Renacimiento
Contexto histórico
El Renacimiento marca el paso del mundo medieval al mundo moderno. Impregnó todos los ámbitos, yendo más allá de lo puramente artístico, como ha querido verse. Esta era marcó el comienzo de la expansión mundial de la cultura europea, con los viajes portugueses y el descubrimiento de América por los españoles, rompiendo la concepción medieval del mundo, fundamentalmente teocéntrica.
El fenómeno renacentista comienza en el siglo XIV. Se trata de un proceso que hunde sus raíces en la Alta Edad Media y va tomando su forma gradualmente. La reforma protestante, la introducción de la imprenta y la difusión de la cultura fueron algunos de los motores del cambio. El factor determinante de este cambio fue el desarrollo económico europeo. Este clima cultural de renovación buscaba sus modelos en la antigüedad clásica, surgiendo así el Renacimiento en Italia.
Localización y evolución artística
El desarrollo del Renacimiento se organiza en tres etapas principales:
1. Quattrocento (siglo XV)
Es el denominado Quattrocento y comprende el Renacimiento temprano que se desarrolla en Italia. La capital cultural de este periodo fue Florencia.
2. Cinquecento (siglo XVI)
El Cinquecento corresponde al clasicismo o Renacimiento pleno, centrado en el primer cuarto del siglo XVI. Surgen grandes figuras como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael. Es el apogeo del arte renacentista; la capital artística se traslada a Roma.
3. Hacia 1520–1530 y el Manierismo
Hacia 1520–1530 surge una reacción anticlásica que conforma el Manierismo, que se prolonga hasta el final del siglo XVI. Este término fue acuñado en el siglo XX para diferenciar el arte europeo entre el Renacimiento y el Barroco. Está caracterizado por la distorsión de las figuras, la creación de espacios irreales y la utilización de colores muy claros o muy vivos. Su temática es preferentemente fantástica o esotérica, así como también se dan temas eróticos y cortesanos. La plástica y la arquitectura se vuelven caprichosas, extrañas y conceptualmente crípticas. Su público es la aristocracia, que busca obras en las que destaque la elegancia formal, el virtuosismo en la ejecución y la búsqueda de una belleza artificiosa. Se trata de un arte frívolo, refinado, lujoso, teatral, decadente y sensual.
Características generales
- Arte naturalista: imita la naturaleza seleccionando lo más bello que ofrece, con una tendencia hacia la idealización.
- Amor a la belleza: se fundamenta en la proporción numérica y la armonía matemática, redescubiertas por los maestros del Renacimiento.
- La perspectiva: representación racional del espacio con el fin de construir la realidad natural; se logra la representación tridimensional e ilusionista mediante la perspectiva lineal y la perspectiva aérea.
Perspectiva lineal
En la perspectiva lineal el espacio es concebido de forma unitaria, donde las diversas partes se distribuyen simétricamente respecto a una línea media. Los objetos y las figuras se sitúan en función de su distancia a un punto único (punto de fuga), hacia el que convergen todas las líneas.
Perspectiva aérea y Leonardo
La revolución llega con Leonardo da Vinci, quien en su tratado De pictura introduce una percepción espacial fundamentada en la observación y la experimentación de la realidad. Formula así la perspectiva aérea, que aspira a captar la atmósfera que se interpone entre los objetos (sfumato).
Principios matemáticos del arte
El arte se somete a las leyes matemáticas. Se pueden distinguir al menos tres principios:
- Concepción particular de la proporción.
- Perspectiva como sistema de representación del espacio.
- Predominio de aspectos lineales y geométricos, con una visión antropocéntrica del mundo: el arte se realiza a la medida del hombre, siendo el módulo humano la referencia de las construcciones artísticas.
Mientras que en Italia surge el Renacimiento en el siglo XV, en gran parte de Europa continúa el gótico debido a la persistencia de la tradición clásica, al mecenazgo de múltiples cortes y a una burguesía rica y ávida de cultura. Los focos renacentistas en Italia fueron: Florencia, Nápoles, Roma, Venecia, Umbría, Padua y Ferrara.
