Movimiento Obrero y Nacionalismo en el País Vasco
Las últimas décadas del siglo XIX marcan en España el auge de la revolución industrial, y también la génesis y desarrollo de dos movimientos fundamentales: el movimiento obrero y los nacionalismos, en nuestro caso, el vasco.
La Industrialización y su Impacto Social
La industrialización del País Vasco —centrada en Bizkaia y diversos enclaves guipuzcoanos— supone la formación de una burguesía industrial identificada con el sistema de la Restauración y sus Conciertos Económicos de 1878. Pero la industrialización también supuso la llegada masiva de obreros de otras partes de España, quienes conformaron un proletariado urbano y fabril que trastocaría la estructura socioeconómica de la zona, acabando con la relación casi paternalista de obreros y patronos del período preindustrial.
Este desarrollo industrial influirá doblemente sobre el nacionalismo:
- Primero: Por suponer la formación de una burguesía industrial identificada con el sistema de la Restauración.
- Segundo: La llegada de miles de inmigrantes derivaría en una importante ruptura con la sociedad tradicional vasca, lo que impulsó un “tradicionalismo” defensor de esas “raíces” vascas.
El nacionalismo vasco se posicionará contra el proceso industrializador y contra la ideología socialista nacida del mismo, considerándola una ideología anticlerical y desarraigada de la tierra vasca por haber nacido entre gentes venidas de fuera. A su vez, el socialismo vasco acusará al nacionalismo de integrista religioso y racista. Es un antagonismo que desaparecerá para unirse en defensa de la República en contra del alzamiento fascista.
El Surgimiento del Movimiento Obrero
Es durante el Sexenio Revolucionario cuando aparece el movimiento obrero en España, con la llegada de representantes del socialismo y el anarquismo y con la celebración en 1872 en Zaragoza de la I Internacional, que trae la escisión del movimiento en anarquista y socialista. En 1886, Facundo Perezagua fundó la primera asociación socialista con un grupo de tipógrafos de Bilbao.
Con el tiempo, las difíciles condiciones de vida y de trabajo del proletariado derivaron en una conflictividad laboral que se fue adueñando de la zona minera. Al mismo tiempo, el socialismo se convertía en una fuerza política capaz de movilizar a miles de obreros, inicialmente con gran fuerza en Bizkaia, donde ya en 1891 el PSOE conseguiría su primer concejal, Manuel Orte, por Bilbao.
Huelgas y Conflictividad en Bizkaia y Gipuzkoa
De 1890 y 1892 son las primeras huelgas mineras de importancia. 1890 es un año clave, al convocarse en mayo el primer gran conflicto laboral en Bizkaia. La protesta estalló por la expulsión de la mina «Orconera» de cinco obreros participantes en la manifestación socialista del 1 de mayo. La protesta paralizó a cerca de 30.000 obreros que reclamaron una disminución de la jornada de trabajo y la supresión del sistema de barracones.
Para entonces, Gipuzkoa también había iniciado su proceso industrializador, pero de forma muy diferente a la de Bizkaia: fue un proceso más lento y disperso, con una inmigración menor y sin grandes concentraciones urbanas, lo que evitó una fractura social brusca. A finales de siglo, el sindicalismo socialista se introdujo en San Sebastián y, especialmente, en Eibar. Las características de la industria eibarresa —pequeños talleres y trato directo entre patronos y asalariados— dieron un carácter específico a los socialistas eibarreses, vascoparlantes y más moderados que en Bizkaia.
Evolución Política en el Siglo XX
En los inicios del siglo XX, la conflictividad aumenta por el radicalismo de Perezagua. La huelga minera de 1910 fue un éxito, lo que produjo una reacción en el nacionalismo vasco que creó en 1911 su propio sindicato: Solidaridad de Trabajadores Vascos (ELA-STV), para reunir a los obreros étnicamente vascos bajo la enseñanza social de la Iglesia.
Aunque el socialismo vasco se nutría principalmente de inmigrantes, también contó con vascos autóctonos como Tomás Meabe, fundador de las Juventudes Socialistas de España. No obstante, en 1915, el socialismo vasco pasará del radicalismo de Perezagua al moderantismo de Indalecio Prieto, quien reforzó la alianza con los republicanos. En cuanto al anarquismo, su presencia en el País Vasco fue marginal. Tras la escisión comunista encabezada por Perezagua y Dolores Ibárruri, el grueso de la directiva socialista se mantuvo fiel a Prieto y a la II Internacional.
Dictadura y Segunda República
La crisis de 1921 y la dictadura de Primo de Rivera trajeron la ilegalización del anarquismo, mientras que el colaboracionismo de la UGT permitió a los socialistas consolidarse como un partido fundamental de la izquierda durante la Segunda República.
Génesis del Nacionalismo Vasco
Para entender el nacionalismo vasco debemos retrotraernos a la influencia de la historia foral y el sentimiento vasco ligado a las Guerras Carlistas. La derrota carlista en 1876 y la supresión de la foralidad marcaron el inicio de corrientes fueristas que cristalizarían en el Partido Nacionalista Vasco (PNV).
El nacionalismo inicial de Sabino Arana era un “tradicionalismo” basado en la defensa de la sociedad tradicional y el rechazo a la inmigración. En la década de 1890 nace realmente el movimiento:
- 1893: Discurso de Larrazábal donde Arana presenta sus fundamentos.
- 1894: Apertura del Euskeldun Batzokija y fundación del periódico Bizkaitarra.
- 1895: Creación oficial del PNV.
La ideología de Arana se basaba en tres pilares: raza, fueros y religión, fusionados en el lema Jaungoikoa eta Lagizarrak (JEL). Aunque inicialmente buscaba la independencia total, en su “testamento vital” abogó por una línea más moderada y próxima al autonomismo.
Divisiones y Unificación del Nacionalismo
Tras la muerte de Arana, el partido se dividió entre:
- Independentistas: Liderados por Luis Arana y Eli Gallastegui (revista Aberri).
- Autonomistas o Posibilistas: Liderados por Ramón de la Sota (diario Euskadi).
En 1916, el partido cambió su nombre a Comunión Nacionalista Vasca, consolidándose como un nacionalismo burgués. Sin embargo, la tendencia independentista fundó Euzko Alderdi Jeltzalea (EAJ) en 1921. Finalmente, en 1930, ambos grupos se unieron bajo el nombre EAJ-PNV.
Conclusión: Del Estatuto a la Democracia
Durante la II República, el nacionalismo vasco logró su Estatuto de Autonomía en 1936, ya iniciada la Guerra Civil. La caída del frente vasco en 1937 supuso la abolición de los conciertos económicos y la imposición de la “España una, grande y libre”. No fue hasta la vuelta de la democracia con la Constitución de 1978 cuando los nacionalismos recuperaron su fuerza, quedando configurada la Comunidad Autónoma del País Vasco en 1979.