Países de alto desarrollo, emergentes y de bajo desarrollo
Países de alto desarrollo
Países: EE. UU., Canadá, Japón, Australia, los estados de Europa occidental y Nueva Zelanda.
Características:
- Son democracias consolidadas, con economías basadas en la producción y el intercambio de manufacturas y servicios avanzados.
- La población presenta un crecimiento natural muy reducido, aunque la urbanización es intensa y se extiende por espacios cada vez más amplios.
- La sociedad cuenta con una amplia clase media y con un alto nivel de vida; en la actualidad han ralentizado su crecimiento debido a la crisis de 2008.
Países emergentes
Países: Rusia y algunos países de Europa del Este, China, India y Brasil.
Características:
- Cuentan con democracias recientes o solo formales (anocracias).
- Tienen una economía basada en la producción y exportación de recursos naturales.
- La tasa de crecimiento de la población se reduce gracias a un mayor control de la natalidad; presentan una urbanización acelerada.
- Se observan sociedades con desigualdades importantes, que tienden a disminuir con el progreso de la clase media.
Países de bajo desarrollo
Localización: se encuentran en su mayoría en África subsahariana, el sur de Asia y ciertas zonas de América Latina.
Características:
- Sus sistemas políticos suelen ser autoritarios y corruptos.
- La economía se basa en la producción y la exportación de materias agrícolas, minerales y energéticas.
- La población crece rápidamente al reducirse la mortalidad por la difusión de los avances médicos, mientras la natalidad se mantiene alta; la población es joven y presenta frecuente emigración hacia las ciudades y hacia los países ricos.
- La urbanización es baja, pero está en crecimiento acelerado debido al éxodo rural.
- La sociedad muestra acusadas desigualdades entre una minoría rica y una mayoría pobre; han progresado, pero de forma lenta y desigual.
El orden mundial actual
El orden mundial actual se inició con la desintegración del bloque comunista en 1990 y puso fin al orden bipolar de la Guerra Fría, marcado por la división del mundo en dos bloques políticos y económicos opuestos entre sí, liderados por EE. UU. y la URSS.
La caída del bloque comunista dio paso a un orden unipolar en lo político y multipolar en lo económico. En lo político, EE. UU. se convirtió en la única superpotencia capaz de ejercer un liderazgo mundial por su preeminencia militar, económica, social y cultural, dirigiendo el orden político mundial en defensa de sus propios intereses.
En lo económico, EE. UU. compartió su primacía con la UE y Japón, con quienes conformó la llamada Tríada Económica, controlando instituciones económicas mundiales como el FMI o la OMC.
Transición hacia un orden mundial
Desde principios del siglo XXI se ha iniciado un cambio en el sistema mundial, acelerado por la crisis de 2008.
En lo político: el sistema unipolar liderado por Estados Unidos camina hacia un sistema multipolar de liderazgo colectivo, ante el creciente peso militar de países como China, Irán, Corea del Norte y Rusia; la oposición de muchos ciudadanos y Estados a la política exterior estadounidense; y la tendencia creciente a valorar la presencia exterior de los países no sólo por su poder duro o predominio militar, sino también por su poder blando o capacidad de persuasión mediante la diplomacia.
En lo económico: el liderazgo de la Tríada se debilita ante el auge de los países emergentes de Asia-Pacífico y, en menor medida, de América Latina. Las manifestaciones de estos países hacia un mayor equilibrio en el poder global incluyen la conformación de bloques políticos y económicos por diversos países de Asia y América Latina, y una mayor participación de los países emergentes en las instituciones internacionales.
Esto no significa que, a corto plazo, los actuales países avanzados vayan a perder poder e influencia internacional; seguirán manteniendo un importante peso en las instituciones internacionales y en los campos militar y tecnológico.
Manifestaciones de la presencia española en cuanto al “poder blando”
La presencia de España en el ámbito del poder blando se manifiesta en diversos elementos:
- La calidad de las instituciones españolas, que cuentan con derechos políticos, libertades y respeto de la propiedad privada.
- La pertenencia a numerosas instituciones y organizaciones internacionales como la FAO, el Banco Mundial o la UNESCO.
- La participación en diversos acuerdos internacionales relacionados con el desarme y el control de armas nucleares y bioquímicas.
- La donación de ayuda oficial al desarrollo (AOD).
- La colaboración con diversas ONG.
- La importancia de los flujos humanos internacionales, con una elevada cifra de turistas extranjeros y de inmigrantes.
- La presencia de la cultura española en el exterior: 450 millones de personas hablan español, así como un creciente protagonismo científico y cultural y el rendimiento en competiciones deportivas internacionales.
Las relaciones internacionales de España
Las relaciones internacionales prioritarias de España son:
- Europa, y en concreto la Unión Europea, es el ámbito geográfico con el que España mantiene más relaciones.
- El Mediterráneo y el norte de África son zonas prioritarias de la política exterior española por su proximidad geográfica; aquí los objetivos son asegurar la estabilidad y la prosperidad de la zona.
- Iberoamérica: España ha mantenido importantes lazos históricos; allí los objetivos son potenciar el ámbito político y aprovechar en beneficio mutuo las oportunidades económicas.
- Los BRICS son un destino de interés económico por su potencial de crecimiento y por sus ambiciosos proyectos de infraestructuras.
Entre otras relaciones internacionales se encuentran:
- Estados Unidos, que mantiene acuerdos bilaterales con España en cuestiones políticas y de seguridad.
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