Lírica cancioneril y tradicional en España: poesía petrarquista, Garcilaso de la Vega y más

Lírica cancioneril y tradicional

Lírica cancioneril y tradicional

Antes de la aparición de la poesía petrarquista, en la España del siglo XVI se seguían cultivando las dos corrientes líricas del siglo anterior: la poesía cancioneril y la lírica tradicional. Esta poesía se recogió en obras como el Cancionero general de Hernando del Castillo, 1511. En estas colecciones predominan los poemas alegóricos y amorosos sin olvidar los tradicionales romances, villancicos y glosas. En todos ellos se cultivó fundamentalmente el verso octosílabo. A lo largo de los siglos XVI y XVII siguieron difundiéndose los romances en pliegos sueltos dirigidos a un amplio público.

La poesía petrarquista

La poesía petrarquista

La aclimatación de la poesía de Petrarca en España supuso la renovación de la lírica peninsular y la consolidación del Renacimiento en nuestras letras.

Características del petrarquismo:

  • Importancia de la naturaleza como fuente de las imágenes poéticas y espacio ideal del amor.
  • Protagonismo de pastores melancólicos rodeados de elementos plácidos.
  • Autoanálisis sentimental o introspección psicológica de los personajes.
  • Innovación lingüística y métrica.

Lírica petrarquista renacentista: Garcilaso de la Vega.

Lírica petrarquista renacentista: Garcilaso de la Vega.

Garcilaso es el máximo representante de los caballeros poetas de la lírica española. Su amistad con Juan Boscán y su exilio en Nápoles fueron determinantes para la aclimatación de la lírica petrarquista en nuestra lengua. Su producción está compuesta por tres églogas, dos elegías, una epístola, cinco canciones, cuarenta sonetos, tres odas en latín y un grupo de poesías cancioneriles.

El conjunto de sonetos garcilasistas es muy heterogéneo. Predomina el tema amoroso, el lamento, y el tono elegíaco, expresado todo ello en cuidados endecasílabos y con abundantes figuras literarias como metáforas, símiles, antítesis, epítetos, aliteraciones, etc.

Canciones y églogas de Garcilaso

Canciones y églogas de Garcilaso

  • Égloga 1: Dedicada al virrey de Nápoles. Historia paralela de dos pastores: Salicio, que se lamenta de la infidelidad de Galatea, y Nemoroso, que expresa su dolor por la muerte de su amada, la ninfa Elisa. La égloga finaliza expresando que la infidelidad no tiene remedio, pero la muerte tiene una eterna trascendencia en el cielo. Formada por 30 estancias.
  • Égloga 2: Primera égloga en ser escrita. Alternancia de diálogos y monólogos entre 4 personajes. División de la obra en 2 partes unidas por el personaje de Salicio, que escucha ambas narraciones: 1.- narración dialogada de las desventuras amorosas de Albanio con la ninfa Camila. 2.- narración épica de Nemoroso en forma de monólogo, referida al elogio del duque de Alba. Empleo de 3 esquemas de rima: el terceto, la estancia o canción italiana y la rima al mezzo.
  • Égloga 3: Descripción: 4 ninfas del Tajo bordan unos tapices descritos como un locus amoenus. Explicación de las trágicas fábulas de tres parejas de amantes mitológicos bordados en los tapices. Bordado de la ninfa Nise, que representa la historia de Elisa y Nemoroso. Evocación de los amores de los pastores Tirreno y Alcino y sus respectivas amadas, Flérida y Filis. Elaborada en octavas reales.

La lírica petrarquista barroca: Lope de Vega y Quevedo.

La lírica petrarquista barroca. Lope de Vega y Quevedo.

La poesía petrarquista evolucionó en la segunda mitad del siglo XVI con autores como Fernando de Herrera el Divino y Francisco de Aldana. En el siglo XVII, poetas como Lope de Vega y Francisco de Quevedo continuaron ahondando en este modelo literario, fundamentalmente a través del soneto amoroso.

La lírica religiosa.

La lírica religiosa.

En la segunda mitad del siglo XVI se fue imponiendo una lírica religiosa que vertía “a lo divino”, es decir, con fines espirituales, las formas y contenidos tanto de la lírica tradicional y cancioneril como la de los metros italianos.

Fray Luis de León.

Fray Luis de León.