Arquitectura renacentista española
La arquitectura renacentista española se liga al devenir histórico y político de los Reyes Católicos. Sus obras fueron las primeras en salir de los planteamientos medievales. Poco a poco, la estética novedosa se introduce en la corte y el clero, mezclándose con estilos puramente ibéricos como el arte nazarí, el gótico y tendencias flamencas. Para la introducción de esta nueva tendencia se importaron artistas secundarios de Italia y se enviaron aprendices a los talleres italianos.
Etapas del Renacimiento español
Se divide en tres etapas principales:
Plateresco (1500–1530)
Estilo puente entre las últimas realizaciones góticas y la consolidación de las formas clásicas. La decoración afecta a toda la fachada arquitectónica. Profusión decorativa: columnas abalaustradas, medallones, grutescos, etc. Aparece la fachada decorada en bajorrelieve que se desarrolla verticalmente. Ejemplos en Toledo.
Purismo o Renacimiento imperial (1527–1563)
Durante el reinado de Carlos V el arte se inclina hacia gustos más clásicos por la influencia italiana. Se utilizan bóvedas de cañón con casetones, cúpulas y arcos de medio punto. Predomina una arquitectura sobria; el programa imperial buscaba difundir una imagen clasicista. Alonso de Covarrubias evolucionó hacia formas más clásicas y severas, destacando su obra en Toledo: Hospital de Tavera. Gil de Hontañón experimentó diversas soluciones arquitectónicas, como en la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares. En Granada, en 1527, Diego Siloe trabajó en la catedral —proyectada inicialmente en forma gótica— que se transformó en un monumento representativo del clasicismo español. Pedro Machuca construyó el Palacio de Carlos V.
Herreriano (Bajo Renacimiento)
Durante el reinado de Felipe II el clasicismo se implanta como vehículo de propaganda imperial. El proyecto más importante es el El Escorial, por Juan de Herrera: conjunto monástico, palacio y templo concebido como un gran espacio rectangular articulado por diversos patios, centrado por el eje de la basílica y su atrio, que define la entrada principal.
Arquitectura renacentista italiana
Se define por una nueva visión que cristaliza en el urbanismo: la ciudad debe ser producto de la planificación y el plan urbano obedece a esquemas geométricos. Las novedades urbanísticas se plantean en la remodelación de los centros urbanos. Edificios financiados por la burguesía, el monarca y la Iglesia cambiaron la fisonomía del centro de las ciudades, creando un escenario urbano. La arquitectura renacentista supone la ruptura con la arquitectura medieval y se organiza en torno a dos principios:
- Utilización de elementos constructivos de la antigüedad: bóvedas de cañón con casetones, cúpulas de media naranja, entablamentos, utilizados libremente tanto en lo estructural como en lo decorativo (grutescos).
- Consecución de la unidad espacial: el edificio es entendido como resultado de un cálculo matemático, buscando en la estructura y en la planta efectos de perfección calculada y matemática. Se busca claridad de los espacios, contrapuesta a la penumbra coloreada gótica. La arquitectura renacentista es racionalista y el edificio ideal es simétrico en sus ejes, con tendencia a la horizontalidad.
Libertad ornamental: el muro recupera su función tectónica aunque recubierto con mármoles de colores o aparejo rústico. Predomina la libertad decorativa y la fantasía: decoración a partir de seres fantásticos, humanos, vegetales y animales.
Arquitectura del Quattrocento
Destaca Filippo Brunelleschi, que realiza una arquitectura basada en principios de medida, orden y proporción. Entre sus obras destacan: Hospital de los Inocentes e Iglesia de San Lorenzo. Brunelleschi encuentra una ingeniosa solución técnica para la cúpula de Santa María del Fiore: une dos cúpulas —una interior semiesférica y otra exterior apuntada— de modo que la exterior contrarresta los empujes de la primera. Otro arquitecto destacado es Alberti, autor de obras como Santa María Novella y de tratados sobre arquitectura.
