Escultura y Arquitectura Monumental: Clasicismo, Roma, Al-Ándalus y el Arte Románico

Arte Griego: Escultura Clásica y Helenística

El Laocoonte

El Laocoonte es una copia romana, que podría ser la adaptación de un grupo de dos figuras realizado en bronce en el siglo III-II a. C. Se relaciona con el relato de Virgilio, en el que aparecen un padre y sus dos hijos asesinados por serpientes. Fue descubierto en 1506, en el mismo palacio de Tito donde lo describiera Plinio. En la actualidad se encuentra en los Museos Vaticanos. La restauración fue terminada por Bernini. La obra pertenece al estilo helenístico del Arte Griego (siglos III-I a. C.).

Descripción y Composición

La imagen propuesta es un grupo escultórico de bulto redondo, realizado en mármol, mediante la técnica de la talla (técnica extractiva). Está formado por tres figuras:

  • Una figura masculina, gigantesca y desnuda, con cuerpo de hombre maduro (que no se corresponde con la ancianidad del personaje de Virgilio), que lucha desesperadamente para desenroscar a dos tremendas serpientes.
  • Dos jóvenes, sus hijos, también desnudos, cuyos cuerpos son atenazados por las serpientes.

El hombre es de mayor tamaño y destaca por su estudio anatómico y la expresión de su rostro. Las piernas están semiflexionadas, acentuando la tensión de los músculos. Aparece sujetando la serpiente en un intento desesperado por evitar su mordedura. La cabeza se inclina hacia la derecha.

La figura del joven de la izquierda parece desvanecida con el brazo en alto, y la del joven de la derecha está inclinada en sentido contrario al grupo, elevando el brazo. Ambas llevan una túnica colgante por la parte de atrás que aporta efectos de claroscuro. La textura y el acabado de la obra son pulidos.

Respecto al volumen, la obra fue concebida de forma bidimensional, similar a la de los relieves, trabajada solo por delante y no por detrás, acentuando su visión frontal. Solo un aspecto agudiza el sentido volumétrico de la obra: los cuerpos escorzados de las figuras respecto al plano.

En cuanto a la estructura compositiva, destaca la disposición triangular y el sentido diagonal marcado por la figura central, que empalma con la figura de la derecha, contribuyendo todo ello a una composición dinámica, con un movimiento intenso y violento. La luz contribuye a incrementar el contraste del grupo; el cabello, los pliegues, los escorzos y los distintos planos crean un efecto de luz cambiante y multidireccional.

Formas de Expresión y Significado

El Laocoonte es la experiencia del dolor, de la angustia de la tragedia humana concentrada en el rostro desesperado y agónico de la figura central. Pero no es solo expresión; lo gestual supera la expresión del rostro: los cuerpos en movimiento, la tensión de la figura central, las serpientes, los escorzos, todo contribuye a un nuevo sentido del gesto: rostro y expresión corporal.

La obra simboliza la lucha de hombres y dioses, del hombre que ha perdido la confianza en sus dioses y se entrega a la fatalidad y lo imprevisible. Significa, sin duda, el Helenismo: la captación de lo atroz, de lo exagerado, de lo cambiante, de lo relativo y fugaz. El movimiento exagerado hasta el ímpetu, el sentido expresivo hasta lo agónico y la complicación formal y dinámica sintetizan los últimos momentos de la escultura griega, que ha llegado a su fase más recargada y barroca.

El Helenismo supone la universalización de la cultura griega, que se une a un mundo diferente, el oriental, y hace surgir una nueva concepción de la vida, en la que se buscan nuevos valores. Un cambio político, económico y cultural, producto de las experiencias de las guerras del Peloponeso, que fueron duras y trágicas para los griegos, quienes entraron en crisis sobre los valores públicos y morales que habían llevado a la grandeza de la polis y la admirada democracia. El Laocoonte tendrá una gran influencia en la Historia del Arte. Descubierta en 1506, en pleno Cinquecento, en Roma, ejerció una influencia extraordinaria en Miguel Ángel y en los hombres de su época, preludio del Barroco.

Venus de Milo

Nos encontramos ante una imagen de la conocida Venus de Milo. Se trata de un original griego datado hacia el siglo II a. C., encontrado en la isla de Milo o Melos. Se desconoce su autor y pertenece al periodo helenístico, pudiéndose inscribir dentro de la Escuela Neoática. Hoy se encuentra expuesta en el Museo del Louvre, y su estado de conservación es bueno a pesar de la ausencia de sus brazos.

Nos encontramos ante una escultura figurativa de carácter naturalista, de bulto redondo, en pie y tallada en mármol de Paros. En su origen estuvo policromada. El tema tratado es mitológico, representando a través de un semidesnudo femenino a la diosa Afrodita (o Venus para los romanos).

La Escuela Neoática, dentro de las diferentes escuelas helenísticas, parece seguir con mayor fidelidad a los grandes artistas postclásicos como Praxíteles, Scopas y Lisipo, de ahí la semejanza de esta escultura con la Venus de Capua atribuida a Lisipo. Con todo, participa de todas las características del arte helenístico.

Características Estilísticas

  1. Movimiento y Dinamismo: Se observa una búsqueda de movimiento y dinamismo que se contrapone con el equilibrio de la etapa clásica. La Venus de Milo se muestra con un marcado contrapposto que le confiere una forma sinuosa a la escultura.
  2. Composición: Es claramente abierta. A pesar de la ausencia de los brazos, el autor utiliza una composición helicoidal o con forma serpentinata, realizada con un suave y equilibrado giro del cuerpo hacia su izquierda, que invita al espectador a buscar múltiples puntos de vista.
  3. Anatomía y Proporciones: El estudio anatómico femenino es detallado y elegante, de proporciones armoniosas, con volúmenes naturales que se alejan del geometrismo del primer clasicismo, como en el Doríforo de Policleto.
  4. Técnica y Texturas: La técnica es refinada, dando lugar a numerosas texturas. En particular, destacan la suavidad y blandura de la piel de Venus, que se contrapone con los abigarrados pliegues de la túnica que cubren sus piernas, creando violentos contrastes de luces y sombras que ayudan a reforzar el dinamismo de la imagen.
  5. Rostro: Se muestra sereno, siguiendo la tradición clásica, huyendo de la expresión de las emociones.

Función y Significado Histórico

No se conoce muy bien la función de la imagen ni el lugar al que estuvo destinada originalmente. No obstante, Afrodita o Venus fue siempre una de las diosas que recibieron mayor veneración en la Antigüedad Clásica, ya que representaba el amor. Seguramente tuvo alguna función votiva o de ofrenda.

