Los Tratados de Paz y el Impacto en Alemania
El más importante de los tratados fue el de Versalles, que afectaba a Alemania. Este acuerdo se elaboró partiendo de la base de que Alemania era responsable del conflicto y, por tanto, no fue resultado de unas negociaciones, sino de una imposición, un Diktat, según los alemanes. En el tratado:
- El Imperio alemán entregaba Alsacia y Lorena a Francia.
- Se impuso a Alemania el pago de fuertes reparaciones de guerra.
- Le fueron incautados sus bienes en el exterior y su flota mercante.
- Se le obligó a abolir el servicio militar y a restringir los efectivos de su ejército a solo 100.000 hombres.
Otros Tratados de la Posguerra
- Saint-Germain: afectó a Austria.
- Trianon: afectó a Hungría.
- Neuilly: afectó a Bulgaria.
- Sèvres: afectó al Imperio turco.
Antecedentes de la Revolución: El Imperio Zarista
El imperio zarista se había caracterizado por la expansión hacia oriente. En las regiones del Pacífico chocó con otro imperialismo, el japonés, que en 1905 acabó imponiéndose. Esta derrota puso en evidencia las debilidades del sistema absolutista y de las estructuras del régimen.
La Revolución de 1905 y el Domingo Sangriento
Las tensiones sociales se manifestaron en numerosos disturbios, duramente reprimidos, hasta desencadenar la revolución de 1905. Sirva de ejemplo el domingo 9 de enero de 1905 (“Domingo Sangriento”), donde miles de manifestantes protestan ante el Palacio de Invierno. El ejército Imperial responde abriendo fuego contra los manifestantes.
La indignación ante tal masacre se transformará en el movimiento revolucionario de 1905. Asociaciones de todo tipo y sindicatos eligieron delegados que se reunieron en Petrogrado en una gran asamblea (soviet), cuya principal decisión fue la declaración de una huelga general que fue ampliamente seguida.
Para frenar este movimiento, Nicolás II decidió transformar el sistema en una monarquía parlamentaria, lo que conllevaba:
- La renuncia al poder absoluto.
- La creación de la Duma imperial (Parlamento).
- El reconocimiento de los derechos humanos, de modo especial la libertad para la asociación sindical y política.
La Revolución de Febrero de 1917
La primera oleada revolucionaria se produjo en marzo (febrero en el calendario ruso), fue dirigida por intelectuales y burgueses y tuvo un carácter liberal. La huelga general de los obreros de Petrogrado pretendió ser reprimida por el ejército, pero los soldados acabaron uniéndose a ellos y formaron el soviet de obreros y soldados.
La Duma nombró un comité ejecutivo para hacerse cargo del poder. Incapaz de controlar la situación, Nicolás II abdicó en su hermano Miguel, quien, presionado por el soviet y el gobierno, hizo lo mismo al día siguiente, proclamándose inmediatamente la República.
La Revolución de Octubre de 1917
La segunda oleada revolucionaria fue un enfrentamiento entre ambos poderes. Kerensky pretendía consolidar una república progresista, mientras, en la dirección de los soviets, los mencheviques —colaborando con Kerensky— querían una transición ordenada hacia el socialismo; los bolcheviques eran partidarios de la toma inmediata del poder.
Su líder era Lenin y su programa (“Tesis de Abril”) se basaba en cuatro puntos:
- Redistribución de tierras.
- Control de las fábricas por los obreros.
- Paz inmediata.
- Entrega del poder a los soviets.
Los bolcheviques, en noviembre (octubre en el calendario ortodoxo ruso), asaltaron el Palacio de Invierno, sede del gobierno, lo depusieron y convocaron un II Congreso de los Soviets. En él, los bolcheviques monopolizaron el poder y nombraron un nuevo gobierno, presidido por Lenin.
Guerra Civil y Consolidación
La inestabilidad social hacía muy difícil el ejercicio efectivo del poder. Para conseguirlo, el nuevo gobierno debió hacer frente a numerosos enemigos. El principal era Alemania, con la que se firmó el tratado de paz de Brest-Litovsk, que llevó aparejada la pérdida de Polonia, Finlandia, Ucrania, Letonia, Estonia y Lituania.
Un segundo frente bélico se abrió de inmediato con el desencadenamiento de una guerra civil entre aristócratas y oficiales zaristas (ejércitos blancos), apoyados por fuerzas inglesas y francesas, y el Ejército Rojo, el cual, a pesar de su mínima preparación, acabó derrotándolos en 1920.
El Nacimiento de la URSS y la Reconstrucción
La base ideológica de los dirigentes revolucionarios era el marxismo, adaptado por Lenin a las circunstancias de Rusia. La revolución proletaria marxista era impensable en un país agrícola; por ello Lenin la sustituyó por la revolución del pueblo llano bajo el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).
La Nueva Política Económica (NEP)
Para superar la quiebra económica, se desarrolló la NEP, una economía mixta donde el Estado permitía la iniciativa privada en sectores menores (agricultura, comercio minorista), reservándose los sectores esenciales (banca, transportes, industria pesada).
En 1922, se formó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), creada por Lenin y desintegrada posteriormente por Gorbachov. Su estructura constaba de:
- República Federal: Formada por distintas repúblicas, con Rusia como dominante.
- Comité Central o Soviet Supremo: Equivalente al Parlamento, representante de la soberanía popular.
La Sucesión de Lenin: El Ascenso de Stalin
Tras la muerte de Lenin en 1924, se entabló una disputa entre dos figuras clave:
- Trotski: Representaba el ala radical, defendía el abandono de la NEP, la revolución permanente en Europa y un funcionamiento más democrático del partido.
- Stalin: Secretario del Partido desde 1922, proponía el socialismo en un solo país, continuar con la economía mixta temporalmente y centralizar las decisiones en la cúpula del PCUS.
Finalmente, Stalin se impuso. Su actuación al frente de la URSS tuvo tres grandes ejes: el control absoluto del partido, la industrialización acelerada y la conversión de la URSS en una potencia mundial mediante los planes quinquenales.