Arquitectura del Cinquecento
La importancia artística pasa de Florencia a Roma, agrupándose en la corte pontificia. A Roma llegan artistas procedentes de distintos lugares. Se desarrolla un estilo solemne y monumental basado en la medida y el equilibrio. Es un periodo de Renacimiento pleno, aunque apenas dura las dos primeras décadas del siglo XVI. El modelo sigue siendo antropocéntrico.
Donato Bramante representa el clasicismo de la época con obras como el claustro de Santa Maria della Pace y San Pietro in Montorio, de planta circular, renuncia a la ornamentación y realiza un estudio riguroso de las proporciones; recoge el ideal del templo grecorromano coronado por una cúpula.
El papa Julio II decidió reconstruir la basílica de San Pedro en el Vaticano y pidió trazas a arquitectos como Bramante, quien diseñó una planta admirable por su simetría y unidad con una ordenación de espacios. A su muerte le sucede Rafael, que vuelve a la planta de cruz latina.
Arquitectura manierista
Hacia 1530 se abandona la severidad, claridad y equilibrio del clasicismo. Aparecen elementos de tensión y se rompe el sentido unitario del Cinquecento. El vocabulario clásico se emplea de modo libre: ruptura de ritmos, órdenes gigantes, desarrollo del entablamento.
El primer exponente de este lenguaje fue Miguel Ángel, quien inicia estas nuevas formas. En la basílica de San Pedro transforma el proyecto inicial de Bramante y construye la cúpula que cubre el crucero. Otros manieristas importantes son Vignola y Palladio, quien destaca por la Villa Rotonda de Vicenza, edificio muy imitado y de gran perfección en los órdenes clásicos.
Tipologías urbanas y arquitectónicas
- Palacios: formas cúbicas rematadas por molduras y cornisas horizontales que separan los tres pisos, con órdenes (toscano, jónico y corintio). Numerosas ventanas aligeran la sensación de macizo. Organización interna alrededor de un patio central. Ejemplo: Palacio Rucellai de Alberti.
- Villas: (siglo XVI) casa de campo de origen romano. Alcanzan su máximo esplendor en las villas suburbanas de Palladio alrededor de Vicenza (Villa Rotonda).
- Hospitales: Hospital de los Inocentes en Florencia de Brunelleschi.
- Teatros: Teatro Olímpico de Vicenza, de Palladio.
Escultura renacentista española
Predomina el tema religioso, rechazando lo profano y pagano. Lo religioso mantiene un gusto por lo expresivo, directo y realista; solo en casos limitados se da cabida a la “belleza ideal” de los italianos. Domenico Fancelli realiza el Sepulcro del Infante Don Juan en la iglesia de Santo Tomás de Ávila y el de los Reyes Católicos en Granada. El periodo central del siglo XVI conoce el esplendor de la escultura renacentista española, especialmente castellana, gracias a la labor de Alonso Berruguete y Juan de Juni.
Escultura renacentista italiana: características generales
Del gótico se hereda el arte del retrato de carácter realista, perfiles suaves y alargados del gótico internacional y el naturalismo narrativo. De la antigüedad se adopta la preferencia por determinados materiales escultóricos: bronce y . Hay una preocupación por la anatomía del cuerpo humano como base esencial de la belleza mediante el estudio de proporciones. No existe una ruptura con el pasado, sino una evolución que, partiendo de las características del gótico internacional, conduce al idealismo de la escultura clásica.
La necesidad de inspirarse en la antigüedad obligó a estudiar camafeos y medallas. Surgen esculturas de bulto redondo con diversos puntos de vista; se crea el relieve narrativo de carácter pictórico debido a un manejo sabio de la perspectiva que multiplica los planos. Surge la estatua ecuestre, la representación de niños y adolescentes y se prodiga el busto‑retrato donde el artista busca la caracterización mediante los rasgos.
Principales escultores
- Lorenzo Ghiberti: iniciador de la escultura florentina. Ejecuta las puertas del Baptisterio de Florencia, venciendo en el concurso a Brunelleschi y a Jacopo della Quercia con el tema del sacrificio de Abraham. Sus composiciones presentan perfección anatómica y en las Puertas del Paraíso introduce un nuevo lenguaje formal con personajes que se mueven en un amplio espacio tratados casi pictóricamente; da gran volumen a los elementos del primer término y aplica recursos de la perspectiva en el relieve.