El periodo helenístico introduce numerosas novedades en la representación escultórica de la Antigüedad. Las conquistas de Alejandro Magno llevaron nuevas influencias a la Hélade y se formaron diferentes escuelas que exploraron estas innovaciones. Entre las principales características del Helenismo podemos citar un mayor interés en la expresión del movimiento, así como una búsqueda de la representación de las emociones, como el dolor, el sufrimiento o el patetismo. Los temas son más variados, añadiéndose a los mitológicos otros anecdóticos o cotidianos; a veces se busca la fealdad (como en la Vieja Ebria), y también comienza a cultivarse el retrato. Cuando se representan dioses, estos tienden a ser reflejados de forma más humana.

La Escuela Neoática es la que sigue más fiel a los principios del arte clásico, reflejando aquellas características de los artistas postclásicos como Praxíteles, Lisipo y Scopas. Así, la Venus de Milo, con un mayor movimiento que en momentos anteriores, sigue representando el dominio de las emociones a través de un rostro sereno, y representa una mirada hacia el ideal clásico de belleza. Se humaniza a la diosa mostrándola en un momento cotidiano, seguramente saliendo o entrando al baño, lo que justifica su desnudez. La Venus de Milo, descubierta a mediados del siglo XIX, tuvo una gran influencia en el Neoclasicismo, donde fue considerada un paradigma de la belleza femenina clásica.

El Doríforo de Policleto

El Doríforo (portador de lanza) pertenece a la “Edad de Oro” del arte griego, la época de plenitud, en la que se elaboran los tipos más representativos del ideal de belleza clásico. Existía armonía entre el orden humano y el divino. Para los filósofos pitagóricos y sus discípulos, el arte debía reflejar la perfección del universo a través de la armonía y el equilibrio.

El Ideal Clásico y el Canon

  • La Figura Humana: Es considerada la expresión de esa belleza ideal, física y espiritual, especialmente el cuerpo masculino desnudo.
  • Naturalismo Idealizado: Se trata de representar al Hombre perfecto, sin defectos, verdaderos arquetipos. Será en la época helenística cuando el artista rompa este corsé expresivo para plasmar los sentimientos humanos de forma realista y menos idealizada.
  • Búsqueda de la Perfección Formal: Se logra a través de la medida y de la proporción. Para ello, se fija un canon o sistema de relaciones matemáticas entre todas las partes del cuerpo.
  • Movimiento Equilibrado: Estudio de la anatomía en tensión y del movimiento, pero siempre equilibrado. El artista griego tratará de representar el movimiento, ensayando todas las posibilidades plásticas del dinamismo (figuras que se doblan para adaptarse al marco arquitectónico, grupos dinámicos, representación de la tensión muscular, etc.). La representación del movimiento reforzará los valores expresivos de la escultura.

Los temas preferidos son los mitológicos (dioses y héroes), pero también atletas. Las esculturas eran policromadas, aunque se hayan perdido los restos de color por el paso del tiempo.

Policleto estaba preocupado por conseguir unas proporciones ideales del cuerpo humano, basadas en las matemáticas. Fue autor de un tratado donde establece un canon o relación adecuada entre las partes y el todo (el cuerpo humano debía contener siete veces la cabeza). Plasma su teoría en el Doríforo, atleta desnudo que porta una lanza. La figura avanza, apoyando el peso en una pierna mientras la otra retrocede, el llamado contrapposto.

Arquitectura Griega Clásica

El Templo Erecteion

El templo fue construido en el periodo clásico de la arquitectura griega (475 a. C. – 323 a. C.). Es de orden Jónico, con estilizadas columnas que descansan sobre basa formada por toro y escocia, capitel con volutas y un entablamento con arquitrabe de tres bandas y friso continuo. Fue construido en mármol.

Una vez finalizadas las Guerras Médicas (siglo V a. C.), la ciudad de Atenas comienza una época de esplendor que culmina con la etapa de Pericles, quien mandó construir la Acrópolis de Atenas como representación del poder que ostentaba Atenas en toda la Hélade. Estos años coinciden con el desarrollo de la etapa clásica en arquitectura, que se caracteriza por su armonía en la construcción; así, la arquitectura clásica será número, proporción y equilibrio.

Estructura Singular

Este templo resulta singular, aunque no se aleja del sentido de proporción y armonía, pero presenta una planta complicada porque para su construcción hubo de superar problemas: la irregularidad del terreno y la necesidad de respetar el culto a distintos dioses y héroes. Para ser exacto, se debería considerar como la unión de dos templos.

El santuario de Atenea es la estancia orientada al Este que no se comunica con el otro templo, el cual poseía espacios dedicados a Poseidón, Erecteo y Cécrope. La estructura se compone de:

  1. Un pórtico hexástilo jónico en el lado Este, que da paso a una cella o naos dedicada a la diosa Atenea (1).
  2. En el lado Norte, un pórtico tetrástilo (2), también jónico, que daba entrada a las cámaras de Poseidón (3), Erecteo (4) y Cécrope (5).
  3. La Tribuna de las Cariátides (6), utilizada por el arquitecto para romper la horizontalidad del muro sur. Está compuesta por seis cariátides (columnas en forma de mujer) que ayudan a sostener el entablamento con friso jónico.

Está construido en mármol del Pentélico. Aunque se ha perdido, el templo se cubría a dos aguas y, por tanto, con frontón y probablemente policromía. El Erecteion es un edificio religioso cuya función sería la de custodiar las ofrendas de los dioses, puesto que en la Antigua Grecia el culto se realizaba fuera del edificio.

Significado Mitológico

Quizá su significado se halle en el mito que enfrentó a Poseidón y Atenea por el patrocinio de la ciudad de Atenas. Las fuentes mitológicas cuentan que el rey Cécrope mandó llamar a Atenea y Poseidón para ver quién podía ofrecer más beneficio a la ciudad. Poseidón clavó su tridente en el suelo y de allí manó una fuente de agua salada; Atenea hizo germinar el primer olivo de la ciudad. Cécrope dio entonces el patrocinio a Atenea, y de ahí el nombre de Atenas.

La arquitectura griega, en su periodo clásico, culmina con los edificios de la Acrópolis, con el Partenón, el templo de Atenea Niké y este particular edificio conocido como el Erecteion, que reúnen los ideales de belleza griegos basados en la concepción racional y ordenada de las proporciones del edificio.

El Partenón

Su estilo es clásico griego y corresponde al periodo clásico. El templo es octástilo (por el número de columnas de su fachada) y períptero (porque su cuerpo está rodeado completamente de columnas) y anfipróstilo (puesto que dispone de dos fachadas).

