Cinco horas con Mario: contexto histórico y literario
Cinco horas con Mario se sitúa en la España de la posguerra hasta los años sesenta. La novela se publicó en diciembre de 1966, en medio de la denominada década prodigiosa, un periodo en el que la vida social experimentó una serie de cambios caracterizados por la rebeldía, la renovación y la búsqueda de nuevos caminos. Estos cambios afectaron a España tras los años duros de la posguerra y estuvieron acompañados por el comienzo del consumismo. La obra tuvo problemas con la censura y refleja la renovación dentro de la Iglesia española y la conflictividad política y social que sirve de telón de fondo.
Situación social y personajes
En la novela se confrontan dos mentalidades: Carmen (a veces llamada Menchu) y Mario. Carmen está en contra de los jóvenes rebeldes —progresistas e intelectuales—; es apolítica y no desea cambios ni novedades. Mario defiende valores contrarios al desarrollismo y al consumismo, mientras que Carmen apoya el desarrollismo impulsado por el régimen, a favor del consumo. Los escritores que pretendían reflejar la sociedad española de manera realista se plantearon hasta qué punto aceptaban el desarrollismo económico combinado con la falta de libertad.
Obra y estilo de Miguel Delibes
Miguel Delibes no se encuadra en una sola corriente. Es un escritor realista que integra los problemas humanos en un tiempo y un ambiente determinados. En su obra abundan personajes indefensos y ambientes humildes: niños, ancianos, vida de campo, pobreza de los pueblos y el paisaje castellano. Entre los grandes temas están la muerte, la infancia, la naturaleza y el prójimo. Su estilo se mantiene sencillo: lo importante es lo que se dice, no tanto cómo se dice.
Cinco horas con Mario es un largo monólogo interior en el que la protagonista evoca, de forma desordenada, una vida y sus obsesiones.
Teoría de la novela según Delibes
Para Delibes, el tema es fundamental. Señala tres elementos clave: un hombre, un paisaje y una pasión, junto con una técnica y un estilo determinados.
Contexto histórico-literario
El año 1962 es una fecha simbólica para la novela española: expresión de la situación de cambio, polémica y crisis del realismo. La publicación de Cinco horas con Mario en diciembre de 1966 coincidió con el auge del realismo social. Es una de las obras más destacadas de Delibes porque conjuga preocupación ético-social y renovación formal. La novela es un monólogo interior de Carmen, una mujer que va recordando su vida mientras Mario —intelectual con preocupaciones existenciales— yace muerto. Desde el interior de un personaje se presentan las ideas y la mentalidad de las clases medias españolas.
Argumento
La novela presenta apenas argumento en sentido tradicional. Es el monólogo de Carmen a lo largo de toda una noche en vela (cinco horas a solas con él). Junto al cadáver de Mario, ya fallecido, expresa las experiencias y recuerdos de sus veintitrés años de matrimonio con un hombre al que nunca pudo entender y al que reprocha su falta de comprensión.
Tema
Delibes, a través de un personaje femenino y desde una perspectiva crítica, crea una novela de crítica social. El conflicto principal es la lucha entre dos mentalidades incapaces de comunicarse: la tradicional e inmovilista de Carmen y la más abierta, dialogante y progresista de Mario, un intelectual preocupado por los problemas sociales de su tiempo. Es el monólogo de una viuda que, antes de despedir el cadáver de su esposo, siente la necesidad de hacerse perdonar una conducta algo incoherente con su moral.
Cita de Gonzalo Sobejano: «El imposible entendimiento entre una mujer necia y simplista y un hombre inteligente y complejo».
Reflejos en la novela
Aspectos sociales
- Sociedad hipócrita y estancada en las tradiciones (representada por Carmen) frente a una sociedad libre y progresista reivindicativa (representada por Mario).
- Acceso a la cultura de nuevos sectores y aparición de ideas jóvenes más abiertas al diálogo y la libertad.
- Presencia de una prensa crítica que denuncia problemas sociales y alusión a los primeros anticonceptivos.
Aspectos económicos
- Alusiones a los polos de desarrollo industrial y al aumento del turismo extranjero.
- Tener coche como máxima aspiración, pluriempleo por sueldos insuficientes y el auge de la sociedad de consumo.
