nacional. Asimismo, en las áreas rurales se produjeron violentas revueltas antiseñoriales (El Gran Miedo) por parte de campesinos que querían mejorar su situación. A consecuencia de ello muchos nobles huyeron fuera del país. El rey finalmente acabó aceptando el poder de la Asamblea Nacional.
La Asamblea proclamó:
- El establecimiento de la soberanía nacional tal como planteó Montesquieu.
- La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que reconocía libertades individuales (de expresión, reunión, asociación, religión…), la igualdad ante la ley (con la abolición de los privilegios) y el derecho a la propiedad privada.
- La abolición del sistema feudal, con el fin de los derechos señoriales de los nobles y de la Iglesia sobre el resto de los habitantes.
Al cabo de dos años se concluyó la Constitución de 1791, cuyas principales líneas consistieron en:
- Monarquía constitucional (sistema con rey, aunque sujeto a la Constitución).
- Soberanía nacional.
- Separación de poderes, con representantes de la nación en el poder legislativo (Asamblea).
- Sufragio censitario para elegir a los representantes del poder legislativo.
- Derechos, libertades e igualdad de todos los ciudadanos.
No obstante, la Constitución reservó más derechos políticos a la burguesía, que desde ese momento se convierte en el grupo social más influyente de Francia.
III. Asamblea Nacional Legislativa
Una vez aprobada la Constitución de 1791, la Asamblea Nacional pasó a ser Legislativa, es decir, comenzó a hacer leyes basadas en dicha Constitución. Entre ellas estaban la prohibición de la tortura, la aplicación de impuestos a los privilegiados o la aprobación de la Constitución Civil del Clero, una normativa que establecía la separación de la Iglesia y el Estado.
Durante los meses que estuvo en activo, Francia sufrió una cosecha desastrosa y un encarecimiento de los alimentos. Además, muchos contrarrevolucionarios marcharon al exilio y conspiraron con otros países para intentar acabar con la Revolución y recuperar el absolutismo. Luis XVI intentó huir con su familia a Austria, siendo todos detenidos en la frontera (Varennes). Los revolucionarios declararon a muchos nobles enemigos de la revolución y confiscaron sus bienes. Ante la hostilidad de Austria —que temía que la revolución se extendiera a sus tierras—, la Asamblea le declaró la guerra (abril 1792). La amenaza de los absolutistas produjo una revuelta popular encabezada por los sans-culottes, nombre que se le dio a los revolucionarios más radicales y pertenecientes a las clases más humildes. Se produjo el asalto a las Tullerías, donde vivía el rey, que fue destituido (agosto 1792). Francia se transformó entonces en un sistema republicano.
IV. Convención (1792-1795)
De nuevo se convocaron elecciones para la nueva cámara legislativa, que fue llamada Convención (nombre que también denomina al periodo de gobierno republicano de la Revolución). La Convención elegida se componía de varios grupos, entre los que se hallaban los jacobinos (radicales, sentados a la izquierda) y los girondinos (moderados, en la derecha).
Convención girondina
Los girondinos obtuvieron el poder tras las elecciones. Aunque eran moderados, bajo su gobierno ganaron influencia los sans-culottes que alentaron al ajusticiamiento del rey (21 de enero de 1793), de la familia real y de algunos revolucionarios moderados, todos ejecutados mediante la guillotina. Como reacción a estos hechos, se organizó una primera coalición de países europeos —con especial protagonismo de Inglaterra— que se sumaron a Austria para enfrentarse a Francia. Al mismo tiempo tuvo lugar una agitación antirrevolucionaria en la zona de La Vendée, que fue sofocada de forma sangrienta.
