John Locke: empirismo, derechos naturales y contrato social en su pensamiento político

Ideas morales y políticas de John Locke

Empirismo y teología

Las ideas morales y políticas de John Locke se vinculan estrechamente con su empirismo epistemológico. Niega la existencia de ideas innatas y sostiene que la mente humana es una tabula rasa que se llena a partir de la experiencia. Sin embargo, afirma que la existencia de Dios es evidente a partir del hecho de que existimos y del principio de que de la nada nada surge. Aunque sólo podamos conocer de Dios sus manifestaciones en la naturaleza y no su esencia, considera que existe una ley natural como expresión de la voluntad divina que introduce armonía en el mundo. Esta ley natural se manifiesta en los seres humanos como disposiciones racionales que los orientan hacia la convivencia, de modo que quien sigue su razón obedece también los dictados divinos.

Estado de naturaleza y derechos naturales

El estado de naturaleza pertenece a la tradición iusnaturalista y se caracteriza por la existencia de derechos naturales anteriores a toda organización política: la vida, la libertad y la propiedad. De estos se derivan normas como no matar, no robar o no dañar, pues actúan como reglas racionales dadas por Dios para orientar la conducta humana. Además, todos los hombres son libres, iguales y racionales. Poseen una racionalidad sustantiva que les permite conocer la ley natural y una racionalidad instrumental que les sirve para procurarse los medios necesarios para conservar la vida. Locke define así al ser humano como libre e inteligente, guiado por su propio interés pero capaz de regularlo mediante la razón.

Contrato social, soberanía y resistencia

Frente a Hobbes, que veía al hombre como naturalmente egoísta y violento, y a Rousseau, que lo consideraba bueno por naturaleza, Locke sostiene que los individuos se hacen buenos o malos según su conducta. Para evitar los inconvenientes del estado de naturaleza —especialmente la aplicación parcial de la ley natural y la resolución violenta de los conflictos— los hombres acuerdan formar una sociedad civil mediante un contrato social. El Estado surge para coordinar la convivencia y proteger los derechos naturales, no para crearlos, pues éstos son anteriores y constituyen el fundamento mismo de su legitimidad. La soberanía reside siempre en el pueblo, que delega el poder en los gobernantes de manera condicionada y revocable. Si el poder político vulnera los derechos a la vida, la libertad o la propiedad, pierde su legitimidad y se justifica la resistencia o la revolución, devolviéndose la soberanía a los ciudadanos para que establezcan un nuevo gobierno.

Poderes del Estado

El Estado dispone de diversos poderes para cumplir su función. El principal es el legislativo, encarnado en el Parlamento, encargado de elaborar leyes con el consentimiento de la mayoría. Estas leyes fijan reglas comunes para la persecución de los fines individuales y corrigen la arbitrariedad propia del estado natural. Junto a él se encuentra el poder ejecutivo, encargado de hacer cumplir la ley y garantizar con la fuerza pública las decisiones judiciales. Locke menciona además un poder federativo, responsable de las relaciones exteriores entre Estados, que siguen entre sí en estado de naturaleza. El legislativo es superior al ejecutivo: el Parlamento puede deponer al monarca si éste incumple su función, pues el gobierno está subordinado al pueblo. Los límites del poder político coinciden así con el respeto a los derechos naturales; cuando éstos son vulnerados se entra en un estado de guerra y la autoridad retorna a los ciudadanos.

La propiedad y el legado de Locke

La propiedad ocupa un lugar central en la teoría lockeana y posee un sentido moral además de económico. No se refiere sólo a los bienes materiales, sino al dominio del individuo sobre su propia persona, sus actos y su trabajo. De este modo, la propiedad garantiza la independencia del ciudadano y su libertad frente a relaciones de dependencia personal. Locke reflexiona así sobre el origen y los límites del poder político, defendiendo que no tiene fundamento divino directo, sino que procede del consentimiento de individuos libres e iguales por naturaleza. Su pensamiento influyó decisivamente en el liberalismo político, en Montesquieu, en la Revolución americana y en las corrientes que combatieron el absolutismo en el siglo XVIII. En sus escritos, especialmente en el Tratado del gobierno civil, dejó claro que atribuir al poder un origen divino incompatible con la libertad humana supone negar una de las tesis centrales de su filosofía política: que todos los hombres son por naturaleza libres e iguales y que el Estado sólo se justifica como garante de sus derechos.

Resumen de conceptos clave

  • Empirismo epistemológico: la mente como tabula rasa.
  • Derechos naturales: vida, libertad y propiedad.
  • Contrato social: fundamento del Estado y delegación condicionada del poder.
  • Separación de poderes: legislativo, ejecutivo y poder federativo.
  • Propiedad: dimensión moral y garantía de independencia individual.
Palabras finales

La coherencia entre el empirismo de Locke y su teoría política permite comprender por qué atribuye a la razón humana la capacidad de conocer la ley natural y, al mismo tiempo, establece límites claros al poder político. Su defensa de la soberanía popular, la revocabilidad del poder y la centralidad de la propiedad marcaron el desarrollo del pensamiento liberal moderno y siguen siendo relevantes para el debate político contemporáneo.