El Reinado de Alfonso XIII: Crisis y Declive de la Restauración (1902-1931)

El Reinado de Alfonso XIII: Crisis y Declive de la Restauración

El reinado de Alfonso XIII abarca el primer tercio del siglo XX y estuvo marcado por intentos de reformar el sistema político de la Restauración y por una creciente crisis que terminó debilitando la monarquía. Aunque se intentó renovar el régimen parlamentario creado durante la Restauración, los problemas políticos, sociales, militares y regionales fueron aumentando y el sistema no supo darles una solución eficaz.

La crisis de 1917 puso de manifiesto estas debilidades y, aunque el régimen sobrevivió unos años más gracias a gobiernos de concentración, su prestigio quedó muy deteriorado. Finalmente, el descontento facilitó el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera en 1923, con el apoyo del rey. La dictadura terminó fracasando y arrastró también a la monarquía, lo que permitió la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931.

Principales desafíos del sistema

Durante estos años, España tuvo que enfrentarse a varios problemas importantes:

  • Descomposición de los partidos dinásticos: Agravada tras la muerte de los líderes históricos.
  • Conflictividad social: Crecimiento del movimiento obrero (socialistas y anarquistas).
  • Cuestión religiosa: Reacciones anticlericales ante la influencia de la Iglesia.
  • El papel del Ejército: Reclamaban mayor protagonismo tras la derrota de 1898.
  • Nacionalismos: Especialmente en Cataluña, con demandas de mayor autonomía.
  • Problema colonial: La resistencia de las tribus rifeñas en el protectorado de Marruecos.

El Regeneracionismo y los intentos de reforma

Tras el desastre de 1898, surgieron intentos de reforma conocidos como regeneracionismo. Antonio Maura defendió una “revolución desde arriba” para modernizar el sistema. Se aprobaron medidas como la protección de la industria nacional, la regulación del trabajo de mujeres y niños y la creación del Instituto Nacional de Previsión. Sin embargo, su gobierno terminó tras los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona en 1909.

La Semana Trágica y el gobierno de Canalejas

La Semana Trágica fue un estallido de violencia social provocado por el envío de reservistas a la guerra de Marruecos. Tras la represión y la ejecución de Francisco Ferrer y Guardia, el gobierno de Maura cayó. Posteriormente, el liberal José Canalejas intentó fortalecer el sistema con medidas como la ley del candado y la Ley de Mancomunidades, hasta su asesinato en 1912.

La crisis de 1917

A partir de 1914, la situación se agravó. La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial trajo beneficios económicos iniciales, pero también inflación y escasez. En 1917, el sistema colapsó por tres frentes:

  1. El Ejército: Creación de las Juntas de Defensa.
  2. La oposición política: Asamblea de Parlamentarios convocada por Francesc Cambó.
  3. El movimiento obrero: Huelga general revolucionaria convocada por UGT y CNT.

El fin de la Restauración

A partir de 1918, el sistema entró en una fase de descomposición. La conflictividad social alcanzó su punto álgido con el pistolerismo en Barcelona y la huelga de “La Canadiense”. La situación política se agravó con el Desastre de Annual en 1921. Finalmente, el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923 supuso el final práctico del sistema político de la Restauración.