Evolución Política y Social de la Segunda República Española

Introducción

Después del fracaso de la dictadura de Primo de Rivera y la ineficacia de los gobiernos posteriores, la victoria republicana en casi todas las ciudades importantes en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 demostraba el desprestigio de la oligarquía dominante y del propio régimen monárquico. Dos días después, Alfonso XIII renunciaba a la corona, proclamándose la II República. El nuevo régimen fue recibido con gran entusiasmo popular y con la esperanza de iniciar un cambio radical en la vida política española, abriéndose la oportunidad de iniciar amplias reformas económicas y sociales. Sin embargo, las circunstancias internacionales (crisis económica y auge de los totalitarismos) y la conflictividad social condujeron a la República hacia el fracaso de la convivencia y el enfrentamiento civil.

El Gobierno Provisional y la Constitución de 1931

Tras los resultados electorales, se constituyó de forma provisional un Gobierno de coalición con ministros de centro-izquierda que habían firmado el Pacto de San Sebastián, aunque bajo la presidencia de un político de centro-derecha: Niceto Alcalá Zamora. Este Gobierno tuvo que afrontar muy pronto dos de los problemas que marcarían la trayectoria de la República:

  • El problema regionalista: Francesc Macià había proclamado el “Estat Català”, aunque consiguieron convencerle de que depusiera su actitud bajo la promesa de concederles un estatuto de autonomía.
  • El problema religioso.

Después de las elecciones a Cortes Constituyentes, en las que venció la coalición republicano-socialista, e intensos debates, se aprobó la Constitución de 1931, con un marcado carácter democrático y progresista, destacando los siguientes aspectos: amplia declaración de derechos y libertades (imprenta, asociación, reunión…) y sufragio universal.

El Bienio Reformista (1931-1933)

Una vez proclamada la Constitución, Alcalá Zamora fue elegido presidente de la República, mientras que Manuel Azaña, de Izquierda Republicana, presidiría el nuevo gobierno, acometiendo un amplio programa de reformas:

  • Reformas educativas: Convencidos de que a través de un sistema educativo moderno y democrático España podría salir de su atraso (44 % de analfabetos), emprendieron medidas como la secularización de la enseñanza.
  • Reformas militares: Su objetivo era modernizar un ejército arcaico. Se ofreció la jubilación anticipada voluntaria, se disminuyó la jurisdicción militar en beneficio de la civil, se suprimió la Academia General Militar y se creó la Guardia de Asalto.
  • Política laboral: Liderada por el socialista Largo Caballero, incluyó la jornada laboral de ocho horas, la prolongación automática de los contratos de arrendamiento y la creación de jurados mixtos.
  • Reforma agraria: Se elaboró la Ley de Bases de la Reforma Agraria para redistribuir la tierra. Sin embargo, el rechazo de los terratenientes y la lentitud burocrática generaron una gran decepción entre los jornaleros.

El Bienio Derechista (1933-1936)

En las elecciones de 1933, los partidos de centro-derecha (los radicales de Lerroux y la CEDA de Gil Robles) ganaron e intentaron desmantelar la obra reformista anterior. Esto desembocó en una radicalización social y huelgas. El hecho de mayor gravedad fue la Revolución de octubre de 1934, donde fuerzas de izquierda declararon una huelga general revolucionaria, seguida masivamente en Asturias, el País Vasco y Cataluña. La represión en Asturias, dirigida por el general Franco, dejó cerca de 1.500 muertos.

En febrero de 1936 se celebraron nuevas elecciones, marcadas por la bipolarización: el Frente Popular (izquierda) frente al Bloque Nacional (derecha). El resultado dio como ganador indiscutible al Frente Popular.

El Frente Popular (1936)

El triunfo del Frente Popular llevó a Manuel Azaña a la Presidencia de la República y a Casares Quiroga como jefe del gobierno. Su programa se centró en la amnistía para los represaliados de 1934 y el restablecimiento de las reformas. No obstante, la agitación social fue constante. El 16 de julio, el asesinato de Calvo Sotelo a manos de un grupo de guardias de asalto fue el pretexto para que una parte del ejército (Mola, Sanjurjo, Franco) lanzase un golpe militar que, aunque fracasó técnicamente, sumió a España en una cruenta guerra civil.

Conclusión

A mediados de 1936, España quedó dividida en dos mitades irreconciliables. Paradójicamente, la República que había nacido entre el entusiasmo popular acabó violentamente en un enfrentamiento visceral entre opciones políticas cada vez más radicalizadas.