Procesos históricos en la Península Ibérica

El proceso de hominización en la Península Ibérica: nuevos hallazgos

El proceso de hominización se inició en África, desde allí se extiende el Homo ergaster por Oriente Próximo, Asia y Europa.

En la Península Ibérica se han encontrado los restos homínidos más antiguos de Europa. Los principales restos que se han estudiado del género Homo se han encontrado en los yacimientos de Venta Micena (Orce, Granada), Cueva Victoria (Murcia) y en Atapuerca. Aquí, se encontraron restos de pre-neandertales emparentados con el Homo heidelberensis y restos pertenecientes a individuos que recibirán el nombre de Homo antecessor (de más de 800.000 años de antigüedad), sucesor del Homo ergaster, del cual se supone procederían las dos ramas posteriores: el Homo neandertalensis, descendiente del Heidelbergensis de unos 95.000 años, y el Homo sapiens sapiens de unos 35.000 años. El estudio de la arqueología ha dividido los restos de las industrias prehistóricas en:

  • El Paleolítico Inferior (800.000-100.000 a.C) cuevas de Torralba y Ambrona, Soria, y terrazas del Manzanares y Tajo, período asociado al Homo erectus en general; y al antecessor y Heidelbergensis en la península.
  • El Paleolítico Medio (10.000-35.000 a.C) Homo sapiens sapiens, cuevas de Altamira, Tito Bustillo, El Pendo, Morín, La Pasiega, El Castillo, Santimamiñe… restos de arte rupestre. En 2008 se encontró una falange de un niño del Homo antecessor datada en 1.200 años. En 2013 se ha encontrado una lasca de sílex como un cuchillo tallado de 1.400.000 años. En 2008, la UNESCO declara patrimonio de la humanidad 17 cuevas de la cornisa cantábrica.

Conquista y romanización: la pervivencia del legado cultural romano en la cultura hispánica

La sumisión de los pueblos indígenas duró 200 años, desde el siglo III al I a.C. Proceso lento y discontinuo. Se dan 3 periodos:

  • 218-202 a.C conquista del este y sur de la península, escenario de la Segunda Guerra Púnica.
  • 154-133 a.C conquista del centro y oeste (guerras largas y duras guerras lusitanas: Viriato y celtíbera con escenarios como Numancia).
  • 29-19 a.C conquista del norte, el emperador Augusto conquista a los cántabros y astures en las guerras Cántabras.

Llamamos romanización al proceso de asimilación lingüística, jurídica e institucional de los pueblos indígenas, así como la implantación de las formas de vida y de la organización social y económica del sistema esclavista romano… Este proceso no afectó por igual a todas las áreas de la península, siendo más intenso en el levante y en el sur.

Ciudades de plano regular como Emérita Augusta, la comunicación entre ellas constituye la gran revolución de las comunicaciones peninsulares extendiendo la romanización a través de un sistema de calzadas. Numerosas obras hidráulicas (acueducto de Segovia, puertos, numerosos puentes, columnas arcos como los de Bára, las cloacas, grandes circos y teatros, hasta numerosas esculturas como bustos funerarios, aras, stelas… Luego aparece el cristianismo que se extiende lentamente por el bajo imperio. La lengua latina de la que saldrán las lenguas romances.

Reinos Taifas

1031 desaparece el califato se crea uno 30 pequeños reinos llamados taifas. Al frente de estos reinos están las oligarquías militares de diferente origen: andalusí, berebere y eslava. Los reyes cristianos ante la debilidad empiezan a imponer parias (pago de protección, se le pagaba el reino cristiano. Tras la toma de Toledo por los cristianos con Alfonso VI en 1085, el reino taifa de Badajoz pide ayuda del norte de África. Llegan los almorávides logran contener el avance cristiano y reunifican el al-Andalus. Ultra religiosos. Mitad del s. XII su poder decayó y aparecen los 2º reinos taifas 1145 y 1172, fueron introduciendo poco a poco a los almohades, unificaron al Andalus y enfrentaron a los cristianos en la batalla de Alarcos en 1195 contra Alfonso VIII pero no consiguieron consolidar la posición de nuevas tierras tras sus éxitos militares por falta repobladores, victoria cristiana de la Navas de Tolosa en 1212 hundió el imperio almohade, solamente subsisten los de Sevilla, Arjona, Niebla, Valencia y Murcia. S. XIII el reino Nazarí de Granada. Acudirán los benimerines a principios del s. XIV en ayuda de los andalusíes pero son derrotados en el río Salado por Alfonso XI, quedando como único reducto musulmán el reino Nazarí en la península hasta 1492.