Fue construido en mármol blanco y sus muros aparejados sin argamasa. Para la sujeción de los sillares se emplearon colas de milano; finalmente, el muro se alisaba para tener un acabado perfecto. El sistema constructivo es adintelado o arquitrabado. El edificio es una perfecta combinación de líneas rectas (equilibrio, estabilidad, armonía, serenidad, en fin, ideal de belleza).

Orden Dórico y Estructura

Se trata de un templo de orden dórico, por la tipología de sus columnas. Este orden se caracteriza por:

  • No tener basa; las columnas arrancan del estilóbato.
  • El fuste está recorrido con estrías en arista viva y termina en un capitel formado por un equino y un ábaco.
  • El entablamento presenta un arquitrabe liso, friso con triglifos y metopas, la cornisa y el frontón, rematado por las acróteras en los extremos.

El edificio es de planta rectangular, dividido en varias estancias: un pronaos, una doble cella y un opistodomos. Los griegos daban poca importancia al interior de los templos, pues tenían una concepción escultórica de la arquitectura, ya que estaban destinados a ser vistos desde fuera, y no tanto a crear espacios interiores.

Proporción y Correcciones Ópticas

Dada la importancia que en el pensamiento griego tienen el orden y la proporción armónica, mencionamos la importancia de las matemáticas y la geometría, y en concreto el uso de la sección áurea. Esto hace referencia a que el segmento menor es al segmento mayor, como este es a la totalidad de la recta. Esto hace de este templo un ejemplo de la perfecta proporción.

Otro aspecto interesante de la arquitectura griega que se aplicó en el Partenón es el recurso a las correcciones ópticas. Estas aparecen en:

  • El fuste de las columnas, que es más grueso en el centro (éntasis).
  • Las columnas de los extremos del pórtico, que son más robustas.
  • El arqueo leve del frontón y del estilóbato.

Significado Iconográfico

En el templo se despliega todo un programa iconográfico referido a la mitología. En su interior se encontraba la gran estatua crisoelefantina de Atenea Partenos (medía doce metros de altura).

Las metopas estaban esculpidas en alto relieve, a lo largo de los cuatro lados extremos del templo, y representaban la Gigantomaquia, la Amazonomaquia y la Centauromaquia. Los tímpanos albergaban esculturas de los dioses:

  • Al este (sobre la entrada principal), el nacimiento de Atenea.
  • Al oeste, la lucha de Atenea y Poseidón por el patrocinio de la ciudad de Atenas.

El friso, esculpido en bajo relieve, recorría la parte interior de la cella y mostraba la representación de la procesión de las Panateneas. Además, hay que añadir que las diversas partes del templo estaban policromadas, pintadas con colores vivos: azul, rojo y dorado.

El Partenón conservó su carácter religioso en los siglos siguientes, fue iglesia y mezquita musulmana. Más tarde, la ciudad fue asediada y unas bombas destruyeron gran parte del edificio. La segunda agresión tuvo lugar a principios del siglo XIX, cuando se llevó la mayor parte de la obra escultórica del monumento (frisos, metopas, frontones) al Museo Británico, donde todavía se exhibe en la actualidad.

El Partenón es un ejemplo claro de la armonía, la perfección técnica y la belleza racional. A partir de edificios como este, Grecia extenderá su sentido de la belleza, basado en un ideal de medida y proporción, por todo el mundo y a través de los siglos.

Escultura Postclásica: El Apoxiómeno de Lisipo

El Apoxiómeno es la estatua de un atleta, representada en un momento nada heroico; no es la representación de un atleta victorioso. Los atletas competían con el cuerpo cubierto de grasa y, una vez terminada la competición, tenían que quitarse el polvo que se les había adherido al cuerpo, cosa que hacían por medio de la strigilis (barra que les permitía el raspado). El nombre Apoxiómeno significa precisamente “el que se quita el aceite”.

Para los griegos, los juegos atléticos eran fundamentales. Según la leyenda, el creador de los Juegos Olímpicos (los más importantes, porque se hacían en honor a Zeus, en la ciudad de Olimpia) fue Heracles. La primera Olimpiada fue en el 776 a. C. La gloria de los vencedores era inmensa, se les entregaba una palma y una corona de olivo y se les erigían estatuas que servían para proclamarlos héroes. Sin embargo, esta estatua nos ofrece la visión de un atleta en una actividad cotidiana y no con la gloria de los vencedores, síntoma del cambio acaecido en la Hélade, tanto desde el punto de vista estético como vital.

Composición y Volumen

El atleta se encuentra de pie, desnudo, su tamaño es parecido al natural (2,05 m.). Es unos centímetros menor que el Doríforo y, sin embargo, nos transmite una primera idea de mayor esbeltez. El atleta tiene los brazos elevados a la altura de los hombros, y el izquierdo parece que porta una barra, que se desliza por la parte anterior del brazo derecho, que a su vez porta un dado. La pierna izquierda, claramente separada de la derecha en la visión frontal, lleva un apoyo, y la izquierda que permanece rígida, una columna en la parte posterior.

El atleta mira hacia la lejanía, y su cabeza, de cabello rizado, rasgos pequeños y rostro expresivo, se encuentra inclinada y girada. El atleta se apoya claramente sobre una pierna, pero la otra no está relajada y situada hacia atrás, sino que se encuentra desplazada hacia uno de los lados y recibe una parte apreciable del peso distribuido. Uno de los brazos se dobla y el otro está estirado, pero se dirige hacia delante tan tenso como el otro.

La idea de forma cerrada es el punto de partida tanto para el Doríforo como para el Apoxiómeno. Pero al despegar los brazos y piernas, la articulación abre las partes externas del cuerpo creando una idea de formas abiertas que aligera los volúmenes. El Apoxiómeno se apropia de manera decidida de la tercera dimensión por medio de los brazos, que dibujan casi un cuadrilátero que abraza el aire que le rodea. Responde al deseo de diseñar una estatua que ofrezca una composición igualmente eficaz desde muchos ángulos distintos, y aunque no se logra totalmente en el Apoxiómeno, sí en obras posteriores.

Modelado y Proporción

Desaparecen las rígidas divisiones en planos y volúmenes puros del Doríforo, para conseguir un cuerpo más flexible y ligero. El modelado es más suave, con piernas largas y finas.

Lisipo estudió la obra de Policleto, como también lo fue su interés por las proporciones. Como Policleto, codifica y crea un nuevo Canon de proporciones ideales (la cabeza 1/8 parte del cuerpo). El resultado es un cuerpo más esbelto, con sus extremidades más alargadas y la cabeza pequeña. Así, la figura nos parece más alargada y el cuerpo menos atlético.