Convención jacobina
Ante las conspiraciones de los privilegiados y de las potencias europeas, en junio de 1793 los jacobinos expulsaron a los girondinos del poder con ayuda de los sans-culottes. Ese año se redactó una nueva Constitución, que contemplaba la aplicación del sufragio universal, pero que no llegó a entrar en vigor. Entre los dirigentes del nuevo gobierno jacobino, llamado Comité de Salvación Pública, destacó Maximiliano Robespierre, que estableció una dictadura con el apoyo de los sans-culottes, con el fin de impedir la vuelta de Francia al Antiguo Régimen. Este periodo fue conocido como el Terror, debido a sus medidas radicales y sus abundantes condenas a muerte, no solo de los antirrevolucionarios, sino de simples sospechosos de impedir los cambios políticos. Además, la Convención jacobina cerró las iglesias, puso a la venta los bienes del clero, aprobó un nuevo calendario, estableció la enseñanza obligatoria y consiguió algunas victorias militares frente a las potencias europeas absolutistas. Pero la represión fue tan extrema que los revolucionarios moderados llevaron a cabo un nuevo golpe de Estado en julio de 1794 (en el mes de Thermidor de acuerdo con el nuevo calendario).
Convención thermidoriana
La burguesía moderada recuperó el poder, estableciendo la Convención thermidoriana. Detuvo a los dirigentes jacobinos, entre los que se hallaba Robespierre, que fue guillotinado. Seguidamente se redactó otra Constitución en 1795, algo más moderada, que volvía a la aplicación del sufragio censitario.
V. Directorio (1795-1799)
Tras la aprobación de la nueva Constitución se constituyó un nuevo tipo de gobierno (poder ejecutivo) llamado Directorio y compuesto por cinco miembros, mientras que el poder legislativo se repartía entre dos cámaras (el Consejo de los Quinientos y el Consejo de Ancianos). Durante este periodo, los monárquicos realistas (absolutistas) fueron recuperando poder. Asimismo, en la guerra se produjeron importantes victorias militares por parte de Napoleón Bonaparte, un general que había alcanzado un enorme prestigio. Finalmente, el 18 Brumario (9 de diciembre de 1799) se produce un golpe de Estado de Napoleón. El nuevo sistema político creado, en el que el ejército ganó mucho poder, se denominó Consulado. A partir de este momento se puede considerar que la Revolución Francesa concluye, iniciándose el periodo napoleónico.
7. La Época Napoleónica. Balance de la Revolución Francesa
Entre 1799 y 1814 Napoleón fue la figura que dominó el panorama político francés y en general de toda Europa. Este periodo se divide en una primera etapa, hasta 1804, llamada Consulado y otra posterior llamada Imperio.
a) Consulado (1799-1804)
Se trata de un sistema dictatorial dirigido por tres personas: Napoleón, Sièyes y Ducos, aunque Napoleón no tardó en desplazar a los otros dos haciéndose nombrar Cónsul único y vitalicio (1802). Pese a su autoritarismo, su objetivo fue asegurar los principales avances de la Revolución, para lo cual en esta etapa se redactó una nueva Constitución (1800). Además, Napoleón firmó un Concordato con el papa Pío VII el siguiente año, frenando así la enemistad del Estado francés con la Iglesia Católica. Se acometieron numerosas medidas para asegurar la estabilidad y modernizar el país. Entre ellas la creación del Banco de Francia (y emisión de billetes), el regreso de los exiliados que aceptasen el nuevo sistema y la promulgación del Código Civil, que modernizaba la legislación y tuvo una gran influencia en el resto de países, se reorganizó el territorio en prefecturas y se crearon escuelas públicas (liceos).
b) Imperio (1804-1814)
En 1804 Bonaparte se hizo proclamar emperador. En esta época, su principal acción fue la guerra en Europa, en donde derrotó a los monarcas absolutos y realizó grandes conquistas territoriales —gracias a la Grande Armée—, hasta el punto de que consiguió ampliar los límites de Francia y controlar prácticamente todo el continente. Sin embargo, obtuvo una enorme derrota en Trafalgar (1805) frente a las tropas inglesas, las cuales encabezaban una nueva coalición contra Francia. En el Imperio se produjo una situación paradójica, pues Napoleón era un hombre de convicciones revolucionarias, aunque pasó a acaparar un poder equivalente al de los monarcas absolutos. Sin embargo, con sus campañas se fueron extendiendo por toda Europa las ideas de la revolución liberal, como la soberanía nacional, la igualdad ante la ley, la abolición de los privilegios y la reducción del poder de la Iglesia.
