Nacionalismos y conflictos políticos en España (siglo XIX): Cataluña, País Vasco, Galicia y sucesos clave

Nacionalismo

La base social de la Restauración era muy escasa y estaba formada fundamentalmente por la oligarquía dominante, de la que tanto se ha hablado. Grandes sectores del país se encontraban al margen de la oposición al sistema: movimiento obrero, republicanos, regionalistas y algunos grupos de intelectuales. No obstante, en el periodo la oposición al sistema no fue eficaz y no pudo plantear una verdadera alternativa.

Centralismo y reacción regionalista

Durante la Restauración destaca el carácter centralizador de la monarquía borbónica y del liberalismo español, incidiéndose en la formación jurídica y administrativa. Una muestra de ello es la decisión tomada por conservadores y liberales en 1876 de suprimir los fueros del País Vasco, aunque se conservaron algunas particularidades del derecho civil, como en Cataluña. Para compensar la pérdida de los fueros se establecieron los llamados conciertos económicos, por los cuales las provincias vascas y Navarra gozaban de autonomía fiscal y pagaban al Estado un cupo o cantidad recaudada por sus respectivas diputaciones provinciales, no por la Hacienda central. Frente a este afán centralizador surge el movimiento regionalista en la segunda mitad del siglo XIX, aunque su actuación pública se producirá sobre todo en el siglo XX.

El movimiento regionalista fue más vigoroso y temprano en Cataluña y el País Vasco porque en estos territorios existía una burguesía desarrollada con arraigados intereses y una diferenciación lingüística que favoreció el crecimiento de este sentimiento nacional.

El nacionalismo catalán

Cataluña y los demás reinos de la Corona de Aragón habían perdido sus leyes y fueros particulares con los Decretos de Nueva Planta, tras la Guerra de Sucesión. Durante el siglo XIX el sentimiento nacionalista se reavivó entre una burguesía que protagonizaba la revolución industrial. El nacionalismo catalán se fue construyendo en varias etapas:

  • En 1830 se inicia la Renaixença, movimiento intelectual y literario basado en la recuperación de la lengua catalana.
  • En 1891 Prat de la Riba fundó la Unió Catalanista, partido de ideología conservadora y católica. Esta organización aprobó las denominadas Bases de Manresa, programa en el que se reclama el autogobierno y una división de competencias entre el Estado español y la autonomía catalana.
  • En 1901 nace la Lliga Regionalista, con Francesc Cambó y Prat de la Riba. Se trataba de un partido conservador, católico y burgués con dos objetivos principales: autonomía política para Cataluña y defensa de los intereses económicos de los industriales catalanes.

El nacionalismo catalán se extendió esencialmente entre la burguesía y el campesinado.

El nacionalismo vasco

El nacionalismo vasco nació en 1890. Se originó por la pérdida de una parte sustancial de los fueros tras la derrota del carlismo en 1876 y también por el desarrollo de una corriente cultural en defensa de la lengua vasca, el euskera.

El Partido Nacionalista Vasco fue fundado por Sabino Arana. Este formuló los fundamentos ideológicos del nacionalismo vasco, entre los que destacan:

  • Independencia de Euskadi y creación de un Estado vasco independiente en el que se incluirían siete territorios.
  • Radicalismo antiespañol y exaltación de la etnia vasca. Esta actitud racista implicaba la oposición a los matrimonios entre vascos y maketos (habitantes del País Vasco procedentes de otras zonas de España), así como el rechazo y desprecio hacia estos inmigrantes.

Se extendió sobre todo entre la pequeña y mediana burguesía y en el mundo rural. La gran burguesía industrial y financiera se distanció del nacionalismo, y el proletariado, procedente de otras regiones españolas, abrazó mayoritariamente el socialismo.

Nacionalismo gallego

El nacionalismo gallego se desarrolló de forma mucho más lenta y con menor arraigo social, debido al atraso económico de la región y a una burguesía reducida. Una generación de intelectuales, eruditos y poetas, entre los que se encontraban Rosalía de Castro, rescataron y difundieron la lengua gallega como lengua literaria, impulsando así el resurgimiento cultural de la región durante el último cuarto del siglo XIX. El galleguismo político tuvo un desarrollo más lento. En 1889 Manuel Murguía, esposo de Rosalía de Castro, fundó la Asociación Regionalista Galega, de tendencia tradicional.

