España en el primer tercio del siglo XX: regeneración, crisis y reformas (1900–1918)

España en el primer tercio del siglo XX

1. El regeneracionismo

La idea del regeneracionismo tuvo gran fuerza desde años anteriores; podía observarse en escritores como Unamuno, Baroja o Ganivet y en políticos como Antonio Maura o Francisco Silvela. El regeneracionismo consiste en una crítica al sistema establecido y en una diagnosis de los males de la patria. El problema sería la falta de propuestas y la propia indefinición, ya que nunca llegarían a formar un partido político al carecer de programas. Su principal figura sería Joaquín Costa, un hombre desconcertante y complejo en muchos aspectos.

Puede parecer una contradicción, pero su pensamiento se resuelve en una sólida síntesis: Costa era indiferente a las formas políticas, defendía una administración adecuada y eficaz a manos de una clase honrada y bien preparada, y consideraba importante una reforma agraria basada en una política hidráulica que beneficiara a España. En febrero de 1899 surgió el regeneracionismo político gracias al Conde de Almenas, pero sería Camilo García de Polavieja quien lo materializara desde el gobierno a través de la idea de elecciones sinceras y de medidas de descentralización.

2. El gobierno de Silvela-Polavieja

Polavieja no fundó ningún partido político, pero contó con la colaboración de Silvela, que pertenecía al partido conservador y que había sido marginado por Maura. Para el gobierno de 1899 se planteó el siguiente programa:

  • Renovación administrativa.
  • Erradicación del caciquismo.
  • A través de la reforma municipal se desarrollarían medidas descentralizadoras.
  • Integración de la masa neutra que se mostraba desentendida.

Se llevaron a cabo medidas de austeridad y administrativas; Maura presidió las elecciones más sinceras y Eduardo Dato impulsó medidas laborales y sociales. Sin embargo, surgió un problema debido al enfrentamiento entre Polavieja y Fernández Villaverde, ministro de Hacienda, que exigía una reforma fiscal. Polavieja aceptó pero terminó dimitiendo al considerarla realizada a costa de todo lo demás. La labor de Villaverde fue reducir el déficit al 38%, realizar una reforma fiscal y la imposición de un impuesto similar al IRPF.

En mayo de 1902 Alfonso XIII juró como rey de España ante un gobierno presidido por Sagasta.

3. Los intentos de Maura

Esta etapa inicial del reinado se singulariza por el intento de reformar y renovar el sistema político de la Restauración. Contó con dos personalidades esenciales: Antonio Maura y José Canalejas, y con otros dirigentes como Fernández Villaverde (conservador) o Montero Ríos y Moret (liberales).

Esta primera etapa se conoció como las «crisis orientales», según la cual el rey marcaba la caída de los gobiernos, aunque en realidad era por la poca claridad de las jefaturas. Silvela fue sustituido por Antonio Maura (conservador), que defendía una revolución desde arriba mediante una política activa de reformas para acercar el Estado al pueblo: pretendía hacer coincidir la España real con la España oficial. Para ello era fundamental movilizar a las masas neutras, aunque surgieron movimientos de contestación como el republicanismo o el socialismo.

Maura sería muy influyente hasta el primer cuarto del siglo XX. Fue presidente por primera vez en diciembre de 1903, pero debido a un conflicto con el rey acerca de un nombramiento militar dimitió rápidamente a finales de 1904.

A continuación se produjo un turno liberal hasta 1907 en el que destacaron:

  • La participación en la política exterior, como en la conferencia de Algeciras de 1906, en la que se articuló el reparto de Marruecos entre Francia y España.
  • La mayor intervención del ejército en la vida política.

En este contexto, a raíz de un chiste publicado por el periódico catalanista Cu-Cut! que insultaba a los militares, tuvo lugar un asalto a la redacción y el destrozo de las instalaciones. Se generó una gran polémica porque el presidente Eugenio Montero Ríos tuvo que optar entre castigar a los militares o no hacerlo, lo que habría provocado una reacción por parte de los catalanes. Alfonso XIII actuó como mediador. Montero Ríos dimitió y fue sucedido por Segismundo Moret, presionado para aprobar la ley de jurisdicciones, por la cual los delitos contra la patria y el ejército serían juzgados por tribunales militares.

El gobierno liberal cayó fruto de sus propias contradicciones y en enero de 1907 volvió Antonio Maura, dando inicio al llamado «Gobierno largo», que duraría hasta octubre de 1909. Maura presentó un programa regeneracionista y redactó una Ley de Bases de Administración Local, que consistía en conceder una mayor autonomía a los ayuntamientos y en reforzar las diputaciones, con el fin de llevar a cabo el descabezamiento del caciquismo. Francisco Cambó, líder nacionalista catalán, colaboró con él, pero la ley encontró la oposición del sistema por el temor a sus consecuencias.