A pesar de su poderío militar, Napoleón fue sufriendo importantes derrotas. Como consecuencia de ello en 1814 fue deportado a la isla de Elba. Sin embargo, al año siguiente consiguió huir, llegó a París aclamado por el pueblo y retomó el poder con el apoyo de un amplio ejército. Se inicia así su último periodo de gobierno, conocido como el Imperio de los Cien Días. Reanudó el enfrentamiento contra una séptima coalición, que lo derrotó definitivamente en Waterloo (Bélgica) el 18 de junio de 1815. Entonces Napoleón fue desterrado a la isla de Santa Elena, donde murió años después.
c) Balance de la Revolución Francesa
El Imperio Napoleónico constituyó el punto final del fenómeno revolucionario francés. Al cabo de todo este proceso, se puede afirmar que el sistema y las ideas liberales se extendieron en mayor o menor medida por toda Europa; la burguesía fue conquistando el poder en los distintos Estados, al tiempo que fueron desapareciendo los privilegios de la Iglesia y los nobles. Las libertades aumentaron, aunque las clases humildes no salieron de la pobreza, e incluso en ocasiones se vieron más perjudicadas. Además, las abundantes guerras generadas ocasionaron un grave daño a la economía del continente. Sin embargo, todavía el absolutismo tuvo tiempo de recuperarse temporalmente.
8. La Restauración
En septiembre de 1814 el canciller austriaco Metternich convocó en Viena a los vencedores de Napoleón y a representantes de otros países europeos, con el objetivo de impedir la expansión del liberalismo y asegurar la restauración del absolutismo en Europa. Los reunidos en Viena defendían una serie de principios:
- La legitimidad de los monarcas absolutos.
- El rechazo a la idea de soberanía nacional.
- La búsqueda de un equilibrio entre potencias.
Para ello decidieron adoptar una serie de medidas:
- Se repuso a los monarcas absolutos destronados por Napoleón.
- Se hizo a Francia retroceder a sus antiguas fronteras.
- Las grandes potencias rediseñaron el mapa de Europa en su beneficio.
- Se comprometieron a reunirse en reuniones periódicas, que llamaron congresos.
- Declararon el derecho de intervención, es decir, enviarían ejércitos a aquellos países en los que surgieran gobiernos liberales.
Para llevarlo a cabo, se creó la Santa Alianza (1815), formada por Austria, Rusia y Prusia, a la que más tarde se sumaron Gran Bretaña (Cuádruple Alianza) y Francia. De acuerdo con este principio, la Santa Alianza invadió España en 1823 tras haberse formado un gobierno liberal. El ejército conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis devolvió al rey Fernando VII su poder absoluto. De este modo, durante los años siguientes a la derrota de Napoleón, el Antiguo Régimen volvió a toda Europa, aunque el liberalismo ya se había extendido tanto que poco a poco el absolutismo fue desapareciendo, sobre todo como consecuencia de diversas revoluciones liberales. No obstante, conviene comprobar las características de las principales potencias europeas durante estos años:
- Francia, con Luis XVIII como rey, volvió a las fronteras de 1792 y fue rodeada de una serie de estados-tapón, como Saboya-Piamonte y los Países Bajos. El rey volvió al absolutismo, pero recibió presiones y acabó promulgando la Carta Otorgada, un documento que aparentaba ser una constitución al conceder el sufragio censitario, pero que no procedía de un parlamento constituido a partir de la soberanía nacional.
- Rusia, la gran vencedora de Napoleón, se anexionó casi toda Polonia, Finlandia y Besarabia (junto al Mar Negro).
- Prusia recibió territorios importantes —como Renania— que la transformaron en una fuerte potencia y, de acuerdo con la idea de equilibrio continental, se convirtió en el contrapeso de Francia en el Oeste.
- Austria, bajo el emperador Francisco I, recibió territorios del norte de Italia (Lombardía, Venecia, Istria) y la costa de Dalmacia (actual Croacia).
- Inglaterra acentuó su poder marítimo al recibir algunas islas en el Mediterráneo (Malta, islas Jónicas…) y además obtuvo el control del territorio alemán de Hannover.
- Independiente desde 1648, Holanda recibió Bélgica y Luxemburgo, que configuraron los Países Bajos, aunque la unión duró poco tiempo.
- Dinamarca perdió Noruega que pasó a Suecia, pero obtuvo los ducados alemanes de Schleswig, Holstein y Lauenburgo.
