Novecentismo o Generación del 14
Es el movimiento cultural característico de la segunda década española del siglo XX. En el segundo lustro del siglo, la decadencia del Modernismo es evidente y las nuevas revistas literarias como Prometeo, fundada en 1908, preconizan una literatura diferente.
Lo significativo de la fecha 1914 —comienzo de la Primera Guerra Mundial y fecha de la aparición pública de la Liga de Educación Política, de la que forman parte intelectuales como Ortega y Gasset, Manuel Azaña, Américo Castro, etc.— ha hecho que a los novecentistas se les suela denominar también con el nombre de Generación del 14.
Características principales
- Racionalismo: Frente al irracionalismo modernista, se concede gran importancia al rigor intelectual y a la claridad expositiva.
- Antirromanticismo: Se rechaza lo sentimental y lo pasional; se prefiere lo clásico y las actitudes equilibradas y serenas.
- Defensa del «arte puro»: El arte debe limitarse a proporcionar placer estético y no ha de ser vehículo de preocupaciones religiosas, políticas ni de emociones privadas. Ortega, en La deshumanización del arte, decía: «el poeta empieza donde el hombre acaba».
- Aristocraticismo intelectual: El arte y, en consecuencia, la literatura estarán concebidos para minorías selectas (para la «inmensa minoría», en expresión de Juan Ramón Jiménez, aunque aclara que se refiere a la gente sensible y que no tiene sentido clasista).
- Estilo cuidado: El ideal de la obra «bien hecha» lleva a una extrema preocupación por la concepción y estructura de las obras y por su lenguaje. Se persigue un estilo pulcro y depurado.
Antonio Machado
Primera etapa: Modernista
De su primera época modernista destaca Soledades, obra que será reeditada en 1907 con el nombre de Soledades, galerías y otros poemas. Esta obra está centrada en la introspección y el intimismo. La poesía sirve para indagar en las profundidades («galerías») del alma, para buscar el sentido de la existencia humana; por ello, los temas preferentes serán el paso del tiempo, la memoria, los sueños, la infancia y la juventud perdidas… Todo ello con un tono melancólico y pesimista.
En la segunda edición se suprimen los poemas más superficialmente modernistas y se añaden muchos nuevos. Se acentúa la línea intimista.
Símbolos machadianos en Soledades
- La tarde es la hora triste, lenta y melancólica. Es símbolo del declive y del decaimiento.
- El agua del río o de la fuente es símbolo del fluir temporal y de la vida interior; la canción del agua es símbolo de monotonía y tedio; el agua estancada es símbolo de muerte.
- La fuente invita al recuerdo, a un pasado de pena y tristeza.
- El huerto simboliza la ilusión de los años infantiles y juveniles; lo que se sueña y por lo que se vive.
- El jardín se vincula con la tarde y la fuente; es un lugar húmedo, oscuro y triste que representa lo artificial frente a la libertad de la naturaleza.
Segunda etapa: Noventayochista
En Campos de Castilla (1912) se volcará en un análisis de la realidad que envuelve al poeta. Se atenúan el subjetivismo y la introspección, y pasa a primer plano la realidad exterior. En este poemario, Machado evoca el paisaje y las gentes de Castilla, y reflexiona sobre su momento actual, siguiendo el espíritu de los noventayochistas.
Conviven en esta obra poemas muy diversos. Así, de acuerdo con el título del libro, abundan los que describen los paisajes y las gentes de Castilla. Desde cierta óptica regeneracionista, se da cuenta del contraste entre el pasado glorioso de esas tierras y su andrajoso presente. Al lado de textos puramente descriptivos, hay otros que pintan una versión negra de lo español. Cuando, después de la muerte de Leonor, Machado recuerda las tierras castellanas desde Baeza, su visión de ellas es más lírica y subjetiva.
Dentro de Campos de Castilla hay una serie de poemas de tipo sentencioso y moral que integran la serie Proverbios y cantares. En estos poemillas, Machado aúna sus preocupaciones filosóficas y existenciales. El poema típico de esta época es la silva arromanzada.
Símbolos en Campos de Castilla
- El camino y el río son símbolos de la vida, en la que no cabe retroceso.
- El mar, como lugar último, es símbolo de lo absoluto e ilimitado.
Tercera etapa
En 1924 publica Nuevas canciones, en donde el escritor recurre a una forma poética breve, cercana a la copla y de carácter proverbial (se incluye otro centenar de Proverbios y cantares). Componen la obra reflexiones, sentencias («Todo necio confunde valor y precio») y rápidos apuntes filosóficos y poéticos.
