Escultura románica: características generales y etapas
Características generales
La escultura románica está concebida, casi siempre, en función del emplazamiento en un lugar determinado (principalmente portadas de las iglesias y claustros de los monasterios). Se adapta al marco arquitectónico (ley del marco), lo que obligó con frecuencia a deformar las figuras al ser esculpidas en un capitel, en las jambas de una portada, etc. Así se produce una integración total entre la arquitectura y la escultura.
- Horror vacui: tendencia a recubrir la mayor parte de las superficies de los muros con esculturas, sin dejar apenas espacios vacíos.
- Función religiosa y didáctica: temática mayoritariamente religiosa y cargada de significación simbólica; además de la función ornamental, cumplía un papel docente destinado a que los dogmas cristianos y la vida de Jesucristo fuesen mejor comprendidos. La escultura se convierte así en una auténtica «Biblia en piedra». Preocupado por la función docente y por representar la vida espiritual del ser humano, el artista románico perdió el interés por la proporción y por la belleza idealizada del cuerpo humano, atendiendo preferentemente a los temas.
- Influencia bizantina: del mundo bizantino la escultura románica incorpora el hieratismo, la inexpresividad, la ley de jerarquización y la iconografía en el tratamiento de los temas.
Emplazamientos e iconografía
Los emplazamientos preferidos para situar las esculturas fueron, por un lado, las portadas, donde en el tímpano suele aparecer el Pantócrator o Cristo en Majestad, que bendice con la mano derecha y sujeta el libro de la Revelación con la izquierda. Este Pantócrator queda incluido en una aureola ovalada o almendra mística denominada mandorla y se encuentra rodeado por el Tetramorfos o representación de los evangelistas con sus símbolos (Juan — águila; Marcos — león; Lucas — toro; Mateo — ángel o hombre).
En las arquivoltas aparecen figuras de ángeles o los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, además de otras figuras de temática religiosa. En las jambas suelen adosarse las figuras de los apóstoles o de los profetas. La portada se completa con el dintel y el parteluz o mainel.
Por otra parte, los claustros constituyen un escenario de gran importancia, ya que se esculpen en los capiteles y machones escenas de los principales pasajes evangélicos, así como motivos vegetales y animalísticos.
Escultura exenta
La escultura exenta aparece reducida, casi exclusivamente, a las imágenes de la Virgen con el Niño y del Crucificado. La Virgen suele aparecer frontalmente, sentada en un trono y sosteniendo al Niño Jesús sobre el regazo, también en posición frontal, único punto de vista que admiten este tipo de esculturas. La comunicación entre madre e hijo es, con frecuencia, inexistente. Esta tipología de la Virgen sigue la tradición bizantina de la kiriotissa.
El Crucificado se representa en una cruz de cuatro clavos, vivo pero impasible al dolor; puede aparecer vestido con una larga túnica o con un paño de pureza que le cubre desde la cintura hasta las rodillas.
Etapas escultóricas
Siglo XI
Talleres catalanes: se esculpen relieves en las portadas de varias iglesias.
Talleres de marfiles y metalistería: son importantes los marfiles de León, con influencia de las artes prerrománicas y bizantinas. Destacan el «Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha» y el «Arca de San Millán de la Cogolla».
De la escultura monumental del Camino de Santiago, en Jaca es importante el tímpano de la portada principal de la catedral, donde aparece el tema del Crismón (círculo de eternidad sostenido por dos leones). En Frómista conviene mencionar los capiteles y canecillos de la iglesia de San Martín. En León, la iglesia de San Isidoro conserva los capiteles del Panteón y las portadas del Cordero y del Perdón. En Santiago destaca la Puerta de las Platerías en la catedral.
Escuelas regionales del siglo XII
En Cataluña destaca la magnífica portada de la iglesia de Santa María de Ripoll. En Aragón se aprecia la influencia del estilo de Jaca en la decoración de tímpanos con el Crismón y en claustros como el de San Juan de la Peña, en Huesca. En Navarra sobresale la portada de la iglesia de Santa María la Real de Sangüesa.
En Castilla es notable la decoración escultórica del claustro de Santo Domingo de Silos, con sus capiteles y machones; entre estos últimos destaca la escena de la Duda de Santo Tomás. También existen manifestaciones románicas importantes en Palencia, Zamora, Salamanca y Soria, entre otras provincias.
Románico final
A finales del siglo XII, las formas románicas evolucionaron hacia un mayor naturalismo, anunciando el nuevo estilo gótico. Aparecen una mayor individualización en los rostros, la progresiva independencia de las figuras respecto al marco arquitectónico, un tratamiento más detallado de los ropajes y un naturalismo creciente en las expresiones de los rostros y en las relaciones entre las figuras. El Pórtico de la Gloria, realizado por el Maestro Mateo, es la obra más representativa de esta etapa.
De la escultura exenta destacamos el Crucificado Majestad Batlló (Museo Nacional de Arte de Cataluña) y El Descendimiento de San Juan de las Abadesas.