Evolución del Arte Occidental: Del Gótico al Barroco y la Escultura Clásica

Panorama de la Historia del Arte: De la Luz Gótica al Drama Barroco

El Arte Gótico: La Búsqueda de la Altura y la Luz

En primer lugar, es necesario señalar que el arte gótico se originó en Francia a mediados del siglo XII y se consolidó como el estilo predominante en Europa hasta el siglo XV. Su desarrollo está estrechamente vinculado al auge del comercio y la prosperidad urbana, factores que permitieron el ascenso de la burguesía y convirtieron a la catedral en el centro neurálgico de la ciudad. Durante este periodo, la cultura abandonó el aislamiento de los monasterios para integrarse en la vida de las urbes a través de las escuelas catedralicias y la creación de las primeras Universidades. Este dinamismo intelectual estuvo marcado por la filosofía escolástica, que buscaba la conciliación entre fe y razón, y por una nueva visión del mundo más optimista y naturalista, impulsada en gran medida por las órdenes mendicantes de franciscanos y dominicos.

Innovaciones Estructurales en la Arquitectura Gótica

Desde un punto de vista técnico, la arquitectura gótica representa una evolución sustancial respecto al románico, orientada hacia la búsqueda de una mayor altura y una luminosidad de carácter simbólico. El cambio estructural fundamental se basó en el uso combinado del arco apuntado (u ojival) y la bóveda de crucería, generalmente cuatripartita.

  • Estos elementos permitieron concentrar los empujes de la cubierta en puntos específicos del edificio —los nervios y la clave—, liberando progresivamente al muro de su función de carga.
  • De este modo, el peso vertical se trasladaba a través de altos pilares fasciculados, mientras que el empuje lateral se derivaba al exterior mediante un ingenioso sistema de arbotantes, que descargaban la fuerza en contrafuertes rematados por pináculos.

Como consecuencia de esta innovación estructural, el muro pudo ser sustituido por amplios ventanales con vidrieras policromadas, transformando el interior de las catedrales en espacios diáfanos y cromáticos. El alzado interior se organizó típicamente en tres niveles:

  1. La arquería inferior de separación de naves.
  2. El triforio —una galería estrecha que sustituye a la antigua tribuna románica—.
  3. El claristorio o piso superior de ventanales.

Esta organización no solo permitía alcanzar alturas antes imposibles, sino que generaba un sentido de verticalidad y dinamismo que orientaba la mirada del fiel hacia el cielo, reforzando así el mensaje espiritual de ascenso hacia la divinidad.

Estética y Ornamentación Gótica

Finalmente, por lo que respecta a la estética, la arquitectura gótica se distingue por su profusa decoración en elementos como rosetones, tracerías geométricas y portadas monumentales rematadas con gabletes. La escultura, presente en tímpanos y arquivoltas, junto a elementos funcionales como las gárgolas, dotaba al templo de una gran riqueza plástica. A medida que el estilo evolucionaba, especialmente hacia el periodo flamígero, los elementos ornamentales se volvieron más complejos, apareciendo arcos como el carpanel o el conopial. En definitiva, la estética gótica evolucionó hacia una complicación decorativa progresiva, manteniendo siempre la tendencia hacia la altura, la luz y el dinamismo como sus principales señas de identidad.

El David de Miguel Ángel: Humanismo y Tensión Escultórica

Nos encontramos ante una escultura de bulto redondo realizada por Miguel Ángel durante el Cinquecento italiano. La obra, de 4,10 metros de altura, está tallada en un único bloque de mármol de Carrara. Este bloque presentaba dificultades técnicas previas, ya que era estrecho y había sido desbastado sin éxito por otros artistas décadas antes. El encargo procedía de los administradores de la catedral de Florencia, aunque su destino final fue la Plaza de la Señoría, donde adquirió una función de símbolo político como defensor de la República florentina.

Anatomía y Dinamismo Formal

En el plano formal, la figura se articula mediante el uso del contrapposto. El peso del cuerpo recae sobre la pierna derecha, lo que genera una oscilación en la cadera y una línea rítmica que recorre el torso hasta los hombros. Este recurso rompe la rigidez del bloque y dota a la anatomía de un dinamismo contenido. El tratamiento muscular es exhaustivo; se observa la tensión de los tendones, las venas hinchadas en las manos y una estructura ósea precisa bajo la piel. Además, el autor aplica correcciones ópticas, aumentando el tamaño de la cabeza y la mano derecha para compensar la perspectiva del espectador que contempla la obra desde el suelo.

La Expresión de la Voluntad: Terribilità e Iconografía

Un aspecto fundamental es la terribilità. Miguel Ángel no representa la acción del combate, sino el impulso moral previo. La cabeza gira hacia la izquierda de forma excéntrica, mostrando un rostro con el ceño fruncido y una mirada fija de gran intensidad psicológica. Esta expresión de concentración y desafío refleja el dominio de la razón sobre la fuerza bruta. La composición es centrípeta, con líneas de fuerza que retornan al bloque, lo que refuerza esa sensación de energía acumulada antes del movimiento.

