El Empirismo: Principios Fundamentales de la Teoría del Conocimiento
- El origen del conocimiento se encuentra en la experiencia.
- Las ideas se derivan exclusivamente de la experiencia, ya que no se puede explicar su origen innato.
- La experiencia consiste en las sensaciones y percepciones que el sujeto recibe pasivamente a través de los sentidos.
- Esta postura se opone al racionalismo de Descartes, que sostiene que el sujeto aporta ideas innatas independientes de la experiencia.
- Si el conocimiento fuera una estructura, las sensaciones y percepciones serían los elementos fundamentales para construirla.
- El método científico preferido por los empiristas es el inductivo, el cual nos permite sistematizar lo que la experiencia nos muestra, aunque no proporciona certezas como el método deductivo.
- La inducción implica establecer leyes o principios generales basados en regularidades observadas repetidamente según un patrón. Sin embargo, la inducción tiene limitaciones debido a la finitud de las observaciones, lo que hace que el conocimiento sea meramente probable.
- La física se considera la ciencia modelo, por encima de las matemáticas, ya que sus leyes se fundamentan en observaciones inductivas que nos revelan el mundo.
- Los empiristas cuestionan la tradición metafísica al poner en duda la existencia y cognoscibilidad de la sustancia. Esta actitud crítica puede llevar, en su forma más radical, al escepticismo (como en el caso de Hume).
- En filosofía moral y política, los empiristas suelen estar alineados con los ideales de la Ilustración británica, como el antidogmatismo, el laicismo, el liberalismo político y económico, los derechos individuales, la fe en el progreso, el universalismo humanista, el parlamentarismo, el gobierno limitado y la separación de poderes.
- Los filósofos empiristas más destacados son John Locke (1630-1704) de Inglaterra, George Berkeley (1685-1750) de Irlanda y David Hume (1711-1777) de Escocia.
Los Grandes Exponentes del Empirismo Británico
John Locke: El Fundador del Empirismo y la *Tabula Rasa*
El sistema filosófico de Locke se fundamenta en una perspectiva idealista, similar a la de Descartes, en la cual las ideas son el objeto principal del pensamiento y el conocimiento. Sin embargo, Locke es considerado el fundador del empirismo, ya que sostiene que no existen ideas innatas y que todas las ideas provienen de la experiencia. Para él, la mente humana es como una «hoja de papel en blanco» o una «*tabula rasa*» que se llena con los contenidos de la experiencia sensible.
Distinción de Ideas en Locke
Locke hace una distinción entre ideas simples e ideas complejas o compuestas.
Ideas Simples
Las ideas simples se adquieren directamente de la experiencia, que es recibida pasivamente por el entendimiento. Se clasifican en:
- Por Sensación: Conocemos las cualidades de los objetos, tanto las cualidades secundarias (subjetivas y percibidas por un solo sentido, como el color o la textura) como las cualidades primarias (objetivas y percibidas por varios sentidos), como la extensión, figura y movimiento.
- Por Reflexión: Son los actos de conciencia mediante los cuales el sujeto percibe sus propios pensamientos, deseos, sentimientos, etc.
- Mixtas: También existen ideas simples que son tanto de sensación como de reflexión simultáneamente, como el dolor o el agrado.
Ideas Complejas
Por otro lado, Locke identifica cuatro tipos de ideas complejas:
- Sustancias: Son las ideas de los objetos, es decir, aquello que Aristóteles llamaba «*sustancia primera*». Consisten en la agrupación de ideas simples de sensación en una idea compleja que constituye la base o sustrato de las cualidades percibidas. Locke afirma que la sustancia debe existir, ya que debe haber un sustrato objetivo para esas cualidades, pero sostiene que es incognoscible, es decir, no percibimos directamente la sustancia, sino que construimos su idea a partir de las cualidades que percibimos de ella en forma de ideas simples.
- Modos: Son los diferentes estados y cualidades que existen en las sustancias, como el verdor o la frondosidad.
