Panorama del Teatro Español Contemporáneo
Década de los 50: Teatro existencial y social
A esta etapa se le llamó teatro existencial y social. Se caracteriza porque reflejó las inquietudes de la época y porque critica a la sociedad con un lenguaje fácil de entender. Algunos autores destacados son Buero Vallejo (Historia de una escalera) o Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte).
De 1960 a 1975: El teatro experimental
En este periodo se desarrolló el denominado teatro experimental. Se caracterizó porque, poco a poco, entraron a España corrientes europeas (como el teatro del absurdo de Beckett o el teatro de la crueldad de Artaud), y porque hubo una renovación en distintos planos del espectáculo teatral. Además, se buscaron nuevas formas y surgieron grupos de teatro independientes como TEI o Tábano (estos le daban mucha importancia a la improvisación y a la expresión corporal, las luces y la danza). Algunos autores relevantes fueron Francisco Nieva (Pelo de tormenta) o Fernando Arrabal (Pic-Nic).
Últimos años del siglo XX y principios del siglo XXI
Esta etapa se caracterizó por recuperar obras de autores clásicos como Lorca o Valle-Inclán. Convivieron autores realistas (Buero Vallejo), vanguardistas (Francisco Nieva) y cultivadores de la comedia burguesa. El teatro independiente no sobrevivió como tal, y empezó a surgir un teatro neorrealista. Destacaron autores como Antonio Gala (Anillos para una dama), Alonso de Santos (Bajarse al moro) o Fernando Fernán Gómez (Las bicicletas son para el verano).
Tendencias de los últimos años
Se caracteriza por ser un teatro variado y cambiante. En esta línea destacaron:
- Obras clásicas: Representadas por el Centro Dramático Nacional, la Compañía de Teatro Clásico y nuevas formaciones como Ron Lalá.
- Teatro comercial: Monólogos de amor y adaptaciones de comedias cinematográficas musicales (Cats, Los miserables, La bella y la bestia).
- Nuevos dramaturgos: Como Juan Mayorga y nuevas compañías como Kamikaze.
- Teatro alternativo: De carácter innovador, combina diferentes elementos y propicia la aparición de salas de microteatro, como la de Microteatro por dinero.
Evolución de la Poesía Española
Contexto histórico
El final de la Guerra Civil en 1939, con el triunfo de Franco y la instauración de la dictadura, produjo una especie de devastación en el ámbito de la cultura española y, muy especialmente, en el de la creación literaria:
- Muerte o exilio de figuras relevantes de la poesía en periodos anteriores (como la Generación del 27).
- De entre los que quedaron, destaca Miguel Hernández, víctima de la represión (Viento del pueblo).
Década de los 40
La poesía arraigada
Cultivada por autores de la Generación del 36, complacientes con el régimen de Franco, defendía una poesía clásica distanciada de la realidad. Es una lírica tradicionalista e intimista con formas clásicas que tomó como modelo a Garcilaso. La revista más emblemática de la época, dirigida por José García Nieto, se llamó Garcilaso. En esta tendencia cabe destacar a autores como Leopoldo Panero (Escrito a cada instante, Estancia vacía), Dionisio Ridruejo (Poesía en armas), Luis Rosales (La casa encendida) o Luis Felipe Vivanco (Tiempo de dolor).
La poesía desarraigada
Expresaba un sentimiento de angustia, desesperación y disconformidad con el mundo circundante. El grupo de poetas que participan en esta tendencia se aglutina en torno a la revista Espadaña. Cultivan una línea existencialista que expresa la desorientación y el caos humano. Se considera Hijos de la ira de Dámaso Alonso como la obra que inaugura esta corriente. Pertenecen también a esta etapa Vicente Aleixandre con Sombra del Paraíso. Otros poetas destacados son José Luis Hidalgo y Carlos Bousoño.
Otras tendencias marginales
Surgieron movimientos como el Postismo (abreviatura de postsurrealismo), en la línea de la poesía vanguardista y surrealista (con el autor Carlos Edmundo de Ory y su obra Sombras y pájaros, 1940), y el grupo cordobés Cántico, en la línea de la poesía pura de la Generación del 27.