La organización económica social

La sociedad de al Andalus era muy heterogénea: musulmanes árabes, sirios y bereberes; constituían la jassa o aristocracia, muladíes, cristianos convertidos al islam, la amma o clase populares, junto a ellos, los mozárabes y judíos que mantienen su religión; los esclavos negros y eslavos, podían conseguir la libertad si se convertían al islam. Las ciudades en decadencia en Europa en el Al Andalus tendrán un gran esplendor: Córdoba, Sevilla, Toledo, Mérida,… La ciudad más notable de al Andalus fue Córdoba cuya población puede oscilar entre 100.000 y 500.000 habitantes, ciudad muy importante en la época. Las ciudades estaban rodeadas de murallas con puertas a los cuatro puntos cardinales, dentro de la población se distribuían en barrios y en la zona central era la medina, donde estaba la mezquita aljama o mayor, los hammam o baños, los zocos o mercados y las alhóndigas o almacenes de trigo. Las calles eran estrechas, la vida se hacía en los patios interiores de las casas. Se basaba en la agricultura y el comercio de productos agrícolas y artesanales. La agricultura: En las zonas de secano se siguen cultivando los mismos productos que en la época romana: trigo, vid y olivo, pero en las zonas de regadío se extienden las alquerías con sistemas de riego muy desarrollado… Los árabes introducen nuevos cultivos como el arroz, la morera, caña de azúcar o árboles frutales como el cerezo, granados, plataneros, higueras; o plantas textiles como el cáñamo, lino, esparto y algodón. La ganadería tendrá un gran desarrollo con la llegada de la oveja de Persia, la merino. La artesanía: basada en trabajos de cerámica, el vidrio, la industria textil de lino, así como la industria de lujo como la seda, oro, marfil, bronce. El comercio se desarrolló a nivel interno, mediante los zocos, y a nivel internacional con rutas hacia el norte de África y el Próximo Oriente. Su moneda el dinar y el dirham.

Los reinos cristianos en la Baja Edad Media: crisis demográficas, economía y política

El crecimiento demográfico que se daba desde el s. XI se detiene bruscamente en el XIV por el hambre, las epidemias (como la peste de 1348, muere el propio rey de Castilla Alfonso XI) y las guerras. Malestar y pesimismo caracterizarán los doscientos últimos años de la Edad Media. Esto supone el fortalecimiento de la monarquía y el crecimiento urbano. No afectó igual a todos los reinos peninsulares. Castilla quedó reforzada a finales del XV por resurgir urbano. Aragón y Valencia crecían, Cataluña decaía. Consecuencia de todo esto es la aparición de Despoblados en la zona de Sistema Central y Ebro. A la vez descenso de la producción y aumento de precios. El abandono de tierras en Castilla dejó pastos y desarrolló la ganadería trashumante. Se potenció la Mesta controlada por el Honrado Concejo desde 1273 con Alfonso X que ofrece una serie de beneficios cañadas, cordeles… y potencia el comercio de la lana que desarrollarán algunas ciudades como Burgos. Crisis social: Aumento del poder de los señoríos. Los bajos rendimientos aumentan la presión del señor sobre el campesinado se apoderan de tierras de realengo y comunales. Se institucionaliza el Mayorazgo. Guerras irmandiñas en Galicia y payeses de remensa en Cataluña que Fernando pone fin con la Sentencia Arbitral De Guadalupe, y conflictos sociales urbanos, como el que enfrentó a la Biga, alta burguesía, y la Busca, clases populares en Barcelona. En los pueblos aumenta el poder de los Concejos y aparecen las Hermandades. Enfrentamientos políticos en Castilla entre Pedro I y Enrique de Trastámara a fines del s. XIV. Los reinados de Juan II y Enrique IV en el s. XV se caracterizaron por múltiples conflictos. En Aragón estalló la Guerra Civil al enfrentarse el rey Juan II con la nobleza y el clero catalanes (1462-1472). A Juan le sucedió Fernando de Aragón.