Han pasado como un sueño los tres meses de vacaciones transcurridos en el campo.
Mi madre me llevó esta mañana al grupo escolar «Baretti» para matricularme como alumno de tercero.
Las calles adyacentes eran un hervidero de criaturas y las dos librerías próximas al grupo estaban llenas de padres y de madres que compraban cartillas, libros, estuches o cajas con útiles escolares.
Delante de la escuela se agolpaba tanta gente, que el bedel tuvo que pedir la presencia de guardias municipales para Sigue leyendo