Conceptos clave en el pensamiento de Descartes
Razón
Razón: Facultad del ser humano, considerada aquí como la única fuente válida de conocimiento. La razón se encarga de examinar la verdad de las ideas y los razonamientos. Su valor reside en su independencia respecto a la experiencia empírica, que para el autor francés será siempre poco fiable. En este contexto, la razón será la facultad que sirva como fundamento sólido desde el que buscar una verdad que resista todo tipo de duda y, por tanto, la respuesta adecuada frente a la incertidumbre generalizada que reinaba en la época de Descartes, tan sólo pocas décadas después de la irrupción del heliocentrismo y de la reforma protestante.
Certeza
Certeza: Es aquello de lo que no podemos dudar. Es un estado subjetivo de seguridad absoluta respecto a la verdad de un conocimiento determinado, que no puede por tanto ponerse en duda. La certeza sería, en cierto modo, el objetivo último del conocimiento humano: es verdad aquello que se nos presenta con evidencia y, por lo tanto, podemos estar seguros del valor de ese conocimiento. Para Descartes, nada puede considerarse como verdadero si no podemos asociarlo a la certeza.
Método
Método (del griego metáodos, “modo de ponerse en camino”): El propio Descartes entiende el método como el “conjunto de reglas ciertas y fáciles gracias a las cuales todos los que las observen exactamente no tomarán nunca por verdadero lo que es falso, y alcanzarán —sin fatigarse con esfuerzos inútiles, sino acrecentando progresivamente su saber— el conocimiento verdadero de todo aquello de que sean capaces.”
De esta definición destacan al menos dos rasgos: la sencillez y la verdad como meta última. Descartes concreta las reglas en cuatro:
- Evidencia
- Análisis
- Síntesis
- Enumeración
Duda metódica
Duda metódica: Procedimiento empleado por Descartes para encontrar una certeza absoluta. Consiste en dudar de todo aquello de lo que se pueda dudar. Una vez ejercida tal duda, si queda algo en pie —es decir, si queda algo de lo que no se pueda dudar— eso será una certeza, una verdad absoluta e incuestionable sobre la cual se podrá fundamentar el saber y la ciencia.
La duda cartesiana no es escéptica en sentido destructivo; no pretende destruir el conocimiento, sino más bien alcanzar la verdad revisando los fundamentos de todo lo que hemos heredado como verdadero de las autoridades, la tradición, la historia, la costumbre, etc.
Hipótesis
Hipótesis: En un sentido general, cabe entender la hipótesis como una verdad provisional. En el contexto de la filosofía cartesiana adquiere un valor añadido al hacer alusión a una de sus ideas más conocidas: la hipótesis del genio maligno. La propuesta cartesiana puede entenderse casi como un juego o un experimento mental: supongamos que hay un genio dedicado a engañarnos permanentemente. Aun así, ¿seríamos capaces de encontrar alguna verdad indudable?
Con esta hipótesis, Descartes no pretende afirmar la existencia de dicho genio, sino sencillamente plantear el argumento más difícil de rebatir en contra de la existencia de la verdad. Si logramos escapar a esta hipótesis, como hace el autor francés por medio del cogito, habremos escapado también al más radical de los escepticismos y estaremos en condiciones de afirmar que existe la verdad.
Cogito
Cogito: El “pienso, luego existo” cartesiano (cogito ergo sum) es el reconocimiento de la intuición directa que cada cual tiene de su propia conciencia. Es la primera verdad del sistema cartesiano, a partir de la cual se pueden ir deduciendo el resto de verdades y, en último término, el conocimiento empírico de la realidad. Se convierte en un principio modélico. Así, todo lo que sea evidente, claro y distinto como este primer principio o verdad será aceptado como verdadero.
Idea
Idea: La palabra «idea» adquiere en Descartes un nuevo significado, alejado del idealismo platónico. Idea es para Descartes cualquier contenido de la mente. Distingue tres tipos de ideas:
- Adventicias: son aquellas que provienen del exterior de nuestra mente, que penetran a través de los sentidos.
- Facticias: son ideas construidas a partir de las anteriores, tales como la idea de centauro o de minotauro.
- Innatas: son ideas connaturales al entendimiento humano; nuestra mente las capta sin que intervengan los datos de los sentidos. La idea innata más importante es la idea de Dios.
Sustancia
Sustancia: Descartes define la sustancia como aquello que no necesita de otra cosa para existir. Así definida, sustancia propiamente dicha sería Dios, pues todo lo demás debe su existencia a Dios. No obstante, Descartes también sostiene que los cuerpos (res extensa) y las mentes (res cogitans) son sustancias.
Las sustancias se conocen a través de sus atributos. Así, el atributo principal de los cuerpos —que constituye su naturaleza o esencia— es la extensión; el atributo principal de la mente es el pensamiento; y Dios posee infinitos atributos, tales como la omnipotencia, la omnisciencia, la perfección, la eternidad, etc.
Subjetivismo
Subjetivismo: Tendencia a fundamentar la realidad en el sujeto, restando así valor al mundo objetivo. Descartes es uno de los autores que inician este subjetivismo al fundamentar en el yo el conocimiento verdadero. Aunque luego vuelva a enlazar con el mundo a través de la demostración de la existencia de Dios, en realidad estamos ante un autor subjetivista, pues sólo la verdad del cogito puede dar una respuesta adecuada a la hipótesis del genio maligno.
Además, el propio Descartes nos da una pista sobre el valor que concede a la subjetividad al apuntar en la regla de la evidencia que la verdad reside en las ideas (contenidos mentales) y no en las cosas. De hecho, este subjetivismo cartesiano bordeará constantemente el solipsismo: si no aceptamos su demostración de la existencia de Dios, nos tendríamos que conformar con el “pienso, luego existo” como única verdad absolutamente indudable.
Mecanicismo
Mecanicismo: Doctrina según la cual la realidad puede ser comprendida y explicada apelando exclusivamente a dos principios: la materia y el movimiento local. El mecanicismo concibe la realidad como “cuerpos en movimiento”. A partir de Descartes, el término mecanicismo se define también como la teoría según la cual la naturaleza misma no es más que una máquina, o bien que la estructura y el funcionamiento de la naturaleza son comparables a los de una máquina.