La Escultura Renacentista en Italia
El Renacimiento es la manifestación artística de Europa entre los siglos XV-XVI. Está profundamente influido por un nuevo movimiento cultural denominado Humanismo, que recupera de la Antigüedad clásica de Grecia y Roma valores como el antropocentrismo y el racionalismo, de gran importancia en el arte, y más concretamente para la escultura, que es la manifestación artística que antes adoptó el lenguaje formal de este estilo.
En este contexto, el eje central de la escultura renacentista es la representación de la figura humana de acuerdo con la realidad natural, aunque según las épocas y los artistas predomina un lenguaje más naturalista (s. XV), más idealizado (primera mitad del siglo XVI) u opuesto a la realidad y al equilibrio clásico en la segunda mitad del XVI con el manierismo. Dicha representación de la realidad se racionaliza para alcanzar la belleza. De ahí que las composiciones sean ordenadas, con preferencia por una composición triangular; la anatomía es perfecta, las figuras se adaptan al canon de proporciones de Policleto de la misma forma que se adopta el contrapposto para plasmar el movimiento equilibrado; las actitudes y los gestos son serenos y, al mismo tiempo, presentan una gran fuerza expresiva. Otra característica de la escultura renacentista es la perfección técnica con la que se trabajan tanto el mármol como el bronce.
En cuanto a los géneros, coexiste la escultura monumental en portadas y puertas monumentales, aunque pierde protagonismo frente a la escultura exenta con nuevos campos como la escultura urbana, además de mantenerse otros campos escultóricos como los retablos, sillerías de coro y la escultura funeraria. Todos estos géneros implican que la temática sea más amplia porque, además de los temas religiosos, también hay temas profanos como mitológicos y retratos.
Otra característica de este momento es la valoración del artista como creador y de ahí que firmen sus obras. En el siglo XV destaca Donatello con una escultura exenta en bronce del David, de gran influencia en otros autores como Miguel Ángel. En el siglo XVI el artista más importante es, sin duda alguna, Miguel Ángel.
Miguel Ángel Buonarroti: El Genio de la Escultura
Miguel Ángel resume y culmina toda la actividad escultórica del Renacimiento, ejerciendo una gran influencia sobre el arte europeo. Practicó todos los campos artísticos, aunque él siempre se consideró ante todo escultor. Su evolución como artista está profundamente relacionada con su evolución personal y sus ideas. Los principales rasgos de su estilo se pueden resumir en la búsqueda por plasmar la belleza física como vía para llegar a la belleza espiritual; no busca representar fielmente la realidad, sino que la recrea racionalmente. Presenta una tendencia a la monumentalidad con figuras de canon colosal; sus composiciones son equilibradas y las figuras presentan actitudes serenas, aunque sin perder fuerza expresiva porque es capaz de transmitir una gran tensión contenida denominada terribilità; también transmite un movimiento contenido, casi a punto de manifestarse, denominado movimiento en potencia. Miguel Ángel mostró una gran capacidad técnica en el trabajo en mármol. Para él, su trabajo consistía en tallar la piedra para liberar la figura dentro del bloque. Otra gran aportación propia de su estilo es la técnica del non finito, que le resulta muy expresiva.
Periodos en la obra de Miguel Ángel
Miguel Ángel tuvo una larga vida, por lo que su obra presenta una evolución que podemos resumir en tres periodos:
- Época de juventud (finales del siglo XV): Trabajó en Florencia bajo el mecenazgo de la familia Medici. Se nota la influencia de Donatello y del clasicismo, ya que busca plasmar la belleza formal, pero idealizada y racionalizada en el canon siguiendo los modelos del clasicismo griego. Sus obras se caracterizan por la perfección técnica y el pulido del mármol, como por ejemplo en la Piedad del Vaticano y en el David, en el que rinde culto a la perfección del cuerpo humano.
- Época de madurez (primera mitad del siglo XVI): Trabajó fundamentalmente en Roma para el Papa Julio II. Su estilo evolucionó y se aprecia que rompió con el ideal de belleza física para evolucionar hacia el idealismo espiritual. Sus figuras se van alejando de la realidad material y se convierten en arquetipos ideales de gran fuerza física con una potente anatomía, una más marcada expresividad o terribilità y mayor movimiento. La obra más destacada es el Moisés, que formaba parte del monumento funerario de Julio II. También son de esta etapa las tumbas mediceas en Florencia, donde ya se aprecia una nueva evolución marcada por la técnica del non finito y el movimiento inestable.
