Construcción del Estado liberal
El reinado de Isabel II coincide con la transformación de la monarquía absoluta a la monarquía parlamentaria, proceso que implicó conflictos militares y reformas políticas, económicas y administrativas.
Regencia y problema carlista
La muerte de Fernando VII y el paso del trono a Isabel II bajo regencia desata el problema carlista.
Primera Guerra Carlista
Las causas: el infante Carlos María Isidro reclama el trono y se inicia la guerra entre los carlistas (defensores del Antiguo Régimen) y los isabelinos (liberales).
- Carlistas
- Base social: apoyados por la Iglesia, campesinado y parte de la nobleza; no querían cambios en la propiedad y en la explotación de la tierra.
- Programa: Dios, Patria, Fueros; defensa de la monarquía absoluta, del régimen tradicional y del poder de la Iglesia; mantenimiento de los fueros.
- Ubicación: principalmente zonas rurales, País Vasco y Navarra; temían perder sus fueros por el centralismo.
- Isabelinos (liberales)
- Base social: ejército, burguesía, parte de la aristocracia; fieles a Fernando (trayendo la legitimidad dinástica) y partidarios del sistema liberal.
- Ubicación: zonas urbanas y la mayor parte de España.
Fases y acontecimientos (frases)
Se conservan las referencias cronológicas originales del texto:
- (33–35) Primeros brotes armados en Talavera y Valencia; en el País Vasco y Navarra actúa Zumalacárregui, que suma guerrilleros; al final su campaña fracasa y el conflicto se extiende.
- (36–37) Expediciones (G. Gómez) al centro y sur peninsular con la intención de unir núcleos; movimiento hacia Madrid (el infante don Carlos buscaba controlar el gobierno).
- (37–39) División interna en el bando carlista: un sector firma acuerdos (G. Maroto) y otro, más radical, permanece; tensión entre conservadores y sectores más intransigentes. Paz de Vergara.
- (39–40) Resistencia de don Carlos limitada a la ciudad de Morella, donde el general Ramón Cabrera se niega a aceptar la Paz de Vergara.
Regencia de María Cristina
Durante la regencia de María Cristina se produce la transición del absolutismo al liberalismo. Se promulga el Estatuto Real como base para el nuevo Estado liberal y se buscan apoyos políticos. El liberalismo se divide entre moderados (conservadores) y progresistas (más inclinados hacia la Constitución de Cádiz y reformas más profundas).
Transición y reformas
La transición desde el régimen absolutista de Fernando VII hacia el liberalismo se fue consolidando con gobiernos moderados (como el de Martínez de la Rosa). Entre sus reformas:
- Económicas: liberación del comercio, acorde con el liberalismo económico favorecido por la burguesía.
- Administrativas: planteamiento centralista y división administrativa de España en provincias —estructura que permanece en gran medida en la actualidad.
- Políticas: principios recogidos en el Estatuto Real, una carta otorgada durante el gobierno de Martínez de la Rosa. Diferencias con la Constitución: monarquía parlamentaria no absoluta, pero con amplios poderes ejecutivos; soberanía compartida entre pueblo y Corona; cortes bicamerales.
La aplicación del Estatuto Real provoca la división entre liberales: los moderados a favor y los progresistas exigentes con la Constitución y la existencia de la Milicia Nacional. El descontento provoca una revolución apoyada por la Milicia Nacional (jóvenes armados que apoyan a los progresistas y las constituciones). En Madrid se producen quema de conventos y matanzas motivadas por rumores (por ejemplo, de envenenamiento del agua).
Liberalismo progresista y desamortización
María Cristina nombra jefe a Mendizábal; se produce un pronunciamiento militar de los progresistas (motín de los sargentos de La Granja) que asegura el mantenimiento de las reformas progresistas, desarrolladas por José María Calatrava.
Ley de Desamortización de bienes eclesiásticos (Desamortización de Mendizábal)
Las Cortes dan poderes a Mendizábal para llevar a cabo reformas que debiliten el Antiguo Régimen y el apoyo al movimiento carlista. El Estado, necesitado de ingresos, recurre a la llamada desamortización, que consistía en la apropiación por parte del Estado de bienes considerados inactivos y su puesta en venta. Los objetivos declarados eran:
- Reducir la deuda pública.
- Destruir el poder económico de la Iglesia.
- Crear un grupo de propietarios fieles al gobierno liberal.