9. Las Revoluciones de 1820, 1830 y 1848
A pesar de la Restauración absolutista, el liberalismo se había extendido por toda Europa. En diferentes países acontecieron distintas oleadas revolucionarias inspiradas por la Revolución Francesa y concentradas en torno a tres fechas del siglo XIX: 1820, 1830 y 1848. La mayoría de estas revoluciones tuvieron un carácter liberal y burgués; aunque algunas también tuvieron rasgos nacionalistas. En cualquier caso, fueron movimientos de oposición al Antiguo Régimen en cuya preparación tuvieron gran protagonismo las sociedades secretas, en especial la Masonería.
a) Revoluciones de 1820
En 1820 las revoluciones tuvieron lugar en varios países mediterráneos: España, Nápoles y Grecia.
- En España y en Nápoles triunfó el liberalismo, pero fue aplastado poco después por la intervención de las potencias absolutistas europeas.
- Por su parte, Grecia se rebeló para independizarse del Imperio Turco, lo que consiguió tras una larga guerra en la que recibió el apoyo de Gran Bretaña.
b) Revoluciones de 1830
En 1830 en varios países la burguesía dirigió las revueltas y tomó el poder con apoyo popular para pasar del absolutismo a sistemas liberales. Destacamos las siguientes:
- En Francia se pasó de la monarquía absoluta de Carlos X a una monarquía liberal y parlamentaria bajo el nuevo rey liberal Luis Felipe de Orleans.
- En Polonia hubo una revuelta, que fue reprimida por el zar de Rusia.
- Bélgica logró la independencia con respecto a los Países Bajos y estableció una monarquía liberal.
c) Revoluciones de 1848
En 1848 estallaron varias revoluciones liberales de ideas democráticas. En ellas se pedía la soberanía popular —que implicaba el sufragio universal (masculino)— y la igualdad social. Además, hubo muchos levantamientos de carácter nacionalista. A este conjunto de revoluciones se las llamó la primavera de los pueblos, pues muchas naciones comenzaron a luchar contra los poderes externos que los dominaban. Las principales revoluciones tuvieron lugar en Alemania, Italia, Francia y el Imperio Austrohúngaro. Nos detendremos en estas dos últimas monarquías.
- En Francia, el pueblo de París, movido por el descontento, consiguió mediante protestas que Luis Felipe de Orleans se exiliara. Se estableció una República, en la que hubo una fuerte agitación social, especialmente por parte de los trabajadores, que exigieron mejoras sin éxito. Finalmente, hubo elecciones a la presidencia de la República y salió elegido Luis Napoleón Bonaparte (sobrino de Napoleón), que llevó a cabo una política liberal conservadora y acabó proclamando el II Imperio bajo el nombre de Napoleón III.
- El Imperio Austrohúngaro, que estaba formado por una gran variedad de pueblos en el centro de Europa, sufrió en 1848 un amplio estallido revolucionario con dos tendencias. Por una parte, hubo una revuelta liberal en Austria contra el absolutista Fernando I y su canciller, Metternich, quienes acabaron abandonando sus cargos, y se pasó a una monarquía parlamentaria y constitucional moderada. Por otra parte, diversos pueblos englobados en el Imperio protagonizaron revueltas contra el poder imperial centralista. Checos, eslovacos y serbios sufrieron una fuerte represión por parte del ejército. Sin embargo, los húngaros obtuvieron un régimen de autonomía.
Las consecuencias de las revoluciones de 1848 fueron:
- Eliminación de la servidumbre feudal en toda Europa, excepto en la Rusia zarista.
- Instauración de regímenes parlamentarios en casi todos los estados europeos con constituciones moderadas y sistemas electorales censitarios.
- Aparición de las primeras experiencias liberales y nacionales en muchos pueblos.
- Participación en las revoluciones de obreros, artesanos, estudiantes y grupos populares, que van tomando conciencia de clase diferenciada de la burguesía.
10. El Nacionalismo
El nacionalismo es una ideología que pretende que cada nación (conjunto de individuos de rasgos comunes) tenga soberanía sobre sí misma a través de su propio estado (aparato institucional), y se fue desarrollando en los diferentes pueblos de Europa a raíz de la expansión de las ideas de libertad por parte de las tropas napoleónicas.