Maura hizo trabajar intensamente a las Cortes, presentando 264 proyectos de ley entre los que se encontraban:

  • Decreto de protección a la industria.
  • Ley de reforma naval y de ferrocarriles.
  • Ley electoral.
  • Ley contra el bandolerismo.
  • Ley de colonización interior.

La acción de Maura en estos años representó la cumbre del regeneracionismo en el poder. Pese a que se hicieron muchas cosas, no fueron tan profundas como se necesitaba. A veces iba demasiado rápido, lo que generó la oposición incluso de sectores dentro de su propio partido. Con Maura en el poder, la clase política española percibía que su posición quedaba amenazada si continuaba con su programa.

La Semana Trágica y la caída de Maura

El acontecimiento que precipitó la caída de Maura fue la Semana Trágica de Barcelona, ligada al problema africanista (la guerra de Marruecos). El gobierno envió a una serie de reservistas y, el 27 de julio, se produjo el desastre militar de Barranco del Lobo, tras lo cual estalló la huelga general en Barcelona.

El ministro de la Gobernación, Juan de la Cierva, ordenó al gobernador Ossorio que declarara el estado de sitio y que dimitiera el capitán general Santiago. Se produjo un movimiento revolucionario en Barcelona que, para el 29 de julio de 1909, el gobierno había conseguido dominar. El problema político mayor fue la polémica en torno a la figura del anarquista Ferrer Guardia, condenado a muerte. Europa pidió el indulto, pero Maura se negó y Ferrer Guardia fue fusilado.

A partir de ahí, el Partido Liberal, dirigido por Moret, se movilizó articulando lo que se denominó el Bloque de las Izquierdas con el fin de derribar al gobierno. El partido liberal aprovechó la Semana Trágica para desbancar al gobierno con el lema «Maura, no». La situación se complicó cuando Moret se negó a colaborar parlamentariamente con los conservadores; Maura solicitó al rey su confianza y la convocatoria de elecciones generales. El monarca optó por apoyar a los liberales y Maura presentó su dimisión el 21 de octubre de 1909, prometiendo no volver a alternar con los liberales. Solo regresaría al poder en momentos críticos, como en 1918.

4. Los intentos de José Canalejas

Tras la segunda negativa del rey a aceptar el decreto de disolución de Cortes propuesto por Moret, éste dimitió y fue sucedido por José Canalejas.

La tarea de Canalejas se orientó en una doble dirección:

  • Intento de restaurar el equilibrio entre partidos, aunque conservadores y mauristas fueron acumulando resentimiento, lo que impidió que tras la muerte de Canalejas el turno político pudiera funcionar.
  • Atender los distintos problemas sociales, religiosos, militares, regionales y coloniales.

Entre sus actuaciones principales destacan:

  • Cuestión religiosa: Canalejas logró aprobar la llamada ley del candado, destinada a frenar la proliferación de órdenes religiosas en España y a establecer cierto control sobre la enseñanza en manos de estas.
  • Cuestión social y laboral: Ante los sindicatos que estaban comenzando a organizarse (UGT y CNT, con el apoyo del PSOE), Canalejas, para evitar un posible radicalismo obrero, aprobó la jornada laboral de 9 horas.
  • Cuestión militar: Introdujo el servicio militar obligatorio y el concepto de soldado de cuota, reduciendo la duración del servicio, aunque no pudo eliminar la ley de jurisdicciones.
  • Cuestión regional: Impulsó la Ley de Mancomunidades (organismo representativo integrado por diputaciones provinciales) para abordar el problema catalán; la ley encontró fuerte oposición y no se aprobaría hasta 1914.
  • Cuestión africanista: Tras el tratado de Algeciras, España controló zonas como Tetuán y Larache y, junto a Francia, Tánger y Casablanca. Debido al incremento de la actividad francesa, el gobierno liberal actuó sobre Larache, Alcazarquivir y Arcila, sorprendiendo a los franceses. La acción militar sobre los rebeldes marroquíes se desarrolló en forma de protectorado, lo que supuso un éxito inicial con consecuencias negativas a medio plazo.

La política de Canalejas se desarrolló en una situación de tremenda soledad, siendo combatida incluso por sectores de su propio partido. Todo ello terminó en tragedia: el 12 de diciembre de 1912 Canalejas fue asesinado en la Puerta del Sol, en Madrid, por el anarquista Pardinas.

5. Consecuencias

En esta época, debido a los intentos frustrados de Maura y Canalejas, se desarrolló una gran frustración del regeneracionismo. Aunque se impulsaron reformas importantes, la insuficiencia de transformaciones estructurales y la polarización política dejaron sin resolver muchos de los problemas de la España de comienzos del siglo XX.