Desde el punto de vista iconográfico, la obra realiza una síntesis entre el David bíblico y el Hércules pagano. Se produce una elevación de la ira a la categoría de virtud cívica, necesaria para el buen gobierno y la defensa de la ciudad. Aunque la pieza se encuadra en los cánones de belleza y proporción del Renacimiento pleno, su escala monumental y la carga dramática de su expresión anuncian ya el Manierismo. En conclusión, el David representa el ideal antropocéntrico del humanismo, donde el hombre es el centro del universo y posee la voluntad necesaria para determinar su propio destino.

Figuras Clave del Barroco Europeo

El Barroco se caracterizó por el dramatismo, el movimiento y la intensidad emocional, manifestándose de manera distinta en Italia, Flandes y España.

Escultura y Arquitectura: Gian Lorenzo Bernini

Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 1598–Roma, 1680), máximo exponente del Barroco italiano y creador de la Roma papal. Escultor, arquitecto y pintor, su estilo se caracteriza por el virtuosismo técnico en el mármol, el dinamismo desbordante, la teatralidad y la fusión de las artes. Buscaba captar el «instante» de máxima tensión psicológica (pathos). Obras clave: «Apolo y Dafne», «David», «El Éxtasis de Santa Teresa» y el diseño del Baldaquino y la columnata de la Plaza de San Pedro del Vaticano (Roma).

Pintura Italiana: Caravaggio y el Tenebrismo

Caravaggio (Michelangelo Merisi da Caravaggio, 1571–1610) fue un pintor italiano decisivo para el Barroco por su realismo radical y su uso dramático de la luz (tenebrismo). Sus características incluyen:

  • Contrastes muy fuertes de luz y sombra para concentrar la atención y aumentar la tensión dramática.
  • Realismo y “humanización” de lo sagrado: personajes con apariencia cotidiana y emociones directas, acercando los temas religiosos al espectador.

Pintura Flamenca: Rubens y Peeters

Pedro Pablo Rubens (1577–1640) fue el principal pintor del Barroco flamenco. Trabajó en Amberes y para las grandes cortes europeas. Su pintura se caracteriza por el dinamismo, el color intenso y las figuras voluminosas. Cultivó temas religiosos, mitológicos y retratos y entre sus obras más importantes destacan *El descendimiento de la cruz* y *Las tres Gracias*. Influyó decisivamente en la pintura europea del siglo XVII.

Clara Peeters fue una pintora flamenca del Barroco (s. XVII), pionera en el género del bodegón. Su obra destaca por un realismo minucioso centrado en la representación de texturas (‘desayunos’, flores, pescados), influenciada por la iluminación tenebrista. Es famosa por incluir diminutos autorretratos reflejados en las piezas de orfebrería de sus cuadros para reivindicar su estatus de artista mujer. Entre sus obras principales destacan *’Mesa con quesos, almendras y panecillos’* y *’Bodegón con pescado’*, ambas en el Museo del Prado.

Pintura Italiana: Artemisia Gentileschi

Artemisia Gentileschi (1593–1654) fue una de las grandes pintoras del Barroco italiano y una figura destacada del caravaggismo por su claroscuro dramático y su realismo. Fue la primera mujer admitida en la Academia de Bellas Artes de Florencia. Es conocida por sus escenas bíblicas e históricas protagonizadas por mujeres (como *Judit y Holofernes*), a las que dio una fuerza y protagonismo poco habituales en su época.

Referentes de la Escultura Griega Clásica

El Movimiento en el Siglo V a. C.

Mirón: Escultor del siglo V a. C., famoso por su interés en captar el movimiento y la tensión contenida en el instante. Su obra más conocida es el Discóbolo, que representa a un atleta en el momento previo al lanzamiento. Aunque introduce dinamismo, sus rostros siguen siendo inexpresivos, propios del arcaísmo. Buscó representar la anatomía con naturalismo, pero todavía con cierta rigidez. Fue puente entre el arcaísmo y el pleno clasicismo.

La Búsqueda de la Proporción y la Gracia

Policleto: Escultor clásico del siglo V a. C., conocido por su tratado El Canon, donde expone las proporciones ideales del cuerpo humano. Introdujo el contrapposto, con el peso del cuerpo apoyado en una pierna, logrando mayor naturalismo. Su obra más representativa es el Doríforo o “portador de lanza”. Sus esculturas muestran armonía, equilibrio y perfección matemática. Fue uno de los referentes en la búsqueda de la belleza ideal.

Praxíteles: Escultor del siglo IV a. C., destacado por la elegancia y delicadeza de sus figuras. Introdujo la llamada curva praxiteliana, una postura sinuosa y suave en forma de “S”. Su obra más famosa es la Afrodita de Cnido, considerada el primer desnudo femenino en la escultura griega. Destaca también el Hermes con Dionisos niño. Sus esculturas transmiten gracia, naturalidad y un ideal de belleza más humano y sensible.