Fundamentos del Pensamiento Moderno: Kant, Marx y Nietzsche

Immanuel Kant: La Moral y la Crítica de la Razón Práctica

Aquí se responde a la pregunta: “¿Qué debo hacer?” mediante un estudio interno de la conducta humana. Se busca una determinación pura de la Voluntad, una ley (pues ha de regir nuestra conducta) necesaria (válida para todos los agentes racionales, para todas las conductas humanas) y universal (válida en todo tiempo y lugar, bajo cualquier condición). Los pasos de la investigación son estos:

Del mismo modo que todo conocimiento comienza con la referencia a un objeto mediante una intuición, toda conducta comienza con un sentimiento de rechazo o agrado provocado por un determinado objeto. Pero esto no es suficiente para determinar una conducta: todavía habremos de decidir hacer “X” bajo ciertas circunstancias. Esto es la máxima. Sentimiento y máxima son los elementos de nuestra conducta o decisión.

La máxima es universal, como el concepto (su correlato en el conocimiento), pero no necesaria (no es válida para todo agente racional, sino solo para mí). Además, la decisión así descrita supone una coacción del objeto para mi conducta, pues me obliga desde fuera en una dirección que yo acepto o rechazo. Y esta coacción anula mi libertad, convirtiéndome en un objeto de la Naturaleza. Como tal, me comporto de acuerdo al Principio de Causalidad, que determina necesariamente a todos los objetos naturales. El sujeto se convierte en objeto; la libertad de decidir queda anulada, etc.

Características de la Ley Moral

La Ley Moral que Kant busca debe tener otras características:

  • Ha de ser necesaria y universal.
  • No puede depender de ningún objeto de la experiencia, ya que entonces dependería de que tal objeto aparezca o no: debe obligar al agente racional independientemente de los objetos.
  • No puede permitir que la voluntad del hombre sea coaccionada desde el exterior, sino que la Ley Moral ha de dársela el hombre a sí mismo y por sí mismo. Solo entonces puede acontecer una decisión libre.

Por lo tanto, la Ley Moral debe ser autónoma, libre e independiente de la experiencia. A esta ley le llama Kant Imperativo categórico, para diferenciarla del Imperativo hipotético: el primero me obliga sin más, mientras que el segundo me obliga si quiero conseguir un fin (“Si haces A, conseguirás B”). Se enuncia así: “Actúa de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda convertirse en principio de una legislación universal”. Toda máxima que sea compatible con el imperativo categórico es moral: la Ley Moral opera como un patrón para determinar la moralidad de nuestra conducta.

La moralidad de las acciones humanas reside en un lugar inaccesible al conocimiento: la Intención. Por esta razón, el hombre no puede saber si está actuando libremente, es decir, moralmente. Sucede además que, de hecho, el hombre no puede ser bueno, moral.

Karl Marx: El Capitalismo y la Crítica de la Economía Política

Marx aplica este estudio general al caso del Modo de Producción Capitalista o Moderno. El punto de partida es el estudio de la Mercancía. Esta es la esencia del capitalismo: este es aquel modo de producción en el que todo es o puede ser convertido en mercancía. La mercancía es un objeto producido para ser intercambiado. Para determinar su cambio, la mercancía posee un valor, el cual es calculado en función de la cantidad de trabajo que la sociedad considera necesario invertir para producir una mercancía como esa (Trabajo General Abstracto). Esta cantidad la fija el mercado libremente, y se expresa finalmente en Dinero (una mercancía especial que ha sido convertida en patrón de medida para el resto de las mercancías).

Consecuencias del Sistema Capitalista

Estos rasgos del capitalismo implican lo siguiente: tanto el producto como el trabajador que lo produce son uno; la mercancía es infinitamente repetible en el proceso de fabricación, y el trabajador es sustituible por otro capaz de desarrollar su misma fuerza de trabajo. El trabajador, encargado de producir materialmente las mercancías, es separado del producto de su trabajo al final del proceso; además, se ve separado tanto del control como de la propiedad de los Medios de Producción. A estas características las denomina Marx Alienación (separación, extrañamiento, enajenación).

La alienación alcanza al propio trabajador, obligado a vender su Fuerza de Trabajo a cambio de un salario. De este modo, el trabajador se convierte de sujeto en objeto, determinándose su valor de la misma manera que cualquier otra mercancía. La diferencia entre el valor de las mercancías que produce el trabajador y el valor de su salario es la Plusvalía. Esta es la medida objetiva de la explotación del trabajador dentro del capitalismo.

