La Teoría Platónica de las Ideas: Bien, Dialéctica y Estructura del Alma

La Idea del Bien: Fundamento de la Realidad Platónica

Frente al relativismo sofista, expresado claramente en el aforismo de Protágoras: «El hombre es la medida de todas las cosas», Platón defiende la existencia de esencias inmateriales y eternas que se corresponden con la Belleza o la Justicia en sí misma. A estas esencias las llamó Ideas.

Jerarquía de las Ideas

Las Ideas están jerarquizadas de modo que la Idea del Bien es la idea suprema. Dependiendo de ella se encuentran:

  • Ideas éticas y estéticas.
  • Ideas matemáticas.
  • Finalmente, las ideas de las cosas sensibles.

La Idea del Bien es la causa de todas las ideas y las cosas; de ella depende toda la realidad. En La República, Platón compara la Idea del Bien con el Sol, puesto que, del mismo modo que el astro es el origen de la vida en el mundo visible, la Idea del Bien ilumina y da el ser a las demás Ideas en el mundo inteligible. Aquellos que llegan al conocimiento del Bien, mediante la dialéctica, llegarán a ser los gobernantes ideales.

La Dialéctica: Camino al Mundo Inteligible

En los primeros diálogos platónicos, la dialéctica es el método socrático de preguntas y respuestas. Sin embargo, a partir de La República, experimenta una notable transformación: se convierte en el procedimiento por el cual el filósofo accede al “mundo inteligible” y conoce cómo las Ideas se encuentran relacionadas entre sí.

Diferencia entre el Método Matemático y el Dialéctico

Al final del libro VI de La República, Platón explica en detalle en qué consiste la dialéctica, estableciendo la diferencia entre el modo como proceden el matemático y el dialéctico:

Método Matemático

Emplea un método discursivo descendente: parten de una hipótesis y deducen conclusiones, ayudándose de imágenes visibles (dibujos de figuras geométricas).

Método Dialéctico

Emplea un método discursivo ascendente: las hipótesis son —y ese es su sentido etimológico: “peldaños” (algo supuesto, “puesto-debajo”)— aquello en lo que el dialéctico se apoya para «llegar a un principio no hipotético». Y para ello no recurre en absoluto a imágenes. Parte de una Idea y asciende hasta la Idea suprema.

Esto supone que el Mundo de las Ideas se encuentra jerarquizado, y que la Idea suprema es el primer “principio” cuyo conocimiento hace verdaderamente inteligibles las demás Ideas. En La República, esta Idea es la Idea del Bien («el sol del mundo inteligible»). Finalmente, el dialéctico emprende el camino inverso: desciende desde la Idea suprema encadenando con ella todas las demás Ideas. De este modo, el dialéctico consigue establecer la comunicación y la trabazón entre las Ideas, adquiriendo una “visión sinóptica” del Mundo inteligible.

La Doctrina del Alma y la Reminiscencia

Estructura Tripartita del Alma

Platón, al igual que los pitagóricos, defiende una concepción dualista del hombre: el ser humano se compone de un cuerpo (material y mortal) y un alma (inmaterial e inmortal). Establece una división tripartita del alma:

  1. Alma Racional (nous, logos): Inmortal, inteligente, de naturaleza “divina” y situada en el cerebro.
  2. Alma Agresiva (thymós): Fuente de pasiones nobles como la valentía, situada en el pecho e inseparable del cuerpo (por tanto, mortal).
  3. Alma Apetitiva (epithymía): Fuente de pasiones innobles como la lujuria, situada en el abdomen y también mortal.

El alma racional es inmortal, divina, semejante a las Ideas, por lo cual puede conocerlas. Además, está sujeta a sucesivas reencarnaciones. En cuanto al cuerpo humano, Platón considera que es un estorbo para el alma, la arrastra con sus pasiones y le impide la contemplación de las Ideas. Por eso, lo mejor que le puede pasar al filósofo es morir, y la filosofía no es sino una “preparación para la muerte”.

Reminiscencia o Anámnesis

Según Platón, conocer es recordar (anámnesis). Esto supone que el alma tuvo que conocer las Ideas en una existencia anterior “separada” del cuerpo y que, dado que las cosas “imitan” a las Ideas, el conocimiento sensible sirve como ocasión para el recuerdo.

