Colonialismo e Imperialismo
Causas del Imperialismo
La expansión imperialista fue una continuación directa de la Revolución Industrial (RI). Las grandes potencias europeas experimentaron una necesidad imperiosa de asegurar nuevas fuentes de materia prima. Un espíritu imperialista se apoderó de Europa, lo que no solo implicó una expansión comercial, sino que también conllevó un control territorial directo de las zonas ocupadas.
Causas Políticas
- Razones estratégicas y militares: La navegación a vapor requería puntos estratégicos para el avituallamiento de las flotas navales.
- Prestigio nacional: Motivaciones de orgullo nacional, como el caso de Francia con la anexión de Argelia, impulsada por Carlos X para consolidar su trono.
Causas Demográficas
La población europea experimentó un crecimiento significativo, pasando de 190 millones a 300 millones. Este aumento generó un considerable desempleo, lo que impulsó la necesidad de emigración. Los burgueses vieron en esta emigración una oportunidad de obtener beneficios, sumado a las duras condiciones de vida del proletariado europeo.
Causas Económicas
Los factores económicos fueron determinantes en la colonización:
- Europa requería fuentes baratas de materia prima.
- Las colonias servirían como proveedoras de materias primas y, a su vez, como mercados para los productos manufacturados europeos.
- Los intereses financieros, a menudo invertidos en forma de préstamos a soberanos extranjeros, sirvieron como justificación para las expediciones coloniales.
Razones Ideológicas
Los estados europeos ambicionaban ser grandes potencias, lo cual requería la expansión de sus posesiones. Las teorías que justificaban este nacionalismo se basaban en la supuesta responsabilidad de llevar la civilización a culturas consideradas menos desarrolladas. El deseo de evasión y aventura también sirvió como un reclamo favorable para la opinión pública. Los viajes de exploración, a menudo promocionados por sociedades geográficas, facilitaron el posterior trazado de vías de comunicación. No obstante, surgieron opiniones contrarias que veían el colonialismo como un ataque a la dignidad de los indígenas, lo que alimentó los movimientos independentistas.
Modelos de Control y Ocupación de Territorios
Existían diversos modelos coloniales, incluso dentro de un mismo país metropolitano:
- Colonias: Territorios conquistados bajo el derecho de conquista, donde la metrópoli imponía sus funcionarios e instituciones administrativas. Fueron el modelo más extendido.
- Protectorado: Territorios donde se respetaba el gobierno indígena para la gestión de la vida interior, mientras que la política exterior y militar era controlada por la metrópoli. Esto implicaba una sumisión total al poder pactado. Ejemplos: Francia (Marruecos), Gran Bretaña (Birmania).
- Dominios: Territorios con mayoría de población de colonos respecto a la población indígena, que lograban un amplio autogobierno limitado por un gobernador metropolitano. Ejemplos: Gran Bretaña (Canadá, Australia, Nueva Zelanda).
- Territorios Metropolitanos: Considerados una prolongación directa de la Metrópoli. Ejemplo: Francia (Argelia).
- Concesiones: Territorios cedidos o alquilados por estados independientes a la metrópoli debido a su gran interés estratégico o comercial. Ejemplo: Gran Bretaña (Hong Kong cedió puertos).
Fases y Modelos de Control
- La Conquista Militar: Generalmente no ofreció gran dificultad para el país invasor debido a la superioridad técnica y militar. Los barcos facilitaron el transporte de tropas y la remontada de los ríos, principales vías de comunicación.
- La Organización Administrativa: Representó un desafío mayor, ya que no todas las decisiones podían centralizarse en la Metrópoli. El enorme poder delegado en los gobernadores a menudo favoreció excesos difíciles de controlar.
- La Explotación Económica: Fue el objetivo primordial de los colonizadores. Los productos circulaban libremente entre la colonia y la metrópoli, exentos de cargas aduaneras, respondiendo a intereses proteccionistas.
La Conferencia de Berlín (1884-1885)
A finales del siglo XIX, el descubrimiento de las tierras interiores africanas se aceleró vertiginosamente. La conferencia se convocó en 1884 en Berlín, promovida por el rey Leopoldo II de Bélgica y patrocinada por el canciller alemán Bismarck. Su objetivo principal fue organizar la colonización del territorio africano, estableciendo las siguientes reglas:
- La ocupación del tramo litoral otorgaba derecho sobre el interior: La potencia que ocupara la costa tenía derecho a reclamar el territorio hacia el interior. La ambición de ocupar de costa a costa para formar un imperio continuo se convirtió en un objetivo común.
- La navegación de los ríos se declaró libre para todos como vías de comunicación.
El país que se adjudicara un territorio estaba obligado a ocuparlo efectivamente.
La Formación de los Grandes Imperios
El Imperio Británico
A comienzos del siglo XIX, Gran Bretaña ya poseía el imperio colonial más extenso, incluyendo Australia, Nueva Zelanda, Canadá y la India. La India era el orgullo de la corona, proporcionando materia prima como algodón y yute. Posteriormente, se expandieron hacia el sur para frenar las ambiciones colonialistas de Rusia y Francia. En África, la expansión británica fue de sur a norte (desde Rodesia hasta Egipto, pasando por Nigeria y Kenia), conectando Gibraltar con la India. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, el imperio comenzó a desmoronarse, dando paso al COMMONWEALTH, una asociación de estados independientes (antiguas colonias) unidos por lazos políticos, económicos, culturales y lealtad a la corona inglesa.
El Imperio Francés
Era el segundo imperio en extensión. Se establecieron en el sudeste asiático, formando la Unión Indochina en 1887 (Vietnam, Laos y Camboya). En África, su expansión comenzó en Argelia y se extendió hasta Senegal, Costa de Marfil, Chad y Madagascar a finales de siglo. También poseyeron islas en el Caribe, Oceanía y frente a Canadá, obteniendo grandes beneficios de su vasto imperio.
El Imperio Alemán
Consiguió posesiones como Tanganica y Togo en África oriental. Tras la dimisión de Bismarck, Guillermo II implementó una política colonialista para asegurar bases de aprovisionamiento para su flota, nuevos mercados para su industria y prestigio político. Su intento de ampliar su zona de influencia en Marruecos provocó enfrentamientos con Francia.
Los Imperios Coloniales No Europeos
Estados Unidos (EE. UU.)
Tras su independencia, EE. UU. inició una progresiva expansión hacia el oeste (compra de Luisiana a Francia y Florida a España). A mediados de siglo, su territorio actual estaba casi configurado. El auge patriótico y económico lo llevó a competir con las potencias europeas por el control de zonas estratégicas, rutas comerciales y mercados. En 1898, declaró la guerra a España, obteniendo Puerto Rico, Filipinas y Guam. En 1912, compró las Islas Vírgenes de las Antillas Menores a Dinamarca.
Japón
La Revolución de Meiji (1868) impulsó su industrialización. La necesidad de materias primas y la búsqueda de una salida para el excedente demográfico llevaron a Japón a expandirse por el continente asiático, librando procesos bélicos contra China y Rusia. El triunfo le proporcionó el dominio sobre la parte meridional de la isla de Sajalín. Arrebató la isla de Formosa a China y estableció un protectorado sobre Corea, que fue anexionada en 1910.
Consecuencias del Imperialismo
El proceso imperialista resultó en un mayor conocimiento geográfico del mundo. La vida de los colonizados cambió drásticamente debido al choque de culturas. Se construyeron infraestructuras como ferrocarriles para facilitar la explotación eficiente de los recursos naturales. Surgió una pequeña burguesía local de comerciantes y funcionarios, muchos de ellos procedentes de otros países.