El Reinado de Isabel II: Transformación y Conflictos en la España del Siglo XIX

1. La Primera Guerra Carlista

Fernando VII no tenía hijos varones así que, en 1830, decidió proclamar la Pragmática Sanción, que anulaba la Ley Sálica y permitía a su hija reinar. Esta ley llevaba vigente desde 1713, en tiempos de Felipe V y la Guerra de Sucesión. Como consecuencia de este nuevo decreto, el hermano de Fernando, Carlos María Isidro de Borbón, que esperaba ser rey, vio cómo se desvanecían todas sus opciones. No obstante, no se iba a rendir tan fácilmente.

En 1833, tras la muerte de Fernando, se inició una guerra entre Carlos María Isidro y sus partidarios, los llamados carlistas, frente a los partidarios de Isabel. El carlismo era una ideología tradicionalista y antiliberal que contó con los apoyos del clero, los absolutistas, la pequeña nobleza y una parte importante del campesinado de (País Vasco, Cataluña, Aragón y Valencia). Los isabelinos fueron apoyados por la alta nobleza, los altos funcionarios y los liberales, tras aceptar algunas de sus demandas. La guerra tuvo dos etapas:

  • Primera etapa (1833-1835): Estuvo marcada por las victorias carlistas en el País Vasco y Navarra. Zumalacárregui, que fue uno de los líderes militares más importantes del carlismo, durante estos años logró tomar zonas como Tolosa, Durango o Eibar.
  • Segunda etapa (1836-1840): Los liberales se repusieron y cosecharon victorias importantes, ganando la guerra. La batalla que cambió el curso del conflicto fue la de Luchana (en Bilbao), en 1836.

Desde esta derrota, el carlismo se mostró dividido. Había grupos de opinión partidarios de la paz y de alcanzar un acuerdo, mientras que otros seguían en su idea de derrotar al ejército isabelino. El conflicto terminará cuando, finalmente, representantes del ejército isabelino, entre los que destacó Espartero, y del carlista, como el General Rafael Maroto, firmen el llamado Convenio de Bergara, también conocido como Abrazo de Bergara.

2. Minoría de edad de Isabel II (1833-1843)

Esta etapa estuvo marcada por las regencias de María Cristina (1833-1840) y de Espartero (1840-1843) y la inestabilidad política. Fernando VII, en su testamento, anunció la creación de un consejo para asesorar a su mujer, María Cristina. Poco después, la reina destituyó a su presidente, Cea Bermúdez (absolutista), y nombró a Martínez de la Rosa (moderado), quien aprobará el Estatuto Real (1834).

Este Estatuto constituía dos cámaras: una formada por la alta nobleza, el alto clero y otros notables de la sociedad, y la otra por una serie de diputados elegidos por un sufragio muy censitario. Como este Estatuto no contentó a los liberales, María Cristina ofreció el gobierno, en 1835, a Mendizábal (liberal), famoso por su desamortización. Tras una serie de revueltas, el poder regresa a los progresistas (1836), que empezaron a trabajar en una nueva Constitución, la de 1837. Esta proclamaba una declaración de derechos, la aconfesionalidad del Estado y la soberanía nacional. También creaba dos cámaras (el Congreso y el Senado) y limitaba el poder del rey.

Diferencias entre Moderados y Progresistas

  • Los Moderados: Eran grupos de individuos provenientes de la clase comerciante, terrateniente y restos de la nobleza del Antiguo Régimen. Básicamente, eran grupos favorables a una monarquía que limitase al máximo la participación popular, así como los diferentes derechos sociales.
  • Los Progresistas: Por su parte, se construyeron con una base formada por las clases populares urbanas, la pequeña y mediana burguesía y algunos oficiales del ejército. Eran grupos que defendían la soberanía nacional y el sufragio censitario, aunque más abierto que el propuesto por los moderados. Además, declaraban su apoyo a la Milicia Nacional y a las elecciones populares de los alcaldes.

Tras la aprobación de la Constitución (que proclamaba cuestiones como la soberanía nacional y la aconfesionalidad del Estado, y que incluía una amplia declaración de derechos), se celebraron unas elecciones que ganaron los moderados, tras las cuales regresaron las revueltas. Finalmente, María Cristina dimitió y entregó su cargo al general Espartero, cuyo gobierno tampoco fue muy fructífero. Espartero se apoyó en sus amigos y gobernó de manera autoritaria, lo que le creará enemistades en un bando progresista que cada vez le aislaba más.

A ello hay que sumar su decisión de suprimir los impuestos a los tejidos ingleses, lo que provocará un levantamiento en Barcelona que solucionará bombardeando la ciudad (el 3 de diciembre de 1842). Este acontecimiento facilitará el aumento de las revueltas y su destitución. Ante ello, Isabel II fue proclamada reina y mayor de edad con 13 años.

