La Monarquía Hispánica de Felipe II: Gobierno, Administración y Conflictos
Tras la abdicación de Carlos I en 1556, su hijo, **Felipe II**, subió al trono y heredó los territorios de su padre, a excepción de los imperiales. Desde el inicio de su reinado, el rey realizó importantes reformas a nivel administrativo. En primer lugar, trasladó la capital de sus reinos a **Madrid**, desde donde dirigiría el imperio.
Gobierno y Administración
Felipe II modificó los órganos de gobierno, ajustando los **Consejos** en función de su temática o del territorio que administraban. También mantuvo otros órganos de gobierno tradicionales, como las Cortes, las Audiencias o los corregidores.
Problemas Internos
En política interna, Felipe II tuvo que hacer frente a dos rebeliones significativas:
- La de las **Alpujarras** (1568): Los descontentos moriscos se sublevaron. Tras su derrota, fueron repartidos por la península para evitar futuras concentraciones de población.
- La de **Aragón** (1591): Se originó cuando Antonio Pérez, acusado de traición, huyó a este reino. Tras la negativa del Justicia Mayor de Aragón a entregarlo, el rey intervino militarmente, resultando victorioso.
Guerras y Sublevaciones en Europa
En relación con la política exterior, el reinado de Felipe II estuvo marcado por grandes conflictos:
- Venció a los franceses en la lucha por la hegemonía europea en la **Batalla de San Quintín** (1557).
- Tuvo que hacer frente a los protestantes de los **Países Bajos** cuando intentaron independizarse política y religiosamente. Esto dio lugar a la división entre católicos y protestantes y a un largo conflicto (1568-1648).
- Venció a los turcos en la **Batalla de Lepanto** (1571).
- Anexionó el reino de **Portugal** a sus territorios al morir sin descendencia su último rey (1581), logrando la Unión Ibérica.
- Intentó derrotar a los ingleses con la **Armada Invencible**, aunque finalmente fue derrotado (1588).
Exploración y Colonización de América: Consecuencias de los Descubrimientos
Tras el descubrimiento de América por Colón (1492), se llevó a cabo el proceso de exploración y conquista. Inicialmente (a finales del siglo XV y principios del XVI), este proceso se desarrolló mediante **capitulaciones**, en las que la Corona cedía ciertos privilegios a los expedicionarios a cambio del control del territorio.
Grandes Expediciones y Conquistas
Tras esta fase inicial, se sucedieron las grandes expediciones:
- Elcano fue el primer hombre en circunnavegar la Tierra entre 1519 y 1521, descubriendo importantes territorios en el Pacífico.
- Hernán Cortés conquistó el Imperio azteca, localizado en México (1521).
- Pizarro conquistó el Imperio Inca, situado en Perú (1532).
Junto a estas, se realizaron otras expediciones durante este siglo, como las de Legazpi y Urdaneta, aumentando el territorio conquistado desde el Río de la Plata hasta México.
Administración y Consecuencias
El territorio se administró mediante **virreinatos** (inicialmente Nueva España y Perú) y junto a otras instituciones castellanas. Se instauraron Audiencias, alcaldes mayores, corregidores o cabildos para un mejor gobierno al servicio de la Corona Hispánica. Las colonias y los indígenas experimentaron un proceso de **aculturación** de la cultura española.
Se fundaron nuevas instituciones, como la **Casa de Contratación de Sevilla**, encargada de gestionar el comercio entre la Metrópoli y las colonias. Las consecuencias de estas expediciones fueron múltiples:
- Descubrimientos científicos (como la esfericidad de la Tierra o nuevas especies de flora y fauna).
- Importación de productos americanos.
- Explotación de materias primas que proporcionarían importantes **beneficios económicos**.
Asimismo, el resto de las potencias europeas iniciarían carreras coloniales para controlar extensos territorios.
Factores y Consecuencias de la Crisis del Siglo XVII
Durante el siglo XVII, se desarrolló una importante **crisis demográfica y económica** en la Monarquía Hispánica que afectaría a las medidas políticas que los diferentes monarcas intentaron llevar a cabo a lo largo de la centuria.