Friedrich Nietzsche: La Muerte de Dios y el Nihilismo

La Metafísica

El punto de partida del pensamiento de Nietzsche es la metafísica, que él considera la esencia del mundo occidental. Esta consiste en poner un Mundo Suprasensible o Ideal. El mundo ideal es al mismo tiempo expresión del resentimiento y desprecio de la vida tal como esta es vivida. Este resentimiento procede de la incapacidad de aceptar que la vida es “Apolo” (claridad, belleza, orden, etc.) pero también “Dionisos” (horror, vacío, muerte, etc.); es devenir y caos. El mundo verdadero concentra los tres grandes ideales que han movido la historia de Occidente: Bien, Verdad y Belleza. Su suma es “Dios”, lo más grande y noble que el hombre ha concebido. Por el contrario, el mundo sensible es experimentado como el ámbito de la ruina y el dolor, la muerte, etc.

El Nihilismo

El mundo ideal es efectivamente ideal, es decir: no tiene consistencia real, no aparece, no se muestra. Por eso, desde el principio de la metafísica es evidente que habrá de considerarse como no-existente. En nuestra época tal hecho ya se ha producido, se ha consumado la devaluación de los valores, los ideales ya no determinan nuestra vida, nos faltan los criterios y principios que han constituido nuestra forma de vivir desde el comienzo. Este fenómeno lo anuncia Nietzsche con la expresión “Dios ha muerto”. Dios quiere decir aquí no solo el Dios de los cristianos, sino todas las formas que el ideal ha adquirido a lo largo de la historia: Mundo de las Ideas, el Hombre, el Progreso, la Técnica, etc. El resultado es el Nihilismo, la posición histórica en la que nada vale, por lo mismo que todo vale.

El nihilismo no supone la desaparición de los valores e ideales, pues el hombre no puede vivir sin valores, sino su devaluación o pérdida de valor. Los grandes valores han desaparecido, pero se siguen poniendo pequeños valores para ir tirando: el dinero, el éxito, etc. Siguen siendo valores ideales situados en un lugar inasequible e inalcanzable dentro de esta vida. Por eso Nietzsche llama a esta época el Nihilismo incompleto.

El Superhombre y la Transvaloración

El hombre que vive en esta época es el “Último Hombre”, un ser sin fuerza, débil e incapaz de asumir la muerte de Dios, que ya no concibe grandes metas ni pone grandes valores. Frente a él se encuentra el “Espíritu Crítico”, el cual ya sabe que Dios ha muerto y el valor ya no vale. Destruye el concepto mismo de valor, pero su destrucción es estéril: no crea valores originales que no impliquen resentimiento contra la vida. Esta tarea le corresponde al Superhombre, quien anuncia una “Transvaloración de los Valores”, la creación de nuevos valores que afirman la vida y el devenir: el superhombre es leal a la Tierra. El desprecio a la vida es el mayor mal que puede concebir.

Karl Marx: Contexto Histórico y Materialismo Histórico

Contexto Histórico y Biográfico

Marx vive en el siglo de las revoluciones liberales y el triunfo definitivo del capitalismo como estructura económica y modelo social. Es también el siglo en el que se consolida la nueva clase social, el Proletariado, como clase que interviene materialmente en el proceso productivo. La vida de Marx está esencialmente unida a todas estas circunstancias sociales y políticas que rodean a la irrupción de la nueva clase social en la historia contemporánea.

La vida de Marx está ligada en su juventud a la figura dominante de la filosofía en el siglo XIX, G. F. Hegel y el idealismo clásico alemán. Estudió con él y se unió a los jóvenes hegelianos de izquierda. De ellos se separó posteriormente para integrarse en las luchas que llevarían a la aparición de los primeros movimientos organizados, en torno a la Primera Internacional. Por esta actividad es expulsado de varios países europeos, estableciéndose finalmente en Inglaterra, donde vivirá hasta su muerte. Allí escribió su obra fundamental, “El Capital. Crítica de la Economía Política”. Anteriormente ha publicado varias obras bajo la influencia de Hegel y de la economía clásica de Ricardo y Adam Smith (destacando los “Manuscritos de Economía y Filosofía”, “La Ideología Alemana”, etc.).

Materialismo Histórico: Ideas Generales

Para la época moderna (Descartes, Kant, Hume, etc.), el hombre se ha definido a partir del pensamiento: mente, razón, espíritu, etc. Marx entiende que el hombre es primariamente acción: acción encaminada a la satisfacción de sus necesidades materiales como ser natural. A esta acción que transforma la naturaleza le llama Marx Producción.