La producción literaria de Fray Luis de León abarca tanto producción en prosa no ficcional como en verso, así como también una amplia labor traductora de textos bíblicos en consonancia con su profunda formación y conocimiento de las lenguas bíblicas. La obra poética de Fray Luis de León fue publicada póstumamente en 1631. Comprende un total de 23 poemas en los que predomina el endecasílabo y el heptasílabo y la modalidad estrófica de la lira, agrupadas en odas. Dámaso Alonso clasificó esta producción en 3 grandes grupos temáticos:

  • Poesía ocasional, religiosa y patriótica: Profecía del Tajo.
  • Poemas en los que predomina lo autobiográfico y la expresión de su experiencia carcelaria. En ellos critica los vicios y los abusos de la justicia, se defiende a sí mismo y ensalza la verdad divina: A la salida de la cárcel.
  • Poemas en los que expresa su anhelo de una paz pastoril y celestial. En ellos recrea lo divino el tema del beatus ille, la alabanza de la vida retirada, la visión neoplatónica de la armonía celestial y la expresión beatífica de la bienaventuranza celestial cristiana: “A la vida retirada”, la oda “A Francisco de Salinas” y “Noche serena”.

San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz

La experiencia religiosa de San Juan de la Cruz, reformador junto a Santa Teresa de Jesús de la orden del Carmelo, quedó expresada a través de un lenguaje poético que permite nombrar lo inefable. Su producción poética, breve, se puede dividir en 2 grandes grupos: obras mayores y obras menores. Estas últimas vierten “a lo divino” canciones tradicionales. Las obras mayores comprenden 3 poemas: “Noche oscura del alma”, “Cántico espiritual” y “Llama de amor viva”. A cada uno de ellos dedicó un comentario extenso en prosa. La “Noche oscura del alma” está compuesta por 8 liras que se corresponden con las 3 etapas de la vida espiritual cristiana: vía purgativa (estrofas 1 y 2), vía iluminativa (estrofas 3 a 5) y vía unitiva (estrofas 6 a 8).

La lírica barroca.

La lírica barroca.

Culteranismo:

  • Latinización de la sintaxis y el léxico.
  • Constantes alusiones a la cultura clásica.
  • Dicción alejada del lenguaje ordinario. Ornamentación mediante un código culturalista.
  • Sensualismo luminoso y plástico, encaminado a la belleza formal.
  • Máximo representante: Luis de Góngora.

Conceptismo:

  • Utilización ingeniosa de una analogía entre 2 realidades no sentidas como contiguas.
  • Búsqueda de concisión.
  • Empleo de recursos como la paronomasia, el calambur y la dilogía que provocan equívocos y con ellos la agudeza ingeniosa.
  • Máximo representante: Francisco de Quevedo.

Desengaño:

  • Visión pesimista del hombre barroco. Causas: situación socioeconómica, implantación de la ideología contrarreformista.
  • Expresión de la brevedad de la vida, la fugacidad de los bienes y la vanidad.

Vitalismo y realismo:

  • Anhelo de sensualidad y de realismo.
  • Apego a la vida, a lo concreto.

Desmitificación:

  • Perspectiva desmitificadora de los cánones y de los temas de la poesía.
  • Contraste paródico y degradación burlesca.
  • Enfoque serio y burlesco de un tema por un mismo autor.

Luis de Góngora.

Luis de Góngora.

Luis de Góngora es el máximo representante del culteranismo en la lírica barroca. Se trata de una tendencia seguida también por otros poetas como el conde de Villamediana o la religiosa mexicana sor Juana Inés de la Cruz.

Rasgos de la poesía de Góngora:

  • Intensificación de los tópicos y lugares comunes de la poesía del Renacimiento.
  • Temas: lo humano como algo mudable y fugaz y la naturaleza como receptora de la belleza.
  • 2 estilos: 1.- Estilo caracterizado por la sencillez y la ligereza. 2.- Estilo alambicado y oscuro, donde la latinización, la erudición y el alarde retórico se vierten en versos heptasílabos, endecasílabos y octosílabos. Junto al culteranismo, visión satírica y burlesca.

Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo

Quevedo es uno de los máximos representantes de la lírica petrarquista española. Junto a la lírica amorosa, destaca en su obra la poesía moral y religiosa, además de poemas de carácter satírico-burlesco. En la poesía quevedesca considerada moral, se puede distinguir un primer grupo dirigido a reconvenir una determinada conducta o circunstancia y a corregirla, y un segundo en el que se reflexiona sobre el sentido de la vida, la miseria, la fugacidad y la fragilidad humana.