Estilo y Contexto Histórico

El Apoxiómeno representa el final del periodo clásico. El idealismo clásico se ve amenazado por una nueva concepción del hombre, de su lugar en el mundo, y pone de manifiesto el cambio que se está operando en el modo de concebir la vida. Ya no es un atleta triunfador, coronado, sino que aparece en una función cotidiana, nada heroica. Los valores grandiosos, la exaltación del hombre, van dejando paso a una concepción más pesimista. El atleta acusa el cansancio tras la lucha, manifiesta los trabajos y esfuerzos que son necesarios para la competición, por eso los ojos miran cansados y relajados a través del fatigado semblante. Supone una nueva concepción realista del hombre, de acuerdo con la sentencia que Lisipo expresó: “Se ha de imitar a la Naturaleza y no a un maestro”.

Lisipo tuvo una vida y una carrera largas, variadas y activas. El cenit lo alcanzó en la etapa en que estuvo al servicio de Alejandro Magno, a quien había retratado abundantemente de niño. Su vida y su obra transcurren entre el momento clásico y el helenismo, ya que sus primeras obras las realizó cuando Atenas y Esparta eran aún poderosas y las últimas en los reinos helenísticos.

Arte Romano: Ingeniería y Monumentalidad

Panteón de Agripa

El nombre Panteón (en griego) se interpreta como “templo a todos los dioses” o “santísimo”. El primitivo Panteón de Agripa (construido por Agripa, amigo de Augusto, y consagrado el 27 a. C.) sufrió incendios en los años 80 y 110, por lo que hubo de ser reparado y más tarde, sin que sepamos la causa, se decidió su reconstrucción total en época de Adriano, durante el primer cuarto del siglo II, dando origen al actual Panteón. No sabemos quién lo construyó, aunque Fernando Chueca lo atribuye a Apolodoro de Damasco, el gran arquitecto greco-oriental que lo concibió, siendo el primero que conjugó la rotonda con el frontis de un templo rectangular. El estilo es Arte Romano del Alto Imperio. Fue encargado por Adriano, Emperador que sentía gran afición por la arquitectura y que él mismo diseñó varios edificios. Es un templo próstilo y octástilo de orden corintio. El edificio se localiza en Roma, en el Campo de Marte.

Análisis Arquitectónico

La imagen propuesta es una vista general del Panteón de Agripa. La planta dominante es central; el espacio es centralizado, expresado en forma de estructura circular cupulada. La forma viene condicionada por la gran cúpula. El edificio circular empalma con la tradición etrusca (enterramientos) y los tholos romanos. Pero el Panteón no se libera de la tradición griega, presentando en la fachada principal un gran pórtico rectangular que sirve de acceso al edificio circular y sin correspondencia externa-interna. Ambos planos, longitudinal y central, se combinan en el edificio.

El plan longitudinal se divide en tres naves, siendo la central más ancha y cubierta con bóveda, y las laterales de cubierta plana, dando acceso a la cella. Las naves laterales terminan en dos hornacinas. Tras el cuerpo rectangular, entramos a la naos circular, destacando la gran cúpula que cubre la cella.

Materiales y Sistema Constructivo

Los materiales de construcción utilizados en el Panteón son el ladrillo cocido al horno, de gran dureza y consistencia, y el hormigón. Su empleo se generalizó a partir del siglo I de nuestra era. El ladrillo se utilizaba sobre todo para la construcción de arcos y para el revestimiento de muros. El hormigón, formado por una mezcla de cal y arena, con trozos de tufo (roca volcánica), guijos (cascotes irregulares de piedra) y un material de unión, la puzolana, formaba una masa gracias al fraguado. Estos materiales son de pobre aspecto, por lo que las obras se revestían de estuco o de mármoles. En el Panteón, el muro de la rotonda es de hormigón, y podemos ver en los arcos de descarga el ladrillo. La cúpula está formada de hormigón con cascotes de tufo y escoria volcánica, que son materiales ligeros. En la fachada se utiliza el mármol y el granito para las columnas y el entablamento.

El pragmatismo romano está presente en la utilización del sistema constructivo. El adintelado lo encontramos en el pronaos, mientras que para la cella se utiliza el sistema abovedado.

La Cúpula y el Óculo

La rotonda cilíndrica tiene 43,50 m. de diámetro y está cubierta por una bóveda hemiesférica que descansa en ella y se eleva a 43,50 m. de altura; es decir, que el diámetro y la altura del espacio cerrado son iguales. En lo alto de la cúpula aparece el óculo, de 8,92 m. de diámetro. La semiesfera de la cúpula parte de la mitad de la altura total y está adornada en el interior por casetones.

La bóveda se apoya sobre un cilindro de 6 m. de espesor. La estructura de este anillo mural consta de dos elementos que actúan de sostén: ocho enormes pilones y, entre ellos, una serie de arcos de descarga, que transmiten el peso de la cúpula a los pilones. Otro medio de aligerar el peso de la cúpula fue disminuir su grosor en altura, de tal forma que en su parte inferior tiene el mismo grosor que el cilindro (6 m.), pero va disminuyendo en altura hasta el nivel del óculo, que solo tiene 1,5 m. de espesor.

Decoración y Significado

Un ejemplo de lo que pudo ser la riqueza de este templo son los restos que todavía se conservan del revestimiento externo del cilindro, a base de placas de mármol y estuco, mientras que de la cúpula han desaparecido las tejas de bronce dorado, quedando al descubierto el hormigón. La decoración interior permanece casi intacta, salvo los casetones que estaban estucados y quizás adornados con estrellas doradas, destacando por la riqueza de mármoles empleados, tanto en el pavimento como en paredes, nichos, columnas y cornisas. La única iluminación que recibe el Panteón es la que penetra por la puerta de entrada y, sobre todo, por el óculo, situado en lo alto de la cúpula.

Los textos literarios que nos han llegado (Plinio, Dión Casio) afirman que Agripa ordenó la construcción del primitivo Panteón para honrar a todas las divinidades. Además de tener esta función, el Panteón de Adriano surgió también como testimonio perdurable del poder y la gloria de Roma. La perfección y monumentalidad de las obras de Adriano expresan su deseo de estabilidad, magnificencia y permanencia. A diferencia de los templos griegos, con un espacio más reducido y cerrados al público, el Panteón destaca por su enorme espacio interior, por lo que su finalidad debió ser acoger a las personas que acudían a honrar a los dioses. El Panteón tiene además una clara simbología cósmica: la esfera, el cuadrado, la armonía, el cielo, etc. Este edificio ha tenido grandes repercusiones en las construcciones posteriores, durante el cristianismo, el Renacimiento y el Barroco.