Motín de Aranjuez

El motín de Aranjuez. El partido fernandino, aprovechando la crisis económica y el descontento por la política ilustrada de Godoy —que iba en contra de los intereses de los privilegiados— conspira para que Fernando se haga con el poder. El motín de Aranjuez fue un levantamiento popular en la noche del 17 de marzo de 1808, frente al Palacio Real de Aranjuez, donde se encontraba la familia real española y Godoy, en un intento de huir de la ocupación francesa. Más que un levantamiento espontáneo, se trató de un golpe de Estado promovido por el príncipe heredero, Fernando. El pueblo exigió la destitución de Godoy, que fue encarcelado, y la abdicación de Carlos IV, quien cedió la corona a su hijo Fernando VII.

Tratado de Fontainebleau

En 1807, dos años después de la derrota de Trafalgar, se firmó el Tratado de Fontainebleau, acuerdo entre Napoleón y Manuel Godoy, válido del rey Carlos IV, por el que se permitía el paso de tropas francesas por España con el propósito de invadir Portugal, aliado de Gran Bretaña en su conflicto con Francia. El objetivo era fortalecer el bloqueo continental decretado por Napoleón, y violado por Portugal. Una vez conquistado, su territorio sería dividido, correspondiendo el sur a un principado hereditario para Godoy. Este tratado fue la excusa para la invasión francesa de España.

Abdicaciones de Bayona

Al final del reinado de Carlos IV, con las tropas de Murat invadiendo la península ibérica y tras los enfrentamientos familiares que implicó el motín de Aranjuez, Napoleón decidió intervenir y propuso a los miembros de la casa real que se trasladaran a Bayona para solucionar sus diferencias. Allí se producen una serie de abdicaciones: Carlos IV abdicó en favor de Fernando VII, éste abdicó en Napoleón y Napoleón lo hizo en José I. El secuestro de los reyes provocará el levantamiento popular y el inicio de la lucha contra los franceses.

Junta Suprema Central

Órgano de gobierno de España elegido en junio de 1808 como forma de gobierno alternativo a José I Bonaparte. Compuesta por personajes de un amplio espectro ideológico, desde liberales a absolutistas ilustrados, su función fue coordinar la resistencia al invasor, asumir el gobierno de la nación y convocar unas Cortes generales constituyentes, elegidas por sufragio universal masculino. Tras la constitución de las Cortes en Cádiz, la Junta Suprema cedió el poder a un Consejo de Regencia.

Cortes de Cádiz

Las abdicaciones de Bayona habían creado un vacío de autoridad en la España ocupada. Para llenar ese vacío y organizar la insurrección contra los franceses se constituyeron Juntas Provinciales que asumieron la soberanía. En septiembre de 1808 se constituyó la Junta Central que asumió la totalidad de los poderes soberanos y se estableció como máximo órgano de gobierno. Fruto de esta nueva situación, la Junta Central convocó la reunión de Cortes en Cádiz. Las sesiones de Cortes comenzaron en septiembre de 1810 y muy pronto se formaron dos grupos de diputados enfrentados: liberales, partidarios de reformas revolucionarias inspiradas en los principios de la Revolución Francesa; y absolutistas, partidarios del mantenimiento del Antiguo Régimen.

Se adoptaron reformas destinadas a acabar con las estructuras del Antiguo Régimen y se aprobó una Constitución que cambiara el régimen político del país. Tanto la Constitución como las medidas aprobadas en las Cortes fueron intentos de acabar con el Antiguo Régimen, pero ambos fracasaron en su implantación completa.

Pronunciamiento de Riego

Los liberales no tuvieron otra opción que el uso de la fuerza mediante la conspiración y la rebeldía para llevar a cabo la conquista del poder. La expresión de ese descontento fueron los pronunciamientos. Todos los pronunciamientos fracasaron excepto la sublevación militar protagonizada por el coronel Rafael Riego en 1820. En Cabezas de San Juan se sublevó con éxito a favor de la Constitución. Ante la falta de apoyos, el rey Fernando VII tuvo que jurar la Constitución de Cádiz de 1812, iniciándose el periodo conocido como Trienio Liberal.