- Jacopo della Quercia: interesado en la expresividad del cuerpo humano, con gusto por las formas hercúleas y monumentales, constituyendo un anticipo del Cinquecento romano. Obras: tumba de Ilaria del Carretto y la Fuente Gaia en la plaza de Siena.
- Donatello: escultor clave cuyo estilo oscila entre el equilibrio clásico y un cierto expresionismo; acentúa valores dramáticos y su motivo principal es el hombre. Sus figuras juveniles son muy características (por ejemplo, el David en bronce).
- Andrea del Verrocchio: seguidor de Donatello y maestro de Leonardo, virtuoso en la técnica de fundición y del conocimiento de la anatomía; su obra importante es el condottiero Colleoni.
Cinquecento
Miguel Ángel inicia su formación en la línea donatelliana, consiguiendo un exquisito relieve de carácter pictórico. Un viaje a Roma enriquece su concepto de la forma; allí labra la Piedad del Vaticano, soberbia obra de volúmenes puros y cerrados con un acabado refinadísimo.
En 1503 esculpe el David, que contrasta con los davides victoriosos de reposada gracia del Quattrocento: presenta tensión y mirada agresiva. En torno a 1520 se observa en su obra una preferencia por la línea helicoidal, con alargamiento del canon (figuras que alcanzan hasta 12 cabezas). En 1530 realiza los sepulcros de Giuliano y Lorenzo de Médici, representando la vida intelectual y el contrapunto entre acción y ensimismamiento. En su última etapa escultórica se caracteriza por un intenso dramatismo, reflejo de un espíritu angustiado.
Manierismo en escultura
Benvenuto Cellini, orfebre, aplica a la escultura de gran tamaño la minuciosidad de la técnica de la orfebrería, como se aprecia en su Perseo. Huye de las formas macizas y cultiva la elegancia lineal.
Pintura europea renacentista
En la escuela alemana destaca Alberto Durero, pintor y grabador dotado de gran fuerza y expresividad. Realiza series grabadas en madera como la Vida de la Virgen y otras en cobre. En la escuela flamenca emergen autores como Pieter Brueghel, con una pintura cargada de contenidos morales.
Pintura renacentista en España
El nuevo lenguaje renacentista se inicia en España a partir de los primeros años del siglo XVI, tomando como modelos la manera flamenca y la italiana. La pintura flamenca se introdujo en la península con artistas como Pedro de Campaña. Los modelos italianos llegaron a España a través de artistas y de la estancia en Italia de pintores españoles. El centro más importante fue Valencia, con autores como Fernando Yáñez (probablemente referido en el texto como Fernando Llanos) y Juan de Juanes.
Características generales (pintura española del Renacimiento)
- Carácter subjetivo y antinaturalista: tendencia a crear un arte artificial dedicado a expresar ideas abstractas sobre la belleza.
- Estilización de las figuras: influencia de Miguel Ángel en anatomías de sólidos volúmenes.
- Escorzos acrobáticos para demostrar virtuosismo.
- Evita a veces la perspectiva, situando los temas en un espacio indefinido.
- Uso arbitrario de luces y sombras.
- Color: esencial en el estilo; en el manierismo se utilizan colores estridentes como recurso expresivo.
- Pinceladas: también influidas por los venecianos.
- Retrato y texturas: intenta imitar la naturaleza en retratos y en representaciones de texturas y calidades, aunque con resultados antinaturales en ocasiones.
- Influencia bizantina: en el alargamiento de las figuras y en ciertos rasgos antinaturalistas.
Pintura renacentista italiana
Las raíces del arte pictórico renacentista del Quattrocento hay que buscarlas en Giotto, aunque el verdadero introductor fue el florentino Masaccio, que adopta una tradición opuesta a la tradición gótica. Su obra La Trinidad recoge las leyes de la perspectiva matemática.