Aspectos religiosos
- Renovación dentro de la Iglesia, críticas y juicios negativos sobre la gestión eclesiástica.
- Pérdida del sentido de la moral estricta, aparición de referencias a la moda (primeros bikinis, que Menchu considera inmorales) y la presencia de primeras iglesias protestantes en España.
Aspectos políticos
- Elementos velados: ataques a la libertad de expresión, situación precaria de los presos políticos e intervención del gobierno en la prensa.
- Carácter de denuncia social y política de la novela: radiografía de un régimen y su historia a través del comportamiento lingüístico de un personaje.
- Repetición casi literal de palabras y una escasa evolución aparente de algunos personajes.
Sexualidad
Carmen tuvo oportunidad de cometer adulterio y no lo hizo; no sabe si Mario la fue fiel, ya que su vida era muy rutinaria.
Personajes
El personaje es el eje de la narración y el resto de los elementos se pliegan a sus exigencias. Toda la novela descansa sobre Carmen y Mario, dos personajes de gran riqueza psicológica que aportan gran valor literario a la obra. Se confrontan conflictos ideológicos: catolicismo tradicional frente a catolicismo conciliar, franquismo frente a democracia.
¿Verdadero protagonista: Mario o Carmen? Ambos son coprotagonistas; la novela se basa en su relación de pareja, con referencias a la vida de cada uno antes de conocerse. Se confrontan las dos Españas —progresistas y reaccionarios—: choque de mentalidades, visiones del mundo y valores éticos.
Ética de Mario
Mario pertenece al bando de los liberales. Es de familia progresista y religioso, aunque considera necesarios cambios para que la religión se adapte a los tiempos. Cree que todos los hombres son iguales y tienen los mismos derechos; defiende la justicia social y tiene gustos «proletarios»: iba en bicicleta. Sus relaciones con el régimen son conflictivas —se rebela contra el fraude electoral y la censura—; escribe en la prensa, publica libros y actúa a menudo en solitario o con amigos igualmente aislados. Sus conflictos derivan de una ética estricta e intransigente y de una filosofía de vida inconformista, que rechaza el consumismo y la falta de libertad. Delibes se proyecta en Mario, mostrando contradicciones entre sus ideales y sus actuaciones. Su relación con Carmen adolece de una marcada falta de expresión afectiva.
Nota: en el texto aparecen los hermanos de Mario: Esther y Valen.
Mentalidad tradicional de Carmen
Menchu (Carmen) es un personaje que puede resultar odioso y negativo por su arrolladora vitalidad; es exponente de ideas y creencias tradicionales. Proviene de una familia conservadora y con ideas nacionalistas; para ella la sociedad debía dividirse en burguesía y pobres. Considera que la mujer no debe trabajar ni estudiar y fue muy estricta con sus hijos. Cree en la religión por convención, no por convicción profunda, y reprime sus opiniones sobre la sexualidad basándose en convenciones religiosas (el caso de su hermana Julia, seducida y embarazada por un italiano, es un ejemplo que le marcó). Para Carmen, el sexo debe asociarse con los sentimientos; los hombres que le atraen son seductores y cariñosos. El conflicto ideológico entre Carmen y Mario es frontal: representan dos variantes de la mentalidad pequeño-burguesa provinciana en los años sesenta —una más avanzada y otra más conservadora—. El discurso de Carmen es duro, crítico y cargado de reproches y demandas de amor que Mario no le dio en vida. Es una discusión de pareja donde las ideas y los argumentos racionales se mezclan con los sentimientos y las emociones.
Punto de vista narrativo
La novela articula un conflicto ideológico y matrimonial. La intención inicial de Delibes fue describir el conflicto desde un narrador externo, al modo de la novela realista tradicional. Se emplea la técnica del «monólogo emparedado». Carmen es la narradora principal: el autor asume un papel neutro y le cede casi por completo la palabra y el punto de vista narrativo. Todo lo que sabemos de Mario lo conocemos a través de la visión negativa de Carmen; Mario queda constantemente cuestionado sin poder aportar sus argumentos. El lector acaba poniéndose del lado de Mario más que del de Carmen.
