La Guerra de los Treinta Años y la pérdida de la hegemonía española en Europa
Felipe IV intervino en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Esta intervención bélica unió a la Monarquía Hispánica (Felipe IV) con el emperador alemán (Fernando II), juntando a los Habsburgo de Madrid y Viena. En un primer momento las armas españolas y austriacas salieron vencedoras, pero debido a la intervención del cardenal Mazarino, regente del rey Luis XIV de Francia, se produjo la derrota española al final de la contienda.
Las tropas españolas y austriacas tuvieron que hacer frente a numerosos enemigos: el reino de Suecia, Inglaterra, el reino de Dinamarca, los protestantes alemanes (Sajonia y el Palatinado) y las Provincias Unidas de los Países Bajos.
Hechos y batallas destacadas
- Rendición de Breda (1625) a los tercios españoles.
- Batalla de la Montaña Blanca (1620), en la que los rebeldes bohemios (protestantes) fueron derrotados por españoles y austriacos.
- Nordlingen (Nördlingen) (1634), victoria importante de la alianza de los Habsburgo ante Suecia y Sajonia.
- Derrota de los tercios en la batalla de Rocroi (1643), que supuso un hito en el declive militar español.
La Paz de Westfalia (1648) puso fin a la Guerra de los Treinta Años y reconoció la independencia definitiva de las Provincias Unidas de los Países Bajos y la libertad religiosa para los calvinistas (los luteranos habían sido reconocidos en 1555) dentro del Imperio alemán. Aunque la guerra terminó formalmente, el conflicto continuó entre Francia y España debido a la debilidad española y al interés de Luis XIV por debilitar a Felipe IV.
Luis XIV de Francia y Felipe IV firmaron la Paz de los Pirineos (1659), por la cual Francia se anexionaba el Rosellón y la Cerdaña y se acordaba la boda de la infanta española María Teresa con Luis XIV, primos entre sí, lo que en el futuro posibilitaría la llegada de la dinastía de los Borbones a España.
La Guerra de Sucesión Española y el sistema de Utrecht. Los Pactos de Familia
La Guerra de Sucesión tuvo lugar entre los años 1700 y 1714 debido a la disputa por el trono español entre el duque de Anjou, Felipe de Borbón (Felipe V), y el archiduque Carlos de Habsburgo, descendiente directo del emperador Fernando, hermano de Carlos V.
En 1700 murió sin descendencia Carlos II y en su testamento dejó como heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y de Felipe IV. Esto podía provocar que España quedara vinculada a Francia.
El archiduque Carlos reclamó el trono español, lo que dio lugar al inicio del conflicto.
En 1701 Felipe V de Anjou fue proclamado rey de España sin renunciar a sus derechos al trono francés, lo que podría dar lugar a la unión entre España y Francia bajo una misma corona.
Bandos y alianzas
Los contendientes en la Guerra de Sucesión se dividieron en dos bandos: el profrancés y el proaustriaco.
- La alianza que defendía los intereses del archiduque Carlos de Habsburgo estaba formada por: Reino Unido, los Países Bajos, Prusia, Saboya, Portugal, el Imperio alemán y los territorios austriacos, además de los reinos de Aragón, Valencia, Mallorca y los condados catalanes.
- Los defensores de los derechos de Felipe V eran: castellanos, vascos y navarros, junto con la Francia de Luis XIV.
La Guerra de Sucesión fue un conflicto internacional y nacional, con tintes de guerra civil. La contienda dio un giro inesperado cuando en 1711 murió el emperador y le sucedió su hermano, el archiduque Carlos. Esto podía volver a repetir el dominio europeo que tuvo Carlos V al unir los reinos españoles y el Imperio alemán, por lo que británicos y neerlandeses decidieron negociar con Luis XIV.
Tratado de Utrecht (1713) y consecuencias
El Tratado de Utrecht (1713) puso fin a la Guerra de Sucesión y benefició principalmente a Reino Unido. Entre sus consecuencias destacaron:
- Reino Unido recibió Gibraltar y Menorca.
- Concesiones comerciales a Reino Unido con las colonias americanas españolas: el asiento de negros (permiso para vender esclavos africanos en la América española) y el navío de permiso (que permitía a los británicos comerciar una vez al año con los territorios españoles de América).
- Austria (el emperador Carlos VI) obtuvo el Flandes español (Bélgica y Luxemburgo), Cerdeña, el ducado de Milán y Nápoles.
- Saboya recibió Sicilia, que luego intercambió por Cerdeña con los austriacos.
- Felipe V renunció a sus derechos sucesorios a la Corona francesa.
Los Pactos de Familia
En lo relativo a la política exterior durante el reinado de Felipe V, el aspecto más importante fueron los Pactos de Familia entre los monarcas franceses y españoles de la casa de Borbón. Entre ellos:
- Primer Pacto de Familia (1733), firmado entre Luis XV y Felipe V con motivo de la Guerra de Sucesión polaca; terminó con el Tratado de Viena (1738) y permitió a Felipe V obtener para su hijo, el infante Carlos (futuro Carlos III), los territorios italianos de Sicilia y Nápoles (Carlos se convirtió en rey de las Dos Sicilias).
- Segundo Pacto de Familia (1743), con motivo de la Guerra de Sucesión austriaca, que permitió a España situar al infante Felipe en el ducado de Parma con el título de Felipe I.
- Tercer Pacto de Familia (1761), firmado entre Carlos III y Luis XV en el contexto de la Guerra de los Siete Años entre británicos y franceses, que implicó pérdidas territoriales y consecuencias para España.
La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas
La política de los Borbones se caracterizó por la imitación de la forma de gobierno de Francia y, por lo tanto, por un acusado centralismo.
El rey Felipe V (1700-1746) aplicó un absolutismo monárquico similar al de su abuelo Luis XIV de Francia. Además, estableció la ley sálica en España, que impedía que las mujeres reinaran.
Felipe V impulsó la centralización política aprobando los Decretos de Nueva Planta: para Aragón y Valencia en 1707 y para Cataluña y Mallorca en 1716, como castigo por el apoyo prestado al archiduque Carlos de Habsburgo durante la Guerra de Sucesión. Estos decretos abolían los fueros, instituciones y privilegios de la Corona de Aragón, estableciendo la uniformidad jurídica bajo las leyes de Castilla. De esta manera, todo el territorio de la monarquía española pasó a tener un sistema de gobierno uniforme, con la excepción de Navarra y las Vascongadas, que, por su apoyo a Felipe V, pudieron mantener sus fueros.
Reformas administrativas
En lo relativo a la administración central se suprimieron todos los consejos, a excepción del Consejo de Castilla, y se crearon las secretarías de Estado y del Despacho, órganos unipersonales y competentes para toda España. Las secretarías se dividieron en:
- Estado
- Gracia y Justicia
- Hacienda
- Guerra y Marina
- Indias
En la administración regional se crearon las intendencias (establecidas desde 1749), cuyas funciones eran administrativas, judiciales y hacendísticas; supervisaban a los poderes locales y sus titulares eran nombrados por el monarca o por el secretario de Estado. También se crearon los capitanes generales, que sustituyeron a los virreyes (suprimidos, salvo en América). Tenían la jefatura militar de su provincia y desarrollaban funciones administrativas y judiciales. En la administración municipal se extendió a toda España la figura del corregidor, nombrado por el monarca.