Desde 1928 compuso las Canciones a Guiomar, textos inspirados por su relación amorosa con Pilar Valderrama, último amor del poeta, que la guerra truncó. Durante el enfrentamiento civil, Machado escribe poemas de exaltación patriótica republicana, que marcan el paso definitivo del poeta desde el «yo» al «nosotros», desde el individualismo a la solidaridad.
Aunque por encima de todo Machado fue un gran poeta, también escribió obras de teatro en colaboración con su hermano Manuel (La Lola se va a los puertos fue la más popular) y obras en prosa de carácter ensayístico, entre las que destaca Juan de Mairena, conjunto de artículos, diálogos y reflexiones sobre temas poéticos, políticos, filosóficos y existenciales de un lúcido e irónico profesor de retórica, alter ego del propio autor.
Antonio Machado buscó siempre la máxima claridad expresiva, dar testimonio a través de su poesía del acontecer de su época y de su propia vida. Por eso, por encima de modas y gustos, la obra de Machado se alza como modelo ético y poético.
En realidad, puede afirmarse que Machado renueva la tradición romántica becqueriana mediante procedimientos y tópicos heredados del simbolismo. Soledades debe ser leído, precisamente, a partir de claves simbolistas (modernismo); mientras que Campos de Castilla es una obra típicamente noventayochista, al igual que escritos posteriores (en los que se toma como referente a los hombres y las tierras de la España contemporánea). No hay, sin embargo, contraposición ni ruptura radical entre ambas etapas de la obra de Machado, en la medida en que Modernismo y Noventa y ocho constituyen conjuntamente una expresión ideológica y estética de naturaleza idealista, contrapuesta al realismo y al naturalismo decimonónicos.
Juan Ramón Jiménez
Premio Nobel en 1956, la poesía de Juan Ramón es, en palabras del propio poeta, una «poesía en sucesión», una «obra en marcha». La necesidad de ofrecer una muestra general del estado de su obra llevó al poeta a realizar varias antologías de la misma: Poesías escogidas (1917), Segunda antología poética (1922) y Tercera antología poética (1957). El propio poeta establecía en sus últimos años tres etapas en su producción: Época sensitiva, época intelectual (a partir de 1916) y época suficiente o verdadera (a partir de 1936).
Primer estilo: Hasta 1916 (Época sensitiva; modernista)
a) Etapa intimista
Poesía «pura» en el sentido de sencilla; modernismo intimista y simbolista. Se nota la influencia de Bécquer y de los simbolistas franceses. La naturaleza, la soledad, el paso del tiempo, la muerte o el amor insatisfecho son los temas que aparecen envueltos por un sentimiento de tristeza y melancolía. Los libros principales son Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904).
b) Etapa más acentuadamente modernista
Predominio de lo sensorial y adornos retóricos. El estilo se recarga de un colorido y una adjetivación brillantes; son frecuentes las sinestesias y las imágenes sorprendentes. Frente al octosílabo de la etapa anterior, prefiere el alejandrino. No obstante, el modernismo de Juan Ramón Jiménez es de tipo intimista y orientado hacia la contemplación (la tarde, la primavera…) y la confesión sentimental. De esta época son Elegías puras (1908), La soledad sonora (1911), Poemas agrestes (1910-1911), Sonetos espirituales (1914-15), y también el libro de prosa poética Platero y yo (1914); Laberinto (1913) muestra ya el camino metafísico que seguirá luego la poesía de JRJ, y Estío, de 1916, marca ya un cambio hacia la poesía conceptual y formalmente sencilla.
Segundo estilo: Desde 1916 (Época intelectual y época suficiente)
c) Época intelectual: Poesía desnuda
Expresión de la experiencia sin ropajes retóricos. La nueva etapa viene marcada por la publicación en 1916 de Diario de un poeta recién casado. El Diario rompe definitivamente con el Modernismo finisecular y abre la poesía española a las innovaciones vanguardistas: verso libre, poemas en prosa y enumeraciones caóticas. En él quiso recoger todas sus experiencias y contar sus impresiones sin ocultarlas bajo ningún ropaje. Es el camino hacia la poesía desnuda. Prefiere los poemas breves y sin rima. De esta época son también Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923) y Belleza (1923). La estación total, publicada en Buenos Aires en 1946 con poemas escritos entre 1923 y 1936, recoge poemas de índole metafísica, lo que será la característica de la última etapa.
d) Época suficiente o verdadera: Etapa final
A partir de 1936 avanza hacia una poesía cada vez más compleja y metafísica en torno a los grandes temas: la poesía, Dios y la eternidad (unidad profunda de todo lo existente, la visión panteísta de la realidad, la conciencia del poeta como dios que da sentido al mundo). De esta época son Animal de fondo (1946), Dios deseado y deseante (1948-1949) y el poema en prosa Espacio.