Se desamortizaron bienes del clero regular (monasterios y conventos) y del clero secular (parroquias y diezmos). Los principales beneficiados fueron la burguesía y la aristocracia, que compraron la mayor parte de los bienes. La desamortización supuso también la exposición a la desaparición de los mayorazgos y señoríos.
No se consiguió una verdadera reforma agraria porque los campesinos no podían comprar las tierras desamortizadas; la deuda pública no se redujo tanto como se esperaba y la medida benefició sobre todo a la burguesía y a sectores aristocráticos.
Constitución de 1837
La Constitución de 1837, destinada a suprimir el Estatuto Real y restablecer principios liberales, reduce los poderes de la monarquía y aumenta las libertades individuales. Principios relevantes:
- Soberanía nacional (la nación como titular de la soberanía).
- Se mantiene el poder ejecutivo en la Corona.
- Poder legislativo compartido entre Cortes y Corona.
- Cortes bicamerales: Senado (nombrado por el Rey y con sufragio censitario) y Congreso de los Diputados (sufragio censitario).
- Mantenimiento de la Milicia Nacional.
- Carácter confesional del Estado con tolerancia religiosa limitada.
- Mayor libertad de expresión y más autonomía municipal con cargos elegidos por vecinos.
Comienza el Trienio Moderado
El periodo está marcado por la persistencia del conflicto carlista, el enfrentamiento entre Narváez y Espartero y la crisis económica. El gobierno, respaldado por la regente, aprueba la Ley de Ayuntamientos que pretende reducir la autonomía municipal prevista en la Constitución y restablecer el sufragio censitario, lo que provoca un nuevo pronunciamiento de los progresistas (Espartero) y obliga a María Cristina a exiliarse; Espartero se convierte en nuevo regente.
Regencia del general Espartero (1840–1843)
Espartero intenta imponer un proyecto político de corte progresista. Continúa con la venta de bienes del clero y con políticas de librecambio. Sin embargo, su gobierno no logra avances duraderos por la inestabilidad política motivada por:
- División dentro del progresismo (partidarios o no de Espartero).
- Corrupción y reparto de cargos políticos y militares por parte de Espartero.
- Descontento del ejército por los ascensos.
- Oposición desde el exilio y por parte de los moderados.
- Falta de apoyo internacional.
La caída del gobierno es provocada por la revuelta obrera de Barcelona (1842). Los obreros se rebelan contra el gobierno por la prohibición de asociaciones y por la apertura al comercio libre con Gran Bretaña. Para reprimirla, Espartero ordena el bombardeo de Barcelona; tras castigar a los responsables, Espartero es enviado al exilio y se proclama reina a Isabel II.
Ligas: comentario
Nos encontramos al final de la monarquía de Amadeo de Saboya durante el periodo del Sexenio Democrático. Dicho periodo comenzó con la Revolución Gloriosa que destronó a Isabel II. Tras ello se redactó una constitución y existió un gobierno provisional que intentó diversas medidas progresistas, de las cuales se realizaron algunas.
Según la Constitución de 1869, España se constituía en monarquía, por lo que hubo que buscar un monarca, resultando elegido Amadeo de Saboya. Este monarca se encontró con varios problemas a su llegada: el principal, la falta de apoyos; también la oposición de todos los partidos políticos, de las élites y de la Iglesia, además de la Tercera Guerra Carlista y el inicio de la Guerra de Cuba.
Dentro de este contexto de la Guerra de Cuba, una de cuyas causas fue la continuidad o abolición de la esclavitud, se desarrolla la caricatura a la que alude el texto original.
La abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico estaba apoyada sólo por radicales y republicanos y constituía un peligro para los grandes propietarios ultramarinos y para los traficantes de esclavos, quienes financiaron y apoyaron la causa alfonsina. El 10 de octubre de 1868, el hacendado Carlos Manuel de Céspedes liberó a sus esclavos y, sin imponerles nada, los invitó a iniciar la lucha contra el colonialismo español en Cuba. Ocurrió en La Demajagua, su propiedad. Es el grito de Yara: «¡Viva Cuba libre!»
Todo este proceso tiene antecedentes: el 2 de abril de 1865 se creó la Sociedad Abolicionista Española por iniciativa del hacendado puertorriqueño Julio Vizcarrondo, quien se trasladó a la península tras haber liberado a sus esclavos. El 10 de diciembre del mismo año fundó su periódico El Abolicionista. Contó con el apoyo de políticos que fraguaron la Revolución de 1868, la llamada Gloriosa, que destronó a Isabel II.