La producción es siempre relación de unos hombres con otros hombres: Relaciones de Producción. Las relaciones de producción han cambiado a lo largo de la historia. Al conjunto de relaciones de producción en la historia le llama Marx Modo de Producción. Varios modos de producción son:

  • Esclavismo: relación Amo – Esclavo.
  • Feudalismo: relación Siervo – Señor.
  • Capitalismo: relación Trabajador – Burgués, etc.

Conceptos Fundamentales

En las relaciones de producción, siempre se produce una división entre quienes tienen la propiedad de los medios de producción y quienes no la tienen. A cada uno de estos grupos sociales los llama Marx Clases Sociales. La clase dominante controla y determina la producción, apropiándose de los productos; determina las leyes bajo las que se produce la relación entre las clases; y genera el conjunto de ideas y formas que constituyen la cultura de esa sociedad.

El conjunto de ideas propias de un modo de producción es la Ideología. Depende del modo de producción, expresando las condiciones de dominio de una clase social por otra. Sin embargo, los hombres no ven la dependencia de las ideas respecto al modo de producción, que permanece oculta. Por esta razón, las ideas parecen tener vida propia y expresar la verdad y naturaleza propia de las cosas. Las clases sociales entran en conflicto en función de sus diferentes intereses en la producción. Este conflicto dinamiza la historia: la Lucha de Clases es el Motor de la Historia.

La lucha de clases concluye en la destrucción de la clase dominante por la clase dominada y la aparición de un nuevo modo de producción con nuevas clases sociales. Esta lucha alcanza su máxima intensidad en la Revolución Social.

Tesis Fundamental

Todo modo de producción conlleva un desarrollo de las Fuerzas Productivas (capacidad productiva del modo de producción, asociada al desarrollo de la técnica y a la cantidad y cualificación de sus trabajadores). Este desarrollo, promovido por las nuevas clases sociales, entra en conflicto con las relaciones sociales bajo las cuales se mueve el viejo modo de producción (normas y leyes que regulan tanto la propiedad de los medios de producción como las relaciones entre las personas). Para que continúe el desarrollo de las fuerzas productivas, las relaciones de producción han de cambiar, pero esto implica el conflicto con la antigua clase dominante. Entramos en una época de revolución social.

El Materialismo Histórico como Ciencia

Es el nombre que Marx da a este conjunto de tesis. Estudia la estructura y evolución interna de los modos de producción a lo largo de la historia. Las tesis son materialistas en el siguiente sentido: tratamos con seres sociales y naturales (los hombres), dotados de cuerpos con necesidades materiales que satisfacer, y que transforman la naturaleza y las cosas materiales mediante el trabajo material.

El Modo de Producción Capitalista y la Ideología

El modo de producción capitalista genera un conjunto de ideas, normas, costumbres, creencias, etc.: la Ideología. Esta expresa las condiciones de dominio de la burguesía, ocultando al mismo tiempo que esas ideas reproducen el dominio de una clase sobre otra.

  1. La Ciencia: expresa el punto de vista del capitalismo acerca del saber, reduciendo los objetos naturales a cantidades de magnitudes físicas (al modo como el capital convierte los objetos en cantidades de dinero). Su expresión práctica es la técnica. La ciencia es dominio de la naturaleza, poder y transformación materiales. Sin embargo, la sociedad ve a la ciencia como la verdad de las cosas, como la objetividad.
  2. El Derecho: expresa las condiciones bajo las cuales la clase burguesa ejerce su dominio sobre el modo de producción, apoyándose en el Estado (fuerza material encargada de ejecutar las normas). El trabajador abstracto es, en el campo del derecho y la política, el Ciudadano, un sujeto igualmente abstracto de derechos y deberes. La igualdad y la libertad son los principios sobre los que se asientan el derecho (siendo el Estado que a él corresponde la República Democrática), pues lo es de un modo de producción en el que tanto las mercancías como los trabajadores son iguales, y determina el valor de las mercancías libremente en el mercado. Sin embargo, ambos aparecen para la sociedad como expresión de la justicia y de la solidaridad.
  3. Otros elementos ideológicos: son la religión, la moralidad y las costumbres, el arte, etc., así como todos los aspectos fundamentales que integran la cultura general de un mundo histórico.