- Relaciones: Surgen de la comparación o yuxtaposición de ideas simples, como la relación de causalidad o de identidad.
- Universales: Son conceptos generales formados por la abstracción de una pluralidad de objetos que comparten similitudes en algún aspecto, es decir, lo que Aristóteles llamaba «*sustancia segunda*», como el concepto de árbol.
En resumen, Locke argumenta que podemos tener certeza de la existencia de las tres realidades ontológicas de la metafísica cartesiana (cuerpos u objetos del mundo físico, almas o sujetos pensantes y Dios) mediante diferentes vías:
- Para los cuerpos u objetos del mundo físico, tenemos conocimiento sensitivo.
- Para las almas o sujetos dotados de pensamiento, tenemos conocimiento intuitivo.
- Y para Dios, tenemos conocimiento demostrativo, ya que lo considera la causa última de la existencia de las otras dos realidades.
George Berkeley: El Inmaterialismo y la Eliminación de la Sustancia Extensa
La contribución principal de Berkeley radica en su inmaterialismo, una novedad en el panorama filosófico. Mientras que Locke había preservado las tres sustancias de la metafísica cartesiana (*res extensa*, *res cogitans* e *res infinita*) en su ontología, Berkeley elimina la *res extensa* por considerarla innecesaria, y se queda únicamente con la *res cogitans* y la *res infinita* (en términos cartesianos).
En otras palabras, la visión de Berkeley sostiene que el ser se compone exclusivamente de las almas humanas (*spiritus percipientes*) y su creador (Dios). Sin embargo, en lo que respecta al mundo físico de los objetos corpóreos, este se reduce a un contenido ideal o inmaterial en las almas humanas, lo cual implica que carece de una existencia independiente y no se considera una sustancia.
Según Berkeley, la esencia del mundo radica en ser percibido. En latín, *Esse est percipi* (Ser es ser percibido). Su existencia es puramente epistemológica y carece de fundamento ontológico.
Argumentos a Favor del Inmaterialismo
Berkeley argumenta dos razones principales para respaldar esta doctrina inmaterialista:
- Crítica a la distinción entre cualidades primarias y secundarias: Sostiene que nuestra creencia en la existencia independiente de los objetos físicos se deriva del hecho de que percibimos sus cualidades a través de nuestras sensaciones. Sin embargo, según Berkeley, estas cualidades son subjetivas y no están inherentemente presentes en las cosas mismas, sino en nuestra capacidad perceptiva. De esta manera, critica la distinción aceptada por Locke entre cualidades secundarias (subjetivas) y primarias (supuestamente objetivas). Para Berkeley, todas las cualidades, incluidas las primarias (extensión, figura y movimiento), son subjetivas, ya que solo podemos percibirlas a través de las cualidades secundarias (por ejemplo, percibimos la forma y el volumen de un árbol gracias a los colores que percibimos). Por lo tanto, todas las cualidades son subjetivas y no se encuentran en los objetos en sí, sino en los sujetos que perciben.
- La suficiencia de Dios como causa: Berkeley argumenta que si aceptamos la existencia de Dios como la causa primordial del mundo físico y, por extensión, de nuestras experiencias sensoriales, y considerando que todo nuestro conocimiento se basa en ideas provenientes de la experiencia (siguiendo los principios empiristas), entonces la existencia objetiva del mundo se vuelve innecesaria. Según esta premisa, Dios puede ser directamente responsable de nuestras ideas o percepciones sin necesidad de una tercera sustancia (el mundo físico) como intermediario entre Dios y las almas. La existencia de la materia se vuelve ilógica, ya que se estaría multiplicando la realidad sin necesidad.
Sin embargo, la existencia de Dios es considerada imprescindible en el sistema de Berkeley. Dios es el principio causal que explica tanto nuestra propia existencia como almas o espíritus perceptivos, como las percepciones o ideas mediante las cuales tenemos experiencia y conocimiento del mundo. En cambio, el mundo solo es necesario en cuanto contenido inmaterial presente en nuestras almas, proporcionado por Dios.
