Las Desamortizaciones en España y la Transición a la Sociedad de Clases

Antecedentes de las desamortizaciones

En España, la desamortización comenzó a aplicarse ya en el siglo XVIII, tras la expulsión de los jesuitas durante el reinado de Carlos III; posteriormente, se produjo la desamortización de Godoy durante el reinado de Carlos IV. En el siglo XIX, tuvieron lugar las desamortizaciones de las Cortes de Cádiz (1811-1813), la del Trienio Liberal (1820-1823), la de Mendizábal (1836-1851) y la de Pascual Madoz (1855-1924).

La desamortización eclesiástica de Mendizábal

La desamortización eclesiástica de Mendizábal afectó a los bienes del clero regular (órdenes religiosas). En contrapartida, la Iglesia recibió compensaciones importantes y el Estado se encargó del mantenimiento del clero.

Cuando Mendizábal se hizo cargo del gobierno en 1835, era consciente de que para la continuidad del trono de Isabel II y, por tanto, del nuevo Estado Liberal, había que ganar la guerra carlista, para lo que hacía falta dinero. La regente no era partidaria de la desamortización y recibía presiones del alto clero, pero para Mendizábal era necesario fortalecer la credibilidad del Estado disminuyendo la deuda pública. Ante la mala situación de la Hacienda, utilizó como fuentes de financiación los bienes eclesiásticos.

  • Medidas tomadas: Suprimida la Inquisición definitivamente en 1834 y la Compañía de Jesús en 1835, en 1836 se suprimieron los conventos y monasterios con menos de doce miembros y se dedicaron sus bienes a pagar la deuda pública.
  • Objetivos: Ganar la guerra carlista, eliminar la deuda pública, solicitar nuevos préstamos y cambiar la estructura de la propiedad eclesiástica, pasando de ser amortizada y colectiva a libre e individual.

El decreto desamortizador puso en venta todos los bienes del clero regular. Los nuevos compradores podían pagar con títulos de deuda o en metálico; más tarde, otra ley sacó a la venta los bienes del clero secular, catedrales e iglesias en general, además de suprimir el diezmo. Debido a la excomunión por parte de la Iglesia, hubo que rebajar los precios. Además, la división de los lotes en grandes extensiones impidió que los pequeños labradores accedieran a la compra, beneficiando principalmente a nobles y burgueses adinerados.

La desamortización civil de Madoz

En 1855, el ministro de Hacienda Pascual Madoz, progresista y amigo de Mendizábal, elaboró la Ley de Desamortización General que ponía en venta todos los bienes de propiedad colectiva: los de los eclesiásticos que no habían sido vendidos en la etapa anterior y los de los pueblos (bienes de propios y comunes). Se expropiaron también propiedades de órdenes militares, cofradías, obras pías, santuarios, de la beneficencia y de la instrucción pública.

La finalidad era obtener medios económicos para el Estado, destinados a la industrialización del país y a la expansión del ferrocarril. En este proceso, la burguesía con dinero fue de nuevo la gran beneficiaria, alcanzando un mayor volumen de ventas que la de Mendizábal.

Consecuencias del proceso desamortizador

  1. Las tierras no se repartieron entre los menos favorecidos, ya que no se intentó hacer ninguna reforma agraria.
  2. Aumentó el volumen general del producto agrícola al ponerse más tierras en producción.
  3. Apareció un proletariado agrícola, formado por más de dos millones de campesinos sin tierra y jornaleros.
  4. Se conformó una burguesía terrateniente, emulando a la vieja aristocracia.
  5. El latifundio predominó en el centro y el sur de España.
  6. Se empeoraron las condiciones del pequeño campesinado que antes disfrutaba de las propiedades comunales.
  7. Se perdió o expolió una gran parte del patrimonio artístico y cultural español.

De la sociedad estamental a la sociedad de clases

El papel protagonista de la burguesía en el siglo XIX puso fin a la sociedad estamental del Antiguo Régimen. Se redujo el número de nobles, desaparecieron los hidalgos y el número de clérigos se redujo bruscamente. Por el contrario, las clases medias se incrementaron con el aumento de funcionarios, profesionales liberales, comerciantes e industriales.

Grupos sociales en el siglo XIX

  • La nobleza: Perdió su posición relevante, pero supo adaptarse pactando con las nuevas élites burguesas.
  • El clero: Perdió la mayoría de sus bienes, el diezmo y gran parte de su monopolio en la enseñanza.
  • La burguesía: Protagonista del siglo XIX. Su fortuna provino de préstamos al Estado, actividades industriales, comerciales y especulación con el suelo urbano.
  • Trabajadores del campo: Grupo más numeroso, dividido entre grandes propietarios, pequeños propietarios (minifundistas), arrendatarios y jornaleros.
  • Trabajadores de la ciudad: Incluía trabajadores de cultura gremial, proletariado industrial, servicio doméstico y ciudadanos marginales.