El Rey-Filósofo y la Ciudad Ideal

En la ciudad ideal que Platón presenta en La República, la sociedad está dividida en grupos atendiendo a las necesidades básicas que satisfacen:

  • Artesanos: Crean los bienes (alimentos, vestidos, instrumentos).
  • Guardianes o Guerreros: Se encargan de la seguridad del Estado y el orden interno.
  • Gobernantes: Promulgan las leyes y establecen la justicia.

La figura del rey-filósofo aparece como consecuencia de dos puntos de vista fundamentales en la filosofía política platónica: su concepción autoritaria y su concepción intelectualista. Platón hereda de Sócrates la idea de que no se puede hacer el bien si no se tiene un conocimiento explícito de lo que es el Bien. En el Mito de la Caverna se señala con claridad que solo quienes hayan conocido la Idea de Bien podrán ser capaces de dirigir correctamente tanto los asuntos privados como los públicos.

En la propuesta no democrática y clasista de Platón, los dirigentes deben educarse desde muy jóvenes en las distintas ciencias, en el esfuerzo físico y en la práctica de la virtud. Cuando hayan alcanzado la madurez —cincuenta años—, deberán encargarse de las tareas de gobierno aquellos que más se hayan acreditado en sus capacidades morales e intelectuales. De este modo, el gobierno no estará en manos de unos dirigentes elegidos por la mayoría, sino en manos de aquellos que han podido acceder al conocimiento de la ciencia verdadera y del Bien: los filósofos.

Fragmento del Mito de la Caverna

«Pues bien, mi querido Glaucón —proseguí—, este cuadro debemos aplicarlo exactamente a lo que dijimos antes. Hay que asimilar el mundo que nos es patente por medio de la vista al local de la prisión, y la luz del fuego que hay en ella a la luz del Sol. En cuanto a la subida al mundo superior y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a lo que constituye mi vislumbre, ya que has manifestado el deseo de oírme sobre esto. Si es o no verdadero, solo la divinidad lo sabe. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del Bien; pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de la verdad y de la inteligencia, y que por fuerza tiene que verla quien quiera proceder sabiamente tanto en su vida privada como en la pública.»

Reflexión Crítica sobre el Gobierno de los Sabios

Platón afirma que deben gobernar los más sabios.

En parte estoy de acuerdo con la afirmación de Platón, ya que si gobernaran los más sabios, al serlo, sabrían más cosas que los demás, tendrían más conocimientos y, por lo tanto, mayor capacidad mental para poder gobernar. Al ser los más sabios, nos llevarían por buen camino y sabrían lo que es conveniente o no; por lo tanto, nos iría bastante bien si ellos gobernaran.

Pero, por otro lado, al ser tan sabios podrían aprovecharse de eso para engañarnos y abusar de que no somos tan sabios como ellos. Aunque, al ser sabios, quizás no se aprovecharían porque tarde o temprano nos daríamos cuenta y los podríamos sacar del poder, a no ser que, siendo tan sabios, se las arreglen para que no nos diésemos cuenta y poder seguir gobernando a la vez que nos engañan. Pero también podrían mirar solo por sus intereses y gobernar mal; que sean sabios no quiere decir que puedan gobernar bien, aunque también puede ser que si son sabios no mirarían solo por sus intereses porque les interesaría tenernos contentos a nosotros.

Lo que no necesariamente hace falta ser más sabio para gobernar mejor; lo mismo uno que no lo es tanto podría gobernar mejor que todos los sabios juntos.

Comparativa Filosófica: Platón frente a Marx y Aristóteles

Diferencias y Semejanzas con Karl Marx

Diferencias:

  • Rechaza la metafísica idealista platónica: defensa del materialismo (atomistas) que afirma el carácter material de lo real.
  • Rechaza la concepción del ser humano como ser fundamentalmente racional o contemplativo: el hombre es un ser de necesidades (Marx) y por eso lo que lo define es la actividad productiva (trabajo), no el pensamiento.
  • Rechaza la dialéctica del conocimiento que exige la ruptura con el mundo de la experiencia para instalarse en las ideas. Marx valora epistemológicamente la observación y la experiencia.
  • Rechaza su idealismo político: la República de Platón es un estado ideal, no realizable, mientras que el Estado comunista es una meta realizable.

