Régimen de precipitaciones y características climáticas
Las precipitaciones presentan un total anual escaso (465 mm), ya que los valores se sitúan entre 300 y 800 mm, y muestran una distribución irregular a lo largo del año: tres meses de sequía en verano con precipitaciones inferiores a 30 mm; un mínimo secundario en invierno; y un máximo principal en otoño y un máximo secundario en febrero. Dadas las suaves temperaturas invernales, las precipitaciones caerán principalmente en forma de lluvia. El total y el régimen de precipitaciones son característicos del clima mediterráneo.
Temperatura y régimen térmico
La temperatura media anual es alta: 17 °C, y la amplitud térmica es baja (aprox. 14,5 °C). El verano es caluroso, ya que cuatro meses superan los 22 °C de temperatura media, y el invierno es suave, pues la temperatura del mes más frío no baja de los 10 °C. Estas características apuntan a una posición costera del clima analizado.
Aridez y régimen estacional
La relación entre las temperaturas y las precipitaciones muestra que existe aridez durante cinco meses, desde abril hasta agosto (se cumple el índice de Gaussen, al situarse la curva de las temperaturas por encima de la de las precipitaciones). Por tanto, puede considerarse un clima semiárido en lo relativo al régimen estival.
Origen y causas del régimen pluviométrico
De acuerdo con las características analizadas, se concluye que se trata de un clima mediterráneo marítimo o costero localizado en el Levante peninsular. El escaso volumen anual de precipitaciones se debe a que las borrascas atlánticas son esporádicas, y la sequía estival es consecuencia de la influencia del anticiclón de las Azores, que se desplaza hacia latitudes más septentrionales en esta época del año. Las precipitaciones se producen en los periodos en que el anticiclón se desplaza hacia el norte o el sur (periodos equinocciales), con un máximo en otoño debido a la mayor frecuencia de situaciones de viento del este, tormentas y gota fría, fenómenos que se intensifican por un Mediterráneo muy recalentado durante el verano.
Clasificaciones y umbrales empleados
- Temperatura media anual: alta (> 17 °C), moderada (10–17 °C), baja (< 10 °C).
- Amplitud térmica: alta (> 15–16 °C), moderada (12–15 °C), baja (9–12 °C), muy baja (< 9 °C).
- Veranos: frescos (< 22 °C), calurosos (≥ 22 °C).
- Inviernos: fríos (< 6 °C), moderados (6–10 °C), suaves (> 10 °C).
- Precipitaciones: abundantes (> 800 mm), moderadas (500–800 mm), escasas (300–500 mm), muy escasas (150–300 mm).
- Aridez (índice): región húmeda (> 30), semi-húmeda (20–30), semiárida (10–20), subdesértica (5–10), desértica (0–5).
Cliserie de la Sierra de la Demanda
La cliserie de la Sierra de la Demanda muestra el escalonamiento de la vegetación en función de la altura. Las causas del escalonamiento son las variaciones climáticas ocasionadas por el progresivo incremento de la altitud. Las temperaturas disminuyen una media de 0,6 °C por cada 100 metros de ascenso y las precipitaciones se incrementan por el enfriamiento del aire. Ello determina un escalonamiento climático desde la base a la cima y, como consecuencia, un escalonamiento de la vegetación. El mayor o menor número de escalones depende de la mayor o menor altitud de la montaña.
También influye en la sucesión vegetal la posición en las vertientes: la umbría, orientada al norte, es más húmeda y fría que la solana, orientada al sur, que es más cálida y menos húmeda. Asimismo, las vertientes a barlovento resultan más húmedas y las de sotavento más secas.
Pisos de vegetación y altitud
El piso forestal se extiende hasta los 1 700 metros. En el piso supraforestal, entre los 1 700 y los 1 900 m, domina el matorral. Por encima de los 1 900 m aparecen los prados de altura.
Vertiente norte (más fría y húmeda)
- Hasta 1 000 m: quejigo y melojo.
- 1 000–1 250 m: melojo únicamente.
- 1 250–1 700 m: haya.
- 1 700–1 900 m: brezo (matorral de altura).
- Por encima de 1 900 m: prados.
Vertiente sur (más cálida y menos húmeda)
- Hasta 700 m: encina.
- 700–1 000 m: pino negro.
- 1 000–1 250 m: quejigo.
- 1 250–1 500 m: melojo.
- 1 500–1 700 m: haya.
- 1 700–1 900 m: brezo (matorral de altura).
- Por encima de 1 900 m: prados.
Especies principales y sus funciones
La encina es el árbol más característico y extendido del clima mediterráneo. Se encuentra principalmente en la vertiente sur, debido a las mayores temperaturas e insolación. Es propia del bosque perennifolio, resistente a la sequía y adaptable a todo tipo de suelos. Son árboles bajos, de tronco rugoso, copa globular, raíces largas y hojas pequeñas. Los bosques de encinas suelen presentar una baja densidad de árboles. Tradicionalmente se aprovechaba la bellota para el ganado y su madera, muy dura y resistente, para ruedas, carpintería exterior, utensilios y carbón, apreciado por su buena combustión y alto poder calorífico. Actualmente ha perdido gran parte de esos usos, salvo el empleo marginal de la bellota para la alimentación del cerdo ibérico en las dehesas.
El pino negro es una conífera de ramaje poco denso y color oscuro. Aparece en la vertiente sur por debajo del hayedo porque tolera mejor una menor humedad y mayor temperatura. Soporta suelos pobres y temperaturas muy bajas. Se utiliza para la obtención de madera y resina y suele comportarse como especie secundaria por su rápido crecimiento.
El quejigo y el rebollo (melojo) son árboles propios de bosques más húmedos. Se sitúan en ambas vertientes, aunque con mayor predominio en la norte debido a las temperaturas más bajas. Se adaptan bien a diversos tipos de suelo y soportan cierta sequía y temperaturas más extremas que la encina. El melojo o rebollo se encuentra en la vertiente sur por encima de la encina y, en la vertiente norte, junto con el quejigo. Su aspecto recuerda al roble: tronco bajo y copa ancha; prefiere suelos silíceos. Se ha utilizado tradicionalmente para leña, y los numerosos brotes que nacen de sus raíces servían para la alimentación del ganado.
El haya es un árbol de hoja caduca que tolera mal el calor y muy bien el frío, exige gran humedad y prefiere suelos calizos o frescos. Predomina en la vertiente norte, donde existe mayor humedad y menor temperatura; en la vertiente sur aparece por encima del pino negro. Su crecimiento es lento y forma bosques densos. Su madera, dura y de buena calidad, se aprovechaba tradicionalmente para carboneo, celulosa o construcción; el fruto (el hayuco) servía para la alimentación del ganado y para extraer aceite. Actualmente la madera se emplea para muebles, utensilios y leña.
El matorral aparece allí donde el frío o las condiciones edáficas impiden el crecimiento arbóreo. El matorral de altura está formado por especies como los brezos. Los prados de alta montaña son vegetación herbácea propia de las zonas más elevadas, donde el frío y los largos periodos con el suelo cubierto por nieve impiden el desarrollo de plantas de mayor tamaño. Estas plantas herbáceas pueden prosperar porque tienen un periodo vegetativo corto. Su aprovechamiento tradicional es como pasto para el ganado.