- Época de vejez (segunda mitad del siglo XVI): Esta época supone una ruptura total con el clasicismo y el cambio al lenguaje del manierismo. Su espiritualidad atormentada le lleva a reinterpretar temas como la piedad de una manera diferente: canon muy alargado, rostros alejados de la realidad y técnica inacabada. Es el caso de la Piedad Rondanini, que puso punto y final a una obra impresionante que sintetiza todos los logros de este estilo renacentista.
San Pietro in Montorio: El Ideal Arquitectónico
El Renacimiento es la manifestación artística de Europa entre los siglos XV-XVI, ya que está profundamente marcada por un nuevo movimiento cultural denominado Humanismo, que recupera los valores de la antigüedad de Grecia y Roma, como el antropocentrismo y el racionalismo, de gran importancia en el arte para racionalizar la realidad mediante el orden matemático y así alcanzar la belleza.
El Renacimiento nació en Italia, concretamente en Florencia en el siglo XV, y alcanzó su máximo esplendor en la primera mitad del siglo XVI en la ciudad de Roma, donde se localiza el edificio que vamos a comentar.
San Pietro in Montorio es un templete realizado por Bramante. Se encuentra en el claustro del monasterio de San Pietro in Montorio de Roma. Fue encargado en el siglo XVI por los Reyes Católicos.
Análisis Formal y Simbólico
En cuanto al material, se usa piedra, concretamente el mármol. Utiliza un sistema constructivo abovedado de planta central circular formada por tres círculos: escalinata, columnata y muro del templo. Los elementos sustentantes son las columnas de orden toscano y el muro; el elemento sustentado utilizado es la cúpula. El alzado cuenta con tres partes:
- Cripta subterránea con la piedra donde crucificaron a San Pedro.
- Pórtico circular.
- Balaustrada.
En cuanto al lenguaje formal, el templete está concebido a escala humana. En términos matemáticos, las formas son simples (cilindros aplicados en las columnas, pórticos…); los elementos constructivos proceden de la época clásica, inspirada en la Antigüedad clásica de Grecia y Roma (cúpula, triglifos y metopas). La decoración es austera y simple.
San Pietro in Montorio se trata de un edificio religioso y conmemorativo porque recuerda al lugar donde fue crucificado San Pedro. Por otra parte, también tiene una función política porque se construyó para celebrar el nacimiento del hijo varón de los Reyes Católicos. Se trata del edificio más representativo del clasicismo del Renacimiento porque reúne todas las innovaciones de este estilo.
La Arquitectura Renacentista en Italia: Características Generales
El Renacimiento es la manifestación artística de Europa entre los siglos XV-XVI. Está profundamente influido por el Humanismo, que recupera de la Antigüedad clásica valores como el antropocentrismo y el racionalismo para racionalizar la realidad mediante el orden matemático y así alcanzar la belleza.
El Renacimiento nació en Italia, concretamente en Florencia en el siglo XV, y alcanzó su máximo esplendor en la primera mitad del siglo XVI en la ciudad de Roma. Posteriormente, en la segunda mitad del siglo XVI, los mismos artistas del clasicismo rompieron con sus valores dando lugar al denominado manierismo.
Innovaciones y Elementos Constructivos
En este contexto, la arquitectura renacentista presenta dos importantes innovaciones. Por un lado, la arquitectura se concibe en términos matemáticos y los edificios son el resultado del cálculo y del orden numérico con el objetivo de alcanzar la belleza, la proporción de todas las partes, con formas geométricas y volúmenes simples; todo ello para alcanzar la perfección.
Por otro lado, se impone una nueva concepción espacial y un nuevo sistema de proporción. Se prefieren los espacios unitarios, amplios y abarcables a simple vista, por lo que predominan las plantas centrales (circulares, cuadradas o de cruz griega), tanto en los edificios religiosos como en los civiles. No obstante, se mantiene la planta de cruz latina por su funcionalidad, aunque se remodela y adopta un cuerpo longitudinal de una nave con capillas entre los contrafuertes y una gran cúpula en el crucero, con lo que consigue una mayor centralidad. Frente a la verticalidad gótica, la arquitectura renacentista recupera la escala humana y una mayor proporción entre longitud y altura.
En cuanto a los elementos constructivos, se utiliza tanto el sistema abovedado como el adintelado. Se recupera la importancia del muro como elemento sustentante principal con sillares lisos y almohadillados. Las columnas clásicas y las pilastras también se recuperan en interiores y exteriores. Los elementos sustentados más habituales son el arco de medio punto, las bóvedas de cañón, de arista y la bóveda vaída, además de las cúpulas de grandes dimensiones.