Semejanzas:

  • Defensa metafísica y gnoseológica del realismo: ambos confían en la capacidad de la razón humana de desvelar lo real. En Platón, lo real son las ideas; en Marx, lo real son las condiciones materiales de existencia. Lo que Platón llama opinión, Marx lo llamará ideología o falsa conciencia.
  • Comparte la vinculación filosofía-política: el objetivo de la filosofía, tanto en Platón como en Marx, es político: la justicia social.
  • Defensa de la naturaleza social del ser humano.

Diferencias y Semejanzas con Aristóteles

Diferencias:

  • Importancia de la acción frente a la teoría o contemplación. Valor del trabajo como fuente de humanización.
  • Defensa de la igualdad y la libertad de todos los seres humanos. Frente a Aristóteles, el cual defiende la esclavitud.

Semejanzas:

  • Importancia de la experiencia en el conocimiento científico de la realidad: la importancia de partir de lo concreto, lo particular, en lugar de lo abstracto o universal.
  • Defensa de la naturaleza social del ser humano.

Conceptos Metafísicos Aristotélicos (Materia y Potencia)

Materia

La materia se concibe como sustrato potencial de la forma. Es lo que no es nada en acto, pero todo en potencia, es decir, lo que está por hacer. Se entiende dentro del concepto de materia-forma de la estructura del cambio aristotélico, es otro par de conceptos que no se entienden si no van con su segundo significado, como el de Accidente-Sustancia.

La materia, diríamos que es aquello de lo que está hecha la potencia, que pasa a la forma para convertirse en algo, es decir, para llegar al acto y el fin por medio de los cambios.

Potencia

Se entiende por ello lo que puede llegar a ser (por ejemplo, un árbol puede llegar a ser una mesa). La potencia entra dentro de la estructura del movimiento, al igual que los otros conceptos que acabamos de ver. Entra dentro del par de acto-potencia. Así, se explica que la potencia es lo que está por hacer, como la materia prima o la base, mientras que el acto es lo que está acabado. Esto trae consigo un movimiento, pues Aristóteles, a través de los tres pares de conceptos, intenta explicar de forma sistemática las distintas formas de cambio de la naturaleza para convertirse en otra.

Crítica a la Defensa Aristotélica de la Esclavitud

Aristóteles defiende la esclavitud, argumentando que muchos hombres por su naturaleza no son capaces de regirse a sí mismos y tienen que ser gobernados por otros.

Estoy en total desacuerdo con esta afirmación realizada por Aristóteles.

A lo largo de la historia, la esclavitud siempre ha estado presente en la sociedad. Cuando escuchamos esta palabra, lo primero que nos viene a la mente son los esclavos negros de América, el tráfico de personas en África, los prisioneros de la antigua Roma o los vasallos de los señores feudales. Largo y duro ha sido el recorrido hasta llegar a una Declaración de Derechos Humanos y mucha sangre ha corrido en busca de la libertad.

Considero que todas las personas nacemos con los mismos derechos y libertades, además de tener en principio la capacidad de decidir sobre sí mismos. Y digo en principio porque si bien hay seres que presentan algún tipo de deficiencia y no son capaces de regirse con autonomía, no por ello podemos contemplarlos como esclavos, tal como afirmaba Aristóteles. La condición de ser diferente no implica que se recorte ningún tipo de libertad a aquellas personas de distinto color de piel, de raza, de religión, de sexo… el cual, como ya hemos dicho, es un derecho inalienable de cada individuo.

Lamentablemente, a pesar de todo el esfuerzo que ha supuesto llegar a consolidar estos principios, no podemos hacer la vista gorda ante los múltiples casos de esclavitud que se siguen dando en la actualidad, no solo en los países subdesarrollados, sino también, y de un modo más cercano, los abusos domésticos, por ejemplo.

Debemos, por lo tanto, seguir luchando por erradicar por completo cualquier conato de esclavitud sin mostrar indiferencia a la misma.