Crisis Demográfica
En el ámbito demográfico, es importante destacar el descenso de población que se produjo. Las causas se pueden encontrar en varios factores:
- Los conflictos que desarrollaron los monarcas hispánicos en Europa.
- La falta de medios para frenar algunas enfermedades.
- La migración a América en busca de segundas oportunidades y gloria.
- La **expulsión de más de trescientos mil moriscos** (1609-1610).
Este descenso de población conllevó consecuencias negativas económicas y sociales.
Crisis Económica
Esta situación, que derivó en la **falta de mano de obra** y los gastos de las continuas guerras, provocó que la economía, ya afectada en tiempos de Felipe II, se hundiese. No había personas suficientes para trabajar los campos o en los sectores textiles y artesanales. Ambas crisis tuvieron importantes consecuencias, viéndose comprometida incluso la hegemonía, la administración del Estado y el comercio con América. Ante esta situación, surgieron los autores **arbitristas**, como Caxa de Leruela, quienes escribían sobre posibles soluciones para España.
Los Austrias del Siglo XVII: El Gobierno de Validos y la Crisis de 1640
En el siglo XVII se desarrolla el gobierno de los llamados **Austrias Menores**, monarcas hispánicos que sucedieron a los llamados Austrias Mayores.
Felipe III (1598-1621)
Al morir Felipe II, le sucedió su hijo, **Felipe III**. Este monarca, poco interesado en los asuntos de gobierno, depositó el poder en manos de su **valido**, el **Duque de Lerma**. Durante este reinado se reanudó la guerra contra los protestantes de las Provincias Unidas y se desarrolló la expulsión de más de 300.000 moriscos entre 1609 y 1610 de la Península Ibérica.
Felipe IV (1621-1665) y el Conde-Duque de Olivares
A este monarca le sucedió en 1621 su hijo, **Felipe IV**, que también depositó el poder en manos de un valido, el **Conde-Duque de Olivares**, cuyo gobierno se centró en intentar reformar la administración de los reinos hispánicos siguiendo el modelo castellano. Destacó su polémica **Unión de Armas**, por la que pretendía que todas las regiones participasen por igual en la guerra, una medida impopular, ya que iba en contra de los fueros de cada reino. Bajo este reinado, la Monarquía Hispánica se involucró en el conflicto de la **Guerra de los Treinta Años** (1618-1648).
La Crisis de 1640
Durante este conflicto, Cataluña y Portugal aprovecharon para rebelarse contra el control hispánico, dando inicio a la **Guerra de los Segadores** en Cataluña (1640-1652) y a la **independencia de Portugal** (1640). El desgaste en los conflictos provocó que los tercios hispánicos resultaran derrotados ante Francia y que, tras las Paces de Westfalia (1648) y de los Pirineos (1659), España perdiera la hegemonía en Europa y varios territorios en el continente.
La Guerra de los Treinta Años y la Pérdida de la Hegemonía Española
Entre 1618 y 1648 se desarrolló en Europa la **Guerra de los Treinta Años**, un conflicto que en principio se localizaba en el Sacro Imperio Germánico entre príncipes católicos y protestantes, aunque luego se expandió por Europa. El conflicto surgió como respuesta de los protestantes a las ambiciones del emperador Fernando II por extender la influencia cristiana a zonas protestantes.
La guerra pronto se expandió por Europa cuando regiones como las Provincias Unidas se unieron al conflicto a favor de los protestantes. España entraría en el conflicto apoyando a los Habsburgo y los católicos, buscando con ello recuperar la hegemonía política y militar que había sido cuestionada a principios de siglo.
Sin embargo, la entrada de Francia en la guerra en el bando protestante y la crisis de 1640 originada en la Península Ibérica decantaron el resultado del conflicto en contra de la Monarquía Hispánica, especialmente tras la **Batalla de Rocroi** (1643), en la que los tercios fueron derrotados. El conflicto se selló con la **Paz de Westfalia** (1648), que creaba un nuevo orden político europeo. España continuó luchando con Francia hasta 1659, cuando fue derrotada definitivamente y obligada a firmar la **Paz de los Pirineos**, en la cual la Monarquía Hispánica perdía varios territorios europeos y la ansiada hegemonía.