Una característica observable en la mayoría de los edificios es la austeridad decorativa. Se prefiere utilizar como elemento decorativo la propia arquitectura. Cuando hay decoración, se observa que está tomada del arte clásico romano con elementos vegetales (guirnaldas y candelabros), elementos mitológicos y grutescos.
Tipologías y Grandes Maestros
Respecto a las tipologías arquitectónicas, el edificio religioso más importante es la iglesia, tanto de planta longitudinal (como San Lorenzo de Brunelleschi) como central (como San Pietro in Montorio de Bramante). Los edificios civiles más destacados son los palacios en las ciudades y las villas en el campo. Ambos son residencias de familias nobles o burguesas adineradas. Se caracterizan por tener una planta cuadrada, con un patio central abierto y un muro exterior articulado en tres pisos que le dan una marcada horizontalidad, como es el Palacio Rucellai de Alberti en Florencia.
Los arquitectos son muy importantes y conocidos en este momento porque su trabajo les convierte en creadores, y los encargados de sus obras o mecenas están dispuestos a pagar su trabajo para mostrar su poder; es decir, el arte se convierte en un instrumento político.
Durante el siglo XV, la arquitectura se desarrolló principalmente en Florencia con la familia Médicis. Algunos artistas destacados fueron los mencionados Brunelleschi y Alberti. En la primera mitad del siglo XVI, el centro artístico se trasladó a la Roma de los Papas, donde hubo dos arquitectos que presentan todos los valores del clasicismo renacentista:
- Bramante: Con su templete de San Pietro in Montorio, aportó a la arquitectura la planta central a escala humana, un sistema de proporciones basado en el cálculo matemático y una austeridad decorativa sin perder la monumentalidad.
- Miguel Ángel: Mantuvo ese lenguaje clásico en su trabajo para la ampliación de San Pedro del Vaticano, en el que mantuvo la centralidad de su planta y le dio toda la personalidad gracias a la gran cúpula, que recuerda a la de Brunelleschi en Santa Maria del Fiore, aunque resulta mucho más ligera gracias a las ventanas de su tambor.
A mediados del siglo XVI, Miguel Ángel comenzó a construir con soluciones muy diferentes a las clásicas, dando comienzo al manierismo en edificios como las escaleras de la Biblioteca Laurenziana en San Lorenzo (Florencia), donde se pierden las proporciones y se comienza a utilizar columnas de orden gigante y elementos arquitectónicos de forma distorsionada. No obstante, varios arquitectos mantuvieron una arquitectura fiel al clasicismo. En el norte de Italia fue muy importante el trabajo de Palladio; la Villa Rotonda en Vicenza es su obra más conocida, en la que destacan la planta central y los elementos clásicos. En Roma, Vignola construyó la iglesia de Il Gesù, aportando centralidad a una planta longitudinal de una nave, con capillas comunicantes entre los contrafuertes y una gran cúpula.
El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
El Renacimiento es la manifestación artística de Europa entre los siglos XV-XVI, ya que está profundamente marcada por el Humanismo, que recupera los valores de la antigüedad de Grecia y Roma, especialmente el racionalismo. El Renacimiento nació en Italia en el siglo XV y llegó a España en el siglo XVI, época en la que se constituye el conjunto arquitectónico de San Lorenzo de El Escorial.
San Lorenzo de El Escorial es un conjunto arquitectónico localizado en la sierra de Madrid, construido en la segunda mitad del siglo XVI y encargado por Felipe II a Juan de Herrera.
Este conjunto está construido en granito con una planta cuadrada subdividida de forma simétrica para albergar los siguientes edificios: biblioteca, colegio, monasterio, palacio, basílica, panteón y la habitación privada de Felipe II.
Lenguaje Formal y Simbolismo
En cuanto al lenguaje formal, destacan las siguientes características:
- La planta está concebida en términos matemáticos, simétricos y proporcionados.
- Los volúmenes son muy simples; abundan las formas cuadradas, a la vez que es de tamaño colosal gracias a las dimensiones de todo el conjunto.
- La decoración es austera; la propia arquitectura sirve como decoración y se utiliza el juego de luces y sombras.
- La arquitectura tiene un marcado simbolismo, puesto que la forma del edificio representa la parrilla con la que fue martirizado San Lorenzo, al que se dedica esta construcción.
San Lorenzo de El Escorial es el paradigma de la arquitectura renacentista española del siglo XVI. En este espacio se concentran múltiples funciones: didáctica, religiosa, funeraria, civil y política, ya que Felipe II quiso conmemorar su triunfo sobre los franceses en la batalla de San Quintín el 10 de agosto de 1557, día de San Lorenzo. Este estilo, conocido como estilo herreriano, tuvo mucha importancia por las influencias que ejerció en el siglo XVII.