En la novela hay una ironía sistemática: la caracterización positiva de un personaje se realiza a través de la información negativa que proporciona otro. De Carmen tenemos perfiles biográficos y personales bastante completos; de Mario se ofrecen menos datos directos, pero a pesar de ello Mario parece ser un personaje mucho más rico que Carmen.
Estructura externa
Primera parte o prólogo
Escrito en tercera persona; incluye la dedicatoria (a José Jiménez Lozano), la esquela y el preámbulo. Se describe física y humanamente la casa mortuoria y el mundo que rodea a Carmen: un ambiente teatral en el que el narrador actúa como un director que ilumina la escena, enjuicia, valora y se permite ironizar. En el prólogo se reproducen varias técnicas narrativas: narrador omnisciente en tercera persona, intercala conversaciones, pensamientos, describe gestos, rasgos físicos y ambientes, y presenta un tiempo no lineal.
Segunda parte o núcleo
Corresponde a las cinco horas con Mario: es el núcleo de la novela, narrado en primera persona por Carmen. Ella toma la palabra sin interferencias del narrador y realiza el monólogo que refleja la cuestión del conflicto y de la culpa. Está dividido en veintisiete capítulos encabezados por una cita bíblica subrayada por Mario en el Evangelio. Carmen utiliza cualquier cosa para reprochar a su marido; según ella, todo lo ha hecho mal. En la historia de Carmen y Mario hay escasos progresos y aparecen fragmentos sobre temas diversos.
Tercera parte o epílogo
Palabras de Carmen en voz alta y excitada dan paso al epílogo, que narra en tercera persona y descarga la tensión acumulada en el núcleo. Transcurre el velatorio del cadáver en la casa del difunto. El epílogo cumple una función más ideológica que narrativa: hace un balance global de la obra y resume la vida de Mario; el narrador aparece objetivo y no muestra sus opiniones.
Espacio y tiempo narrativos
El espacio se mantiene en el despacho de Mario, un lugar en el que Carmen rara vez entraba y que ahora invade y controla. Ahí está el cadáver de Mario, rodeado de sus cosas y de la Biblia que Carmen curiosea. Las cuatro o cinco horas que dura el velatorio se corresponden con el tiempo necesario para leer la obra; la historia narrada abarca muchos años, las vidas de los protagonistas enmarcadas en la historia contemporánea de España. El tiempo del relato lo ocupa fundamentalmente la relación entre Mario y Carmen.
Lenguaje
La novela constituye un diálogo sin respuesta: Carmen utiliza mucho la ironía y durante todo el tiempo se dirige a Mario aunque él no pueda contestarle. Carmen necesita verbalizar y decir en voz alta lo que tiene dentro; todo su discurso se apoya en la ficción de que Mario puede oírla. Predominan fórmulas relacionadas con la función apelativa o conativa: vocativos, llamadas de atención en imperativo, expresiones enfáticas de sinceridad, exclamaciones y preguntas retóricas. Sobre todo al final, Carmen habla a Mario como si estuviera vivo (final dramático: «Mírame un poco, di algo»).
El discurso de Carmen muestra perfección y naturalidad en el habla coloquial: repetición, formas enfáticas, modismos y frases sin terminar. Su lenguaje se ajusta a su mentalidad convencional: ideas tópicas heredadas de su madre, locuciones y frases hechas, abundante uso del que, y rasgos como el leísmo.
Final abierto
El final sugiere que el hijo de Mario continuará defendiendo los ideales de su padre. Al mismo tiempo, revela la entrañable humanidad de Menchu y la importancia decisiva de la insatisfacción sexual y de la incomunicación sentimental que separa a los dos cónyuges. Todos los reproches del monólogo aspiran a ser una justificación de su caída —una autocompasión o justificación de sí misma—. La viuda, así, se libra del enfrentamiento con su situación límite y puede imponer sus valores y creencias a sus hijos. La confrontación entre Mario (hijo) y su madre deja al descubierto las dos Españas.
Observaciones finales
Cinco horas con Mario es, por tanto, una obra que combina experimentación formal (monólogo interior, técnica del monólogo emparedado) con una denuncia social y una profunda reflexión psicológica sobre la incomunicación, la moral y el cambio social en la España de los años sesenta.