Absolutistas y Liberales (1808-1833)
La lucha entre estos dos bandos ocupa el reinado de Fernando VII, que todavía gobierna con poder absoluto durante el Sexenio Absolutista (1814-1820) y durante la Década Ominosa (1823-1833).
El Contexto del Absolutismo
El absolutismo se prolongó por presión extranjera:
- En 1814, Napoleón, en el Congreso de Viena, restaura el Antiguo Régimen.
- En 1823, por acuerdo de la Santa Alianza, la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis (tropas francesas) rompe el proceso interior revolucionario.
Etapas de la Revolución Liberal
La revolución tuvo dos etapas fundamentales:
1. Primera Etapa Liberal (1808-1814)
Esta etapa comienza con los levantamientos de 1808, que desembocarían en las Cortes de Cádiz dos años después. Significaban una defensa frente a Napoleón, pero al mismo tiempo la intención de cambiar las estructuras del país.
Los revolucionarios tuvieron que hacer frente a la guerra con los cuantiosos fondos que ello suponía, además de enfrentarse a epidemias de peste o fiebre amarilla.
La Constitución de Cádiz (1812)
La Constitución de Cádiz del 19 de marzo de 1812 era un programa de gobierno y una estructuración del Estado:
- Regularon el poder judicial (incluso crearon un tribunal supremo).
- Procuraron una reforma fiscal, aunque con poco éxito.
- No llegaron a reformar la enseñanza ni a redactar códigos.
- Dieron normas para la desamortización, aunque no llegaron a subastar bienes de la Corona o de la Iglesia.
- Hubo abolición de los señoríos y abolición de la Inquisición.
En definitiva, sentaron las bases para el futuro, pero la vuelta de Fernando VII desde su exilio y la restauración del absolutismo no les dio tiempo para más.
Restauración Absolutista
El rey respetó la situación inicialmente, pero se confirma la idea de que deseaba la vuelta al Antiguo Régimen. Por el decreto de 4 de mayo de 1814 se declaraba la abolición de la Constitución y aquellos decretos que atentaran contra la soberanía del rey. Se ocupan militarmente las Cortes en Madrid y se vuelve al sistema anterior. Durante seis años quedaba suspendida la revolución.
2. El Trienio Liberal (1820-1823)
El Trienio Liberal es la segunda etapa de la revolución. La tensión interna que existía en las colonias americanas origina movimientos insurgentes. El ejército se subleva y el monarca se ve forzado a jurar la Constitución de 1812. Aquel momento favoreció la independencia de las naciones americanas.
La península tiene graves problemas. Vuelve el impulso revolucionario. El Estado se configura conforme a la Constitución:
- Empieza la desamortización y se suprime de nuevo la Inquisición.
- La nobleza ya había perdido sus jurisdicciones señoriales, pero ahora se endurece la legislación acerca de esta abolición.
- Empieza la desvinculación de patrimonios nobiliarios.
- Ya no domina el ejército y comienzan las reformas de la hacienda y la aprobación de algunos códigos.
La Década Ominosa (1823-1833)
Si en la primera etapa absolutista el rey apenas castigó a algunos diputados, ahora la reacción va a ser fortísima: depuración de empleados públicos, persecución de liberales, depuraciones en el ejército, en la administración y en la universidad… Aunque no se repone la Inquisición, las Juntas de Fe de los obispos velan por el orden. Durante diez años, las instituciones políticas del Antiguo Régimen son restablecidas.
La Consolidación Liberal (1833-1868)
La muerte de Fernando VII en 1833 abre una nueva página de la historia, con la Regencia de la reina María Cristina y siendo niña la reina Isabel II.
Regencia de María Cristina (1833-1840)
Tras la muerte del monarca, el ministro Cea Bermúdez siguió con algunas reformas. Los capitanes generales de Madrid y Barcelona se dirigen a la reina para que cambie las cosas. Martínez de la Rosa es el encargado del gobierno y redacta el Estatuto Real (1834), que permitió cierto juego parlamentario. Se inician reformas en la administración, hacienda, universidad… Hay tímidas leyes desamortizadoras y de reforma de la Iglesia.
Por detrás, está la Guerra Carlista, que enfrenta a los partidarios del heredero de Fernando VII, Carlos (los absolutistas), con los liberales o isabelinos.
El Impulso Progresista
En agosto de 1836 se obliga a la reina gobernadora a reponer la Constitución de 1812. Empieza una etapa progresista de profundización en la revolución. Suponía la reposición de leyes dictadas por las Cortes en los anteriores períodos liberales. Una nueva constitución sustituía a la gaditana.
La nobleza aceptaría las leyes desvinculadoras y la Iglesia se vería reformada. La desamortización eclesiástica hacía entrar grandes sumas en el Tesoro Público, con las que hacer frente a los carlistas. La regente marcha hacia el destierro y el general Espartero es nombrado por las Cortes como regente de la reina Isabel.
Década Moderada (1843-1854)
La Década Moderada comienza en 1843 con un nuevo pronunciamiento del general Narváez, que derrota a Espartero en Torrejón de Ardoz. El regente marcha al destierro y se declara la mayoría de edad de la reina. La revolución pierde ritmo, pero consolida sus logros.
Constitución de 1845 y Retrocesos
Una nueva constitución en 1845 se promulga. La desamortización se detiene y la nobleza y la Iglesia aparecen en la Cámara Alta del Senado, como aliados con los moderados. Hay algunos momentos de cierto retroceso:
- Narváez disuelve las Cortes y retoca y endurece el Código Penal.
- Bravo Murillo prepara reformas que suponían una vuelta atrás, por el mayor peso de la nobleza o la reposición de los mayorazgos.
También reforman materias pendientes como la universidad, la hacienda, la banca o los ferrocarriles y promulgan algunos códigos. La reina interviene en la política, a pesar de su carácter constitucional.
El Bienio Progresista (1854-1856)
El Bienio Progresista supone el fin del moderantismo. El general O’Donnell quiere un cambio de gobierno. Al ver que no logra apoyo, hace un llamamiento a los progresistas en el Manifiesto de Manzanares y aprovecha los levantamientos que se han producido en las provincias.
Las Cortes no llegaron a aprobar su proyecto de Constitución, si bien aprueban legislación en varias materias. Unas leyes continúan la desamortización, la entrada del capital extranjero… Sin embargo, el mismo O’Donnell, dos años más tarde, frenará los cambios y disolverá las Cortes. Durante el resto del reinado de Isabel II, serán O’Donnell y Narváez quienes gobiernen.