Unificación italiana
La unificación italiana tuvo lugar durante las revoluciones de 1830 y 1848, movimientos revolucionarios que, aunque tras el Congreso de Viena se intentó restaurar la monarquía, mostraron que los brotes liberales y nacionalistas seguían apareciendo.
Antecedentes
En los estados del norte de Italia se desarrolló un sentimiento de rechazo a la dominación austríaca. Se difundieron ideas nacionalistas recogidas por el Risorgimento, movimiento que reivindicaba la lengua, la literatura y la cultura italiana, mostrando que, desde el norte hasta el sur, había un pueblo con la misma identidad cultural.
Ideas culturales y proyectos políticos
A partir de estas ideas culturales surgieron varios proyectos políticos para unificar Italia. Por un lado, Giuseppe Mazzini proponía una *confederación* que uniera los diferentes estados. Sin embargo, el modelo que finalmente triunfó fue el del Reino de Piamonte-Cerdeña.
Liderazgo piamontés
El proceso estuvo encabezado por el primer ministro Camillo Benso, conde de Cavour, jefe del gobierno del rey Víctor Manuel II, quien impulsó la idea de que el estado más fuerte liderara la unificación, usando su ejército y su capacidad administrativa para incorporar los demás territorios.
La noción central fue que, al igual que en Alemania (con Prusia) y en Italia (con Piamonte), debía existir un estado que liderara la unificación.
Enfrentamientos y territorios a incorporar
Para lograr la unificación hubo que enfrentarse al Imperio austríaco, que controlaba los territorios del norte de Italia (Lombardía y Véneto), a los Estados Pontificios y al Reino de las Dos Sicilias, en manos de los Borbones.
Proceso
- Anexión de Lombardía: El Piamonte, con el apoyo de Francia, derrotó a Austria en dos batallas importantes: Magenta y Solferino. Como resultado, Lombardía se incorporó al Piamonte, mientras que Niza y Saboya se entregaron a Francia como compensación por su ayuda militar.
- Cavour convocó plebiscitos (consulta directa que los poderes políticos someten al voto popular) para que territorios como Parma, Módena y Toscana decidieran si querían unirse al Piamonte.
- Henry Dunant creó la Cruz Roja para ayudar a los heridos de las batallas.
- Conquista de Nápoles: En el sur, la unificación fue obra de Giuseppe Garibaldi y sus camisas rojas, que conquistaron el Reino de las Dos Sicilias y entregaron estos territorios a Víctor Manuel II; así pasaron a estar bajo la corona piamontesa.
- En 1861 se convocó el primer parlamento nacional italiano y Víctor Manuel II, de la dinastía de Saboya, se convirtió en el primer rey de Italia.
- Incorporación del Véneto: Venecia pasó al reino del Piamonte tras los acontecimientos de 1866 relacionados con la guerra austro-prusiana.
- Ocupación y derrota de Roma: La integración de los Estados Pontificios se vio dificultada porque estaban protegidos por Francia y por el Papa; fueron los últimos en integrarse. Tras la derrota de Francia ante Prusia en la guerra franco-prusiana (1870), Roma dejó de estar protegida y se convirtió en la capital de Italia.
Resultado y consecuencias
Cuando se unificaron los territorios, se consolidó una monarquía parlamentaria, con parlamento y constitución, dirigida desde el Piamonte, aunque persistieron diferencias regionales: el norte, más industrial y urbano, y el sur, más rural y empobrecido.
Unificación alemana
Después del Congreso de Viena (1815), Alemania no era un país unificado, sino que estaba dividida en 39 estados y se creó la Confederación Germánica, una organización de 39 estados alemanes establecida por el Congreso de Viena para reemplazar al destruido Sacro Imperio Romano Germánico.
Principales potencias dentro de la Confederación
Los más importantes de la confederación eran Austria (mayoritariamente católica) y Prusia (mayoritariamente protestante o luterana). Prusia destacó porque, gracias a su participación en la derrota de Napoleón, recibió territorios adicionales, lo que fortaleció su posición dentro de Alemania y le permitió más tarde liderar el proceso de unificación.
Religión y conflictos
El protestantismo surge en el siglo XVI con Martín Lutero, quien se separó de la Iglesia Católica por desacuerdos con prácticas como la venta de indulgencias. A partir de ahí, algunos estados, como Prusia, adoptaron el protestantismo, mientras que otros, como Austria, siguieron siendo católicos. Esto generó conflictos religiosos a lo largo de los siglos XVI y XVII, conocidos como las guerras de religión, destacando la Guerra de los Treinta Años, en la que protestantes y católicos se enfrentaron; incluso Carlos, rey de España, participó en estos conflictos en defensa del catolicismo.
Baviera, de mayoría católica, era importante por su peso demográfico al sur de la confederación (con núcleos como Múnich) y permaneció bajo la influencia de Austria hasta 1866.
Economía y unidad: el Zollverein
El romanticismo difundió un nacionalismo basado en una lengua y cultura comunes. El primer paso práctico hacia la unión fue la Unión Aduanera (Zollverein), un acuerdo en torno a Prusia que eliminó aranceles internos y creó un mercado económico común.
Opciones tras 1848
Tras el fracaso del Parlamento de Fráncfort (1848) surgieron dos opciones: una Gran Alemania, liderada por Austria, y una Pequeña Alemania, liderada por Prusia. Prusia, bajo el empuje de Otto von Bismarck, dirigió el proceso de unificación, cuyo objetivo fue debilitar a Austria y superar la resistencia de estados como Baviera.
Proceso de unificación
- Guerra de los Ducados (1864): Austria y Prusia se aliaron contra Dinamarca por el control de los ducados de Schleswig y Holstein, territorios gobernados por Dinamarca pero con población mayoritariamente alemana. Tras la victoria, Schleswig quedó bajo administración prusiana y Holstein bajo Austria.
- Guerra contra Austria (1866): La alianza entre Austria y Prusia fue breve, ya que Prusia atacó a Austria y la derrotó en la batalla de Sadowa (Königgrätz). Tras esta victoria, Prusia pasó a liderar la unificación y se creó la Confederación Alemana del Norte en 1867, que excluía a Austria.
- Guerra franco-prusiana (1870): La guerra entre Francia y Prusia permitió a Bismarck atraer a los estados alemanes del sur. Tras la victoria prusiana en la batalla de Sedán, cayó el Segundo Imperio francés y Guillermo I fue proclamado káiser del Segundo Reich alemán.
- Tras esta derrota, Prusia —un estado que había crecido desde el Congreso de Viena— lideró la unión alemana.
Tratado de Frankfurt y consecuencias
En 1871 se firmó el Tratado de Frankfurt, por el cual Francia, tras su derrota, cedió a Alemania los territorios de Alsacia y Lorena. Esta pérdida provocó un fuerte resentimiento en Francia y fue una de las causas del enfrentamiento entre Francia y Alemania que desembocaría en la Primera Guerra Mundial.