Existieron tres tendencias en el nacionalismo:
- La disgregadora o desintegradora: surge en un pueblo que desea separarse del estado que lo domina. Se extendió por los pueblos dominados por los imperios austriaco, ruso y turco, en el centro, este y sureste de Europa.
- La unificadora o integradora: se desarrolla en los pequeños estados que desean unirse entre sí por tener rasgos comunes. Esta tendencia se extendió en los estados alemanes e italianos.
- La dominadora: donde un pueblo extiende sus estructuras a otros a los que considera parte de su nación, anulando los rasgos propios de cada colectivo dominado.
Como hemos visto, a lo largo del siglo XIX y coincidiendo con las oleadas revolucionarias, hubo diferentes movimientos nacionalistas en Grecia, que en 1820 consiguió su separación del Imperio Otomano; en Bélgica, que en 1830 se independizó de Holanda; y en los pueblos sometidos por el imperio austrohúngaro, que fracasaron en sus revueltas en 1848, salvo Hungría, que consiguió la autonomía política. Además, tenemos el caso de las colonias hispanoamericanas, que se independizaron de España en la década de los años veinte.
11. Las Unificaciones de Italia y Alemania
a) La Unificación de Italia
A mediados del siglo XIX la península de Italia constaba de siete Estados con gobiernos absolutistas, varios de ellos controlados por Austria. Entre sus habitantes surgió un sentimiento nacionalista encaminado a unir todos esos territorios de idioma, cultura, historia y costumbres comunes. En el reino de Piamonte-Cerdeña reinaba un monarca liberal, Víctor Manuel II de Saboya, ayudado por su primer ministro Camilo Cavour. Cavour fue el promotor de la unificación; pero este proceso tuvo que realizarse por las armas y en varias fases:
- En 1859 estalló la guerra entre Piamonte (ayudado por Francia) y Austria, imperio que dominaba el norte de Italia. Con su victoria en la batalla de Solferino, Piamonte se anexionó Lombardía en 1860.
- Ese año estallaron varios movimientos antiabsolutistas en otros lugares (Parma, Módena, Toscana), que también se incorporaron a Piamonte junto a buena parte de los Estados Pontificios, en el centro de la Península.
- Al mismo tiempo, en el sur, Garibaldi con su ejército de camisas rojas consiguió expulsar a los Borbones e incorporar Nápoles y Sicilia a los otros estados italianos.
- En 1866, tras expulsar a los austriacos, se incorporó el Véneto.
- Finalmente, en 1870 Roma se convertía en la capital de Italia, quedando los Estados Pontificios reducidos al Vaticano. De este modo nace el nuevo reino de Italia con los territorios que se habían unido, y Víctor Manuel II fue proclamado Rey de Italia.
b) La Unificación de Alemania
En el siglo XIX las tierras de cultura alemana constaban de 39 estados independientes que formaban la Confederación Germánica y estaban coordinados por un Parlamento o Dieta federal. Entre ellos destacaban ante todo el Imperio Austríaco y el reino de Prusia. En 1834 se creó el Zollverein (Unión aduanera), que eliminaba las barreras económicas entre ellos. Pero la unificación política llegó años más tarde a iniciativa de Prusia, que tenía a Guillermo I como rey. El máximo impulsor de la unificación alemana fue el canciller prusiano Otto von Bismarck. Austria, en cambio, se opuso a dicha unión, que se llevó a efecto mediante tres guerras:
- La guerra de los ducados (1864), contra Dinamarca, por la que Prusia incorporó dos ducados alemanes (Schleswig y Holstein) que estaban bajo soberanía danesa.
- La guerra austro-prusiana, que con la derrota de Austria en la batalla de Sadowa (1866), supuso la anexión a Prusia de varios territorios controlados por Austria, mientras que esta quedaba fuera del proyecto de unificación.
- La guerra franco-prusiana (1870-1871), por la que Francia pierde Alsacia y Lorena, regiones de cultura alemana, que se incorporan al proyecto alemán.
En 1871 se proclamó el II Imperio Alemán (II Reich) bajo el káiser Guillermo I, que siguió contando con Bismarck como primer ministro, y con capital en Berlín.