Características generales
Interés por la figura humana, por la representación del espacio y la luz. Aplican la perspectiva en sus composiciones, caracterizadas por su estructura armoniosa y equilibrada. Se desarrolla el cuadro de gran tamaño y la pintura mural; en la pintura de caballete se sigue utilizando la tabla como soporte y la técnica del temple.
Escuela florentina
- Fra Angelico: continuidad del espíritu religioso medieval revestido con formas nuevas, uso de la perspectiva y de elementos decorativos y arquitectónicos clásicos. Ejemplo: La Anunciación.
- Paolo Uccello: analiza los objetos a través de la luz, la perspectiva y el movimiento; reduce los objetos a formas geométricas básicas individualizadas por una luz fuerte e irreal.
- Andrea del Castagno: preocupado por la correcta representación anatómica, figuras monumentales (ej.: La Última Cena).
- Piero della Francesca: personajes con formas monumentales y majestuosas. Ej.: frescos en San Francisco de Arezzo.
Escuelas del norte de Italia
- Padua: destaca Andrea Mantegna, obsesionado por lo grandioso, domina la perspectiva y utiliza puntos de vista bajos para monumentalizar las figuras. Realiza juegos de perspectivas fingidas en la decoración de techos.
- Venecia: destaca la familia Bellini, con importancia del color y la representación del ambiente urbano (calles, canales). Antonello da Messina fue fundamental al introducir el óleo.
- Umbría: destaca Perugino, creador de tipos personales, blandos y sentimentales, con composiciones claras y simétricas.
Cinquecento (pintura)
Se consolidan técnicas como la pintura al óleo y nuevos soportes como la tela. Se utiliza el claroscuro, definiendo el contorno de las figuras mediante zonas iluminadas y otras sombreadas.
Leonardo da Vinci
Se basa en la observación de la naturaleza. En su tratado Tratado de la pintura sostiene que la perspectiva en la pintura se plasma de tres formas: disminuyendo el tamaño de las figuras, las cantidades y los colores; como resultado aparece la perspectiva aérea. Funde el movimiento y la luz, que concibe como una lenta fusión del negro y del blanco, surgiendo el claroscuro. Obra: La Última Cena, donde experimenta una técnica de su invención mezclando óleo y temple.
Rafael
De breve existencia, es el artista que mejor representa la perfección del clasicismo. Al entrar en contacto con Miguel Ángel transformó su estilo, dotándolo de grandiosidad. Ej.: frescos como La Escuela de Atenas. Su pintura es amable y colorista; en sus composiciones se observa grandiosidad y en sus retratos plasma la psicología y personalidad del retratado. En obras como La Gran Transfiguración, inacabada, se aprecian rasgos del nerviosismo y la crispación manierista.
Miguel Ángel (pintura)
En su pintura hay una gran importancia del dibujo anatómico y del volumen, desdeñando el paisaje y el colorido. La síntesis de todo ello se encuentra en los frescos de la Capilla Sixtina, donde finge un espacio inexistente y encuadra las escenas con falsas arquitecturas.
Escuela veneciana
Predominio del color; pintura elegante y cortesana que exalta la riqueza. Se da la misma importancia a los temas secundarios y primarios.
- Giorgione: representa un giro radical en la pintura al prescindir a veces del dibujo previo. Ej.: La Tempestad.
- Tiziano: caracterizado por la riqueza cromática y el dinamismo en sus composiciones; sus primeras obras fueron influidas por Giorgione (ej.: Amor Sacro y Amor Profano).
Manierismo
El Manierismo ha gozado de mala consideración, pero no tiene falta de consistencia. Sus características principales son:
- Renuncia al equilibrio moderado del clasicismo.
- Destrucción o modificación de la proporción y la medida; exaltación de la extravagancia y el capricho.
- Abandono del lenguaje sencillo; las formas se alargan y estilizan.
Autores manieristas destacados
- Il Correggio: pintura exquisita y delicada; maneja la perspectiva y el claroscuro. Ej.: La adoración de los pastores.
- Veronés: gran colorista que prefiere gamas frías y claras.
- Tintoretto: presenta inquietud y tensión manierista; recoge de Miguel Ángel el gusto por anatomías potentes.