Década de los 50: La poesía social
Surge la poesía social: el poeta se convierte en un testigo de su época y defiende que la poesía es comunicación, testimonio y una herramienta para lograr un mundo más justo. Surge la poesía social: el poeta se convierte en un testigo de su época y defiende que la poesía es comunicación y una herramienta para lograr un mundo más justo.
Autores destacados: Gabriel Celaya destaca con obras como Cantos íberos; Blas de Otero con Pido la paz y la palabra y Ángel fieramente humano; y José Hierro, el cual en esta época evoluciona hacia lo social con obras como Quinta del 42.
Década de los 60
En los años sesenta, los poetas, sin renunciar a su espíritu crítico y de denuncia, ponen el acento en los temas subjetivos más que en los políticos, y muestran una preocupación mayor por el lenguaje.
Autores: Ángel González, José Agustín Goytisolo, Carlos Barral, José Ángel Valente (Poemas a Lázaro, 1960), Jaime Gil de Biedma (Compañeros de viaje, 1959), Claudio Rodríguez (Conjuros), Félix Grande y Francisco Brines (Las brasas).
Década de los 70: Los Novísimos
Surgen los Novísimos, o Generación del 68. Toman su nombre de la antología publicada por José María Castellet (Nueve novísimos poetas españoles). Se caracterizan porque mitifican la cultura de masas, se inspiran en la poesía extranjera, en algunos poetas del 27 y en la cultura pop. Muchos de ellos se educaron en universidades antifranquistas y vivieron acontecimientos generacionales como el Mayo del 68 francés. Su poesía se aleja del realismo y regresa a los experimentos de las vanguardias o el Modernismo, con gusto por lo exótico, el léxico cuidado y el ritmo del lenguaje.
Autores: Pere Gimferrer (Arde el mar / La muerte en Beverly Hills, 1968), Luis Antonio de Villena (El viaje a Bizancio, 1978), Félix de Azúa (Lengua de cal, 1972) y Leopoldo María Panero (Teoría, 1973).
Transición y Democracia (Desde 1975)
Desde 1975 se advierten cambios con la muerte de Franco y la llegada de la democracia: por la recuperación económica del país y, desde el punto de vista cultural, por la renovación intelectual y literaria. Se frenan los excesos culturalistas y se vuelve a una poesía más personal e intimista.
Década de los 80 y 90
En los años ochenta se vuelve a una poesía narrativa con un lenguaje coloquial, donde los autores abordan temas subjetivos. Se imponen dos tendencias principales:
- Poesía del silencio: Reflexiva, filosófica e intelectual, iniciada por Jaime Siles y continuada por Andrés Sánchez Robayna y Clara Janés.
- Poesía de la experiencia: De corte realista, habla de la vida cotidiana para abordar conflictos generacionales como la droga, la comunicación o el consumismo. Destaca Luis García Montero.
Otras tendencias que surgen son el neosurrealismo, el erotismo, el neoexistencialismo, el neopurismo, el impresionismo posnovísimo, la poesía épica, el neorrealismo y el neoclasicismo.
Actualidad y Siglo XXI
Al finalizar el siglo XX, los poetas manifiestan un rechazo al relativismo moral en favor de un mayor compromiso social frente a un mundo injusto e insolidario. Se abordan temas como la globalización, la ecología, el subdesarrollo o el neoliberalismo. Es una poesía rehumanizada y reflexiva que manifiesta preocupaciones existenciales.
Entre los autores más significativos, dado que la lista es amplia, podemos citar a: Caballero Bonald (Manual de infractores), Clara Janés (Orbes del sueño) y Luis Alberto de Cuenca (La vida en llamas, Todas las canciones).
Conclusión
En el siglo XXI existe un horizonte poético muy rico en el que los poetas reflejan sus inquietudes, sus angustias y su pasión. Se muestran cómplices con la vida, tratan de explicar la existencia humana y la muerte, e indagan en la palabra poética para transmitir emociones y vivencias a través de una poesía interesante y significativa.