Acueducto de Segovia: Ingeniería Civil Romana

La obra que aparece en la imagen es el Acueducto de Segovia, obra cumbre de la ingeniería civil romana en Hispania, datada en torno a los siglos I-II d. C. La imagen nos muestra la parte del acueducto en la que este alcanza su mayor altura, con doble arcada de medio punto sobre pilares, siendo los de la planta inferior más largos y gruesos que los de la superior.

El material empleado es la sillería, esto es, bloques rectangulares de granito unidos entre sí “a seco”, es decir, sin ningún tipo de argamasa o mezcla. En la parte superior del acueducto se usa un canal en forma de “U” por donde discurría el agua siguiendo una pendiente continua del 1%. Para cubrir el agua de impureza y suciedad, la canalización iba cubierta de tejas.

Por lo menos 40 ciudades del Imperio Romano tuvieron redes de abastecimiento de agua, y aún pueden verse las ruinas de unos 200 acueductos, entre ellos el imponente Pont du Gard, de tres niveles, que dotó de líquido a Nimes (Francia), y este que nos ocupa, el de Segovia, en España, de dos niveles y 36 m de altura.

La obra, dado su carácter funcional, apenas tiene decoración, quedando esta reducida a una inscripción en bronce (hoy desaparecida) donde se mencionaba la fecha de construcción y dos nichos que alojarían dioses locales, entre los que se encontraba uno de Hércules, fundador mítico de la ciudad, y que hoy día albergan dos esculturas cristianas: la Virgen de la Fuenciscla, patrona de Segovia, y San Sebastián.

Esta obra es un extraordinario ejemplo del genio romano para las obras de ingeniería. La necesidad de dotar a las ciudades de agua hizo que se creara una red de acueductos que la trasladaran desde los pantanos hasta los núcleos urbanos. Para ello se crearon canalizaciones que, aprovechando una pendiente que debía permanecer constante a lo largo del recorrido, transportaban el agua hasta cisternas desde donde se distribuía. El Acueducto de Segovia transportaba el agua desde el embalse de Fuenfría, situado a 17 Km en la Sierra, transportándola hasta la ciudad, primeramente hasta una cisterna.

El Acueducto de Segovia es un magnífico ejemplo, no el único aunque sí el mejor conservado, de ingeniería civil romana en España y nos demuestra la importancia que se dio a tales obras, siendo donde mejor se muestra el carácter práctico del arte romano y los grandes avances que lograron en obras de ingeniería civil como puentes, calzadas y acueductos, tan vitales para la administración de un imperio basado en grandes ciudades.

Arte Hispano-Musulmán: El Esplendor de Al-Ándalus

La Mezquita de Córdoba

La Mezquita Mayor de Córdoba (siglos VIII – XI) es el edificio emblemático del arte hispano-musulmán, tanto por su antigüedad (786-1031) como por ser la más importante manifestación del poder religioso y político. La mezquita presenta una planta rectangular construida en piedra sillar, en la que podemos distinguir una zona de patio o sahn y una parte cubierta o haram.

El Haram se encuentra subdividido en naves perpendiculares al muro de la Quibla, en el que se encuentra el Mihrab.

Sistema de Soportes y Estructura

Uno de los elementos más significativos por su novedad es el nuevo sistema de soportes de las naves basado en una superposición de columnas en la parte inferior y pilares, apeados sobre una pieza cruciforme con modillones de rollos, encima. Los pilares se enlazan entre sí por arcos de medio punto en la parte superior y de herradura enjarjados en los pilares en la parte media. De este modo, los arcos de herradura realizan una labor de entibo, evitando el uso de tirantes de madera. Sobre los arcos descansa la techumbre del edificio, formada por tableros de madera sobre vigas transversales.

Concepción Arquitectónica y Espacial

La concepción arquitectónica y espacial de la Mezquita de Córdoba tiene como base la estrecha relación que existe entre el Islam y el Arte. En una religión teocrática en la que Dios es uno, permanente e inmutable, en un mundo mudable y perecedero, el arte solo tiene sentido como glorificación de Dios y testimonio de fe, pero a la vez como manifestación de la contingencia de las criaturas. Es, pues, el fundamento religioso el que marca las características que aparecen en la mezquita:

  • Desprecio por el exterior del edificio: Se manifiesta en la pobreza del exterior de la mezquita, especialmente si la comparamos con el interior, en la ausencia de ventanas y el predominio del muro en el que sobresalen los grandes contrafuertes.
  • Ausencia de una forma específica para una función específica: La mezquita se concibe como una obra abierta a las necesidades de la comunidad religiosa y, por lo tanto, a las ampliaciones necesarias.
  • Preocupación por el espacio interno: Profundamente desmaterializado a través de la decoración, cuyo papel es fundamental porque hace desaparecer las estructuras y potencia el carácter perecedero de la obra.

Ampliaciones y Decoración

Abd-al-Rahman I construyó una mezquita de once naves y doce tramos. Esta primera construcción la amplió Abd-al-Rahman II por el lado de la quibla en ocho tramos, y en tiempos de Abd-al-Rahman III se renovó el patio con un pórtico y se construyó un gran alminar de 50 m. Durante el reinado de Al-Hakam II se realizó la ampliación más espectacular con la construcción de ocho tramos y el actual muro de la quibla, así como el Mihrab y la Maqsura. Por fin, durante el gobierno de Almanzor se produjo la última ampliación, añadiendo lateralmente ocho naves, lo que descentró completamente el eje axial del Mihrab.

La variedad decorativa de la mezquita sigue la tradición musulmana y en ella podemos encontrar todo tipo de materiales (piedra, madera, cerámica vidriada, yeso, mármol) y de técnicas (mosaico, taracea, talla). En cuanto a los temas, conviven las superficies de entramados vegetales (ataurique), junto a composiciones geométricas de lacería sencilla y bandas de decoración epigráfica con versículos del Corán.

La importancia de la decoración alcanza su esplendor en la ampliación de Al-Hakam II, en la que se extiende extraordinariamente el uso del arco, especialmente en el tramo de la nave central, en los próximos al Mihrab y en la Maqsura, donde aparecen los arcos apuntados, lobulados y entrecruzados que, sin perder su función constructiva, se convierten ahora en un elemento estético de importancia ineludible. Así mismo, se construyen cuatro cúpulas gallonadas con una lujosa decoración, con el fin de resaltar la nave central y la zona de la Maqsura. Mención aparte merece el Mihrab que, flanqueado por un gran arco de herradura encuadrado en un alfiz, se convierte en el punto focal de la decoración.

