El Arte Románico en la Península Ibérica: Arquitectura, Escultura y Pintura

El Románico en Cataluña, Aragón y Navarra

Los principios de la arquitectura románica catalana se encuentran sujetos a las influencias carolingia (los condados catalanes habían estado en el siglo IX bajo dominio carolingio) y árabe. A partir del 1025 comienza una intensa actividad arquitectónica en los territorios catalanes. Cuadrillas de canteros lombardos, en unos veinticinco años, cubren Cataluña de templos.

Estos se encuentran principalmente en el valle pirenaico y se caracterizan por ser pequeños templos con una o más naves separadas por pilares, y otra de crucero, todas ellas abovedadas, y decorados con la decoración típica lombarda a base de arquillos ciegos y las fajas verticales. También son características las esbeltas torres-campanario cuadradas que se levantan aisladas, aunque junto al templo.

  • San Clemente de Tahull (Lérida): la iglesia más característica del Pirineo.
  • Catedrales de Lérida y Tarragona: presentan aspectos constructivos que anuncian el gótico.

Los monumentos más antiguos del románico navarro-aragonés corresponden a las altas regiones pirenaicas. En el reino de Navarra destaca la iglesia de Santa María de Eunate (finales del siglo XII), por su planta octogonal. En el reino de Aragón destaca el Castillo de Loarre (Huesca), ejemplo de arquitectura militar románica.

El Románico en Castilla y León

En el siglo X, el condado de Castilla se convierte en un reino que se une al de León hasta mediados del siglo XII. Durante este periodo, Castilla expande sus fronteras hasta el río Tajo. El auge de la monarquía castellana se refleja en obras como la iglesia de San Martín de Frómista (Palencia).

La Catedral de Santiago de Compostela, iniciada en 1075, se destaca como una obra cumbre del románico, influenciada por iglesias de peregrinación francesas. Presenta una estructura de tres naves, crucero largo, capillas semicirculares y girola con capillas radiales. La única portada existente de esta época es la de las Platerías.

El relieve

El estilo románico marcó un renacer en la escultura tras un periodo de decadencia. Los escultores románicos muestran menos interés en la anatomía y más en el espiritualismo. La escultura románica, destinada a decorar templos, tiene una función educativa sobre los valores cristianos.

  • Temática: Escenas religiosas como el Juicio Final en los tímpanos, con imágenes apocalípticas de Cristo llamado Pantocrátor.
  • Escuelas destacadas: La escuela castellana en el claustro de Santo Domingo de Silos.
  • Transición al gótico: El Pórtico de la Gloria en Santiago, obra del Maestro Mateo, presenta una representación rica y optimista.

La escultura exenta

La escultura exenta, representada principalmente en el Crucificado y la Virgen con el Niño, destaca por el antinaturalismo y el alargamiento de las figuras. El Cristo en Majestad busca transmitir la redención divina más que el sufrimiento humano. Ejemplos notables incluyen el Crucifijo de Fernando I y Dña. Sancha y la Majestad de Batlló.

Pintura Románica

En la pintura románica se mantiene el antinaturalismo y la ausencia de perspectiva. El pintor concibe su obra como parte integral del edificio, destacando contrastes cromáticos intensos.

  • Pintura mural: La capilla mayor es central. La bóveda representa al Pantocrátor, como en San Clemente de Tahull. Destacan las pinturas del Panteón Real de San Isidoro de León.
  • Pintura sobre tabla: Utilizada para frontales de mesa de altar y pequeños retablos. Un ejemplo es el frontal de altar de la región de Urgel, donde el Pantocrátor y los apóstoles ocupan el centro y los laterales.