Relaciones Filosóficas
Nietzsche y Platón
Nietzsche es considerado uno de los creadores de la «filosofía de la sospecha» junto a Freud y Marx. Nietzsche critica toda la filosofía occidental anterior, especialmente a Platón; él lo critica por su división de la realidad en dos mundos, que consiste en un mundo perfecto, eterno e inmutable (inteligible) considerado real, y otro poblado de cosas imperfectas y cambiantes. Además, lo cuestiona por su minusvaloración de los sentidos, la consideración del cuerpo como dañino y su propuesta ética basada en el conocimiento.
Nietzsche propone que la realidad es cambiante e imperfecta, los sentidos son la única fuente de conocimiento y el cuerpo es lo auténticamente humano. Los valores son relativos y predominan los individualistas. Cada ser debe llegar al máximo de sus posibilidades, lo que se acerca al elitismo aristocrático de Aristóteles y a la ciudad ideal platónica gobernada por el filósofo-rey.
Nietzsche y Kant
Nietzsche critica la filosofía de Kant por su ética formal y universal basada en el deber, ya que esta no tiene en cuenta los deseos personales. Además, critica su necesidad de elementos a priori en el proceso del conocimiento y su afirmación de ideas de la razón como condición necesaria de la moralidad. Nietzsche se opone a la conceptualización y categorización de la realidad y a la moral formal e independiente de los intereses del individuo. Según él, lo bueno es lo que ayuda a ser verdaderamente humano, y los valores auténticos son los que asumen el cambio, los instintos y la corporeidad. Nietzsche defiende la creación de valores propios, lo que le separa de la propuesta kantiana.
Nietzsche y Simone de Beauvoir
Nietzsche realiza una crítica a la sociedad y cultura de su tiempo, que impiden al hombre alcanzar su potencial como superhombre, de manera similar a cómo Simone de Beauvoir realiza un análisis desde la perspectiva femenina en una sociedad patriarcal. Nietzsche enfatiza la importancia de la voluntad libre y la capacidad de crear valores propios para el individuo. Simone de Beauvoir está de acuerdo; sin embargo, considera que, en lo que respecta a estas ideas, el filósofo no tiene en cuenta a la mujer. Además, argumenta que la voluntad de poder de la mujer debe centrarse en superar la sumisión impuesta por la sociedad patriarcal y alcanzar la libertad y la identidad individual. Se contrasta la postura misógina de Nietzsche con la lucha feminista de Simone de Beauvoir.
Nietzsche y Heráclito
Nietzsche realiza una crítica a la cultura occidental de su época, especialmente a la moral, la religión y la filosofía, que considera carente de sentido histórico y no capaz de comprender el cambio y movimiento permanente de la realidad. Nietzsche salva a Heráclito, un filósofo presocrático que defiende el cambio y el devenir como principio de todas las cosas. A partir de Heráclito, Nietzsche desarrolla su teoría del eterno retorno, según la cual el mundo se repite infinitas veces y el superhombre es aquel que considera esto como algo positivo. Sin embargo, Nietzsche rechaza que este cambio esté regido por una ley inmanente al mundo, el logos, y sostiene que el devenir debe ser aceptado pero no racionalizado.
Conceptos Fundamentales
Dionisíaco
La concepción del mundo dionisíaco es propia del mundo griego antes de la filosofía y representa los valores de la vida y la naturaleza. Dionisio, dios del vino y de la vida vegetal, es su figura central. Nietzsche interpreta lo dionisíaco como lo opuesto a lo apolíneo, que representa la belleza y la racionalidad. Mientras que lo apolíneo simboliza la individuación, el equilibrio y la razón, lo dionisíaco representa la vida en sus aspectos irracionales, oscuros y biológicos. Este mundo de la confusión, el caos y la disolución de la individualidad es fundamental en la existencia humana, y fue armonizado en el mundo griego con la visión apolínea. Sin embargo, esta dimensión fue relegada en la cultura occidental a partir de Sócrates y el cristianismo, que despreciaron el mundo de lo corporal y la vida instintiva en favor de la razón y la otra vida. Nietzsche ve lo dionisíaco como una metáfora de la voluntad de poder y defiende su importancia en la existencia humana.
Transmutación de valores
Nietzsche hace una crítica a la moral tradicional, considerándola antinatural. Ante esta situación, propone un cambio: una transmutación de los viejos valores decadentes (propios de esclavos) en otros nuevos, más propios de señores, del nuevo ser en el que se transformará el ser inacabado que es el hombre: el superhombre, ya completo, acabado de hacer y que crea sus propios valores; los valores que exaltan la vida, no los que la ahogan.
Inocencia del devenir
La inocencia del devenir es una concepción opuesta a toda interpretación moral, cristiana, más allá del bien y del mal. Tanto los griegos como el cristianismo juzgaron la existencia como culpable. La diferencia estriba en que para los griegos la responsabilidad es de los dioses, mientras que para el cristianismo es de los hombres. Ambas soluciones son nihilistas, pues suponen una condena de la vida, pero la solución griega es incomparablemente más hermosa. Realmente, el problema no está en quién sea el responsable del caos y el sinsentido de esta existencia, sino en comprender si la existencia ¿es culpable o inocente? En este caso, Dionisio ha hallado su verdad múltiple: la inocencia de la pluralidad, la inocencia del devenir y de lo que es.
Nihilismo
Viene a significar, de modo general, la actitud filosófica y vital que niega todo valor a la existencia o que la hace girar alrededor de algo inexistente. En Nietzsche tiene varios ámbitos: por un lado, puede entenderse como decadencia vital: cualquier cultura que crea en una realidad absoluta es nihilista, pues pone todas sus esperanzas en algo que es pura nada. Es el caso de la cultura occidental, que desprecia la única realidad existente, la del mundo que se ofrece por los sentidos. En otro sentido, es también nihilismo la actitud filosófica que intenta demostrar que los valores dominantes son una invención.
Comentario de Texto
Introducción
En este texto, el autor reflexiona principalmente sobre el Mundo Aparente, haciendo referencia a la división de la realidad en dos mundos establecida por la metafísica y la religión: un mundo superior y verdadero (el mundo de las ideas de Platón, el cielo cristiano, un mundo inmutable y eterno) y un mundo inferior con un grado de realidad menor (el mundo sensible, sometido al devenir). Nietzsche considera que debe invertirse esta división y considerar mundo verdadero al que hasta ahora se ha considerado como mundo aparente, y mundo falso e inexistente al que hasta ahora ha sido considerado como el superior y verdadero. Nietzsche plantea un sí a la vida y el eterno retorno: estar dispuestos a aceptar el retorno de todo lo que existe. En conclusión, en este fragmento se puede reflejar parte del ideario de Nietzsche.