Significado

Unido a este profundo significado religioso, la Mezquita de Córdoba ostenta un significado áulico, pues la actividad constructiva, especialmente de las mezquitas mayores, era una potestad del soberano y, por tanto, una manifestación de su poder. Respecto a su decoración, presenta dos rasgos destacables:

  1. La epigrafía coránica: Cumplía un cometido decorativo, pero a la vez se convertía en un mensaje para el fiel que lo leía.
  2. El uso del mosaico: Para decorar el gran arco de entrada al Mihrab y la cúpula del tramo delante del mismo.

A principios del siglo XIII, Córdoba cayó en manos de Fernando III, rey de Castilla. En el mismo año de su conquista, fue consagrada para el culto cristiano como Catedral de Santa María, y a partir del siglo XVI se comenzará la construcción de una vasta catedral en el centro de la misma.

Palacio de Medina Azahara

La ciudad-palacio de Medina Azahara, a 7 Kms. de Córdoba, fue levantada por orden del califa cordobés Abderrahman III en el siglo X (entre los años 936 y 976) para ser la capital del Califato, residencia real y sede del gobierno, con el fin de reflejar el esplendor del califato. Medina Azahara estaba rodeada de una imponente muralla. Está dispuesta en tres terrazas: la superior (la que ha sido totalmente descubierta), la intermedia y la tercera, parte destinada al pueblo, que aún permanece sin excavar.

De todo este hermosísimo complejo de arte islámico palaciego destaca el Palacio de Zahra, y de este, sus dos grandes salones. El primero de ellos, de forma rectangular, está dividido en cinco naves y un gran patio porticado. El segundo, conocido como el Salón Rico, se encuentra también dividido en cinco naves precedidas de un pórtico.

El complejo urbano y residencial fue realizado con arquerías, capiteles, columnatas, muros y pavimentos cubiertos en su inmensa mayor parte por mármol blanco. Destaca asimismo la extraordinaria decoración geométrica y floral. Se conserva en buenas condiciones el Edificio de Alcobas de la época de Al-Hakam II, así como una extraordinaria red de alcantarillado y aguas, fuentes, jardines, aseos en mármol y estancias del ejército y guardia del califa.

El Palacio Nazarí de La Alhambra de Granada

La Alhambra es una ciudad palatina fortificada, emplazada en la cima de una colina. Su nombre se debe al color rojizo de sus materiales. El primer sultán, Muhámmad I, dispuso un recinto amurallado con torreones, situando la alcazaba con un patio de armas para la guarnición en el ángulo más alto y saliente de la colina, y disponiendo su residencia en la Torre del Homenaje.

El Generalife y el Partal

Su heredero, Muhámmad II, añadió al sitio los jardines del Generalife, una huerta agropecuaria en la ladera del cerro donde plantar hortalizas para abastecer de comida al recinto y donde el agua, que discurre por fuentes y acequias, se convierte en un elemento primordial, aportando un entorno idílico que algunos escritores árabes comparan con el jardín paradisíaco de Alá. En él se dispone un pabellón de recreo.

Su sucesor, Muhámmad III, incorpora el Palacio del Partal. Es una residencia formada por un pabellón cubierto con una cúpula, una torre anexa (la Torre de las Damas) y una gran alberca. El pórtico es lo más destacado de este lugar. Este pórtico de entrada está precedido por un patio de planta rectangular con alberca. Está formado por cinco amplios arcos angrelados, más alto y ancho el central. El pórtico está cubierto por una techumbre plana de madera labrada y decorada, en el centro de la cual hay un pequeño capulín. En el interior destaca una estancia central con los zócalos alicatados y yeserías.

El Esplendor de Comares y Leones

El verdadero esplendor de la Alhambra llega con los sultanes Yusuf I y su hijo Muhámmad V. Yusuf I fue quien mandó construir la Torre de Comares, concebida como residencia del sultán, sede oficial del trono y salón de embajadores. Esta torre forma parte actualmente del conjunto monumental Palacio de Comares, surgido de la gran reforma llevada a cabo por su sucesor Muhammad V.

El Palacio de Comares queda construido en torno a dos patios:

  • El Patio del Cuarto Dorado, que comunica con el mexuar.
  • El Patio de la Alberca o de los Arrayanes, que posee forma rectangular, con pórticos en los ejes menores, de arcos de medio punto, ligeramente apuntados, y decorados. Asociado a este palacio está el Baño Real.

Muhammad V también construyó el Patio de Los Leones. Se trata de un patio rectangular con pórticos en los cuatro lados (en los cortos existen sendos porches). Posee 124 columnas, muy finas, numerosos collarines superiores y capiteles con dos cuerpos (cilíndrico y cúbico con ataurique en yeso). Los soportes son adintelados y los arcos solo cuelgan como decoración en yeso, peraltados o en “v” invertida. El palacio es de planta rectangular con una fuente en medio que le da nombre, por lo que sigue el esquema de patio de crucero. Alrededor del patio se dispusieron las estancias palaciegas:

  • Sala de los Abencerrajes: Con cúpula de mocárabes, que servía para realizar los banquetes y las fiestas durante el invierno. La entrada a la sala presenta dos arcos separados por un corredor. El cuadrado central de la sala posee alcobas en sus laterales, con arcos decorados. Las paredes presentan cubiertas de yeserías. El zócalo de azulejos es del siglo XVI, de estilo renacentista.
  • Sala de las Dos Hermanas: Es una sala cuadrada que servía de Mexuar, con una increíble cúpula estrellada de mocárabes.

Materiales y Elementos Constructivos

Esa ligereza que caracteriza la arquitectura de la Alhambra viene dada por la naturaleza de los materiales con la que fue realizada, así como por las estructuras elegidas. Los muros maestros, es decir, aquellos que sustentan la estructura general, están hechos con una técnica rápida y económica, el tapial. En estos muros se apoyan unas ligeras estructuras de madera sobre las que se dispone el tejado, que se embellecen en el interior con ‘lacería’, es decir, con artesonados o con cúpulas de mocárabes de yeso.

Los materiales utilizados, además de ser ligeros, eran baratos y de rápida construcción, aunque no por ello menos sólidos. Los materiales que llegaron a ser de gran trascendencia por su resultado decorativo fueron el yeso y la escayola. Invadieron por completo las superficies murales. Su procedimiento era rápido y económico, recubría la estructura con formas bellas y la policromía le daba una apariencia de gran brillantez y riqueza. Otro elemento decorativo en la arquitectura fue la cerámica, que adorna bóvedas, pavimentos y zócalos. La pintura también se utilizó para decorar principalmente techos, bóvedas, muros, yeserías, columnas y hojas de puertas y ventanas, es decir, todas las superficies, excepto suelos y zócalos, que ya estaban recubiertos de cerámica. El empleo del mármol se extendió enormemente, realizándose con él columnas, jambas, losas, todo para embellecer las construcciones nazaríes.