En resumen, la filosofía de Berkeley se caracteriza por su espiritualismo radical o exclusivo, ya que solo admite la existencia de los espíritus.
David Hume: Escepticismo, Impresiones y la Crítica a la Causalidad
Teoría del Conocimiento: Impresiones e Ideas
La teoría del conocimiento de Hume se basa en una distinción fundamental entre:
- Impresiones: Son las vivencias directas de la experiencia, caracterizadas por su inmediatez y fugacidad. Hume diferencia entre impresiones de sensación (percepciones externas) y de reflexión (actos de conciencia internos), al igual que Locke.
- Ideas: Son las copias que el entendimiento realiza de las impresiones cuando estas desaparecen. Las ideas son más débiles que las impresiones pero más duraderas, y son esenciales para el conocimiento. Hume también mantiene la distinción de Locke entre ideas simples (que se reciben pasivamente) e ideas complejas (que se construyen a partir de las simples). El entendimiento desempeña un papel activo en la formación de ideas complejas según ciertas leyes que rigen su funcionamiento.
El Criterio de Verdad de Hume
El criterio de verdad para determinar si una idea compleja es verdadera consiste en descomponerla y encontrar su correspondencia con las impresiones de las que proviene. Si se ha perdido el vínculo con la impresión original y no se puede restablecer, la idea compleja será falsa o infundada, ya que no puede justificar su origen. Esto ocurre, por ejemplo, con las ideas de la metafísica. Según Hume, todo conocimiento válido se origina en las impresiones sensoriales.
Leyes de Asociación de Ideas
En la construcción de ideas complejas, el entendimiento sigue ciertas leyes propias:
- Ley de Semejanza o Identidad: Las ideas simples que se asemejan se agrupan para formar proposiciones copulativas o conceptos generales mediante la inducción.
- Ley de Contigüidad: Las ideas simples que están espacial o temporalmente cercanas se agrupan, permitiendo la formación de proposiciones predicativas que representan hechos del mundo o describen las cualidades de un objeto.
- Ley de Causalidad: En este caso, también existe una relación de contigüidad entre las ideas que se asocian. Sin embargo, el entendimiento, debido a su repetición frecuente, postula que esta relación constituye una conexión necesaria y no accidental, a la que llamamos causalidad. La contigüidad entre dos ideas (la mano se quema después de ponerla en el fuego), si se repite de manera regular, lleva al entendimiento a establecer que esa contigüidad es universal y necesaria («la mano se quemó porque la puso en el fuego»; «el fuego es la causa de la quemadura»).
Crítica al Principio de Causalidad
Hume desarrolla una crítica profunda al principio de causalidad. Aunque reconoce su existencia como una ley del entendimiento, rechaza que la causalidad exista objetivamente en la realidad. Según Hume, la causalidad no es algo que podamos experimentar o conocer, sino una forma de operar del entendimiento que se basa principalmente en la costumbre o el hábito.
Tipos de Conocimiento Válido
Hume identifica dos tipos de conocimiento válido:
- Conocimiento Analítico (Relaciones de Ideas): Se refiere a las relaciones entre ideas y es propio de las ciencias formales como la lógica y las matemáticas. Este conocimiento utiliza el método deductivo y se basa en el principio de no contradicción. Aunque proporciona certezas, no nos brinda información sobre el mundo debido a la naturaleza tautológica y autorreferencial de las ideas involucradas. Un ejemplo sería un razonamiento *modus ponens*.
- Conocimiento Sintético (Cuestiones de Hecho): Se refiere a las relaciones entre ideas y hechos, y es propio de las ciencias empíricas o naturales como la física y la geología. Este conocimiento utiliza el método inductivo y se rige por el principio de adecuación. Amplía nuestra información sobre el mundo porque se basa en la experiencia, restableciendo el vínculo con las impresiones originales y requiriendo una constante correspondencia con ellas (cumpliendo con el criterio de verdad establecido por Hume para las ideas). Aunque este conocimiento nos informa sobre el mundo, no nos proporciona certezas absolutas, ya que el conocimiento obtenido por inducción nunca es completamente seguro, sino probable. Cuando se habla de certezas en el conocimiento sintético, en realidad se refiere a lo que la experiencia nos ha acostumbrado. Un ejemplo sería la velocidad de la luz.