El Socialismo y el Comunismo

Como sucede en todo modo de producción, el capitalismo descansa sobre contradicciones esenciales al desarrollo de sus fuerzas productivas. La contradicción fundamental se da entre Racionalidad e Irracionalidad, y se expresa por igual en el ámbito político como en el científico-técnico.

La burguesía es la clase social que irrumpe en la historia humana con la racionalidad en la mano: la estructura económica del capitalismo descansa sobre la racionalidad científico-técnica y la cualificación de los trabajadores; el Estado y las leyes se apoyan en la racionalidad jurídica de la Constitución y la democracia. De este modo, comporta la promesa esencial de un desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas y una participación efectiva de los ciudadanos en el Estado, abriendo la posibilidad histórica de satisfacer las necesidades materiales de todos los humanos bajo la forma jurídica y política de la república democrática. La razón económica y política exigen el cumplimiento de tal promesa, disponiendo la producción en función de los intereses racionales de la humanidad, y cumpliendo así con los ideales ilustrados de la propia burguesía.

Sin embargo, el modo de producción comporta un elemento irracional esencial, en la medida en que la producción, la técnica y el Estado permanecen bajo el poder y la tutela de la burguesía, que determina así la marcha del modo de producción en función de sus intereses privados e irreductibles. Esta contradicción sitúa al mundo moderno ante un dilema inevitable, cuyos términos son los siguientes:

El Socialismo

Es la conservación de la esencia racional del modo de producción burgués: la ciencia y la técnica, junto con la república democrática. La producción está sometida a los mismos criterios que bajo el capitalismo, pero elimina aquel elemento irracional que bloquea el desarrollo de las fuerzas productivas: la propiedad privada de los medios de producción. En este sentido, el socialismo es también superación.

La Barbarie

Es la autodestrucción pura y simple del capitalismo, inevitablemente arrastrado por sus propias contradicciones entre los intereses de las clases y los grupos sociales. Es la “negación abstracta”.

El Comunismo

Con la desaparición de las clases sociales, el socialismo tiende al mismo tiempo a la desaparición de todos aquellos elementos implicados en la propiedad privada de los medios de producción propia del modo de producción capitalista: el desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas conlleva la desaparición progresiva del trabajo; el Estado, fuerza material del dominio de una clase sobre otra, también desaparece al hacerlo las propias clases sociales; la alienación típica del dominio de clase es superada, etc. A este horizonte nunca acabado al que tiende el socialismo le llama Marx Comunismo, y su esencia se expresa en la frase: “A cada cual según sus necesidades, de cada cual según sus posibilidades”.

Friedrich Nietzsche: Contexto y Conceptos Fundamentales

Contexto Histórico y Biográfico

El contexto histórico es el mismo que el de Marx: irrupción de las masas de trabajadores en la historia, desarrollo de la técnica y de la industria, revoluciones y rebeliones de carácter liberal, levantamientos obreros, etc. Síntomas de lo que Nietzsche llamará Nihilismo, y Ortega, Rebelión de las Masas.

Estudia y enseña en la universidad alemana. Pronto se retira y escribe las obras mencionadas. Las obras fundamentales son “Así habló Zaratustra” y “La Voluntad de Poder”. Cabe mencionar las influencias sobre el nazismo de los conceptos “Voluntad de Poder” y “Superhombre”, sin ninguna razón real para ello; los conceptos de Nietzsche no tienen rasgos raciales en ningún caso.

El Eterno Retorno

El tema del Eterno Retorno surge como respuesta a las cuestiones siguientes: cómo es posible vivir la vida sin poner ideales y valores por encima de ella; cómo aceptar la vida sin resentimiento, etc. La solución consiste en conceder al devenir, a la vida, aquellas cualidades que nos hacen tan atractivo el mundo verdadero: Eternidad e Inmutabilidad, sin por ello renunciar a su carácter de vida en el tiempo. Su objetivo es este: “la liberación de la venganza”, de la forma metafísica de vivir la vida.

La doctrina del eterno retorno es la afirmación de que todo y cada cosa retorna, vuelve en el mismo instante, el cual arrastra consigo necesariamente lo anterior y posterior. Su formulación más elaborada se puede describir así:

  • Nietzsche llama Fuerza al ser de todo lo que es, de todo lo que hay. Y concibe a la fuerza como finita, limitada, en tanto esta se ejerce desde y contra algo. El conjunto de las posibles configuraciones de la fuerza es incalculable, pero no infinitas.
  • La fuerza es siempre, es decir: es eterna. El tiempo no tiene límite.
  • En la eternidad del tiempo, las configuraciones de la fuerza se completan, y procede el retorno, y así en toda la extensión sin límite del tiempo.