Arte Románico: El Imperio Espiritual Cristiano

Introducción Histórica

El arte románico se desarrolló durante los siglos XI y XII y forma parte esencial de la recuperación que experimentó Europa occidental en esta época. La nueva forma de organización que adoptó Europa fue el feudalismo. El monarca se veía obligado a contar con el apoyo de nobles para poder mantenerse en el poder, de ahí los pactos de vasallaje con el consiguiente reparto de tierras.

La Iglesia tuvo un papel fundamental en la construcción del continente europeo: consolidó el cristianismo en los distintos reinos y custodió las bases culturales de Occidente a través de los centros monacales. Por otra parte, rivalizó en poder con la nobleza, con quien compartió privilegios y feudos. Destacó en estos siglos el papel ejercido en toda Europa por la orden de Cluny, religiosos benedictinos. A pesar de las tensiones (como el Cisma de Oriente en 1054), el vínculo del periodo románico no será el Estado ni la ciudadanía, sino el Cristianismo. Podemos hablar de un “Imperio Espiritual Cristiano” por encima de las diferencias geográficas y políticas.

Sociedad y Fenómenos Clave

La sociedad era profundamente desigual. Se hallaba dividida en estamentos, grupos sociales cerrados a los que se pertenecía por nacimiento y de por vida. Los privilegiados (nobleza y alto clero) gozaban de todos los derechos, mientras artesanos y campesinos llevaban una dura vida de trabajo y se veían sometidos a fuertes impuestos. El monarca compartía el gobierno del reino con la nobleza y las principales autoridades religiosas (obispos y abades).

Dos fenómenos que marcaron el ideario popular fueron:

  • Las Cruzadas: Campañas militares entre todos los reinos cristianos para liberar los Santos Lugares de Jerusalén de manos de los musulmanes turcos.
  • Las Peregrinaciones: La veneración de las reliquias de mártires y santos lanzó a los caminos a miles de peregrinos. Los centros principales de destino serán: Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela.

Arquitectura Románica: Características Generales

El Románico es la primera gran manifestación artística común a todo el Occidente europeo. Es una síntesis entre la tradición constructora del Imperio Romano y las experiencias hechas en los estilos prerrománicos. Es un arte fundamentalmente religioso que se mantendrá vivo desde los inicios del siglo XI hasta inicios del siglo XIII. La arquitectura es la base del arte románico; a ella se adaptan la escultura y la pintura. Los materiales utilizados para la construcción son la piedra de sillería y los sillares.

Elementos Arquitectónicos

  • Plantas: Basilical de tres o cinco naves (forma rectangular, de influencia romana); poligonales (como la de la iglesia de Eunate, Navarra); o de cruz latina (planta basilical a la que se le añade una nave transversal, llamada transept). La nave central suele terminar formando un ábside semicircular, en la cabecera, donde pueden colocarse nuevas capillas semicirculares (absidiolos).
  • Naves Laterales: En las grandes iglesias, tienen dos pisos para contrarrestar los empujes laterales de la nave central. Este segundo piso hace la función de tribuna y tiene vanos abiertos a la nave central.
  • Deambulatorio o Girola: Es la prolongación de las naves laterales sobre la nave central por detrás de la capilla mayor.
  • Arcos: Arco de medio punto y Arco abocinado.
  • Bóvedas: Bóveda de cañón, reforzada a veces y dividida en tramos por arcos fajones (como soporte). Bóveda de arista (cruce transversal de dos bóvedas de cañón).
  • Pilares y Capiteles: Pilares cruciformes con columnas adosadas en sus frentes, o de sección circular con un diámetro desproporcionado con respecto a la altura. Los capiteles están decorados con elementos vegetales, geométricos y figurativos.
  • Muros: Robustos, gruesos, de sillería y reforzados con contrafuertes para sostener el peso de las bóvedas.
  • Iluminación: Escasez de vanos, que son abocinados, por lo que los interiores tienen poca iluminación para invitar a los fieles al recogimiento.
  • Portada del Templo: Compuesta por: a. Tímpano, b. Dintel, c. Arquivoltas, d. Parteluz, e. Jambas, f. Puerta.
  • Torres: Se construyen en las zonas laterales de la fachada. De planta cuadrada, aunque existen también las circulares (como la archifamosa Torre de Pisa), o de planta poligonal.
  • El Claustro: La planta suele ser cuadrada, con la parte central descubierta y los cuatro laterales porticados.

El Templo Románico y Modelos de Peregrinación

El templo románico se caracteriza por una gran sencillez de líneas, un sólido volumen que se define por unas simples líneas rectas y curvas que marcan nítidamente sus límites espaciales. Esta simplicidad, unida a los macizos muros y contrafuertes, recuerdan una fortaleza. Los volúmenes cilíndricos, los arcos de medio punto que enmarcan los vanos, las columnillas adosadas, las cornisas que sobresalen y las distintas alturas, conforman un sistema de gran regularidad geométrica. La disposición bien escalonada de los volúmenes exteriores caracteriza las cabeceras románicas.

Modelo de las Iglesias de Peregrinación

Se caracterizan por:

  • Plantas de cruz latina de tres o cinco naves.
  • Bóvedas de cañón reforzadas con fajones.
  • Tribunas en la nave mayor.
  • Transeptos destacados en planta.
  • Cabeceras con girola y capillas radiales.

El Monasterio

La distribución de un monasterio se compone de diversas partes y estancias que siguen por lo común un mismo esquema con algunas variantes. La estructura arquitectónica debe dar como resultado la autonomía de la comunidad, algo parecido a una pequeña ciudad donde el monje encuentre todo lo necesario para su existencia. En torno a la iglesia (lugar de oración) se iban alzando las dependencias necesarias:

  • El Claustro: Construido generalmente junto a la iglesia. Es de planta cuadrada; en el centro suele haber un pozo y un pequeño jardín con cuatro caminos.
  • La Biblioteca: Donde los monjes copiaban manuscritos y libros antiguos.
  • La Sala Capitular: Lugar de reunión de la comunidad, donde se leían los capítulos de la regla de la orden y donde el abad organizaba las distintas tareas.
  • El Refectorio: El comedor, y colindante con él, la cocina.
  • Otras Estancias: La bodega y almacenes. Las celdas de los monjes estaban en el piso superior. Aparte de estas salas también había: huerto, la enfermería, el locutorio y, a veces, establos, molinos, talleres, etc. El cementerio se encontraba siempre en el terreno monacal.

