La crisis del reinado de Alfonso XIII
La primera etapa del reinado de Alfonso XIII estuvo marcada por el intento de regeneracionismo del país. Sin embargo, la muerte de Canalejas en 1912 abriría un periodo de inestabilidad hasta la dictadura de Primo de Rivera (1923).
El impacto de la Primera Guerra Mundial
El comienzo de la Primera Guerra Mundial dio un ligero respiro a los problemas políticos y produjo una engañosa euforia económica, pues España se benefició de su neutralidad con un incremento repentino de la exportación de bienes manufacturados a los países en guerra. Si bien la guerra estimuló la economía, sus efectos sociales fueron muy dispares:
- Aumentó la producción agrícola e industrial.
- La oligarquía y la burguesía empresarial se vieron favorecidas por los altísimos beneficios.
- Se produjo un crecimiento imparable de los precios, aunque también la escasez de algunos artículos de primera necesidad.
- Las tensiones sociales se acentuaron al finalizar la guerra, pues el descenso de ventas provocó el cierre de fábricas y el aumento de desempleados.
La crisis de 1917
En el verano de 1917 se produjo una crisis multidimensional que comprendió los siguientes sucesos:
- Conflicto militar: Se produjo una escisión entre los militares «africanos» y «peninsulares», además de un rechazo al sistema de ascensos. El ejército comenzó a organizarse en Juntas de Defensa. Sus reivindicaciones tenían un corte corporativo pero estaban teñidas de tintes regeneracionistas; solicitaban mejoras presupuestarias y convocatorias de Cortes constituyentes. El gobierno admitió sus peticiones y promulgó la Ley del Ejército en 1918.
- Asamblea de Parlamentarios: En julio de 1917, la Liga convocó la Asamblea de Parlamentarios de Barcelona, compuesta por catalanistas, republicanos y socialistas, que trataba de encauzar las demandas militares y evitar un estallido revolucionario. El objetivo de fondo era combatir el peso de las oligarquías, romper el turnismo y convertir el Parlamento en centro de la política.
- Tensión social: La inflación provocó un fuerte descontento obrero. Ante la intransigencia de la patronal, la UGT y la CNT convocaron una huelga general en agosto de 1917. El gobierno recurrió al ejército y los miembros del comité de huelga, entre ellos Largo Caballero y Besteiro, fueron condenados a cadena perpetua.
El Trienio Bolchevique
A partir de 1917, los conflictos sociales fueron más recurrentes debido a la resonancia de la Revolución Rusa, el crecimiento del sindicalismo y la miseria del campesinado. El Trienio bolchevique (1918-1920) se caracterizó por movilizaciones campesinas y obreras, destacando la huelga de La Canadiense (1919), que logró la jornada laboral de 8 horas.
La cuestión de Marruecos
Tras la pérdida de las colonias en 1898, España intentó formar un imperio en África. La ocupación del Rif encontró una fuerte resistencia, convirtiéndose en un foco de guerra permanente (1909-1927). Tras la Semana Trágica (1909) y el Desastre de Annual (1921), el «Expediente Picasso» reveló negligencias que alcanzaron al rey, provocando el malestar militar que desembocó en el golpe de Estado de Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923.
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
El golpe de Estado fue aceptado por el rey y apoyado por la Iglesia, la oligarquía y el empresariado. Se dividió en dos etapas:
El Directorio Militar (1923-1925)
Primo de Rivera concentró el poder, desmanteló el caciquismo y suprimió la Mancomunidad de Cataluña. En Marruecos, tras el desembarco en Alhucemas (1925), se logró la rendición de Abd el-Krim en 1927. En el ámbito social, reprimió a la CNT y creó el Somatén Catalán.
El Directorio Civil (1925-1930)
Se buscó institucionalizar el régimen mediante:
- Política: Creación de la Unión Patriótica y la Asamblea Nacional Consultiva (1927).
- Economía: Nacionalismo económico, creación de Confederaciones Hidrográficas y monopolios (Telefónica, CAMPSA).
- Social: Organización Corporativa Nacional y Código de Trabajo (1926).
El fin de la monarquía
A partir de 1928, el régimen se debilitó por la crisis económica de 1929 y el aislamiento social. Tras la dimisión de Primo de Rivera en 1930, el rey intentó restablecer el turnismo con los gobiernos de Berenguer y Aznar. Sin embargo, el Pacto de San Sebastián y los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que funcionaron como un plebiscito, forzaron la renuncia de Alfonso XIII y la llegada de la Segunda República.