El Manifiesto de Manzanares: Transición política en el reinado de Isabel II

Tipología del Texto:

Este texto es un fragmento del Manifiesto de Manzanares. Se trata de una fuente primaria de naturaleza histórico-circunstancial de contenido político que reivindica una serie de principios que se habían eliminado durante la década moderada. Fue redactado por Antonio Cánovas del Castillo y firmado por el general Leopoldo O’Donnell en Manzanares (Ciudad Real) el 6 de julio de 1854. El destinatario es el pueblo español y su finalidad es proponer un cambio político hacia el progresismo.

Principales argumentos del texto:

La idea fundamental del texto es la transición del sistema político moderado al progresista.

Los dos primeros párrafos

constituyen la llamada a toda la nación para sumarse a la sublevación que O’Donnell ha iniciado el 28 de junio, y que tuvo en la “batalla” de Vicálvaro su momento glorioso y heroico. Tras esa batalla se creó un momento de indecisión, porque el gobierno no sabía el apoyo con el que podía contar y los sublevados porque el resto del ejército no se acababa de decidir por la sublevación y sobre todo porque los progresistas y demócratas desconfiaban de esta rebelión protagonizada por militares y políticos moderados. Esta indecisión podía provocar el fin de la sublevación por lo que se decidió redactar este manifiesto animando a militares y progresistas a sumarse a los ya sublevados.

El tercer párrafo

constituye un ambiguo programa político que constituye el ideario de los sublevados: mantenimiento del trono, no se pretende derrocar ni el sistema monárquico ni a la reina, pero era deseable acabar con la corrupción de las camarillas. Sobre las reformas políticas: electoral, de imprenta se refieren a volver ampliar derechos y libertades, así como la mejora de la situación económica. Concede este programa una petición tradicional del partido progresista: la restitución de la Milicia Nacional y la descentralización de la política territorial.

El último párrafo

hace referencia al proceso revolucionario mediante Juntas de Gobierno que en distintas ciudades se deberían levantarse contra el gobierno, para después convocar unas Cortes Generales que elaboraran una nueva constitución (la de 1845, parecía superada incluso para los políticos moderados).

Contexto histórico:

Este texto se enmarca dentro del reinado de Isabel II, y más concretamente dentro del Bienio Progresista que estuvo en el poder entre 1854-1856. Este manifiesto tiene su origen en la década en que los moderados estuvieron en el poder e implantaron un régimen de monarquía liberal conservadora que incluso derivaba al autoritarismo.
En la década moderada se gobernó mediante las llamadas “camarillas” es decir, grupos de intereses comunes cuyo objetivo era gobernar para conseguir sus intereses. Durante este periodo destacó la alianza de la corona con los moderados: se implantó la Constitución de 1845, que establecía el sufragio censitario y un sistema bicameral, con mecanismos de Estado Centralizado con las figuras de los Gobernadores civiles y cuyos principios eran el mantenimiento del orden con la presencia de la Guardia Civil que sustituía a la Milicia Nacional.
La fuerte inestabilidad política durante este reinado llevará a los jefes militares a hacerse políticos y participar en los gobiernos recurriendo a los pronunciamientos militares como medio para alcanzar el poder. Además, se puso en práctica el Juntismo como herramienta política.
En este periodo los dos grandes partidos del momento eran el partido moderado y el partido progresista, pero la preocupación por liberalizar los derechos individuales y el mecanismo electoral, facilitó que salieran a la luz corrientes políticas que habían sido reprimidas a este ese momento como los demócratas y los republicanos, también el carlismo dio señales de vida, promoviendo partidas armadas en el campo.
En 1854 se produjo una revuelta a dos niveles: por un lado, se fragmentó el moderantismo creándose la Unión Liberal y por otro, se creó el Manifiesto de Manzanares que promovía el cambio a un sistema político progresista. Como consecuencia, se estableció la constitución de 1856, de carácter progresista que no se llegó a promulgar. Además, se realizaron reformas económicas que no tuvieron gran éxito, tales como la Desamortización de Madoz que afectó a los ayuntamientos y a las clases más bajas; y el librecambismo que no gozaba de gran aceptación. Todo esto provocó un clima de conflictividad al final del periodo, alza de precios y revueltas obreras y campesinas que fueron reprimidas por el ejército y la Guardia Civil, hasta que finalmente O´Donnell ponga fin al Bienio Progresista.

Conclusiones:

El Manifiesto de Manzanares, además de dar inicio a un nuevo periodo político en el reinado de Isabel II, como el Bienio Progresista, deja al descubierto una de las realidades políticas de la España del siglo XIX, que es la influencia del ejército en la vida política. Como diría Josep Fontana, «los ministros iban a tener una escasa influencia en la vida política dominada por los dos espadones». Refiriéndose con espadones a Espartero y O’Donnell como representantes del partido moderado. La irrupción del ejército en la vida política, se dará durante todo el siglo XIX.