Crisis y Decadencia: El Reinado de Carlos II y el Problema Sucesorio
Al morir Felipe IV, le sucedió **Carlos II** (1661-1700), un niño aquejado de importantes problemas de salud. La regencia la asumió su madre, **Mariana de Austria**, quien pronto descartó las indicaciones del testamento del rey para formar un consejo de regencia encabezado por Nithard, confesor real que se convertiría en valido.
Inestabilidad Política
La situación de debilidad física e intelectual del rey provocó que el poder fuera asumido por diferentes validos (Nithard, Valenzuela, Juan José de Austria, el duque de Medinaceli y el Conde de Oropesa) que protagonizaron intrigas y luchas por el poder dentro de la Corte. La política interna de este momento fue una prolongación de los periodos anteriores, observando una importante inestabilidad política y económica, produciéndose revueltas, como las llamadas **Segundas Germanías** (1693).
En el exterior, se confirmaba la pérdida hegemónica hispánica en favor de Francia, enemigo que acosó y derrotó a las tropas de Carlos II en varios conflictos que conllevaron la pérdida de varios territorios, como Flandes, el Franco Condado y Luxemburgo.
El Problema Sucesorio
A finales de siglo, el rey enfermó y se abrió un **problema sucesorio** al no tener descendencia. Las alternativas finales a la sucesión fueron **Carlos de Austria** y **Felipe de Anjou** (nieto de Luis XIV), siendo este último finalmente incluido en el testamento del monarca como sucesor. Sin embargo, el temor de los británicos a una unión hispano-francesa y la negativa de Carlos a abandonar sus pretensiones darían lugar a la Guerra de Sucesión Española (1701-1714).
La Guerra de Sucesión Española y el Sistema de Utrecht
Carlos II, último monarca de la dinastía de los Austria, había fallecido en 1700 sin descendencia. Aunque **Felipe de Anjou** fue nombrado sucesor en el testamento real, el temor en Europa ante la creación de un bloque hegemónico hispano-francés y la negativa de Carlos de Austria a abandonar sus pretensiones al trono, dieron lugar a la **Guerra de Sucesión Española** (1701-1714).
Dimensiones del Conflicto
Este conflicto tuvo una vertiente europea, al intervenir Austria, Reino Unido, Portugal, Holanda y Saboya en favor de Carlos (la Alianza de la Haya) contra Felipe de Anjou y Francia. También fue una **guerra civil** al posicionarse Castilla en favor de Felipe y Aragón en favor de Carlos.
El conflicto se decantaría inicialmente hacia el bloque de la Haya, con movimientos como los ataques a Galicia y Cádiz o la Toma de Gibraltar, pero desde 1707 la situación fue favorable para Felipe al vencer en la **Batalla de Almansa**. Esto le permitió tomar los reinos de Valencia y Aragón.
El Sistema de Utrecht y los Pactos de Familia
A ello hay que añadir la proclamación de Carlos como emperador del Sacro Imperio en 1711, lo que despertó los temores de los británicos sobre un posible bloque hispano-austriaco. Ello provocó la retirada de su apoyo y la firma de los **Tratados de Paz de Utrecht y Rastadt**. Mediante estos tratados, Felipe V es reconocido como rey, pero ha de hacer concesiones a los ingleses, como **Gibraltar**, Menorca, y concesiones comerciales en América, además de una separación efectiva entre Francia y España. A Carlos se le conceden varios emplazamientos europeos hispánicos. La búsqueda por recuperar los territorios europeos perdidos llevará a Felipe V a firmar varios **Pactos de Familia** con Francia a lo largo del siglo.
La Nueva Monarquía Borbónica: Decretos de Nueva Planta y Modelo de Estado
**Felipe V de Borbón** (1700-1746) y sus sucesores realizaron una serie de reformas políticas importantes tras su llegada al trono español, inspiradas en los modelos franceses. La **centralización territorial**, la modernización del Estado y el refuerzo del **absolutismo** fueron los objetivos de las reformas.
Los Decretos de Nueva Planta
Destacan los **Decretos de Nueva Planta**, una ley que suprimía los fueros de la Corona de Aragón por su apoyo a Carlos en la guerra. Ello conllevaba la eliminación de todas las cortes del territorio aragonés y la instauración de unas Cortes Generales del Reino unitarias, además de una tributación única para todo el reino.
