Nacionalismo, imperialismo y la Primera Guerra Mundial (1870-1918)
Contexto general (1870-1918)
La dominación europea del mundo y la Primera Guerra Mundial se desarrollaron entre 1870 y 1918 y estuvieron marcadas por el auge del nacionalismo, el imperialismo y los conflictos entre las grandes potencias. El nacionalismo fue una ideología clave del siglo XIX basada en el sentimiento de pertenencia a una nación y en la identificación con su historia y cultura. Defendía el derecho de cada pueblo a constituirse como Estado propio y se desarrolló de forma paralela a la construcción de los estados liberales. El concepto de nación adquirió significado político tras la Revolución francesa. Es importante distinguir entre estado, entendido como un territorio con fronteras, leyes e instituciones; nacionalidad, que hace referencia a rasgos culturales y sociales comunes; y nación, que es una nacionalidad con aspiraciones políticas. Para reforzar el sentimiento nacional, los estados impulsaron políticas de nacionalización de masas, como la educación patriótica, la instauración de fiestas nacionales y el uso de símbolos como banderas e himnos.
Unificaciones nacionales: Italia y Alemania
En este contexto se produjeron las unificaciones italiana y alemana. La unificación italiana se desarrolló de norte a sur y fue liderada por el reino de Piamonte-Cerdeña, una monarquía constitucional con un importante desarrollo económico. En 1870 se ocupó Roma y se estableció como capital, aunque el Vaticano no reconoció la unificación hasta 1929. La unificación alemana fue liderada por Prusia, el reino más fuerte económica y militarmente. Tras la unión aduanera de 1834, Alemania se unificó completamente en 1871, dando lugar al Segundo Reich. El nuevo Estado tenía una estructura federal con predominio de Prusia y contaba con dos figuras clave: el káiser, como máxima autoridad, y el canciller, siendo Otto von Bismarck el personaje político más destacado. Alemania se convirtió rápidamente en una gran potencia industrial y militar.
Las grandes potencias a finales del siglo XIX
A finales del siglo XIX, las grandes potencias mundiales eran el Reino Unido, Francia, el Imperio austrohúngaro y el Imperio ruso. El Reino Unido vivió la era victoriana, caracterizada por su gran imperio colonial. En Francia destacó la Comuna de París de 1871, primer intento de gobierno obrero, que fue duramente reprimido. El Imperio austrohúngaro se transformó en una monarquía dual en 1867, mientras que Rusia mantuvo un sistema autocrático bajo el zar y una economía mayoritariamente rural. A estas potencias se sumaron Estados Unidos y Japón, que experimentaron un gran crecimiento industrial, siendo Japón además una potencia colonial durante la Era Meiji.
Imperialismo (1880-1914)
El imperialismo, desarrollado entre 1880 y 1914, consistió en la ocupación y dominio económico, político y militar de África y gran parte de Asia por las potencias europeas, junto con Estados Unidos y Japón. Sus causas fueron:
- Económicas: necesidad de materias primas, nuevos mercados e inversión de capital.
- Políticas: aumento del poder y el prestigio internacional.
- Ideológicas: basadas en el nacionalismo, el darwinismo social y la supuesta misión civilizadora de Occidente.
Este proceso fue posible gracias a las exploraciones geográficas, el crecimiento demográfico europeo, la superioridad militar y tecnológica, los avances médicos como la quinina y la acción de las misiones religiosas. En África, el reparto se organizó en la Conferencia de Berlín de 1884-1885, donde se estableció el principio de ocupación efectiva y se repartieron los territorios sin participación africana. Francia y el Reino Unido fueron las potencias con mayor dominio territorial en el continente. En Asia, la ocupación se intensificó en la segunda mitad del siglo XIX. Las colonias se administraron mediante colonias directas, protectorados, concesiones y, en el caso británico, dominios. El imperialismo generó oposición por parte del movimiento obrero, conflictos entre potencias y resistencias indígenas. Sus consecuencias para los pueblos colonizados fueron graves: expolio económico, fronteras artificiales, aculturación y, en algunos casos, exterminio de poblaciones.
Paz Armada y rivalidades europeas
Entre 1870 y 1914 se desarrolló la Paz Armada, un periodo sin guerras directas entre las grandes potencias, pero marcado por una intensa carrera armamentística. Durante la etapa de Bismarck, Alemania ejerció la hegemonía europea mediante una política de Realpolitik basada en el aislamiento de Francia y un sistema de alianzas para mantener la paz. En 1890, con la llegada al trono de Guillermo II, se abandonó esta política y se inició la Weltpolitik, una estrategia más agresiva y expansionista que convirtió a Alemania en una amenaza para el equilibrio europeo. Esto llevó a la formación de dos grandes bloques: la Triple Alianza y la Triple Entente, bajo el principio de «si quieres la paz, prepara la guerra».
Estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918)
La Primera Guerra Mundial estalló en 1914 debido a causas profundas como el imperialismo, el nacionalismo, el sistema de alianzas y la carrera de armamentos. La causa inmediata fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo. La guerra se desarrolló en varias fases: una guerra de movimientos en 1914, seguida de una larga guerra de trincheras y, finalmente, una fase decisiva entre 1917 y 1918 marcada por la salida de Rusia (producto de la Revolución de 1917) y la entrada de Estados Unidos, que inclinó la balanza a favor de los aliados. Alemania fue derrotada y firmó el armisticio el 11 de noviembre de 1918.
Consecuencias demográficas, económicas, sociales y políticas
Las consecuencias de la guerra fueron devastadoras. Demográficamente, causó millones de muertos y heridos y se vio agravada por la gripe española. Económicamente, provocó una enorme destrucción, endeudamiento e inflación, y supuso la pérdida de la primacía europea en favor de Estados Unidos. Socialmente, generó empobrecimiento, tensiones y un mayor reconocimiento del papel de la mujer. Políticamente, desaparecieron los grandes imperios y surgieron nuevos estados. Psicológicamente, se extendió un profundo pesimismo y se puso fin a la Belle Époque.
La paz se organizó en la Conferencia de París de 1919, destacando el Tratado de Versalles, que impuso duras condiciones a Alemania y alimentó el resentimiento. También se creó la Sociedad de Naciones con el objetivo de mantener la paz, aunque Estados Unidos no formó parte de ella.
Resumen rápido
- Periodo: 1870-1918.
- Fenómenos clave: nacionalismo, unificaciones (Italia y Alemania), imperialismo, Paz Armada y Primera Guerra Mundial.
- Impacto: reorganización política de Europa, pérdida de influencia europea, cambio social y heridas que condicionaron el siglo XX.