La Revolución Rusa: Del Colapso del Zarismo al Surgimiento de la URSS

1.1 Un imperio atrasado y autócrata

A principios del siglo XX, el imperio regentado por Nicolás II era un gigante con pies de barro. El zar gobernaba sobre un territorio inmenso y muy poblado, pero este vasto imperio constituía uno de los Estados más atrasados de Europa.

  • Ámbito político: Rusia continuaba siendo una autocracia; el zar gobernaba directamente el imperio sin estar sujeto a ninguna Constitución. Los partidos políticos estaban prohibidos y se reprimía cualquier oposición.
  • Iglesia: La Iglesia ortodoxa gozaba de influencia social y constituía uno de los pilares ideológicos del zarismo.
  • Economía: Se sostenía en una agricultura técnicamente muy atrasada, con una baja producción que apenas alimentaba a la población. La moderna industrialización y el capitalismo solo habían penetrado en la parte más occidental del imperio.
  • Sociedad: Era una de las más desiguales de Europa. En la cúspide se hallaba la nobleza, propietaria de la mayor parte de la tierra. La débil industrialización comportaba que la burguesía fuese numéricamente escasa y tuviera poca influencia en los ámbitos de poder.

1.2 La oposición al zarismo

Los primeros opositores, conocidos como populistas, propugnaban la destrucción del zarismo y la construcción de un socialismo de base agraria. Entre ellos arraigó el anarquismo, con intelectuales como Bakunin y Kropotkin. Una de sus organizaciones, Tierra y Libertad, defendía el reparto de la tierra y la acción directa.

A principios del siglo XX se creó el Partido Socialista Revolucionario. En 1898 se fundó el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, inspirado por Georgi Plejánov, que en 1904 se escindió en dos alas:

  • Bolcheviques: Liderados por Vladimir Ilich Ulianov (Lenin), propugnaban un partido minoritario y vanguardista.
  • Mencheviques: Constituían un partido de masas que seguía las directrices de la Segunda Internacional.

1.3 La Revolución de 1905

En enero de 1905 estalló un movimiento revolucionario en San Petersburgo. Una gran manifestación ante el Palacio de Invierno, donde residía el zar, protestó contra el despotismo y la injusticia social. La represión militar provocó más de 300 muertos y 1000 heridos.

La revolución obligó al zar a emprender reformas mediante el Manifiesto de Octubre, donde se comprometió a respetar las libertades públicas y convocó una Duma. El ministro Pyotr Stolypin propuso una reforma agraria para mejorar la producción. Por su parte, el Partido Demócrata Constitucional representaba a la clase media y proponía una Asamblea Constituyente elegida por sufragio universal.

2.1 Unas reformas insuficientes

Las reformas de 1905 quedaron lejos de transformar las arcaicas estructuras del imperio. El sufragio para la Duma fue indirecto para impedir el auge opositor y el poder del Parlamento era escaso. En 1914, aunque la industrialización crecía, la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial creó la coyuntura para un nuevo estallido revolucionario.

2.2 La difícil coyuntura de la Guerra Mundial

La economía rusa se orientó al abastecimiento del Ejército, provocando escasez, inflación y hambre. A esto se sumaron las derrotas militares ante Alemania. El zar disolvió la Duma, aumentando el malestar político. En la corte, el monje Rasputín ejercía gran influencia sobre la familia Romanov hasta su asesinato en 1916.

2.3 La caída del zarismo

La revolución comenzó el 23 de febrero con una gran manifestación en Petrogrado. Se formaron los soviets (comités de obreros, campesinos y soldados). El 27 de febrero, una huelga general y el amotinamiento de la guarnición militar forzaron la abdicación del zar.

2.4 El Gobierno Provisional

El nuevo Gobierno prometió reformas, pero mantuvo los compromisos militares en la guerra. Se perfiló un doble poder: el Gobierno provisional (burguesía y socialismo moderado) frente a los soviets (fuerzas revolucionarias que exigían paz, reparto de tierras y mejoras salariales).

3. ¿Por qué hubo una nueva revolución en octubre?

Con el regreso de Lenin a Petrogrado, los bolcheviques dieron un giro a los acontecimientos. Lenin defendía una revolución proletaria que otorgase el poder a los obreros y campesinos. Sus tareas fueron:

  • Convencer a los bolcheviques de la insurrección armada.
  • Aumentar la influencia en los soviets para retirar el apoyo al Gobierno provisional.
  • Planificar la toma del poder con rapidez y disciplina.

4.1 Las primeras medidas revolucionarias

El Segundo Congreso de los Soviets destituyó al Gobierno provisional y formó el Consejo de Comisarios del Pueblo. Se decretó la abolición de la propiedad privada, el control obrero de las empresas, la nacionalización de la banca y el derecho a la autodeterminación. Se firmó el Tratado de Brest-Litovsk (1918) con Alemania, cediendo territorios como los países bálticos. Tras las elecciones a la Asamblea Constituyente, donde los bolcheviques no obtuvieron mayoría, estos decidieron disolverla.

4.2 La Guerra Civil (1918-1921)

Se enfrentaron el Ejército Rojo (bolcheviques) contra el Ejército Blanco (defensores del zarismo, sectores liberales y potencias extranjeras como Gran Bretaña y EE. UU.). León Trotsky organizó el Ejército Rojo con gran disciplina. En 1918, la familia real fue ejecutada. En 1921, el Ejército Rojo resultó vencedor.

4.3 El comunismo de guerra

Para sostener el esfuerzo bélico, se impuso un control estatal rígido: nacionalización de industrias, control de cereales y prohibición de huelgas. Se creó la Checa (policía política) para perseguir a cualquier opositor al Partido Bolchevique.

5. La creación de la URSS y la expansión revolucionaria

En 1922 se fundó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La Constitución de 1923 consolidó un modelo de Estado donde el Partido Comunista (PCUS) concentraba todo el poder. Lenin y Trotsky impulsaron la creación de partidos comunistas internacionales para expandir la revolución.

6.1 La Nueva Política Económica (NEP)

Tras la guerra civil, la economía estaba hundida. Lenin propuso la NEP en 1921, una economía mixta que permitía la pequeña propiedad privada y el mercado para recuperar la producción. Aunque tuvo éxito económico, generó nuevas desigualdades sociales.

6.2 La lucha por la sucesión de Lenin

Tras la muerte de Lenin en 1924, se desató una lucha de poder entre Trotsky (partidario de la revolución permanente y el fin de la NEP) y Stalin (partidario del socialismo en un solo país y el control centralizado). En 1927, Stalin se hizo con el poder, exilió a Trotsky e instauró un régimen totalitario, forzando la colectivización y la industrialización pesada mediante una economía planificada.