Reforma Administrativa
En la administración territorial, se instauraron nuevas unidades administrativas, como las capitanías generales, audiencias, corregidores e **Intendentes** por todo el reino. Se produjo la sustitución de los Consejos por las **Secretarías de Estado y del Despacho** en aras de una mejor administración, aunque el Consejo de Castilla se mantuvo como un órgano político relevante.
En América, se crearon dos nuevos virreinatos (Río de la Plata y Nueva Granada) y se instauraron intendencias para su mejor administración. La economía y la Hacienda también se vieron reformadas, pasando a controlar mercancías, limitar las funciones de la Mesta, realizar catastros o censos, o la emisión de deuda pública a través de vales reales, entre otras funciones. En materia de cultura, los Borbones promovieron la creación de centros de difusión cultural, como las **Reales Academias** o las Sociedades de Amigos del País, que impulsaron el desarrollo científico.
La España del Siglo XVIII: Expansión y Transformaciones Económicas
Durante el siglo XVIII, se realizaron una serie de reformas económicas que trataron de solventar la precaria situación española. **Carlos III** (1759-1788) impulsó medidas agrarias como el arrendamiento de tierras municipales por los campesinos sin medios o las colonizaciones de nuevas tierras, como las de Sierra Morena. Otras medidas, como la **Ley Agraria de Jovellanos**, que pretendía instaurar libertad comercial, no serían aprobadas.
Industria y Comercio
La industria se vio favorecida por el aumento de población, por una mayor demanda de productos industriales por parte de los nobles y por el desarrollo del comercio americano. En cuanto al comercio, se llevó a cabo una política proteccionista en el mercado interior y se desarrolló el comercio con América, surgiendo nuevas compañías comerciales, como la Guipuzcoana de Caracas. También se desarrolló una importante **liberalización del comercio** con el continente, favoreciendo el desarrollo comercial.
El Despegue Económico de Cataluña
Durante este siglo, **Cataluña** se convirtió en una de las zonas que protagonizaron un importante dinamismo económico. La obtención de beneficio por parte de los campesinos y su inversión en mejoras técnicas y en actividades comerciales generaron un estímulo positivo a la economía catalana, un proceso que derivó en el desarrollo de la **industria textil**. Este proceso sentaría las bases de la revolución industrial catalana en el siglo XIX.
Ideas Fundamentales de la Ilustración y el Despotismo Ilustrado
En el siglo XVIII, surge un nuevo fenómeno cultural e intelectual denominado **Ilustración**, que surge como alternativa al sistema del Antiguo Régimen. En esta nueva filosofía, se daba un papel protagonista a la **razón**, medio para desarrollar las diferentes ciencias y nuevos modelos sociales. En política, conceptos como la separación de poderes o el pacto social comenzaron a surgir, algo que atacaba las bases del poder absolutista del rey.
El Despotismo Ilustrado de Carlos III
Paralelamente, muchos monarcas adoptaron muchos de estos preceptos como medida para reformar sus países y preservar la monarquía absoluta, como fue el caso de **Carlos III** (1759-1788). Esto era el **Despotismo Ilustrado**, que intentaba reforzar la autoridad absoluta del rey mediante el uso de la razón. Carlos III buscaba convertirse en el prototipo de rey filósofo, capaz de solucionar los problemas de sus súbditos a través de la razón, realizando reformas sociales, políticas y económicas.
Sus medidas comenzaron en Madrid, ciudad que requería ser modernizada para asemejarse a las capitales de la época. Sin embargo, los profundos cambios sociales que intentó implantar desembocaron en el **Motín de Esquilache** (1766), que frenó las reformas reales.
En otras áreas, Carlos III trató de mejorar las estructuras económicas (como la limitación de los poderes de la Mesta, la libertad de circulación de mercancías), la educación, la justicia y el ejército, además de impulsar la cultura a través de las Reales Academias o las Sociedades de Amigos del País. Al mismo tiempo, el rey buscaba reforzar su poder sobre otras instituciones, como la Iglesia, tal y como muestran las **regalías** que demostraban la superioridad del monarca sobre la institución religiosa en asuntos que no fuesen religiosos, o incluso en la **expulsión de los jesuitas** (1767).