Arquitectura Civil: El Castillo

Durante la Edad Media, el castillo servía también de residencia a la nobleza y reyes, derivando con el tiempo en un palacio fortificado. Se situaba en lugares estratégicos, en puntos elevados y próximos a un curso de agua. Sus partes principales son:

  • La Muralla: Todo el recinto va cercado de una alta y gruesa muralla con un camino que la recorre en su parte superior.
  • Torre del Homenaje: Torre principal, sirve de residencia del señor y cumple con las funciones más destacadas del castillo, albergando las estancias principales y, en ocasiones, los almacenes de víveres.
  • Torre Barbacana: Obra de fortificación situada frente a las murallas y protegiendo una puerta de acceso.
  • Almenas: Servían para proteger a los defensores, algunas tenían orificios, como troneras (para las armas de fuego) o saeteras (para lanzar armas arrojadizas).
  • Adarve: Camino de ronda, donde se parapetaban los defensores.
  • Patio de Armas: Espacio central donde se distribuyen determinadas estancias, como la capilla (cuando la hay), la sala de recepciones, las naves para acuartelamiento de la tropa, etc.

El Románico en Europa

FRANCIA: Borgoña es el foco creador del estilo. De aquí se extiende al resto de Francia y Europa. La primera gran construcción románica fue el Monasterio de Cluny (siglo X), de grandes dimensiones, planta de cruz latina y transepto muy desarrollado, bóveda de cañón en la nave central y bóveda de arista en las naves laterales, tribuna en naves laterales y girola con capillas absidales.

Otras iglesias de peregrinación destacadas son Santa Fe de Conques y San Sernín de Toulouse.

En el Oeste de Francia se observa influencia bizantina: torres con remate cónico con escamas, profusión escultórica en la fachada, proliferan cúpulas y emplean pechinas (ejemplos: Iglesia de Santa María de Poitiers y Saint Front de Perigueux).

San Vicente de Cardona

Este templo románico se eleva junto al castillo de Cardona, localidad de la provincia de Barcelona, formando entre el castillo y la iglesia un punto de gran importancia estratégica. La iglesia fue construida en la primera mitad del siglo XI, ya que desde ahí se podía visualizar el terreno circundante. Se construyó con la repoblación que se hizo en la zona tras la caída del Califato de Córdoba. Por aquellos años, en esta zona habría una iglesia anterior de menores dimensiones, pero se planteó la construcción de un templo nuevo para una comunidad abacial.

Dado que se construyó de forma continua, el edificio muestra una gran unidad estilística en sus formas y una gran perfección, convirtiéndose en el que posiblemente sea el mejor ejemplo del Primer Románico Catalán, compitiendo con otras obras mucho más famosas como el Monasterio de Ripoll.

Se trata de un edificio completamente abovedado, de gran coherencia en su estructura. La iglesia tiene una planta basilical con transepto que no se acusa en planta. Y bajo el ábside mayor, se excavó una cripta, lo que supuso que el altar mayor estuviera (y esté en la actualidad) más elevado que el resto.

Para sostener toda la cubierta abovedada se emplearon pilares compuestos que se desarrollan en forma de cruz, adonde llegan los arcos fajones de la bóveda de cañón de la nave central. Mientras que en las laterales, mucho más estrechas que la central, la bóveda es de arista. En cuanto a la zona del crucero, allí se eleva una cúpula sobre trompas. En ella se abren pequeños orificios para su iluminación. No cabe duda de que la iglesia de Sant Vicente de Cardona es una de las obras maestras (si no la que más) del románico lombardo en Cataluña por su grandiosidad y equilibrio de espacios, su orden y elegancia y su uniformidad.

Catedral de Santiago de Compostela

Autor: Desconocido. Las obras fueron encargadas por los obispos Diego Peláez (hasta 1087) y Diego Gelmírez (hasta 1128). El Pórtico de la Gloria es obra posterior, del Maestro Mateo, realizada entre 1161 y 1188.

Fecha: 1075 a 1128.

Estilo: Románico.

Análisis Técnico y Descripción General

La Catedral de Santiago es un típico modelo de iglesia de peregrinación, con planta de cruz latina y cabecera con girola y absidiolos. La longitud del edificio es de 97 metros. Obra arquitectónica realizada en piedra.

El edificio, una de las mayores construcciones del estilo románico, presenta a sus pies un nártex, en el que se sitúa el Pórtico de la Gloria. En la construcción primitiva, en este espacio se situaban a cada lado sendas torres de planta cuadrada. El interior del templo se divide en tres naves. La central posee un ancho de 10 metros y alcanza una altura de 22, cubriéndose con bóveda de cañón. Las naves laterales, de menor altura y unos 5 metros de anchura, lo hacen con bóvedas de aristas. Sobre dichas naves laterales se alzan tribunas que asoman a la nave central mediante arcos geminados. Sus vanos exteriores proporcionan iluminación a la parte superior de la nave central, lo que contrasta con la mayor penumbra de la zona inferior.

Las bóvedas se sostienen mediante pilares compuestos que presentan columnas adosadas, organizadas de forma tal que la columna que mira hacia la nave central se eleva a lo largo de toda la altura de la misma, hasta alcanzar el inicio del arco fajón correspondiente.

El transepto se organiza también en tres naves en cuyos extremos se abren sendas portadas al exterior. Por otra parte, en uno de sus lados mayores este transepto presenta cuatro absidiolos, dispuestos dos a cada lado de la cabecera. Sobre el crucero se alza un cimborrio. En todo este enorme transepto se alzan también tribunas sobre las naves laterales.

La cabecera de la catedral es de amplias dimensiones y dispone de una girola con cinco capillas radiales en los absidiolos. De ellas, la central presenta al interior forma absidal, mientras que al exterior se cierra con testero plano.

Organización Espacial y Simbolismo

Todo el espacio interior del templo está organizado de manera que los fieles (tras concluir aquí su peregrinación hasta la tumba del apóstol Santiago) pudiesen acceder a la catedral por la portada de los pies y recorrerla hasta llegar a la girola, en cuyo espacio central se encuentra el sepulcro del citado apóstol. Todo este camino interior del edificio permite que puedan desarrollarse sin interferencias las ceremonias religiosas.

La Catedral de Santiago viene a simbolizar, en primer lugar, la importancia de una ciudad y una sede obispal en la que se encuentra situado el sepulcro de uno de los doce apóstoles de Cristo. En este sentido, la propia planta de la iglesia es imagen de la cruz de Cristo y, en consecuencia, representación en piedra de la idea de la crucifixión y muerte de Jesús como base para la salvación del mundo.

El sepulcro del apóstol Santiago fue redescubierto hacia el año 829, de forma tal que sobre el mismo se edificó un primer templo, de reducidas dimensiones. Más tarde se levantaron allí otras dos basílicas prerrománicas a las que finalmente acabó sustituyendo la catedral que ahora podemos contemplar.