Historia de las Guerras Carlistas y la Transformación Política del Siglo XIX

El origen del conflicto sucesorio

Con el nacimiento de Isabel de Borbón en 1830, su padre, Fernando VII, hizo publicar la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica. Carlos María Isidro, hermano del monarca y hasta entonces sucesor, rechazó a Isabel como futura reina. A la muerte de Fernando VII (1833), la cuestión sucesoria desembocó en la primera guerra carlista.

El conflicto fue sucesorio, ideológico y social:

  • Bando isabelino: Liberales, Iglesia, Estado, ejército y burguesía.
  • Bando carlista: Realistas (absolutistas), nobleza rural, bajo clero y campesinos.

El programa carlista defendía el tradicionalismo, la monarquía absoluta, la Iglesia católica y el foralismo.

Etapas de la Primera Guerra Carlista (1833-1839)

  • 1833-1835: El general Zumalacárregui agrupó las partidas carlistas en un ejército, logrando éxitos en zonas rurales de Navarra y el País Vasco.
  • 1835-1837: Estabilización de los bandos y derrotas carlistas, como la de Luchana (1836).
  • 1837-1839: Crisis del bando carlista y final de la guerra con el Convenio de Vergara (1839), que integró al ejército carlista y prometió respetar los fueros vasco-navarros.

La Regencia de María Cristina y el liberalismo

Paralelamente, la minoría de edad de la reina (1833-1843) se inició con la regencia de María Cristina. El gobierno de Martínez de la Rosa impulsó el Estatuto Real de 1834, una Carta Otorgada que establecía Cortes bicamerales (Cámara de Próceres y Cámara de Procuradores) mediante un sufragio censitario muy restringido, sin reconocer la soberanía nacional.

Diferencias ideológicas: Moderados vs. Progresistas

  • Progresistas: Defendían la limitación del poder de la Corona, soberanía nacional, voto amplio y la Milicia Nacional. Apoyados por clases medias urbanas.
  • Moderados: Defendían un Estado unitario con administración centralizada. Apoyados por las clases altas.

Tras la Sargentada de la Granja (1836), se proclamó la Constitución de 1837, que establecía la soberanía nacional, derechos individuales y libertad de prensa.

El reinado efectivo de Isabel II

Tras la regencia de Espartero (1841-1843), el general Narváez aceleró la coronación de Isabel II. Durante la Década Moderada (1843-1854), se promulgó la Constitución de 1845, basada en la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, y un Estado confesional católico.

El Bienio Progresista y la crisis final

La insurrección de O’Donnell (la Vicalvarada) dio paso al Bienio Progresista (1854-1856), marcado por la desamortización de Madoz y la Ley de Ferrocarriles. Tras años de inestabilidad y la crisis económica de 1864, el Pacto de Ostende (1866) unió a demócratas, progresistas y republicanos contra la monarquía. La sublevación de 1868, conocida como La Gloriosa, expulsó a la reina y dio inicio al Sexenio Revolucionario.