Simón Bolívar

Simón Bolívar nació en Caracas en 1783 y murió en 1830. Fue un militar y político venezolano, fundador de las repúblicas de la Gran Colombia y Bolivia. Fue una de las figuras más destacadas de la independencia hispanoamericana frente al Imperio español. Contribuyó decisivamente a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Venezuela y Perú. En 1813 le fue concedido el título honorífico de “Libertador” por el Cabildo de Mérida en Venezuela, quedando así asociado a su nombre. Participó en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar como una gran confederación política y militar en América, de la cual fue presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas el “Hombre de América” y una figura de la historia universal, dejando un legado político en diversos países latinoamericanos, algunos de los cuales lo han convertido en objeto de veneración nacionalista. Sus ideas dieron origen a la corriente política del bolivarianismo.

Convenio de Vergara

También conocido como Abrazo de Vergara, fue un convenio que se firmó en Oñate (Guipúzcoa) el 31 de agosto de 1839 entre el general isabelino Espartero y trece representantes del general carlista Maroto, partidario del infante don Carlos, hermano del padre de Isabel, Fernando VII; y dio fin a la Primera Guerra Carlista en el norte de España. El convenio quedó confirmado con el abrazo que se dieron Espartero y Maroto, razón de su nombre popular.

Carlos María Isidro

Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, fue el pretendiente que se consideró legítimo heredero al trono hasta la aprobación, por parte del monarca, de la Pragmática Sanción que abolía la Ley Sálica, permitiendo reinar a su hija Isabel. Este hecho le llevó a enfrentarse con su hermano y marchar al exilio, desde donde hizo público el Manifiesto de Abrantes, reivindicando su derecho histórico al trono. Su actitud dio lugar a la Primera Guerra Carlista, entre 1833 y 1839. Sus herederos siguieron reivindicando sus derechos dinásticos hasta el siglo XX.

Espartero

Espartero fue general del ejército isabelino, vencedor en la Primera Guerra Carlista y firmante del Convenio de Vergara que puso fin a este conflicto. Su prestigio como vencedor le permitió ser nombrado Duque de la Victoria y Príncipe de Vergara, así como regente de España entre 1840 y 1843. Su talante autoritario le granjeó numerosos enemigos dentro del partido progresista, que le forzaron a renunciar a la regencia en 1843.

Isabel II

Isabel II fue reina de España entre 1833 y 1868, fecha en la que fue destronada por la llamada «Revolución Gloriosa». Su reinado ocupa una etapa larga y compleja caracterizada por el cambio político profundo que trae consigo la revolución liberal. Su corta edad al asumir el trono y su escasa preparación pueden explicar algunos de los errores de su reinado, siempre marcado por la influencia de los espadones del partido liberal moderado, lo que la llevó a marginar a los liberales progresistas en las tareas de gobierno. Su alianza con los moderados provocó un funcionamiento anómalo del sistema político, al margen de lo establecido en el sistema constitucional, lo que condujo a la corrupción política y al desprestigio de la propia monarquía.

Narváez

Narváez fue militar y político español durante el reinado de Isabel II. Su ideología era moderada; durante mucho tiempo fue el líder indiscutible del partido moderado y tuvo un protagonismo importante en la llamada década moderada (1844–1854), que empezó con un pronunciamiento de Narváez que puso fin a la regencia de Espartero y declaró la mayoría de edad de Isabel II. Tras el fracaso del Bienio Moderado (1854–1856) sustituyó a O’Donnell en 1856, reinstaurando íntegramente la Constitución de 1845.

Revolución Gloriosa

La Revolución Gloriosa fue un levantamiento armado organizado por los generales Prim y Serrano y llevado a cabo por el general Topete en Cádiz en 1868. Fue apoyado por casi todos los partidos frente a un sistema que había derivado en autoritarismo y frente a la propia monarquía. Tras la derrota del ejército defensor de la reina Isabel en Alcolea, la victoria de los sublevados supuso el derrocamiento de la dinastía de los Borbones y el inicio del Sexenio Democrático.