Conclusión Ontológica: Agnosticismo Global
En cuanto a su conclusión ontológica, se puede etiquetar a la filosofía de Hume como un agnosticismo ontológico global, ya que afecta a las tres categorías del ser de la metafísica tradicional:
- Sobre los cuerpos (*res extensa*): Hume respalda la crítica antimaterialista de Berkeley al afirmar que todas las cualidades de la materia física son subjetivas (impresiones de sensación) y que no sabemos nada sobre el supuesto sustrato en el que se encuentran. Desconocemos la causa de tales impresiones y su origen.
- Sobre las almas (*res cogitans*): Hume va más allá de Berkeley al afirmar que tampoco conocemos el supuesto sustrato de las impresiones de reflexión (lo que llamamos «yo», alma o conciencia). Solo tenemos conocimiento de una sucesión continua de una amplia variedad de impresiones de reflexión, pero desconocemos si existe o no una sustancia que las sustente. Nadie ha tenido experiencia directa del «yo» y nadie sabe lo que es. La causa de estas impresiones también nos es desconocida.
- Sobre Dios (*res infinita*): Hume sostiene que la existencia de Dios no se puede demostrar utilizando el principio de causalidad, dado que ha establecido previamente que la causalidad misma es indemostrable. Además, carece de sentido buscar la causa de la existencia de sustancias (el mundo físico y el alma humana) cuya existencia no sabemos.
Implicaciones Éticas y Políticas del Empirismo: La Ilustración Británica
Las características generales de la filosofía moral y política del empirismo se alinean con los ideales de la Ilustración británica:
Antidogmatismo
Principalmente referido a los ámbitos religioso y político, este antidogmatismo se deriva de una confianza absoluta en la «diosa *Razón*» para someter a juicio todo dogma o conjunto de verdades heredadas de la tradición. Pero no se trata de una razón dogmática como la del racionalismo filosófico del siglo anterior, capaz de deducir todo su conocimiento de manera espontánea para justificar un orden ideológico previamente dado, sino una razón crítica y tolerante, capaz de juzgar sobre la base de los datos de la experiencia, de guiarse por el principio de utilidad, de modificar sus juicios en atención al contexto y, en general, de impedir la imposición unilateral de cualquier tradicionalismo. De hecho, la tradición es a menudo identificada con el predominio acrítico del oscurantismo, la superstición y el prejuicio.
- Ámbito Religioso: Se promueve el laicismo institucional y el deísmo o religión natural como forma predilecta de religiosidad, frente a la Iglesia (en algunos casos, también el agnosticismo y el ateísmo).
- Ámbito Político: Se defiende la instauración, ya sea reformista o revolucionaria, de sistemas parlamentaristas, liberales y/o democráticos, para limitar el poder absoluto de los monarcas.
Progresismo
Se trata de la creencia de que la Historia de la Humanidad está orientada a un fin último (por ejemplo, Libertad, Igualdad y Fraternidad), con respecto al cual se mide el Progreso y la velocidad que lleva, aunque tal fin nunca se llegue a alcanzar o quede muy lejano. La fe en el Progreso es, de hecho, un invento de la Ilustración. El progresismo ilustrado cree que existe un futuro más próspero de justicia y bienestar para un número creciente de ciudadanos.
Este escenario no llegará por sí solo: requerirá la oportuna racionalización de las instituciones tradicionales, en lucha contra las diversas formas de dogmatismo, ya sea por la vía de la reforma progresiva o de la revolución violenta. Este Progreso hacia el que avanzamos es tanto moral (justicia) como material (bienestar). De ahí la afinidad ideológica entre Ilustración, liberalismo político y liberalismo económico.