El eterno retorno es “el peso más pesado”: es la superación de la ligereza con la que vivimos la vida, basada en el hecho de que esta es pasar y, por lo tanto, insubstancial e inconsistente; aniquila al “último hombre” pues afirma que esta vida retorna siempre. Esta es la esencia del Superhombre: este es el hombre que ama tanto a la vida que quiere el retorno.

Los Valores y la Voluntad de Poder

La Voluntad de Poder es la esencia de la vida y el devenir. Todo lo que vive afirma su voluntad de poder. Esta es la disposición de más poder, más posibilidades que incrementan y enriquecen la vida. La voluntad de poder opera poniendo valores, afirmándolos y superándolos incesantemente. Los valores son puntos de vista o perspectivas de la voluntad de poder, a través de los cuales experimenta y se relaciona con el mundo.

Dos son los aspectos de la voluntad de poder:

  1. Conservación: a toda disposición de poder le corresponde un momento inicial de consolidación y mantenimiento de poder. A este momento corresponde la verdad y la ciencia.
  2. Aumento: la conservación de una posición de poder solo se entiende en función del aumento o incremento de poder (equivalente a un aumento de las posibilidades de la vida, a una fundación de nuevas experiencias y perspectivas en el mundo de la vida). A este momento le corresponde el Arte.

La ciencia y la verdad son perspectivas que congelan el devenir mediante la pretensión de encontrar algo permanente y definitivo en el devenir y el cambio constantes que caracterizan la vida. Pero nada hay en la vida distinto del caos y el cambio. Por eso la verdad es un error, pero es aquel error sin el cual no podríamos vivir (la voluntad lo requiere como conservación de la posición de poder).

El arte es poder fundamental: en él, la voluntad abre nuevas perspectivas acerca de la vida, funda el mundo en cimientos más poderosos. La voluntad se consolida en la ciencia, pero es en el arte donde se enriquece y agranda: el arte es la esencia misma de la voluntad de poder. La metafísica es un conjunto de valores puestos por la voluntad de poder. Pero estos procedían de “la repugnancia de la voluntad frente al tiempo y su ‘fue’”. La voluntad nada podía contra el tiempo pasado. Por eso la voluntad puso como valor supremo un mundo verdadero en el que nada pasa, eterno y ajeno al cambio.

Los valores de la metafísica son puestos desde y para la vida, pero se vuelven contra ella. El eterno retorno es la superación de esta situación: la voluntad de poder sabe que dispone de poder incluso sobre lo que se va en el tiempo, en tanto que todo retorna. Por esta razón, voluntad de poder y eterno retorno se exigen mutuamente: este es la expresión de una voluntad que acepta la vida como devenir y quiere su retorno. El superhombre es el hombre que se encuentra en el cruce de estos dos caminos: sabe y asume que él es voluntad de poder y pone los valores para la vida, y por eso quiere el eterno retorno para completar su tarea de afirmación de la vida.

Genealogía de la Moral

En este libro investiga Nietzsche el origen de los conceptos que dan sentido a nuestros juicios morales: Bueno y Malo, Responsabilidad, Ley, etc. Bien y Mal son valores puestos por la voluntad de poder. ¿Cómo nacieron?

En los tiempos antiguos, la aristocracia nombraba con la palabra Bueno los valores de la propia nobleza. Eran valores que afirmaban y expandían rotundamente la vida, basados en el despliegue de sus posibilidades más fuertes: el cuerpo, la fiesta, el juego, la guerra, el placer, la magnanimidad, la fuerza, etc. Estos valores son el significado original de “bueno”. Por el contrario, “Malo” significaba resentimiento, debilidad, alma, obediencia, resignación, mortificación, etc. Estos eran los valores de los “esclavos”, frente a los valores de los “señores”.

El judaísmo y el cristianismo representan la inversión triunfal de los valores. Con la aparición del sacerdote y el triunfo del cristianismo, los valores de los esclavos suplantan a los valores de los señores. Ahora es bueno todo lo que odia la vida, el resentimiento contra la vida (la vida es experimentada como dolor, suciedad, debilidad, etc.), y es malo todo lo que la afirma y expresa: el cuerpo, el placer, etc. Con el cristianismo aparece la Conciencia, la voz de Dios en nuestra alma; y también el Ideal Ascético, el cual ha dominado la cultura occidental como metafísica y platonismo (el cristianismo es “platonismo para los pobres”).