El Esplendor y Declive de los Austrias Mayores: Carlos I y Felipe II
Introducción
Después del gobierno autoritario de los Reyes Católicos, la dinastía de los Austrias Mayores, representada por Carlos I de España y V de Alemania, seguido por su hijo Felipe II, asumió el poder. Carlos heredó los tronos de Castilla y Aragón de su madre, así como los territorios controlados por los Austrias de su padre, Felipe el Hermoso. Felipe II, a su vez, heredó la mayoría de los territorios de su padre, excepto Austria y el título de emperador, y expandió aún más su imperio, convirtiéndose en una figura de gran poder mundial.
Desarrollo de los Reinados
1. Política Interior de Carlos I
Al inicio de su reinado, Carlos I enfrentó levantamientos significativos:
- La Revuelta de las Comunidades: Los comuneros se levantaron contra Carlos debido a su actitud y al nombramiento de extranjeros en el gobierno. Aunque fueron derrotados en la Batalla de Villalar, la élite política castellana se vio profundamente afectada.
- La Revuelta de las Germanías: De naturaleza gremial, esta revuelta también fue sofocada por las tropas reales.
2. Política Exterior de Carlos V
Carlos V, como emperador, enfrentó múltiples conflictos:
- Conflictos en Francia: Luchó por el control de territorios italianos.
- Guerras contra los Turcos: Buscó contener su avance en el Mediterráneo.
- Conflictos Religiosos en Alemania: La Dieta de Worms y el Concilio de Trento abordaron la Reforma Protestante, culminando en la Paz de Augsburgo, que garantizaba la libertad religiosa (cuius regio, eius religio).
3. Política Interior de Felipe II
Felipe II estableció Madrid como la capital del Imperio y continuó la política de unidad religiosa. Enfrentó la sublevación morisca y el conflicto con Antonio Pérez, lo que generó la Leyenda Negra debido a los tumultos y levantamientos.
4. Política Exterior de Felipe II
Felipe II buscó mantener la unidad territorial y defender el catolicismo a ultranza:
- Guerras en Francia y los Países Bajos: La rebelión en los Países Bajos marcó un conflicto prolongado.
- Lucha contra los Turcos: Destacó la victoria en la Batalla de Lepanto.
- Problemas con Inglaterra: Sobresalió la fallida expedición de la «Armada Invencible».
- Incorporación de Portugal: Este hecho fortaleció enormemente el Imperio hispánico, aunque la pérdida de los Países Bajos marcó un fracaso significativo.
Conclusión del Reinado de los Austrias Mayores
El proyecto de Carlos V de lograr una Europa unida bajo la fe católica terminó en fracaso debido a las continuas guerras. En el reinado de Felipe II, España se sumió en la pobreza debido a los constantes conflictos militares. El fin de estos dos reinados marcó el inicio del declive de la monarquía española, consolidándose en los reinados posteriores de Felipe III y Felipe IV.
El Reformismo Borbónico del Siglo XVIII: Centralización y Despotismo Ilustrado
Introducción: Un Cambio Transformador
En los albores del siglo XVIII, la Guerra de Sucesión (1700-1714) marcó un enfrentamiento entre España y Francia, que apoyaban a Felipe de Anjou, y una coalición formada por Inglaterra, Holanda, Portugal, Austria y la Corona de Aragón, partidarios del Archiduque Carlos de Austria. Los Tratados de Utrecht (1713) no solo supusieron un cambio dinástico, sino también un giro en el modelo político: desde el sistema polisinodial y la diversidad institucional hacia la centralización del absolutismo borbónico. Este periodo inauguró una etapa de equilibrio entre potencias europeas y fortaleció la alianza entre España y Francia mediante los Pactos de Familia. Las pérdidas territoriales llevaron a una reorientación hacia los asuntos internos. La Ilustración, encabezada por Carlos III, llegó más tarde a España debido a la falta de burguesía, el conservadurismo de la Iglesia y los intelectuales, y la ausencia de clases medias.
Desarrollo de las Reformas Borbónicas
1. Cambios Políticos y Reformas Institucionales
Los Decretos de Nueva Planta (1707-1716) introdujeron el modelo político-administrativo de Castilla en la Corona de Aragón, salvo en Navarra y el País Vasco, aliados de Felipe V en la guerra. Se pasó de un estado plurinacional a una unificación jurídica e institucional. Los Consejos fueron suprimidos, manteniendo el Consejo de Castilla como el único órgano de gobierno.
Administración Territorial
Se establecieron provincias y, al frente de cada una, un intendente, directamente subordinado al rey, con funciones clave en el control del ejército, la recaudación de impuestos y la dinamización económica. A nivel municipal, se extendió la figura del corregidor y se crearon nuevas figuras como el procurador síndico personero y el diputado del común.
2. Reorganización en América y Cambios en la Hacienda Real
En América, los virreinatos sobrevivieron y se fortaleció la administración y el comercio, marcando un cambio significativo en la política de los Borbones. La Hacienda real experimentó transformaciones, implantando nuevos impuestos en la Corona de Aragón y, bajo Fernando VI, intentando una reforma en Castilla con el Catastro de Ensenada (1750-1753). Carlos III buscó alternativas para obtener ingresos extraordinarios, emitiendo deuda pública en 1780, donde los prestamistas recibían vales reales utilizables como medio de pago.
3. Relaciones Iglesia-Estado y La Ilustración
El Regalismo
El Regalismo, que defendía la superioridad del poder real sobre la Iglesia, se manifestó a través del Patronato regio y la expulsión de los jesuitas en 1767.
Foco en la Modernización Económica
En cuanto a la Ilustración, se centró en mejorar y modernizar la producción y el comercio. Se abordaron problemas en la agricultura y se promovió la producción artesanal e industrial con medidas proteccionistas. La educación también fue un foco de atención, proponiendo un modelo diferenciado por grupos sociales.
Conclusión
El siglo XVIII fue un periodo de crecimiento demográfico y económico en España, marcando una fase de estabilidad. El cambio dinástico trajo consigo transformaciones significativas en la organización política e institucional, destacando el centralismo y la uniformidad. A pesar de los límites en la política reformista de Carlos III, que no abordó la sociedad estamental ni la desigualdad jurídica, ni la propiedad de la tierra, permitió la reflexión de intelectuales. Estas ideas ilustradas, aunque no conllevaron cambios sustanciales en ese momento, sentaron las bases para las grandes reformas del siglo XIX.