Variedades geográficas del español: los dialectos del castellano
3.1. Introducción
El español o castellano es una lengua que, siguiendo a Alvar, definiremos como un sistema de signos lingüísticos utilizado por una comunidad de hablantes determinada, y caracterizado por: tener una diferenciación fuerte respecto a las lenguas de su entorno, un alto grado de nivelación y estabilidad, una tradición literaria histórica y el hecho de haber sido impuesta a las lenguas de otros pueblos que fueron colonizados por España.
El castellano, como toda lengua viva, presenta variedades dentro de su propia norma. Estas variedades pueden ser de cuatro tipos:
- Diatópicas o regionales, también llamadas dialectos, según el habla en zonas distintas.
- Diastráticas o sociales, conocidas como sociolectos o jergas, que incluyen los usos distintos según los diferentes ámbitos sociales dentro de la misma comunidad de hablantes (habla «pija», habla de barrio, etc.).
- Diafásicas o registros, referidas a los diferentes niveles de uso según las situaciones comunicativas; por ejemplo, el habla culta frente a la coloquial o la vulgar.
- Idiolectos o individuales, relativos a las diferencias personales, por ejemplo en la pronunciación diferenciada por cuestiones físicas.
En cuanto a la primera de las variedades, las regionales o diatópicas, nuestra lengua presenta dos grandes conjuntos dialectales: septentrionales y meridionales.
3.2. Los dialectos septentrionales
Corresponden a la zona de origen del castellano, en el norte de España (Ávila, Salamanca, Madrid y parte norte de Castilla-La Mancha), y son las más conservadoras en cuanto a la evolución lingüística.
Sus características más importantes son:
- La diferenciación fónica entre /s/ y /θ/: por ejemplo, casa versus caza.
- La pérdida de la d intervocálica en las terminaciones -ado, -ido: ejemplos coloquiales: aprobao, comío.
- La realización del fonema /x/ con un grado de aspiración o debilitamiento en contextos concretos (p. ej., jefe pronunciado como hefe en algunas variantes).
- Uso frecuente de formas no normativas en la segunda persona del pasado simple (vistes, llegastes) y en algunas formas de imperativo coloquial (sentaros en lectura coloquial).
- Aspiración o debilitamiento de la -s implosiva en determinados contextos: ejemplos coloquiales como mojca, ej que….
3.3. Las variedades meridionales
Se corresponden con las hablas de la zona sur de la expansión de Castilla, donde la evolución de la lengua fue diferente, sobre todo en los rasgos fonéticos. Entre ellas distinguimos cuatro realizaciones distintas:
a) El andaluz
- Seseo: pronunciación de la z y la c (ante e, i) como s, o ceceo: realización de la s similar a θ, según zonas.
- Aspiración o eliminación de la -s final de sílaba o de palabra (p. ej., amigoo por amigos).
- Aspiración del fonema /x/ (grafías j, g) con realización más fricativa o aspirada (p. ej., hefe por jefe).
- Confusión entre r y l en algunos contextos (p. ej., alternancias perceptibles entre arma y alma en ciertos hablantes).
- Pérdida de la d intervocálica en terminaciones -ado, -ido.
- Yeísmo: pronunciación de ll como y (p. ej., rallado).
b) El extremeño
Es una habla de transición entre la variedad meridional y otras modalidades (al igual que el murciano y el canario). Presenta leonismos y otros arcaísmos, las terminaciones -ino/-ina, la pérdida de la d intervocálica, la confusión entre r y l, y la aspiración generalizada de la -s final de sílaba o palabra, entre otros rasgos.
c) El murciano
Otra habla de transición; sus rasgos no están igualmente generalizados y oscilan según las zonas, pero se pueden agrupar en:
- Una entonación propia.
- Apertura vocálica al final de palabra.
- Aspiración del fonema /x/.
- Pérdida de la -s final de palabra.
- Terminaciones como -ico/-ica y formas como -iquio/a en determinadas zonas.
d) El canario
Por su contacto histórico con Hispanoamérica, presenta rasgos particulares como el seseo, la aspiración de la -s y del fonema /x/, y el yeísmo. También se aprecia la influencia léxica americana (americanismos como papá o guagua). En algunas zonas canarias, como en partes de Andalucía, se observa el uso de vosotros frente a ustedes en contextos coloquiales. Es frecuente el uso del pretérito perfecto simple en lugar del compuesto (p. ej., te caíste, mi niño).
3.4. Las variedades dialectales en las zonas bilingües
En las comunidades autónomas bilingües el castellano ha adoptado realizaciones particulares, en las que destacan interferencias fonéticas y ortográficas, gramaticales y morfológicas, y léxicas (préstamos).
Las lenguas autonómicas han influido en el español del siguiente modo:
- Catalán: ha transmitido algunos rasgos al castellano, como la articulación palatal en determinados contextos, la utilización del artículo ante nombres propios (p. ej., el Joan) y el ensordecimiento o debilitamiento de la -d al final de palabra en algunos hablantes.
- Gallego: se observa su influencia en la entonación, en el cierre de las vocales al final de palabra, en el uso preferente del pretérito simple y en diminutivos como -iño/-iña.
- Vasco: ha influido históricamente en la evolución del español y hoy puede implicar cambios en el orden sintáctico y en ciertas construcciones condicionadas (p. ej., formas como si tendría en contextos coloquiales influenciadas por la transferencia de la estructura vasca).
El castellano, en su contacto con otros dialectos históricos, sufre modificaciones como el cierre de las vocales e y o en posición final y el uso de diminutivos como -ín/-ina por influencia del bable (asturiano), así como una entonación particular y diminutivos como -ico/-ica por las hablas aragonesas.
3.5. Conclusión
El español, como toda lengua viva, presenta variedades de todo tipo, incluidas las geográficas, distribuidas en dos grandes zonas norte/sur como se ha visto. Aun así, la lengua se caracteriza por una gran homogeneidad en la que tienen cabida esas diferencias dialectales.