3. Mayoría de edad (1843-1868)

Podemos dividir el reinado en cuatro períodos según la ideología de los respectivos gobiernos:

I. Década Moderada (1844-1854)

Tras un gobierno prácticamente dictatorial, encabezado por parte de Luis González Bravo, llegó al poder Ramón María Narváez (moderado), que gobernará hasta 1851. Los moderados crearon una nueva Constitución, la de 1845, con puntos clave como:

  • Las Cortes se forman por el Senado y el Congreso.
  • La soberanía es compartida entre las Cortes y el Rey.
  • Estas Cortes se reúnen todos los años, y es el Rey quien debe convocarlas, cerrar sus sesiones y disolver el Congreso.
  • El poder ejecutivo está en la Corona y en los Ministros.
  • El poder legislativo lo tiene el Senado, cuyos miembros eran vitalicios.
  • El poder judicial reside en los Tribunales y Juzgados, pero siempre se ejercerá en nombre del Rey.
  • El Rey es quien nombra a los Senadores.
  • El Congreso estará formado por Diputados nombrados por las Juntas Electorales. Habrá un diputado cada 50.000 almas y su elección será «por el método directo, y podrán ser reelegidos indefinidamente». Cada mandato dura 5 años.
  • La elección del Presidente del Congreso y el Senado: El Congreso elige de entre sus miembros a su Presidente, mientras que el Rey nombra al Presidente del Senado.
  • El Rey es una figura inviolable que tiene la potestad de hacer ejecutar las leyes y sancionar y promulgar leyes.
  • Las Cortes deberán fijar el número de tropas cada año.
  • La religión católica era la única religión oficial.
  • El poder central controlaría los Ayuntamientos.
  • Se suprimió la Milicia Nacional.

El centralismo fue una de las máximas de este Estado moderado, como se aprecia en esta Constitución. Algunas de las medidas más destacables fueron la reforma de la Hacienda de Alejandro Mon (1845), la unificación de Códigos, el Proyecto de Ley de Arreglo de la Deuda Pública de Juan Bravo Murillo (1851) y la creación de la Guardia Civil (1844). Otros detalles a destacar fueron la mejoría de las relaciones con el Papado (mediante la firma del Concordato de 1851), que aceptó a Isabel II y la desamortización, y el surgimiento de la Segunda Guerra Carlista (1846-1849).

¿Cómo terminó este periodo? El autoritarismo de los últimos años provocó varios levantamientos de progresistas e incluso de sectores moderados. Finalmente, en junio de 1854, se produjo la Vicalvarada, un pronunciamiento militar acontecido en las proximidades de Vicálvaro, en Madrid, seguido de revueltas populares que terminaron con el gobierno moderado.

II. Bienio Progresista (1854-1856)

El fracaso de los movimientos militares llevó al General Leopoldo O’Donnell, que había participado en la Vicalvarada, a reunirse con Francisco Serrano. El resultado de este encuentro fue el Manifiesto del Manzanares, redactado por el joven Antonio Cánovas del Castillo el 7 de julio de 1854. En él se pedían cosas como una reforma electoral, la vuelta a la Constitución de 1845 y la restauración de la Milicia Nacional.

Finalmente, a causa de las revueltas, el Gobierno cayó y las nuevas elecciones dieron la victoria a los progresistas. Cabe destacar que, por primera vez, aparecieron diputados demócratas. El nuevo Gobierno llevó a cabo tareas como la desamortización de Madoz (1854-1856), la Ley de Ferrocarriles (1855) y la fundación del Banco de España (1856), que consistió en el cambio de nombre del Banco Español de San Fernando, fundado en 1844. Incluso trataron de crear su propia Constitución. Sin embargo, un nuevo pronunciamiento, el del general O’Donnell, supuso la dimisión de Baldomero Espartero, el Presidente del Consejo de Ministros, y el fin de este bienio en 1856.

III. Unión Liberal (1856-1863)

Tras dos años complicados, que recordaban a la década moderada, apareció la Unión Liberal (1858), que mezclaba elementos moderados y progresistas. Lamentablemente, los gobiernos comenzaron a sucederse y las medidas no alcanzaron sus metas. Lo más interesante de este período estuvo en la política exterior, debido a la intención de recuperar los territorios de Indochina, México y Marruecos. En 1863, ante la inestabilidad y debilidad del Gobierno, O’Donnell y la Reina le entregan el poder a los moderados poniendo fin al período.

4. Crisis del sistema (1863-1868)

Así regresaron al poder los moderados, con Narváez a la cabeza. Esta etapa estuvo marcada por la falta de apoyos, la debilidad de los gobiernos y la marginación de los progresistas. Cansados de la situación, los progresistas, los demócratas y la Unión Liberal firmarán el Pacto de Ostende (1866), que dio lugar a la Revolución Gloriosa (1868), que terminará con el derrocamiento de Isabel II.